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En Tierra Firme

Crónicas viajeras

3. Un día más

Escribo desde el presente. Se me han acumulado tantas vivencias que no puedo contarlas todas de un tirón. Son demasiadas. Pero prometo que haré constantes flashbacks para contar lo que ha ido sucediendo a lo largo de este mes y medio en Turquía.

Aquí ya ha llegado el frío. Hemos tenido temperaturas de -3 grados y no lo soporto. No me he traído una buena chaqueta y por necesidad voy a tener que comprarme una cuanto antes.

Para colmo vivo lejos de la universidad. Tengo que caminar media hora para llegar. Ayer salí de casa con la intención de ir a la clase de basic fotography y fue una aventura. Primero paré para comerme algo en uno de los millones de sitios que venden kebaps, aunque ninguno de los kebaps aquí es parecido a los que se venden en España. Si algún día venís sabréis por qué.

Pedí un tantuni y una cocacola. Curiosamente la cocacola me costaba más que el propio tantuni. El tantuni es un bocadillo, aunque también lo puedes pedir en dorum. Me costó el equivalente a 80 céntimos de euro, y la cocacola me costó un euro.

El del local ya me conoce, he ido a comer muchas veces y el tío ya me dice palabras en español. Yo trato de hacer lo que puedo en turco, pero por suerte es uno de los escasos turcos de a pie que sabe unas nociones básicas de inglés. Por lo general, cuando preguntas a algún turco de una tienda si saben algo de inglés te dicen que un poco. Luego les hablas en el vocabulario más simple que puedas emplear y se te quedan con cara de alucinados. No sé para qué dicen que saben hablar un poco si luego no saben nada. Al parecer sólo saben decir “A Little”.

Después me fui a la universidad, que está al norte de la ciudad, tengo que atravesar una calle inmensa, con mil tiendas, con mil negocios, con dos mil escaparates y llena de gente. Luego tengo que cruzar una zona que está en obras que parece un campo de minas de Vietnam. Lo más curioso es que a veces te hacen pasar por medio de la obra, entre los caminos que trabajan y ni siquiera colocan unas maderas ni una barrera de protección. Están haciendo un túnel subterráneo y al día pasarán más de veinte mil personas por esa calle para ir a la universida.

Lo peor de esas obras que llevan desde que llegué aquí son los días que llueve. Un día llovió y me hundí de fango hasta el tobillo. Aquello daba un asco indescriptible y te dan ganas de coger a todos los turcos y enseñarles un mínimo de civismo y de cosas que jamás deberían hacer. Aunque luego lo pienso y creo que en España también se pasan con las mismas cosas.

Cuando llego a la puerta principal de la universidad tengo que sacar la identificación para entrar. En la puerta está lleno de guardias de seguridad, pero estos al menos no están armados, como en la mayoría de sitios donde hay vigilancia. Da mucho reparo ver a alguien que te está esperando con una metralleta en la mano. Siempre que paso por al lado de un edificio militar me pregunto si el de la metralleta no tendrá un mal día y decidirá descargar todo su cartucho sobre mi persona. Les enseño la identificación, que ni la miran, y paso sin más. Por suerte esta es una de las universidades más pacíficas de Turquía. Me contaron que en las otras universidades siempre hay altercados con kurdos, y siempre se están pegando entre distintos grupos de asociaciones juveniles de radicales. Aquí sólo he visto a unos cuantos perroflautas manifestándose sin que nadie les prestase la menor atención. Mejor así.

Cuando entro tengo que subir una cuesta interminable, que invita muy poco a ir a la universidad. Tenrá unos 150 metros, pero es muy dura, sobre todo cuando se recorre a las ocho de la mañana y sólo piensas en lo bien que estarías en la cama tocándote los cojones.

Llego a mi facultad, que por suerte es una de las primeras que hay al entrar. Hay otras que están mucho más lejos y para llegar a ellas hay que caminar al menos veinte minutos más.

