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Se muestran los artículos pertenecientes a Septiembre de 2007.

Entre el clavel y la rosa su majestad escoja

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Hacía tiempo que no le veía. La última vez que me encontré con él yo estaba en el supermercado con unos amigos. Habíamos llenado el carro de bebida para un botellón que íbamos a celebrar con motivo de un cumpleaños. Sus conversaciones con él siempre eran inquietantes, nunca sabía por dónde iba a salir. Tenía un poder mental que me subyugaba. Cuando me formulaba una pregunta él ya sabía la respuesta y cuando le contestaba siempre me replicaba algo. Tenía un nivel intelectual infinitamente superior al mío.

- ¿Dónde vas? – me preguntó al verme con la bebida.
- Pues aquí estamos, comprando bebida.
- ¿Comprar bebida para qué?
- Vamos a celebrar una fiesta.
- ¿Una fiesta? ¿Por qué necesitas comprar bebida para celebrar una fiesta? ¿Es que la vida en sí no es una fiesta?
- Pues tienes razón...
- Lo mejor que podrías hacer es quitarte esas cervezas del carro y comprarte de esta marca que son mucho más baratas y mejores –y se marchó sin decir nada más.

Me quedé mirando las botellas y con la sensación de ser un borrego. Tenía el don de hacerme parecer idiota cada vez que hablaba con él. Pese a eso siempre le admiré.

Dos años después lo volví a ver. Nos veíamos de higos a brevas. Él iba en bici y yo caminaba con un refresco y una napolitana que me acababa de comprar.

Se acercó con sus formalismos

- ¿Cómo está caballero? –me preguntó.
- Muy bien –le dije mientras le extendía mi mano para dársela.
- ¿Me das la mano derecha? ¿Ahora somos de derechas?
- Hoy sí, mañana no lo sé.
- ¿Y qué está haciendo?
- Estudiar.
- ¿Estudiar para qué?
- Pues para aprender, para mejorar, para ser mejor persona...
- ¿Mejor persona? ¿Para qué si luego no hacemos nada? Podrías estar luchando por cosas nobles. Nosotros teníamos mucha esperanza en vuestra generación pero habéis sido un completo fracaso, creíamos que tendríais ideales, pero no hacéis nada, lo queréis todo hecho. Tan sólo os importa inyectaros Internet en la vena, como todos.
- Yo intento mejorar, quiero cambiar las cosas. No me gusta cómo están las cosas.
- A mí tampoco me gustan. Pero sigo en pie de guerra. Llevo 40 años disfrutando de los 18 años. ¿Sabes lo que eso significa?
- No me hagas pensar ahora.
- Que ya tengo 58 años años y no se han movido ni un pelo mis ideales. Sigo como en los 18.
- Ni los míos. Pero tampoco sé muy bien qué hacer para luchar. No sé si con el voto es suficiente, a veces pienso que debería ir a lanzar piedras contra alguien.
- No, no, todavía no sabes cómo hacer las cosas. Una piedra no sirve para reforzar una idea. No hace falta aportar pruebas para demostrar que alguien es un hijo de puta. Él sólo se desacredita y se deja en evidencia. Lo que tienes que hacer es volver la vista atrás y saborear a los grandes. Tienes que luchar desde la elegancia. Vuelve a Lope de Vega y a Quevedo.
- O a Blasco Ibáñez o Pérez Galdós.
- También. Aunque el primero fue un incomprendido por haber tenido una educación burguesa, escribir en castellano y estar siempre del lado del pueblo debido a ese sentimiento rebelde.
- Sí, yo intentaré hacer las cosas como él.
- ¡Pero las tienes que hacer ahora! ¡Luego será muy tarde! Ya sabes: No llores como una mujer lo que no supiste defender como un hombre.
- Lo tendré en cuenta.
- Y recuerda, utiliza la elegancia y la inteligencia. No se te olvide la famosa anécdota de Quevedo con la reina –dijo mientras se incorporaba en su bici.
- ¿Qué anécdota? No la recuerdo.
- Él fue capaz de decirle a la reina que era una coja en una época en la que nadie se atrevía a mirar su forma de caminar, pero cuando se lo dijo ella ni se enteró. ¿Lo recuerdas?
- No.

