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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Cosas de la vida. Experiencia místicocientífica-literaria que demuestra que todas las mujeres son unas creídas![]() Andaba yo tranquilamente por las calles de mi ciudad disfrutando de la suave brisa mediterránea en de un día caluroso de verano, cuando de pronto advertí que dos muchachas de Cullera, y por definición paletas, caminaban delante de mí a unos veinte metros. La fortuna hizo que a una de ellas se le cayera la chaqueta que llevaba colgada en el bolso sin que se diera cuenta. Yo que vi lo sucedido me dispuse a actuar como un ciudadano ejemplar que soy y llamé a las dos chicas con un simple “¡oye!”. La ciudad de la luzOrganizaron un viaje para ir a la ciudad de la luz. Los estudios de cine de la Comunidad Valenciana que cuando acaben de construirlos serán los más grandes del mundo. Fui entusiasmado, con la idea de ver cómo era un estudio por dentro, de ver cámaras e incluso pensé que podríamos ver algún rodaje y los decorados exteriores de alguna película que estuviesen rodando. Llegamos a Alicante en una hora. Entramos en la Ciudad de la Luz y sin bajar del autobús un guía comienza a hablarnos de los estudios, de las cosas que tiene, mientras atravesamos los aparcamientos. Nos dice los metros cuadrados que tiene, las posibilidades que ofrece, todo tenía buena pinta. Luego, siguiendo con el autobús, nos enseñan la parte de los estudios exteriores, en la que están construyendo un gran tanque de agua para escenas de mar, y que será el único estudio del mundo que tendrá el mar a tiro de cámara, cosa que ningún estudio ofrece, también vemos que en ese estudio exterior no hay edificios ni nada de fondo para no entorpecer las tomas. Nos dicen el nombre de las películas que se han rodado allí y nos entusiasmamos. Luego pasamos por delante del edificio de Kodak y nos dicen que es uno de los mejores laboratorios de película del mundo, en el que se puede positivar la película al instante y se puede transmitir vía satélite a cualquier parte del mundo. Cuando llegamos al final del parking, cuando pensaba que íbamos a bajar y ver todo por dentro nos dicen: Lo malo que no podemos entrar en los estudios ni en nada por una política de las productoras que alquilan los estudios. Y entonces todos comenzamos a indignarnos, pataleamos, gritamos y nos cabreamos. Una excursión, gratis sí, pero en la que nos habían dado una vuelta por un parking como a subnormales y en la que no habíamos visto nada. La información que nos dieron es la misma que la que podrías haber conseguido en cualquier página de Internet sobre la Ciudad de la Luz y lo que vimos es menos de lo que puedas ver en cualquier foto de los estudios por Internet. Luego nos llevaron a una fábrica de decorados de película, nos enseñaron cómo reproducían decorados y hacían cabezas de plástico para efectos especiales. Nada del otro mundo. Pero lo peor vino luego. Cuando nos metieron en el Centro de estudios de la ciudad de la Luz. Un centro privado en el que imparten clases y cursos por la módica cantidad de 6000 euros al año en la que te enseñan cualquier oficio relacionado con el cine. ¿La ventaja de pagar tanto dinero? Aparte de las desproporcionadas instalaciones tienes la ventaja de que si pagas puedes hacer prácticas en la Ciudad de la Luz. Qué bien. Es decir, en la Comunidad Valenciana alardean de un proyecto que ha costado tanto de hacer, en la que han invertido dinero público, y los que se benefician de ello, los que tienen posibilidades de acceder a trabajar allí tan sólo son los que pagan. Los que estudian en centros públicos que se despidan de poder acceder allí. Tan sólo los hijos de papá, los que tienen dinero, podrán soñar con la posibilidad de poder entrar en prácticas allí y que luego les contraten. El resto sólo verán un estudio de cine desde un autobús y mal. Una buena forma de privatizar el proyecto que fue resultado de un esfuerzo público. Encima, la mayor parte de la visita fue para promocionarnos esa escuela a la que cualquier familia de clase media no puede acceder. En la que nos enseñaros las instalaciones de un centro en el que no tienen matriculadas ni cien personas y tienen más medios que en cualquier universidad pública (ya se sabe que en España la educación no es un bien social ni una inversión en el futuro, no como en el resto de Europa). Nos dijeron que nos pondrían un video en el que nos enseñarían cómo eran los Estudios de la Ciudad de la Luz por dentro y lo único que vimos fue un anuncio bochornoso sobre la Ciudad de la Luz digno de canal 9 en el que no se mostraba nada. La Ciudad de la Luz es una vergüenza, su centro de estudios es indignante para la educación, la Comunidad Valenciana no puede presumir de unos estudios que no están hechos por ni para los valencianos. Si algún día os ofrecen una excursión gratis para ir a verla no vayáis, no veréis nada y lo único que os intentarán colar es publicidad sobre un centro de estudios al que nunca podrás acceder si no procedes de una familia multimillonaria. Carta a Daniel Zamora![]() Querido Daniel:
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Quiero saber que la vida contigo no va a terminar. Porque sí x 3.
Actualización a 10-12-2007 Un amigo colombiano, Javier Galvis, nos escribe para contarnos que ha hecho un video en homenaje a Daniel Zamora en el que lo vemos compartir buenos momentos con Ariel Rot, Andrés Calamaro, Julián Infante y Germán Villena. Les dejo con el video: Pd: También podemos ver a Daniel en otros vídeos de los Rodríguez como en el de Salud, dinero y amor . Y en otras etapas de su carrera junto con Alejandro Sanz . Su saldo está a punto de agotarseEl teléfono llegó por correo urgente. Yo no estaba en casa y lo recogió mi padre. Cuando llegué mi padre me dio el paquete. Lo abrí y era el flamante teléfono que tenía todas las prestaciones del mundo. - Hazme una perdida y me apunto tu número –me dijo una prima con la que estaba hablando del teléfono. Entre el clavel y la rosa su majestad escoja![]() Hacía tiempo que no le veía. La última vez que me encontré con él yo estaba en el supermercado con unos amigos. Habíamos llenado el carro de bebida para un botellón que íbamos a celebrar con motivo de un cumpleaños. Sus conversaciones con él siempre eran inquietantes, nunca sabía por dónde iba a salir. Tenía un poder mental que me subyugaba. Cuando me formulaba una pregunta él ya sabía la respuesta y cuando le contestaba siempre me replicaba algo. Tenía un nivel intelectual infinitamente superior al mío. Y mientras comenzó a pedalear me dijo: Nota: Este mes salgo en la revista Fotogramas con motivo de un concurso de cortos hechos con el móvil que promocionaban Isabel Coixet, Julio Médem, Nacho Vigalondo, Borja Cobeaga y Daniel Sánchez Arévalo. Sorprendentemente me premiaron. El concurso lo organizaba Nature Movies y se tenían que denunciar agresiones medioambientales en menos de un minuto. Yo no me lo curré mucho. Mandé el corto como quien manda un insulto a una institución sin la esperanza de ser premiado. Por eso, cuando recibí la noticia del premio me lo tomé a risa. ¿El premio? Un móvil nokia n95. Aquí os dejo el recorte de la revista en el que explico por qué se me ocurrió hablar del urbanismo.