Subo al primer piso. Entro en el aula donde se dará la clase y me veo un cartel que dice que la clase se ha cancelado. Uno en estos casos se queda con cara de gilipollas. Sobre todo por el hecho de haber caminado tanto y hacer tanta mierda para nada. Por el valor académico no me preocupa. En basic photography están enseñando lo que es el diafragma y el obturador y gilipolleces similares. Me interesa más la clase por aprender a decir todas esas palabras en inglés que por el propio contenido, el cual ya habré estudiado en al menos tres asignaturas más.

Bajo a la cafetería. Allí me tomo un chocolate y se me acerca un turco. Ya hablé con él la semana pasada en clase. Me presenta a su novia y a varios amigos. Me invita a ir a su casa a jugar al pro. Le digo que no tengo nada mejor que hacer y que me parece un plan perfecto. Es un tío peculiar. Saluda a todo el mundo en la universidad y dice de sí mismo que es el más famoso de la universidad. A mí me hace gracia por lo flipado que está.

Antes de llegar a su casa, mantuvimos una conversación en un inglés lamentable. Cualquier anglosajón se retorcería de dolor si escuchase nuestra conversación. Pero nos entendemos, y eso es lo importante. Le acompañaba otro turco y su novia. Se pararon en una tienda y me preguntaron qué quería de beber y de comer. Les dije que nada. Al parecer los turcos no entienden bien el significado de nada. Porque insistieron muchísimas veces en decirme que les pidiera algo de comer y de beber y hasta que no lo hice no se callaron. Al final elegí un paquete de papas que me ofrecí a pagar y el turco se lo tomó como una ofensa. Sacó él el dinero y lo pagó diciendo que yo era el invitado y que en su casa los invitados tenían que estar tan a gusto como en su casa.

Llegamos a su casa y fuimos a la habitación. Vi sus posters. Alguno del Padrino, American History X, hablamos de películas. Pero entre todos los posters de buenas películas había un poster de Tokio Hotel que al verlo me dieron ganas de irme de la habitación y hizo que le perdiera todo el poco respeto que le podía tener al turco.

Encendió la play y jugué contra el anfitrión y su amigo. Una partida la perdí y la otra la empaté. Al parecer cuando juegan al Pro no tienen mucha tradición de jugar la prorroga y los penaltis, aceptan el empate tal cual. Eso es inconcebible en España. Siempre debe haber un ganador o si no desaparece el pique.

Luego dejamos de jugar y comenzamos otra conversación. Le pregunté por qué Ankara era la capital de Turquía y no Estambul. Me dijo que era una muy buena pregunta y se dispuso a contestarme. Me sacó un mapa de Turquía y comenzó a explicarme la historia de Turquía desde el siglo pasado. Estuvo una hora contándome los entresijos de la primera guerra mundial, de las conquistas de Ataturk y de las batallas que se libraron. Al menos aprendía algo.

Luego le dije que quería aprender frases en turco y le pregunté unas cuantas. Yo me las apunté en la libreta y, como siempre, luego me enseñó insultos. Pero eso ya fue cuando se fue la novia. Cuando dijo que me iba a enseñar insultos la chica se ruborizó y se tapó los oídos. Tienen una delicadeza extrema y preocupante. Está muy mal visto decir alguno delante de una mujer.

Luego me dio clases de ligue. Le dije que no me interesaba. Pero comenzó a enseñarme todo lo que tenía que decirle a una turca para ligármela. Pero no me interesaba demasiado, pero él insistía mucho, quería a toda costa que aprendiera ciertas palabras. Cuando las pronunciaba en mi mal acento turco todos se descojonaban, es probable que me estuviese tomando el pelo para reírse, pero no me importa, al menos se reían a mi costa.