Y mientras comenzó a pedalear me dijo:
- Entre el clavel y la rosa su majestad escoja.

No respondí.

- Me alegro de haberte visto –dijo sin volver la vista atrás.

Y como siempre me dejó pensando.

Nota:

Este mes salgo en la revista Fotogramas con motivo de un concurso de cortos hechos con el móvil que promocionaban Isabel Coixet, Julio Médem, Nacho Vigalondo, Borja Cobeaga y Daniel Sánchez Arévalo. Sorprendentemente me premiaron. El concurso lo organizaba Nature Movies y se tenían que denunciar agresiones medioambientales en menos de un minuto. Yo no me lo curré mucho. Mandé el corto como quien manda un insulto a una institución sin la esperanza de ser premiado. Por eso, cuando recibí la noticia del premio me lo tomé a risa. ¿El premio? Un móvil nokia n95. Aquí os dejo el recorte de la revista en el que explico por qué se me ocurrió hablar del urbanismo.

 

 

 


 

Domingo, 02 de Septiembre de 2007 15:36 #. Tema: Cosas de la vida Hay 8 comentarios.

Mi novia es gilipollas

Nos conocimos en una discoteca muy popular entre gritos, empujones, derramamientos de vasos y música techno de fondo. No era el sitio ideal para encontrar a una novia, pero cuando uno va borracho se lía con cualquiera sin preguntarse por qué. La cosa se prolongó y llevamos tres meses juntos. Ahora ella duerme a mi lado.

No es que yo fuese muy exigente a la hora de estar con una chica. Yo era de los simplistas que se conformaba con quererla y que me quisiera. Con eso sobraba. Pero pasado todo este tiempo veo quién es ella y no estoy muy seguro.

En principio me pareció una chica sencilla, de lo más normal. Pero pronto comencé a notar un comportamiento extraño en ella. Cuando ya llevábamos un mes apareció en casa con una enorme gasa sobre su culo, justo donde comenzaba su columna vertebral.

- Mira lo que me he hecho.

Se quitó la gasa y vi un enorme tribal cuyas ramificaciones desembocaban justo en el principio de la raya del culo. Sólo pude abrir la boca de asombro y no pronunciar nada.


- ¿Te gusta? –preguntó.
- Sí, creo que sí...

No me gustaba nada. Era un tatuaje con forma de flecha que estaba sobre su culo. Parecía indicar por dónde tenía que metérsela. Ese mismo día me la follé por detrás y no paraba de mirar su estúpido tatuaje. Como había fumado un porro tuve una alucinación y vi que su tribal se transformó en una flecha y apareció un letrero en rojo que parpadeaba y decía: “insert coin”. Entonces me aparté de ella bruscamente y se me bajó la erección.

- ¿Qué te pasa?
- No lo sé, creo que me ha sentado mal el porro.

Pocos días después apareció con un piercing. Parecía una verruga en el extremo de su labio. Era una mancha sobre su cara. Una cicatriz en su bello rostro. Una auténtica gilipollez que estaba de moda. Aquel día intenté no besarla. Me daba asco su piercing.



- No me besas porque no te gusta el piercing ¿Verdad?
- ¡Sí! ¡Es por eso! Es que todos los que se hacen tatuajes y piercings me parecen deficientes mentales que necesitan ensuciarse la piel y hacerse agujeros para intentar demostrar que son diferentes cuando no son más que una mierda.
- ¡Eres un imbécil! Yo simplemente me lo hago porque me gusta.
- Claro, no lo dudo, pero a ti te gustan las gilipolleces.
- Puede que por eso esté contigo.

Ese día se marchó dando un portazo.

Los días en los que fuimos felices también notaba cosas extrañas. Un día la vi en la habitación haciéndose fotos ante el espejo. Mientras tanto ella ponía morritos como si estuviese chupando una pajita. Entré en la habitación y le pregunté:

- Oye, ¿se puede saber qué haces?
- Me estoy haciendo fotos para colgarlas en votamicuerpo . Ya tengo un 8,5 de media y quiero poner una foto mejor para tener más puntuación. Voy a demostrar que soy una modelo.