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Amelie es la peor película que he visto en mi vida![]() Debería lanzar el ordenador por la ventana ahora mismo. Mi vida ha llegado a un extremo caótico sin retorno. No sé qué es lo que me jode más, si perder amigos o perder la memoria. Creo que las dos cosas tienen sus ventajas e inconvenientes. Si pierdes a los amigos te puede joder un poco, pero si pierdes la memoria ya no te acuerdas de lo que te jode y entonces te da igual todo. Me fastidia no poder ser una persona normal. El otro día me llamó una amiga diciéndome que me echaba de menos y que quería verme. Decía que sólo me había visto dos veces este verano. Quedé con ella a las 12 de la noche y llegado el momento no salí, ni avisé, ni nada. Poco tiempo después recibí su llamada y no cogí el teléfono. No me preguntéis por qué lo hice. Ni yo mismo lo sé. Debería sentirme bien porque alguien me echa de menos y por saber que todavía existo para alguna persona. Es reconfortante saber que si algún día me muero solo en casa me encontrarían antes de que los vecinos perciban el olor de mi cadáver descomponiéndose. Pero no, me da igual. No quiero ver a nadie. No salí por puro despecho. Cuando me dijo que me echaba de menos sentí como si echara de menos a un personaje más de los que amenizan sus fiestas. Sólo echa de menos un número, un rostro que no está. No echa de menos a una persona. Es algo difícil de explicar. Es cuando sientes que no eres nadie para nadie. Haced la prueba: apagad el teléfono durante una semana, no os conectéis a Internet, no salgáis de casa... entonces os daréis cuenta de que no sois nadie para el mundo y que si os morís la Tierra seguirá girando igual (o mejor). Pero también me pregunto si yo echo de menos a alguien y la respuesta es que no. Durante mucho tiempo eché de menos a mucha gente pero nunca lo supieron ni lo sabrán. Por lo tanto, en esto de las relaciones humanas, se suele recibir más o menos en medida de lo que se da. Lo cual es algo espantoso. Algún día escribiré sobre ello. Tengo tantas cosas sobre las que escribir... Pero volviendo al tema de la memoria. Creo que me jode más olvidar lo que sé que perder amigos. Al fin y al cabo los amigos son pasajeros en el sentido literal de la palabra. Coincidimos en un tren durante un periodo de tiempo determinado y luego alguien tiene que hacer trasbordo. Incomprensiblemente cuando alguien se cambia de tren solemos creer que todavía tenemos los destinos unidos y les seguimos llamando amigos. Se van y los tratamos como si todavía viajaran en el mismo tren, o al menos es lo que queremos creer. Me jode mucho no acordarme de todo aquello que aprendí el año pasado en historia del arte. Aprendí 1000 fechas, muchas biografías, muchos nombres de obras de arte que por arte de magia he olvidado. Ya no me acuerdo en qué año nació Masaccio, no me acuerdo cuántos años tardó Brunellesechi en construir la cúpula de la catedral de Florencia, no me acuerdo de casi nada de todo aquello que aprendí con tanto interés. Tan sólo recuerdo con entusiasmo las anécdotas de Caravaggio o de Miguel Ángel porque sus biografías me impactaron y no las podré olvidar fácilmente. Perder cultura me jode más que la pérdida de amigos, aunque la cultura no sirve para nada (y los amigos, si nos ponemos drásticos, sirven para menos) pero al menos los recuerdos te acompañan durante todo el recorrido de tu vida y los amigos sólo te acompañan ese pequeño trayecto hasta que se bajan en su parada y quizás no los vuelvas a ver hasta que coincidáis en el mismo tren mucho tiempo después y entonces os alegréis de veros, os haréis un resumen de todos los trayectos que habéis hecho y lo pasaréis bien durante ese momento en el que habéis coincidido entre parada y parada. Lo curioso es que si no os hubierais reencontrado jamás hubierais hablado. Habláis porque os habéis reencontrado por casualidad. Si hubieses querido hablar con esa persona bastaba con llamarla al móvil ya que guardabas su número en la agenda, pero eso no lo ibas a hacer nunca. Pasado un tiempo verás el nombre de esa persona en tu agenda y dirás ¿Por qué tengo a este en la agenda si nunca le voy a llamar? Y es cuando decides borrarlo para siempre. En las agendas de teléfono sobran más de la mitad de la gente. No sé qué es lo que me pasa. Mi madre dice que estoy loco. Quiere llevarme al psiquiatra. Yo me niego, le digo que estoy bien, pero ella dice que si no voy traerá al psiquiatra a casa para que me vea en mi salsa... mi padre también me dice que estoy loco. Puede que sea verdad. Cuando te lo dicen tantas veces a veces dudas y dices: ¿Y si llevan razón? Pero lo que a mí me pasa no se puede curar con ninguna medicación. Lo que tengo es una lucidez mortal de la realidad. Por eso creo que al final acabaré otra vez en la consulta del psiquiatra. Le diré lo que hago y que me diga si estoy loco o qué. También le diré que mis padres son los que me dicen que no estudie más y me ponga a trabajar. A ver si al final los encierran a ellos en vez de a mí. Cada vez soy más insignificante. Como ya he dicho muchas veces: recibo lo que siembro. Y pese a tener la autoestima baja sigo pensando que soy el ser más grande la Tierra... para colmo no me cuido, estoy engordando, me estoy quedando fofo y cada vez se me cae más cabello. Podría dedicar tiempo y dinero para cuidarme, ir al gimnasio y ser un musculitos con abdominales para atraer a las descerebradas repletas de estrógenos, pero no pretendo gustar a nadie. Quiero ser indiferente. Si algún día hicieran un club de fans a mi nombre me encargaría de hacerme odiar para que mis fans se llevasen una tremenda decepción de mí y se fuesen a adorar a otro. Estoy podrido y me gustaría escupir en la cara de Dios como Henry Miller. De hecho, quiero aprovechar la ocasión que se me brinda para cagarme en todo aquel que lea esto. Debería ser una persona feliz por tenerlo todo. Estoy consiguiendo todo lo que me propongo y hago lo que me da la gana. Pero no consigo la estabilidad en ningún punto, ni en la automarginación ni sociabilizándome, es como si no existiese una salida. Y lo peor es que tengo un sentimiento de culpabilidad terrible porque no leo ni toco la guitarra como antes. Si cometiese un crimen me sentiría menos culpable que de no leer. Debería leer un libro al día para alimentar mi espíritu y para ser alguien... y no consigo leer una mierda, y eso es terrible. Es como saber que debo comer para sobrevivir y no tener nada de apetito. Sabes que te vas a debilitar y que vas a ser un huesudo ambulante pero no puedes... ahora mi alma está raquítica porque no leo, es terrible, terrible, y creo que todo es por culpa del ordenador... que me tiene enganchado... debería arrojarlo ahora mismo por la ventana y reafirmar lo que he dicho desde un principio. ¿Por qué no cuentas esto que haces en tu mierda de blog?![]() Eran las cinco de la madrugada. Yo estaba con el portátil vagando por Internet y pensando. Este verano no tiene nada de especial, me da la sensación de que esta situación ya la he vivido muchas veces. Los de la compañía de telefonía no han contado conmigo para trabajar este verano. Cuando me llamaron para que me incorporase al trabajo estaba en