Luego me enseñó su equipo de football manager, pues le dije que era muy aficionado. Y comenzó a enseñarme con orgullo sus fichajes y sus ventas. Y una cosa muy curiosa es que luego me enseñó los videos que tenía en su ordenador. Todos eran de aficionados del Ferenbaçe cantando. Yo no lo entendía al principio, pero los turcos tienen la costumbre de ver ese tipo de videos y de fliparse en casa viéndolos. El turco que vive conmigo, cuyo nombre es Mete (vaya gracia), también se los pone de vez en cuando y se pone a entonar cánticos de fútbol similares a voces mohicanas y no le veo el sentido. Pero no le veo el sentido a muchas de las cosas que hacen y eso a veces (sólo a veces) es divertido.

Por la noche fui a una fiesta sorpresa para un turco que vive con unos compañeros españoles. Era su cumpleaños y decidieron meter a 30 personas en un piso. Odio mucho esas fiestas. Ni se puede hablar ni se puede hacer nada. Son todo lo contrario a divertidas. Pero bueno… tampoco tenía nada mejor que hacer.

En cierto momento bajé de la fiesta y un turco me abordó por la calle. Me hablaba en turco y yo no le entendía. Me señalaba con el dedo al apartamento de la fiesta y me seguía hablando en turco. Le decía que no le entendía y me hacía el loco. Pero luego hizo el gesto de dormir y le entendí, pero hice como si no le entendiera y le dije que fuera a hablar con la gente, pero él tampoco me entendió. A todo eso escucho el pitido del tranvía. El hijo de puta me había parado en medio de la vía y vi las luces del tranvía a 10 metros y tuve que apartarme rápidamente para que no me atropellara.

Y es que es difícil tener un día en Turquía en el que no estén a punto de atropellarte.

Es difícil sobrevivir en Turquía.

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El quinto coño. 2 - Turquía es como un eterno Kebap

Los aeropuertos me encantan. Me gusta ver las caras de la gente que va y viene sin cesar. Todas tienen algo distinto y todas se parecen. En aeropuertos como el de Londres siempre se pueden ver personas de todo el mundo. La mayoría son raros, pero lo mismo deben pensar ellos de mí, si es que piensan.

Entre todo el algarabío de gente de vez en cuando pasa toda la tripulación de un avión en manada. Normalmente la manada siempre la encabeza el piloto y detrás le siguen las azafatas, que más que asistentes de vuelo parecen sus putillas a sueldo.

A las 6 de la mañana tenía que embarcar rumbo a Estambul. En la puerta de embarque uno se va haciendo la idea de cómo serán las personas que se encontrará en el país. A primera vista no son muy diferentes de los occidentales latinos, salvo por el hecho de que algunas mujeres llevaban velo y daban mucho el cante. Además los velos tenían colores chillones verdaderamente horribles. Creo que deberían prohibir los velos, pero  no por lo que representan ni por el atentado contra los derechos fundamentales del ser humano, sino por antiestético y por hortera, y es que esos estampados de flores no tienen perdón de dios.

Tras observar detenidamente a todos los turcos que hacían cola y mientras escuchaba lo que decían con su idioma inteligible trataba de averiguar qué era ese toque que los hacía diferentes. En realidad son como los españoles, pero más agitanados. Tienen caras similares pero con rasgos egipcios (por llamarlo de algún modo). Las mujeres tienen ojos grandes y napias kilométricas y los peinados que llevan les hacen parecer polluelos cacareando en un corral.

En el avión se pusieron a dar las instrucciones en turco y saqué una conclusión: el turco es un idioma que suena igual que los mensajes ocultos invertidos. Haced la prueba: grabaos diciendo cualquier cosa, luego invertid la voz y estaréis hablando algo similar al turco.