Se metió en el cuarto de baño y se sacó una foto medio en pelotas en las que salía el water de fondo. Le dije que la estética de la foto era pésima y que para hacer una foto buena debería buscar un fondo uniforme que cuadre en la composición y no un water o un bidet.

- ¿Pero quién coño se va a fijar en el fondo? ¡En eso sólo se fijan los frikis como tú!



Salíamos de fiesta juntos. Cuando la veía maquillarse no entendía por qué cogía la pintura de los ojos y se pintaba la raya de forma exagerada como si fuese una faraona, se hacía la raya tan larga que casi daba la vuelta a su cabeza. Le decía que no estábamos en carnavales y no era necesario disfrazarse de geisha, pero ella decía que era un ignorante por pensar eso y se reía.

Pasó un tiempo y me presentó a sus amigos. Quedamos en un parque donde todos habían aparcado sus coches amarillos en la puerta y algunos estaban probando sus equipos de música. La mayoría llevaban gorras, cadenas de oro, camisetas de tirantes, pantalones de chándal y zapatillas de deporte. Ellas iban con tops, turbantes blancos, pendientes de anillos tan grandes como los de Saturno, vestían más o menos como mi novia. Todos tenían una estética gitana pero no lo eran. Sólo eran mamarrachos a los que les hubiese gustado nacer gitanos. Uno tenía en la luna trasera de su coche una pegatina enorme de Camarón. Pensé que le interesaba el flamenco y las guitarras, pero cuando le pregunté por el flamenco se limitó a decirme: Camarón es el puto amo, la hostia puta ya.



Yo sonreía ante ellos y me metí las manos en los bolsillos. Tan sólo deseaba que me tragase la tierra. Hablaban sobre la coca de calidad que pillaron el sábado y estaban planeando si iban a pillar para este fin de semana o qué. Entre ellos discutían quién podía sacarla a mejor precio. Yo apenas hablé, tan sólo deseaba irme de allí.

 



Las cosas con mi novia no funcionaban muy bien. Aunque yo tenía esperanzas en esa relación. Yo la amaba, pero no me miren raro, hay gente que ama a los delfines y nadie se mete con ellos.

La gota que comó el vaso llegó el día que me mandaron este video por Internet. La llamé y le dije que viese el video, que era muy fuerte.

 



Al verlo me dijo qué ella tampoco sabía que la Luna giraba alrededor de la Tierra. Le dije que cómo no podía saber eso y ella me respondió que no era tan lista como yo, que siempre estoy hablando con palabras “técnicas” y que la dejara en paz.

Luego se conectó un rato a Internet y comenzó a escribir cosas a sus amigos como: Le ninia que mas keroooo, olee esa shulaaaa, km00jk000ier00 madre, la hauserikAAAAAAA, sa m0t0 wnA der bryaN, lidíAchuchEE tekier00'g0rdiyAA, viced0,,$,,llunAAA,, s0ys l0 mej0rrr pa siempre.

Y entonces sospeché que tras esas frases indescifrables se escondían versos satánicos y que mi novia practicaba la brujería, pero no estaba muy seguro.

Follar follaba bien, pero era bastante gilipollas y sumisa. Me contó que los novios con los que había estado se enfadaban muchísimo cuando a ella no le apetecía y como tenía miedo de perderles pues les hacía lo que querían. Por eso se extraño el día que no le dije nada cuando me dijo que le dolía la cabeza. Me dijo que su ex le pegaba cuando ella no quería follar.

- Eres tan diferente, Fredy.... –me decía mientras me acariciaba la cara.
- Y tú también –le decía mientras pensaba que en mi vida había visto a persona más estúpida –oye, cariño, ¿Cuál es tu sueño?
- ¿Mi sueño? Despertarme algún día y ver a Camarón vivo. O mejor aún: despertarme y ser gitana. ¿Y el tuyo?
- ¿El mío? No lo sé –y me di la vuelta en la cama.

Ahora duerme como una princesa.

Si la dejo se morirá de pena o volverá con alguno de esos chulos que le pegaban.

Creo que lo mejor que puedo hacer por ella y por mí es matarla.

Sí... es lo mejor.