plenos exámenes y les dije que sólo podía trabajar cuando terminase, pero al parecer ya era demasiado tarde. Sé que podría buscarme otro trabajo de camarero o algo así, pero, sinceramente, antes prefiero pegarme un tiro. He decidido que voy a descansar este verano. Necesito un poco de tiempo para mí. El problema, es que cuando estoy así invierto el sueño. Duermo por el día y vivo por la noche. Me gusta más. Por la noche todo es más tranquilo, todo el mundo duerme, no se escucha nada y me siento en paz. A mí la luz del Sol me molesta, soy un vampiro. La playa tampoco me gusta, está llena de arena asquerosa, el Sol te quema, te asfixias de calor, en el agua la gente mea, caga, folla, arrojan cenizas de muertos... es un asco. No entiendo por qué la gente se muere por pasar las vacaciones en la costa. En fin, que me pierdo, lo que quiero decir es que estoy de vacaciones, estoy descansando, dedico mi tiempo a leer y a ver películas como un loco. Me lo paso bien así. También me divierte estar en Internet leyendo curiosidades, comentando en los foros, leyendo blogs, periódicos digitales... lo que me plazca. Pues bien, como dije al principio, eran las cinco de la madrugada. Momento en el que mi padre se va a trabajar a la panadería. Yo estaba en el ordenador. Sin ni siquiera llamar abrió la puerta de mi habitación con brusquedad y sin entrar me miró. Yo estaba sentado en la silla del escritorio. Él respiraba rápidamente y me miraba con cara de perro. – ¿No te das cuenta de lo que haces? ¿No te das cuenta de la hora que es? –dijo– ¿Tú crees que es normal que todos los días te levantes a las dos de la tarde? – Papá, estoy leyendo unas cosas. ¿Qué tiene de malo? – ¿Qué tiene de malo? ¿Tú te has visto? ¡Me das asco! ¡Esto que haces no es normal! ¡Estás viviendo a nuestra costa! ¡Te tendría que dar una buena bofetada! – ¿Pero por qué te pones así? – ¿Por qué me pongo así? ¡Qué asco das! ¿Por qué no cuentas esto que haces en tu mierda de blog? Yo ya sabía que él leía el blog. Un día descubrí que entraba y que tenía la página en sus favoritos. Le dije que no volviese a entrar o cerraría el blog. No quiero que me lea, me siento mal si me lee. Me da igual que cualquier otra persona del universo me lea, pero él no. No puedo escribir libremente si él me lee. – Vale, lo haré –le respondí. Y cerro la puerta con muy mala leche. El suicida invisible![]() Cae la tarde. Camino por la calle dispuesto a volver a casa. Toda la gente con la que me cruzo parece ser feliz. Veo a un grupito de chavales sentados en un banco, uno se lía un porro y una chica habla con otra. Cuando llego a la altura del banco activo la parabólica. Siempre trato de escuchar lo que dice la gente con la que me cruzo. Con una sola frase quiero hacerme la idea de cómo son sus vidas y qué problemas tienen. No dicen nada interesante, aunque nunca pierdo la esperanza de que algún día uno de ellos me revele la clave de mi vida, necesito que un ángel me hable a través de los transeúntes, ya que son los únicos seres a los que escucho. Quiero encontrar el sentido de mi vida al igual que le ocurrió a Hui Neng, quiero escuchar una frase que me provoque la iluminación súbita. Pero lo único que escucho es: “Tíaaaa, cuánto tiempo”. El tren se para, subo y miro a mi alrededor. Nadie me ha visto ni ha escuchado lo que pensaba. Mejor así.
Esto no es lo que pareceHaz click en este enlace para ver el corto: Este es mi primer corto. No os ensañéis mucho con él, todavía no tenemos experiencia y hemos pagado muchas novatadas. Pero dentro de lo que cabe estamos orgullosos del trabajo realizado, aunque podría mejorarse mucho en todos los aspectos. No esperéis ver un gran corto con un gran argumento, aunque eso sí, nos ha costado mucho de hacer y hemos descubierto que detrás de todos los cortos y películas hay mucho más trabajo del que pueda parecer a simple vista. Tengo la autoestima por los suelos![]() Y eso que en su día tuve la autoestima por las nubes pero ahora todo ha cambiado: Soy un ser excepcional, no hay nadie como yo. Deberían erguir un monumento en la plaza principal de mi pueblo con mi imagen y que se celebrase una fiesta todos los años en mi honor. Pienso que soy la persona más extraordinaria que ha nacido en toda la historia del planeta. Soy inteligente, simpático y agradable, y no entiendo por qué mi nombre todavía no figura en las enciclopedias. Tengo una mentalidad extremadamente iluminada, tan iluminada que si me pusieran al lado del Sol éste parecería un agujero negro y oscuro comparado con mi radiante aura carismática. Soy tan guapo y sensible... tengo tanto criterio, tanta templanza y saber llevar, que cuando salgo del portal de mi casa los vecinos quieren sacarme a hombros. Las farolas se encienden cuando paso y los semáforos se ponen en verde. La gente sale a los balcones para aclamarme, me piden autógrafos en todos los rincones del planeta, los padres de familia quieren que insemine a sus esposas y a sus hijas para tener un hijo con mis genes y presumir que es suyo. Hago milagros, curo a enfermos y resucito a la gente sólo con mi palabra. No camino por otro lugar que no sean alfombras rojas y pasarelas, y mis únicos humildes medios de transporte son las limusinas y los aviones privados. Creedme, merece la pena conocerme y hablar conmigo y presumir de tener un amigo como yo. Soy un personaje que jamás se repetirá, de esos que nunca debería morirse, son un genio sin igual. Pese a todo eso, no me quiero mucho, hoy tengo la autoestima baja y creo que soy la peor persona del mundo si me comparo con el resto. Así que imagina lo que pienso de ti, que considero que eres infinitamente mejor que yo. Básculas![]() La gente aburrida suele utilizar la báscula para pesarse. Algunos viven preocupados por su peso, se deprimen cuando aumentan unos gramos o se alegran cuando adelgazan. Quieren estar en línea para pasear sus cuerpos esculturales por las playas, quieren gustar a los humanos del sexo opuesto (o del mismo) y para ello se matan en los gimnasios, llenan sus estómagos con miles de pastillas para adelgazar y compran todos los productos que anuncian por la madrugada en la televisión. Sin embargo yo nunca he utilizado la báscula para controlar mi peso. Lo único que hago es pesarme antes y después de cagar para saber cuánto pesan mis mierdas. De este modo puedo contrastar la abundancia de mis excrementos y puedo hacer un cómodo balance sobre mi digestión, hábitos alimenticios y salud en general. ¡No sabéis la alegría que da cuando cago una mierda de casi 500 gramos! Aún así espero poder batir mi marca y llegar algún día a cagar un zurullo de un kilo. ¡Algún día lo conseguiré! ¡Deseadme suerte! Aprovecho la ocasión para saludar a todos los metrosexuales e idiotas que viven ofuscados con las básculas. Detrás de la botella de cerveza![]() ¿Quién hay detrás de esa botella de cerveza? ¿Quién se esconde detrás de las copas, de los porros y de las conversaciones banales? La gente habla y se observa. Unos amigos están comentando algo, pero no sé qué dicen. Uno es muy expresivo, sabe utilizar el lenguaje corporal, sus manos se agitan constantemente entre el humo que desprende el cigarrillo del cenicero. El otro está quieto y lo mira