El vuelo duró tres horas. Viajé con otros españoles que vienen conmigo a la misma universidad. En total seremos en Eskisehir unos 15 o 16 españoles, si es que no encontramos a más por el camino. Al aterrizar y atravesar la puerta de la aduana (yo ya tenía un visado de estudiante que me costó 58 euros y no tuve que pagar más) se nos abalanzaron varios hombres ofreciéndonos llevarnos en minibús a dónde teníamos que ir. Queríamos coger un tren hacia Eskisehir desde la estación de tren. Y yo no me fiaba de ellos. Tenía la sensación de que nos querían estafar. Tras preguntar a información y a todas partes sobre cómo ir a la estación de tren decidimos coger uno de esos minibuses. Nos cobraron unos 8 euros por llevarnos a la estación de tren.

Lo peor fue que subimos en unas furgonetas enormes, nos pusieron música turca y nos llevaron por la carretera en dirección a no se sabe dónde, los que conducían se paraban a preguntar a la gente por dónde se iba a la estación, lo cual nos generaba más desconfianza acerca de la profesionalidad de los que nos estaban llevando. Uno de los que viajaba conmigo, Francesc, comenzó a decir que nos iban a quitar los órganos, pero que no nos preocupásemos porque se podía vivir perfectamente sin un riñón.

Tuve el primer contacto con lo que es el sistema de circulación viaria en Turquía,  pero ya hablaré de esto más adelante pues da para escribir una tesis doctoral al respecto. Tan sólo decir que el tráfico en Turquía es lo más caótico que he visto en mi vida.

Miraba por la ventana y todas las calles estaban llenas de tiendas. Los letreros tenían una tipografía horrible. Pero en cuanto llegamos a la estación decidimos entrar en un bar y tomarnos nuestro primer té, llamado çair. También probé el café, que es más bien arenoso y no vale nada. Y lo mejor de todo vino cuando compramos nuestro primer dorum y nos cobraron 2 liras turcas, lo que equivale a un euro. Y eso es lo que más me ponía cachondo de todo.

Pese al caos y pese al desastre, y pese a que la primera impresión de Turquía era como estar en un auténtico Kebap del tamaño de una ciudad… había un encanto que tampoco lograba entender de dónde procedía… o quizás sí.

PD: he creado un nuevo blog solo para la experıencıa erasmus aqui:

http://entierrafirme.wordpress.com/

 

El quinto coño - Diario de un Erasmus - Capítulo 1: Hola (puto) mundo

El quinto coño - Diario de un Erasmus - Capítulo 1: Hola (puto) mundo

-¿A Turquía te vas? ¿Tú estás loco?

Era la pregunta más repetida cuando comentaba que me iba de Erasmus a Turquía, junto con comentarios del tipo: “Allí está lleno de moros”, “Ten cuidado”, “Allí ponen muchas bombas”, “las cárceles de allí tiene muy mala fama”, “¿No podrías haberte ido a otro sitio?”.

No sé por qué elegí ese destino. La gente que ha ido dice que es un lugar maravilloso, los que nunca han ido suelen decir que es un lugar peligroso. Al parecer todo lo que suene a “moro” es peligroso. Quizá tenga que ver al hecho de que en los medios de comunicación la palabra “islamista” siempre ha ido acompañada de la palabra “terrorismo”, a partir de ahí la asociación de ideas es fácil entre los hombres-masa: los musulmanes siempre van con un cinturón de explosivos debajo de la túnica para autoinmolarse y alcanzar el paraíso de las vírgenes.

A mí ciertamente me da igual todo eso. Por algún hecho aislado no voy a dejar de viajar a un sitio, sería como dejar de venir a España porque a algún descerebrado etarra le da por poner una bomba de vez en cuando.

He tratado de informarme lo máximo posible sobre el lugar antes de ir. He preguntado a gente que ya ha estado allí viviendo y todos hablan maravillas. Todos me dan buenos consejos. Otros me han dicho cosas como que los turcos son unos pesados. También se rumorea que las turcas ni se duchan ni se depilan. O que Estambul es una ciudad sucia porque no hay papeleras y la gente tira la basura al suelo, alguien me dijo que quitaron las papeleras porque una vez pusieron una bomba dentro de una. No sé cuánto habrá de verdad y mentira en todo eso. Pero lo comprobaré por mí mismo.