Martes, 04 de Septiembre de 2007 05:19 #. Tema: Relatos Hay 42 comentarios.

Señales

20070907030843-adfada.jpgTodo me va bien desde que me guío por mi intuición, de las señales o de mi inteligencia. Cada uno lo puede llamar como quiera. Desde que me dejé el trabajo para hacer lo que me gustaba estoy en la perfecta órbita del destino. Todo gira a la perfección. Los planetas no colisionan y la gravitación se adapta a mi camino. He visto varias veces cómo un meteorito se iba a estrellar contra mí y en el momento que iba a impactar se ha desviado. Pienso que soy invencible. Estoy poseído por la magia divina. Algunos pensarán que exagero o que estoy como un puto cencerro, pero deberíais seguir mis pasos durante un tiempo para que veáis cuál es el camino del bien.

Para seguir mis pasos tan sólo tenéis que hacer lo que os dicte el corazón y hacer siempre caso a vuestra intuición. Si una persona te da malas vibraciones aléjate de ella. Si piensas que alguien te miente es que realmente te está mintiendo. Si crees que es necesario dar la vuelta a una manzana porque no quieres atravesar una calle que te da mala espina no te avergüences: rodea la manzana y no cruces por esa calle. Siempre que se dispare tu alarma hazle caso. Cuando acallas las sirenas y no las ignoras tarde o temprano acabas confirmando que algo pasaba ¿o es que nunca os ha sucedido? ¿Cuántas veces la mosca que teníais detrás de la oreja ha tenido razón? ¿Cuántas veces os habéis arrepentido de haberla ignorado? Ahora lo único que tenéis que hacer es escuchar a la mosca que tenéis detrás de la oreja. Escuchad a las sirenas. Huid sin tregua cuando las alarmas se disparen. Seguro que todo os irá mejor.

Pero lo más importante de todo es lo siguiente: jamás hagáis caso de lo que os digan. Las palabras son totalmente engañosas. El vocabulario fue el invento de un mentiroso para conseguir sus propósitos. La verdad flota en el aire y nunca os hará falta escuchar ninguna palabra para saberla. Las palabras os darán malos consejos, os desalentarán, os confundirán y os engañarán. Las respuestas no están en lo que te dicen sino en lo que sientes. Recordad que nadie deseará realmente vuestro bien, las palabras están cargadas de falsedad y de envidia, nadie querrá que triunfes ni que consigas lo que te propones. Las personas sólo quieren que estés por debajo de ellas para que las beneficies. Si sigues tus propios impulsos no les servirás de nada y por eso te dirán que no hagas caso a tus sueños. Creedme; ellos nunca se alegrarán si algún día te ligas a la chica que ellos nunca pudieron ligarse.

¿Por qué cuento esto? Simplemente estoy de enhorabuena. Este verano me he dejado llevar por mi intuición y me ha ido mejor que nunca. No trabajé y necesitaba dinero para encarar el nuevo curso. Pero algo me decía que iba a tener un golpe de suerte. Cuando mi madre me preguntaba cómo pensaba pagarme el piso le respondía: tranquila, voy a tener suerte. Ni yo mismo sabía de qué hablaba, pero estaba convencidísimo de que la suerte me iba a llegar. He tenido que esperar hasta finales de agosto para que me llegase la respuesta. Sin haber reclamado la beca (que ya daba por perdida) me han enviado un cheque con una cantidad de dinero importante. Dijeron que han vuelto a estudiar mi caso (yo no pedí que lo hicieran) y que han rectificado en su decisión de denegarme la beca. Eso me ayudará durante este año. Y luego, para colmo, me premian por un corto y me regalan un teléfono valorado en 750 euros que podré vender si me veo en apuros. ¿Qué más puedo pedir? Tan sólo que mi intuición siga funcionando igual.

Al final resultará que el hijo de puta de Coelho tenía razón, tanto que lo critiqué....

Se despide vuestro amado y querido profeta, pero antes, queridos discípulos, quiero aprovechar esta ocasión para mandar mis más sinceras bendiciones e indulgencias a todo aquel que haya leído este texto y lo aplique en su vida.

Atentamente.
El iluminado de la baraka.