fijamente. ¿Qué estarán diciendo? ¿Realmente se estarán escuchando? Oigo entre la música el bullicio de la gente y el griterío de los que están jugando al futbolín. Todos parecen felices, pero en sus ojos veo preocupaciones que tratan de esconder. Cada dos minutos miran hacia la puerta para ver si entra alguien, pero lo curioso es no esperan a nadie. ¿Por qué mirarán hacia la puerta? ¿Qué falta en sus vidas para que estén mirando siempre hacia la puerta? Otros miran la pantalla de sus teléfonos móviles. Quieren contactar con el mundo exterior. Estos también esperan a alguien, quieren que esa persona especial de su agenda de teléfono se acuerde de ellos. Para conseguirlo optan por hacerle una llamada perdida que significa: "Hola, como ya sabes, esta noche estoy de fiesta con los amigos, me lo estoy pasando muy bien, pero aun así tengo un hueco para acordarme de ti. Espero que tú también te acuerdes de mí". Pero en realidad están fingiendo, no lo están pasando bien, se están aburriendo y no quieren reconocerlo. Mañana contarán a sus amigos del messenger que hoy se lo pasaron de puta madre y en verdad han estado amargados toda la noche. Todos esperan que hoy sea una noche excepcional. A algunos les gustaría que por la puerta entrara el amor de su vida y al mirarse se reconocieran. A otras les gustaría conocer a un chico encantador y divertido para irse con él y dejar de lado a esas muermas que dicen ser sus amigas. Pero nada de eso ocurre, tienen que seguir recurriendo a los teléfonos móviles para escapar de aquí. Necesitan hacer llamadas perdidas y mandar mensajes para gritar socorro, para pedir que alguien les saque de este antro. Nadie debería decir nada. Es mejor callarse antes de estar diciendo tonterías. En realidad hablar no sirve para nada. Las cosas más importantes no necesitan decirse. No son necesarias las palabras para expresar nuestros sentimientos más puros. El mejor "te quiero" no es aquel que se dice, sino el que se demuestra; el primero no tiene ningún valor y el segundo es el que se siente, el verdadero. Me sorprendo al ver la cantidad de luces que hay en el bar, las hay de todos los colores y de todas las intensidades. Las hay sobre la barra, sobre el futbolín, en los letreros de propaganda, en la máquina de tabaco... estamos rodeados de luces. Echo otro vistazo rápido a la gente y todos siguen sumergidos en sus conversaciones. ¿Por qué la gente no brillará como las luces? ¿Por qué no dicen de una vez que lo están pasando mal? ¿Por qué no gritan que quieren salir de aquí de una puta vez? ¿Por qué no dicen que se sienten solos aunque estén con gente? ¿Por qué no hablan de aquello que les atormenta y hace que no se concentren en el lugar en que están? ¿Es que no se quieren un poco? ¿Es que no se acuerdan de sí mismos? Me da mucha rabia ver esto. Se creen unidos y entre ellos hay distancias kilométricas. Pasa como en los trenes, cuando alguien entra trata de alejarse lo máximo posible del resto de personas. La gente busca los lugares más vacíos porque se temen entre ellos. Todos deberíamos hablar entre nosotros, conocernos, hablar con todos los transeúntes como si fueramos amigos y no como delincuentes. Se acercan unos amigos. Me están hablado. Me preguntan si luego vamos a ir a otro sitio. Le respondo que sí, que haremos lo que quieran, pero les digo que esperen a que me termine la cerveza. Doy un trago y me pregunto por qué querrán ir a otro lugar, no van a encontrar nada que no encuentren aquí. Tan sólo cambiará la música y el decorado. El resto será lo mismo: Desconocidos buscando algo que no encuentran, que tienen las miradas perdidas y que se refugian detrás del alcohol y la droga para evadirse. Mis amigos miran el reloj. Están apurados. Viven pendientes de la hora. No quiero vivir con horarios, no puedo dejarme llevar si nos imponemos un horario. Me he acabado la cerveza. Tengo la barriga llena. La botella está vacía. Ya no me puedo ocultar detrás de ella. No sé por qué tanta reflexión si yo también soy uno de los que esconde sus miedos detrás de las botella de cerveza. Y lo que es peor: mi mirada está más perdida que la de toda esa gente. Vótame en el concurso 20 blogs. Cumpleaños feliz24 Años ya. Ya tengo un pie en el ataud como aquel que dice. Pero ahora comienzo a vivir la vida. Os lo aseguro. Un saludo a todos. Os quiero. Comienzan las clasesEl domingo quería escribir un post sobre el miedo que sentía ante la nueva etapa que voy a iniciar en mi vida. Pero hoy Martes, después de haber asistido a las dos primeras jornadas del curso, ya no tengo ningún miedo, estoy entusiasmado y convencido de que no me equivoqué en mi elección. Es más, diría que el hecho de no entrar en el primer destino que elegí es por algo. Creo que nada de lo que me sucede es fortuito y el destino ha querido llevarme hasta donde estoy porque es el lugar y el momento idóneo para que yo esté ahí. En la vida suceden muchas cosas inexplicables, sin racionalidad alguna, que sólo pueden ser comprendidas si realmente creemos en la magia. Sé que todo lo que me ha pasado en la vida me ha servido para aprender algo, al igual que todas las personas con las que me he cruzado a lo largo del camino, sea para bien o para mal, me han enseñado algo. Me decanté por hacer la licenciatura de comunicación audiovisual, y las primeras sensaciones de la carrera han sido muy buenas. En la primera clase, en la asignatura de diseño de personajes, me di cuenta de que no me había equivocado. El profesor nos habló del proceso creativo y después nos preguntó si nos gustaba escribir. Una alumna dijo que le gustaba escribir aunque no había hecho nada importante. El profesor se indignó al escuchar eso de “nada importante”, dijo que aunque lo que haya escrito no se haya publicado, aunque no le hayan dado ningún premio por ello, lo que ella había escrito era muy importante, y que a partir de ahora, debemos tener claro que cualquier cosa que escribamos será importante, que debemos creer en lo que hacemos, que tenemos que defender nuestros escritos, que debemos luchar por nuestros ideales, que, si es necesario, debemos morir por aquello en lo que creemos. Me di cuenta de que era un entusiasta, capaz de transmitir ganas de trabajar y de llenarnos a todos de energía creativa. Me emocioné escuchándolo, me di cuenta de que si esto es como pinta podré aprender mucho y los profesores me ayudarán a hacerlo. Por un momento me sentí tan eufórico y afortunado como si fuese un cantante que va al casting de operación triunfo y le dicen que va a entrar en la academia. Nos dijo que vamos a enfrentarnos a un gran problema: que hasta ahora siempre nos habían dicho lo que teníamos que hacer, pero en su asignatura no nos iba a decir lo que teníamos que escribir, que vamos a tener libertad absoluta a la hora de crear, que no nos podrá ningún límite y que debemos explotar nuestras capacidades al máximo. Dijo que para crear personajes, primero debemos conocernos a nosotros mismos, y a partir de ahí, podremos tener una perspectiva más global y seremos capaces de captar otras personalidades y otras sensaciones ajenas a nosotros. El objetivo es encontrar nuestro propio Aleph en el que podamos tener una perspectiva de todo. Nuestro trabajo será observar la realidad, tomar notas, apuntar nuestras reflexiones. Nos recomendó no confiar en nuestra memoria, ya que, aunque creamos que esta no nos fallará, lo normal es que se nos olviden las ideas. Nos dijo que lo ideal es que nos hiciésemos un cuaderno de notas, como si fuese un diario, y que en él escribamos lo que nos apetezca. Comentó una infinidad de cosas interesantes, que ahora no voy a escribir, pero a mí me ha encantado y estoy seguro de que todo ello me ayudará a aprender. De momento ya nos ha mandado el primer deber: escribir sobre nuestro refugio, al que acudimos cuando queremos estar solos, debemos decir qué lugar es, describirlo, en primera persona, segunda o tercera, como nos dé la gana, nos ha recordado que somos libres de hacer lo que queramos. Y si no nos gusta esa propuesta podemos escribir sobre el tiempo en el que nos hubiese gustado vivir: Grecia, Roma, la Edad Media, lo que queramos, y que digamos qué es lo que hubiésemos hecho en esa época. La verdad es que es muy interesante. Pero ahora tengo miedo de escribir, sé que si me suelto diré muchos tacos, muchas burradas políticamente incorrectas y no sé si debo dar un tiempo de espera a mis impulsos creativo-destructores o desde el primer día ponerlos en marcha. En cualquier caso, parto desde la más absoluta humildad, sabiendo que yo no sé nada y que estoy para aprender y para que me enseñen. Respecto a la universidad... estoy bastante perdido, es un cambio muy radical respecto al instituto, la gente va más a su bola, no hablan entre ellos, el trato es más distante, me resultan incómodos los silencios desesperantes que se producen en clase. A veces me gustaría romper esa seriedad que reina en las clases con un estruendoso pedo que haga retumbar el aula. No me gusta tanta seriedad. Echo de menos a los paletos del instituto, al menos hablaban, murmuraban, eran espontáneos, impulsivos, sádicos, caníbales. Pero ahora son toda la gente es seria, es gente como yo, que da asco, y yo doy asco solo, pero si somos 20 personas como yo nos convertimos en una gran bola de mierda insoportable. Pero en fin, lo importante es que estoy haciendo algo que creo que me va a gustar, en otra ocasión ya contaré anécdotas y sensaciones que experimento en el día a día. Os hablaré de las otras asignaturas, como la de historia del cine, que también promete ser de lo más interesante. De momento trataré de adaptarme, de hacerme la idea de que ya he empezado. Intentaré asimilar que aquello que hace un año era una vaga idea e ilusión se ha convertido en una realidad. Estoy contento de haber dejado el trabajo de mierda, de haber renunciado a un trabajo fijo, estoy contento de no haberme guiado por el dinero, por la estabilidad laboral, por la comodidad. Estoy muy agradecido a la gente que hizo posible que este sueño se convirtiera en una realidad. Durante todo este año pensé que todo esto era una locura, que no me llevaría a ninguna parte, incluso creí que no sería capaz de sacarme segundo de bachillerato, pero lo he conseguido, he llegado a la meta, aunque ahora ya hay nuevas metas a las que tengo que llegar. Estoy encantado de haber hecho las cosas con el corazón, y de eso no me arrepiento ni me arrepentiré nunca. Ir al cine solo![]() Era la una menos cuarto de la noche y de pronto se me ocurre la genial idea de ir al cine. A la una había una sesión y me apetecía ver la nueva película de Superman. Rápidamente me cambié y a la una menos cinco cogí el coche. Llegué a los cines a la una en punto y me fui corriendo a la taquilla.
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Yo me pregunté. ¿Por qué cojones ponen Superman Returns y luego el regreso? Si lo repiten porque es la traducción que al menos lo pongan entre paréntesis. Pero parece parte del título y están repitiendo lo mismo. ¡Serán garrulos!
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Estalla la guerra Debería estallar una guerra. Un gran conflicto que agite las conciencias de la gente y que movilice a toda la juventud que deambula por las calles sin ningún ideal. Deberían meterles los teléfonos móviles por el culo. Deberían rapar el pelo a todos esos que quieren parecerse a Fernando Torres y enviarles al frente para que luchen contra los enemigos. Necesitamos que pase algo que haga hundirse todas las bolsas, que quiebren todos los bancos, que escaseen los alimentos y que la gente se mate entre sí. Necesitamos despertar del sueño que nos produce un nivel de vida cómodo. Ya está bien de tanta tontería, de tanta máscara y de tanto engaño. Es por eso que he decidido volver a la guerra. A partir de la semana que viene voy a iniciar de nuevo mis andanzas por los puestos de telefonía. Sí, queridos amigos, aquellos stands que tanto he criticado y de los que huí hace un año como de la peste. Os pensaréis que tengo una actitud sadomasoquista y que soy un charlatán que se contradice. Pero necesito dinero y para conseguirlo tengo que trabajar un poco, y nada mejor que volver al lugar que más odio para ganarme los cuartos. El trabajo será hasta final de agosto, y tan sólo trabajaré los fines de semana. Es decir: Viernes, Sábados y Lunes (incomprensiblemente el lunes es uno de los días que más teléfonos móviles se venden a lo largo de la semana, a todos les da por comprar los lunes, si alguien sabe el porqué que me lo explique por favor). Con esto podré sentir que hago algo útil este verano y conseguiré inspirarme para escribir nuevas historias con las vivencias que me sucedan en aquel antro. Me moriría si no escribiese las anécdotas y putadas que ocurren en un puesto de trabajo con tanto trato humano. He tenido que ir a Valencia para firmar el contrato. Mientras paseaba por las céntricas calles de Valencia he vuelto a sentir el asco que me produce el lugar. La gente me parece que está acartonada. Por esas calles camina demasiada gente vestida con corbata, grandes ejecutivos, empresarios y hombres de negocios que arrastran una bola de plomo invisible encadenada a sus pies. La alienación ya no es propia de los estratos sociales más bajos, ahora atrapa también hasta a los directivos de las compañías más importantes. Todos ellos se cruzan con jovencitas trabajadoras, bien vestidas y acicaladas, que muestran sus generosos escotes a esos hombres de negocios casados, puteros y que se suelen acostar con su secretaria mientras le tiran los tejos a la nueva chica que ha entrado de prácticas. Cuando he llegado a la empresa he visto al jefe echar un puro a unas azafatas de congresos. El jefe les decía que había recibido quejas sobre ellas, les explicaba que no debían de estar allí esperando a que alguien se acercase para ayudarles, tenían que ofrecerse constantemente, debían poner ganas e interés, debían ser competentes. Después las amenazó con no llamarlas más si seguían con esa actitud. Para colmo, le informaron que vieron a una de ellas tomarse un café en la cafetería del congreso. Algo imperdonable por lo visto. Cuando el jefe vio que yo estaba allí cambió su rostro y con una actitud muy amable y un tono muy cordial, me invitó a que esperase 10 minutos fuera y que me tomase un café o algo. Ese cambio de actitud tan brusco demostraba que era un gran actor, no se puede