Pd: Sé que el destino es muy caprichoso y que los designios de la providencia son inescrutables, por eso, basta que haya escrito un post así para que mañana al cruzar la calle me atropelle un camión cisterna. Ya os contaré.

Actualización paranormal de última hora: justo al acabar de corregir el texto se ha caído un libro de la estantería por arte de magia. Se trata de un libro de Leopoldo Alas Clarín titulado “Una novela y ocho cuentos” en el que se encuentran los títulos: “Doña Berta”, “Avecilla”, “Pipá”, “Las dos cajas”, “El cura de Vericueto”, “El dúo de la tos”, “¡Adiós, “Cordera”!”, “Cambio de luz” y “El diablo en Semana Santa”. No lo he leído. Pero creo que el destino se está queriendo comunicar conmigo. Manda cojones que titule el texto "señales" y que me venga una señal tan clara como esta.
Viernes, 07 de Septiembre de 2007 03:08 #. Tema: Divagaciones Hay 6 comentarios.

Barrio sésamo y los guionistas que van de setas

Casimiro llegó drogado al trabajo, como siempre. Se había tomado una ración de setas alucinógenas que le estaban haciendo efecto en ese preciso momento. Estaba en su despacho. Eran las diez de la mañana y a las once tenía que entregar un texto para el capítulo de Barrio sésamo que tenían que rodar ese día.

Cogió papel y bolígrafo. Imaginó a una niña que paseaba una llama por las calles y la llevaba al dentista. La llama se llamaba Marichari, sí, era el nombre ideal para una llama. Entonces allí la recibiría el dentista y le harían una limpieza de dientes y la niña esperaría ansiosa a que termine de limpiarle la dentadura para irse a jugar con ella por la ciudad. La niña andaba orgullosa con la llama porque era muy grande y sus amigas tan sólo tenían perros enanos que podrían ser aplastados por su llama.

Pensó que lo mejor para la secuencia era que una voz femenina relatara lo que sucedía a modo de canción. Entonces escribió una bonita canción titulada “Yo y mi llama” que decía así: “Yo y mi llama, pues llama se llama, vamos a la clínica dental...”.

Ya eran las once. Abrió la puerta del despacho del director y le entregó el texto. El director lo leyó todo e hizo un gesto de incredulidad. Parecía que iba a decirle que aquello era una basura.

-¡Esto es una genialidad! ¡Enhorabuena! Este texto es lo mejor que has hecho desde que escribiste la canción de masticar . ¡Empecemos a rodar ahora mismo!

Y este fue el resultado:

Martes, 11 de Septiembre de 2007 22:39 #. Tema: Relatos Hay 15 comentarios.

Su saldo está a punto de agotarse

El teléfono llegó por correo urgente. Yo no estaba en casa y lo recogió mi padre. Cuando llegué mi padre me dio el paquete. Lo abrí y era el flamante teléfono que tenía todas las prestaciones del mundo.

Me pasé el día haciendo videos, sacando fotos y toqueteando las múltiples opciones. Era increíble, ese teléfono tenía más capacidad que el primer PC que me compré. Le presté el teléfono a mi padre y se puso a jugar con él, sacó fotos y lo trasteó un poco. Le gustó mucho e insistía en que se lo regalase. Cuando mi madre llegó se puso muy contenta. No entendía nada de teléfonos, pero cuando le dijeron que valía 730 euros le gustó.

Toda mi familia se hizo eco de que había ganado un teléfono móvil increíble. Venían a verlo, me pedían que se lo enseñase y les sacara fotos. Cuando me preguntaban por qué me lo habían regalado, antes de que me diera tiempo a abrir la boca mi madre respondía: “Fue por el concurso de una revista, sale su foto y todo”.

Entonces me acordé de todos esos momentos que pasé vendiendo de teléfonos móviles. Detestaba a esos que venían con aires de superioridad a comprarse el teléfono más caro de la tienda. Luego andaban presumiendo de él y se lo enseñaban a todo el mundo. Me parecían gilipollas con vidas de mierda que para sentirse realizados necesitaban comprarse un teléfono móvil. Son los típicos que cuando se aburren no tienen nada mejor que hacer que enseñarles a sus amigos las melodías polifónicas de su teléfono. ¿Qué cara le pones a uno que te está enseñando sus melodías? ¿Cómo se puede huir de esa tortura? ¿Podría asesinarlos y argumentar ante el juez que lo hice en defensa propia?