estar cabreado con unas personas y de pronto dirigirte a otra tan amable, y después volver al tono de antes. Lo que no sé es con quién fingía: si con ellas o conmigo. Salí de allí y entré en el bar más cercano que había. Me dirigí a la barra, en la cual no había ni una silla para sentarse y pedí un café con leche. El camarero me preguntó si quería tomarlo en la barra o en una mesa, supuse que lo preguntaba porque había distintas tarifas dependiendo del lugar, así que decidí tomármela en aquella incómoda barra, de pie, y con ganas de irme de allí cuanto antes. En una zona tan comercial hay que pagar incluso por sentarse, los espacios públicos no son públicos, son de las empresas, necesitas pagar por todo, a este paso pronto nos invadirá la moda europea de cobrar por entrar en los servicios para poder echar una meada. Mientras tomaba el café estuve reflexionando sobre las azafatas de congresos. Una vez conocí a una chica que trabajaba de azafata y me contó que en los congresos tienen que estar aguantando a los empresarios salidos que intentan conquistarlas de forma insistente, los hay que incluso les ofrecen dinero por acostarse con ellas. Se rumorea que muchas se ganan un sobresueldo con este tipo de actividades. Creería que sería una leyenda urbana si no fuera porque traté con esa gente cuando trabajé de botones en un hotel. Aún recuerdo cuando algunos de ellos me ofrecían suculentas propinas por buscarles una buena puta. Al volver a la empresa me extendieron mi nuevo contrato y lo firmé. Me sorprendió descubrir una nueva cláusula que no figurabaen el anterior contrato que decía así: "El trabajador se compromete a guardar silencio por los secretos comerciales, métodos, procedimientos, datos comerciales o industriales u otra información de naturaleza confidencial (...) El trabajador velará, con la debida diligencia profesional, por la seguridad de la información del contrato de trabajo, impidiendo que terceros puedan acceder a dicha información, obligándose a no transmitirla, almacenarla en cualquier sistema de almacenamiento, reproducirla por cualquier medio de duplicación manual o electrónico, mecánico, óptico o cualquier otro medio, ni sustraerla o hacerla pública en cualquier forma o manera. La inobservancia de las obligaciones anteriormente descritas se considerarán incumplimiento grave y culpable del trabajador, siendo considerado como falta susceptible de la sanción disciplinaria que en Derecho corresponda" No tengo ni pajolera de leyes, no entiendo ni lo que dice, pero esto parece una amenaza a todos aquellos que les gusta publicar en sus blogs las miserias internas de sus empresas. Ya se han dado casos en los que algunos bloguistas han puesto verdes a sus empresas y en los buscadores más conocidos aparecían esos blogs cuando introducías en nombre de la misma y han tenido pleitos por eso. De todas formas yo no tengo nada que temer, todo esto es pura literatura, como bien sabe la gente que me conoce personalmente, todo lo que hay publicado aquí es fruto de mi imaginación delirante, los personajes que aparecen son ficticios y cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Así que tentaremos a la suerte un poco, veremos hasta dónde está el límite y si me echan me importa un pito: me harán un favor. Y ahora partiré a Madrid, este fin de semana me marcho. No es que quiera asistir a la manifestación por el orgullo gay, más bien quiero echar una preinscripción para solicitar plaza en las universidades de allí. Todavía no he escogido ninguna carrera en Madrid, pero ya lo decidiré. Sin embargo, en Valencia ya he echado la preinscripción y he optado por poner como primera opción periodismo, pero mi nota es insuficiente, así que seguramente me acepten en comunicación audiovisual. ¿Los resultados de selectividad? Pues desconcertantes. He aprobado pero con notas muy diferentes a lo que me esperaba. Pensaba que la nota más alta sería la de lengua castellana y sólo he sacado un 7,3. Sin embargo, en otras asignaturas que esperaba una nota más mediocre como en historia o historia del arte he sacado un 9 y un 9,5 respectivamente. Incluso he sacado más nota en mi odiado valenciano (8,7) que en castellano, que ya es sorprendente, y eso que apliqué en la asignatura lo mismo que sabía de castellano pero traducido. En geografía las cosas también funcionaron bien, y saqué un 8,5, y en mi temido examen de inglés conseguí superarme y alcanzar un 6,6. No está mal para no saber nada. Por otro lado, como era de esperar, en latín he cosechado un estrepitoso fracaso con un 2,5. Aunque la nota es mucho más alta de lo que en realidad merecía, puesto que hice una traducción literal de diccionario y me inventé los tiempos verbales. Por lo visto aquella nota de disculpa que puse al final del examen conmovió al corrector y me puso ese 2,5 completamente inmerecido. Gracias señor corrector, si lees esto. En total una media de 7,2 en el selectivo y un 7,14 de nota media definitiva. Bastante mediocre para las expectativas que me marqué al principio. ¡Hasta pronto gentes! ¿Comunicación audiovisual o periodismo?Estos días he estado replegado en casa y cavilando sobre las posibilidades que se me abren de cara al futuro. Tengo dudas sobre qué hacer. No lo tengo muy claro. Tampoco tengo la nota para saber exactamente qué carreras puedo elegir y dónde puedo hacerlas. Pero ya tengo hechos los esquemas básicos. Acabo de repasar los artículos que publiqué en septiembre del año pasado cuando estaba en plena crisis existencial. No sabía qué hacer, sentía que estaba echando mi vida a perder y ahora no me arrepiento de la decisión que tomé. Ahora, gracias a eso tengo muchas expectativas e ilusiones. Hice lo que el corazón me pedía. Gracias Marta por aquel comentario que cambió el rumbo de mi vida. Aún no sé si la nota me llegará para quedarme en Valencia. De lo contrario me iré a Madrid a estudiar. Cuando comencé el bachillerato tenía claro que quería estudiar periodismo, pero a medida que ha avanzado el curso me he planteado más posibilidades. Ahora barajo sobre todo dos opciones: Comunicación audiovisual y periodismo. Ambas carreras son parecidas en su estructura, de hecho, las asignaturas troncales son las mismas. Pero, por lo visto, una trata más el proceso de la información y la otra las formas de transmitir cualquier tipo de información. Ambas me gustan, pero en función de las notas que saque decidiré qué hacer. En el post que publiqué cuando estaba desesperado dije cosas como: A mí me gusta el arte, soy un artista. Tengo sueños que realizar, me gusta expresarme, me gusta causar sensaciones en la gente, me gusta plasmar cosas que no se hayan plasmado antes. Hacer cosas originales. Únicas. Me gusta hacer reír. Creo que con eso está todo dicho. Ahora suscribo lo que dije entonces y, además, leer eso me ayuda a saber quién soy y qué quiero. A veces es necesario volver al pasado para situarse en el presente. Selectividad y su puta madreNos habían convocado a las ocho y media de la mañana. Yo no estaba acostumbrado a madrugar. Llegué puntual aunque eso es extraño en mí. Como me figuré, nos dijeron que llegásemos antes para que así nadie se retrasase. Me habían robado tres cuartos de hora de mi vida.
La gente fue llegando poco a poco. Los que eran de otras localidades venían en autobús. Paraban enfrente del instituto y bajaban dispuestos a enfrentarse con los exámenes que determinarían sus vidas. No pude evitar decirle al profesor:
- Esto me recuerda a los trenes llenos de judíos que iban llegando a los campos de concentración nazis para meterlos en la cámara de gas.
El profesor me miró y me dijo sí sí, pero estaba pensando que estaba loco. A lo largo de este curso he notado que por comentarios como ese la gente se ha creído que no estoy bien de la cabeza. Pero es que el lugar donde se hacían los exámenes se asemejaba por fuera a las cámaras de gas. Éramos las víctimas del sistema, éramos los mártires de nuestro tiempo.
Yo era prácticamente el más viejo de los que había allí. Tan sólo conocía a una persona que era más mayor que yo. La gente me miraría como si fuese un vago, se pensarían que he sido un parásito que ha estado repitiendo más de 20 veces bachillerato y al final me han aprobado por pena. Nadie les ha contado la verdad, nadie les ha dicho que en realidad me dejé el trabajo fijo para volver a estudiar y hacer algo que me gustase. Me siento un viejo, un residuo de una generación pasada que ya debería tener una carrera, un trabajo estable, una novia, un coche y estar pagando la entrada de un piso. Sin embargo no tengo nada, soy un inadaptado social que sueña demasiado. La gente se ríe de mí. Cuando me preguntan qué hago no sé qué responder, me da vergüenza decirles que quiero estudiar, que estoy pensando en hacer una carrera, que quiero marcarme una meta, que durante todo este tiempo he pensado que yo sirvo para algo más que para vender teléfonos móviles. Pero lo peor es cuando ellos me dicen qué están haciendo y me hablan de sus proyectos laborales, de sus parejas, del nuevo coche que se han comprado. ¿Por qué no he podido ser una persona normal? ¿Por qué no estoy empeñado hasta las cejas para poder pagarme caprichos? ¿Será porque pienso que tener objetos es totalmente inútil y lo único que vale la pena en esta vida es aprender, leer, escuchar música y ver fútbol? Porque esa es otra. ¿A quién se le ocurre convocar los exámenes de selectividad en pleno mundial? ¿Es que no tienen sensibilidad futbolística? Estas cosas no suceden en Argentina. Un país se debe parar cuando se celebre un mundial. Seguramente los que diseñan el calendario de exámenes sean de esos intectualoides que dicen la típica frase: "¿Fúbol? ¿Ver cómo 22 multimillonarios corren detrás de una pelota es divertido? Eso es para el populacho".
Comenzó el primer examen, era hacer un comentario sobre un texto que hablaba del botellón que había escrito un periodista del ABC. Pensé en ponerle en la opinión personal que yo también era un borracho que a veces también salía a la calle a beber, que mi vida también era una mierda y necesitaba el alcohol para mitigar las penas. Pero no, fui un hipócrita políticamente correcto que dijo que no entendía cómo los jóvenes tan sólo tenían esa diversión. Le cité unos cuantos libros de Bukowski, borracho por excelencia, como ejemplo de la desolación a la que puede llegar un borracho. También le cité a Pessoa, aunque no he leído nada de él y a Baudelaire. Quise hacerme pasar por intelectual que conoce a muchos autores.
Después hice un examen de historia, me sabía prácticamente todo. Lo que menos sabía era el franquismo. ¿Y qué salió? Efectivamente: El franquismo. Aún así recurrí a la épica para rescatar de mi memoria todos los recuerdos que tenía acumulados y rellené las diez hojas que nos dan para contestar y tuve que pedir hojas suplementarias. Puse demasiados detalles innecesarios. Era mi venganza contra el destino por haberme puesto justo lo que no quería que me saliera. El corrector se cagaría en mi puta madre al ver tantas hojas y sobre todo al ller la letra infernal que suelo hacer. Mi letra no la entiende ni Cristo.
Al día siguiente, como ya me habían hecho la jugarreta de hacerme esperar tres cuartos de hora tontamente, decidí llegar puntual, es decir, justo a la hora del examen. Al llegar una profesora que había en la puerta con gafas que tenían forma de almendra me dijo alterada: "¡Mira que llegar tarde! ¡Los profesores se enfadan mucho cuando alguien llega tarde!" Yo no le dije nada, simplemente la insulté con la mirada. La miré de arriba abajo y me pregunté por qué todas las profesoras repelentes tienen esas gafas dignas de personas sin sentido del gusto. Entré y nadie me llamó la atención. Todos estaban sentados y un organizador me indicó dónde estaba mi lugar. Al menos no me habían robado mi valioso tiempo, porque vale que se lo roben a los demás, que no tienen cerebro y sus vidas son una mierda, ¿pero a mí? ¿A un genio como yo? Hacer algo así a alguien como yo debería estar tipificado como delito.
Hice el examen de valenciano, que también era un comentario de texto. Este texto hablaba sobre el vacío que genera el consumismo. Era un buen texto. De hecho estaba de acuerdo con todo lo que decía. Yo escribí un relato que hablaba de eso para el concurso de narrativa del instituto pero no me lo premiaron. Prefirieron premiar unos relatos completamente abominables que tenían un final feliz. No aceptaron mi crítica social. No entienden que a veces el arte y la literatura puede servir para escupirle a alguien en la cara, que no todo tiene que ser belleza y proporción. En la vida real Superman no va a venir a rescatarnos cuando nuestro avión se vaya a estrellar, sin embargo, la gente prefiere ir al cine para ver aventuras fantásticas con un final en el que el bueno se casa con la tía buena. Quieren olvidarse de que la vida es una mierda. Quieren creen que la vida es algo especial, que el bien existe, que los criminales acaban en la cárcel. No me extraña que con esta actitud las iglesias estén llenas de gente que después de comulgar se vayan de putas.