Mi padre me pidió que le dejara el móvil para enseñárselo a sus compañeros de trabajo. Uno de sus compañeros quería comprarse ese teléfono y él quería presumir de que a mí me lo habían regalado “por la cara”. Era la primera vez desde que dejé el trabajo que llevaba algo de valor a casa. En ningún momento se habló de la idea que se me ocurrió para que me premiaran, no hablamos de urbanismo, ni de cómo me van los estudios, ni de lo mucho que estoy aprendiendo, ni de lo feliz que soy, ni de cuáles son mis expectativas. Ni siquiera me felicitaron por el “éxito” en ese concurso de videodenuncias. Ni si quiera me alentaron ni me dijeron que estoy haciendo bien mi trabajo. Sé que nada de eso es cierto, sé que aquello que mandé no valía nada, era una estupidez, un insulto y yo soy el primero que le resta importancia. Soy consciente de que eso no significa nada si no continúo trabajando. Pero lo triste es que el móvil acabó siendo el protagonista de la anécdota simplemente porque valía 730 euros. Mucho más dinero del que valgo yo. Si me secuestrasen y tuviesen que pedir un rescate por mí no podrían pedir nada por mí, en todo caso pedirían mi teléfono.

- Hazme una perdida y me apunto tu número –me dijo una prima con la que estaba hablando del teléfono.
- No puedo, no he recargado la tarjeta desde hace cinco meses –contesté.
- ¡Tanto teléfono móvil pa luego no tener saldo! – dijo ella.
- A veces lo más caro no vale nada por dentro.

Ese mismo día decidí poner a la venta el teléfono por 600 euros. El dinero lo gastaría en viajar y llenarme de experiencias de las que ninguno de mis familiares se sentirán orgullosos. Yo me enriqueceré de experiencias que para ellos no valen nada porque son cosas que no se pueden comprar con dinero.

Jueves, 20 de Septiembre de 2007 18:05 #. Tema: Cosas de la vida Hay 4 comentarios.

Verme

20070929133934-445101518-bebe217a6f.jpgNo puedo verme en vídeos. Cuando lo hago quiero dar una hostia a ese imbécil que sonríe con los dientes torcidos que dice ser yo. Todo lo que creo que soy, que ya es poco porque me considero una mierda, se reduce al absoluto desprecio por mi propia persona. No sé si es normal que verme en vídeos despierte en mí ese sentimiento de autodestrucción y de ganas de mutilarme. No me importaría suicidarme después de verme en un vídeo. Cuando lo hago descubro todos mis defectos y lo realmente desagradable que es mi cara. Me doy cuenta que no sé pronunciar cuando hablo, que no se me entiende una mierda, que muevo la boca menos que la Duquesa de Alba.

Desde dentro de mí pienso que soy alguien normal pero que pasa desapercibido. Pero cuando me veo en un vídeo sólo veo a un gilipollas, y eso es lo que verá el resto de la gente. Mi cuerpo no corresponde con lo que creo que soy.

Los vídeos me hacen más horripilante de lo que soy. Pero las palabras me hacen guapo y sincero. Escribir adorna la lamentable realidad. No puedo autoescupirme y darme un puñetazo como si yo fuera otra persona. “No quiero morir sin cicatrices”. En el exterior de mí se queda lo negativo. Me alejo de la realidad. Soy igual que Johnny , vivo aislado en un mundo de percepciones táctiles, pero yo nunca cogí mi fusil.

Pero no me suicidé en su día y ya no creo que lo haga. Decidí quedarme para molestar lo máximo posible a la humanidad. Para mí la vida no tiene ningún valor y yo soy un muerto viviente. Formo parte del club de los suicidas vivos. Soy inmortal ante cualquier ataque y ante cualquier peligro.

Las maldiciones no afectan a los que ya nacimos malditos.
Sábado, 29 de Septiembre de 2007 13:39 #. Tema: Divagaciones Hay 6 comentarios.

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