Después hice un examen de historia del arte. Salió una escultura de Bernini y unos cuadros cubistas de Picasso. Por lo visto había algunos institutos que no se habían estudiado nada de eso, se formó un pequeño alboroto, había alumnas que se pusieron a llorar, otros mientras miraban el examen decían: "¡Hostia! ¡Hostia!". Por suerte en mi clase sí que dimos ambos autores, nuestro profesor era bastante bueno. Al acabar el examen teníamos otro de Geografía. ¡Justo cuando estaba jugando la selección! Sólo me dio tiempo a ver la primera parte. Iban 2-0 y yo había apostado a que quedaban así. ¡Por favor que se mantuviese el marcador intacto! Entré otra vez a la gran cámara de gas, no había estudiado absolutamente nada de geografía durante estas dos semanas de estudio. Tan sólo me había dado tiempo de mirar entre examen y examen el desarrollo demográfico de España en el siglo XX. Repartieron los exámenes y ¡Tachan! El examen era sobre demografía y una de las preguntas era: Explica el crecimiento demográfico en España durante el siglo XX. La baraka había vuelto a mí por unos instantes. Hasta que salí de la cámara de gas y vi que España había ganado por 4-0. Me cagué en los nuestros. A mí no me supuso ninguna felicidad. Cinco euros a la mierda.
Llegó la última jornada. Tan sólo me quedaba por hacer el examen de inglés y latín. Las asignaturas que más mal he llevado a lo largo del curso. Por suerte hice todas las preguntas bien en inglés, y en latín... pues nada, si saco un uno ya será suficiente. Resulta paradójico que habiendo sacado un 8 de media en latín ahora no sepa hacer absolutamente nada. Pero ya sabéis, los que me habéis leído, que la profesora que nos ha impartido clase durante todo el curso ha pasado absolutamente de todo. No tenía voluntad de enseñarnos nada, y, para colmo, nosotros tampoco hemos tenido muchas ganas que digamos. Al final del examen, tras hacer una traducción espantosa y literal del texto que habían puesto, puse una nota que decía: "siento el despropósito, pero en mi vida he dado latín y la profesora no nos ha enseñado nada a lo largo del curso". No lo hacía para dar pena, ni para que me aprobasen, simplemente era porque sentía vergüenza de estar allí haciendo ese examen mientras veía que la gente que estaba a mi alrededor no paraba de escribir. Por lo visto todos los empollones hacen letras. Un compañero de clase y yo nos mirábamos y nos descojonábamos. Pero en fin, supongo que por un examen no se hundirá Roma. Además, durante la hora y media que estuve metido en la cámara de gas estuve mirando a una que estaba sentada cerca de mí que tenía unas mandorlas místicas descomunales. Al menos eso me alegró la vista durante el espantoso trance que tuve que atravesar.
Ahora tan sólo queda esperar a que salgan las notas de selectividad publicadas en Internet. Espero haber aprobado, aunque no con muy buena nota. El objetivo que me marqué a principio de curso de sacar una media muy alta se fueron desvaneciendo a medida que vi la dificultad de ciertas asignaturas. Sustituí el objetivo de sacar buena nota por simplemente aprobar. Aún así, y contando el traspié que ha supuesto el examen de latín, creo que he hecho un buen papel.
El viernes que viene publicaré qué he sacado. Aunque ya sé que os importa una mierda. De hecho no creo que a nadie le interese, pero ya sabéis, a los que no os gusta leer, adiós. A partir de ahora dedicaré el tiempo a leer libros. Tengo una gran lista de títulos que me gustaría leer. Ya veremos si me siento capaz de ponerme a escribir algo serio de una vez. Mi vida no es la de Henry Miller, pero veremos qué se puede hacer.
Baraka![]() Según los musulmanes, la baraka es una cualidad invisible, excepto por sus efectos, que hace tener grandes éxitos y suerte. Las personas con báraka están cerca de los dioses y están protegidos por ellos. La suerte de esta gente puede proyectarse e incluso se contagia. Pues bien, desde el día que dejé el trabajo me convertí en un ser con báraka. Yo trabajaba de promotor de telefonía móvil. Ese trabajo me disgustaba mucho y sentía que estaba echando mi vida a la basura. Mi “yo creador” estaba muriendo día a día en aquel puesto de trabajo. Estaba convirtiéndome en una pieza más del gran engranaje del mundo capitalista. Allí estaba agotando mi alma. Me estaba cosificando. Me estaban creciendo raíces en los pies y ramas en las manos. Dejé de ser una persona sin ilusiones porque sólo generaba dinero para comprarme cosas. Y en realidad, las únicas cosas que quería eran libros y música. ¿Realmente hacía falta sacrificar 7 horas al día durante 6 días a la semana, todos los días de mi vida para poder conseguirlo? Tenía un contrato indefinido y lo rechacé. Envié a la mierda a la empresa y todo el materialismo que la envolvía. Yo no quería convertirme en una rata más. Yo era un artista, un creador y no un vendedor de teléfonos de mierda. Decidí volver estudiar. Pero no quería estudiar el módulo de informática que estaba haciendo, no. Estaba apuntado a un módulo de informática porque creía que me gustaban los ordenadores y teniendo un título informático se me abrirían muchas puertas en el mundo laboral. Era un hipócrita que sólo pensaba en el dinero.
¿Quién era yo? ¿Qué quería yo? Yo era una persona preocupada por lo que pasaba en el mundo que de vez en cuando escribía, aunque no demasiado bien. Quería vivir la vida y no quería que el dinero me condicionase a la hora de tomar decisiones. Sólo quería hacer lo que verdaderamente me gustase.
Cuando acabé EGB mis padres me dijeron que yo no valía para estudiar. Yo me lo creí. Me arrebataron enseguida mis ilusiones y me convencieron de que estudiase formación profesional. Lo hice y, hoy en día, todavía no me ha servido ese título para nada. No quería volver a cometer semejante equivocación. Ahora que tenía capacidad de decidir por mí mismo y con 23 años a mis espaldas iba a hacer lo que siempre quise hacer: estudiar una carrera que me gustase. Para eso, tenía que matricularme en bachillerato y hacer los dos cursos, pero no importaba, quería luchar por mis sueños. Fui a matricularme y cuando entregué toda la documentación la secretaria me dijo: “veo que ya has hecho un módulo superior de administrativo, eso significa que no será necesario que hagas primero de bachillerato, tú pasarás directamente a segundo”. Era la primera vez que el título de administrativo me servía realmente para algo útil. Eso significaba que me ahorraría un año. ¡Un año! No acababa de comenzar mi nueva aventura y las cosas ya comenzaban a salirme bien. Estaba comenzando a creer la patraña de Paulo Coelho y su alquimista, que dice que si luchas por algo con todas tus fuerzas, todo el universo se conspira para que la consigas. Pero bueno, Paulo Coelho puede decir eso, que ha vendido más de 20 millones de libros en todo el mundo. No creo que se ponga a decir semejante memez un escritor que esté en casa comiéndose los mocos. En fin, a lo que íbamos: Me matriculé en segundo de bachillerato y decidí emplearme al máximo para demostrar que yo sí que valía para estudiar. Aunque muchas veces pensé que estaba equivocándome, que estaba haciendo el gilipollas, | ||||||