Me tomo esta experiencia como un aprendizaje vital más que académico. Quiero mejorar el inglés (en la universidad darán la mayoría de clases en inglés), quiero conocer una nueva cultura y quiero saber algo más de cine y televisión, aunque no sé si serán los más indicados para instruirme sobre eso, pero bueno…  no quiero subestimar a nadie.

Lo primero que haré cuando llegue mañana será intentar localizar a las turcas en la universidad que llevan peluca. Al parecer, como no dejan llevar velo en las universidades optan por comprarse una peluca. No estoy muy de acuerdo con el tema, está muy bien el laicismo en las aulas, pero un velo no deja de ser una prenda de vestir personal y nunca entendí las polémicas en torno al velo. Creo que es igual de respetable una persona que lleve un velo o que quiera llevar un florero en la cabeza. Otra cosa es la intervención de las feminazis que consideran eso un abuso a las libertades de las mujeres. El problema es que ellas lo hacen gustosas, ellas quieren llevar el velo para que el pelo solo se lo vea su marido. Se han educado así y quieren hacerlo así, no veo dónde está el problema. Cada cual tiene su cultura y sus tradiciones. Dicen que los esquimales ofrecen sus mujeres a los huéspedes como si les ofrecieran tomar un café. Me imagino la situación: “Hola, ¿Qué tal? ¿Quieres un café? ¿Quieres tomar algo? ¿Te apetece follarte a mi mujer?”.

Iré allí junto con 9 compañeros de la universidad. Voy a vivir con un argentino y dos turcos. Y los que estuvieron el año pasado nos adviertieron de algo que está preocupando a todo el mundo: En Turquía es imposible conseguir condones. Por lo que todos están agitándose. Algunos me han dicho que se van a ir a la farmacia a comprarse tres cajas de 24 en un ejercicio de autestima y optimismo inconmensurable.


Esperemos que todo salga bien. Mañana partimos a Londres desde Valencia. Allí pasaremos toda la noche hasta las 6 de la mañana que saldremos a Estambul. Volamos con EasyJet y tan sólo cuesta 100 euros el viaje.

Ya os contaré más cuando llegue al quinto coño.

El mar se derrama ahogándome

El mar se derrama ahogándome

Escribo desde el caos y embriagado, acabo de volver de un concierto de Héroes del silencio.

La música me abre secretos que ahora están dentro de mí.

Llorar de emoción al ver Héroes del silencio. No puedo dormir con estas lágrimas goteando encima de mí.

 

 

Vivir el concierto que soñé desde mi adolescencia. 11 años de espera han valido la pena. Aún me queda la duda de un futuro mejor. ¿Estás dispuesto a devorar? La escena no es de William Blake.

Héroes, Héroes del silencio. El héroe de leyenda, pertenece al sueño de un destino.

Sin duda una de las mejores canciones ha sido con los brazos de la fiebre, que aún abarca mi frente, lo he pensado mejor y desataré las serpientes de la vanidad. El paraíso es escuchar, el miedo es un ladrón al que no guardo rencor y el dolor es un ensayo de la muerte. El paraíso deviene de infierno y luego se queja... y sin que nadie se mueva ¿Quién lo arregla? Gestado en mis escombros de pastoso paladar, el disparate del caos me derrotó con palabras de alabanza.

Ocultarme como un río subterraneo. Gritaba como un niño, inevitable temor. Una mala borrasca, me dedico a buscar un poco de calma en un sueño a escondidas. Siempre buscando una fuente para poder respirar, cuando diviso el pasadizo a lo lejos creo enloquecer.

Dieron sentido a mi vida, yo no sería el mismo sin haber conocido a héroes. Son una deidad en parte del mundo. En América latina le piden a Bunbury que les firmen libros de Nietzsche porque saben que se los ha leído.

¿Por qué Héroes del silencio ha triunfado tanto? Simplemente es la autenticidad, se dicen que todos los grupos son diferentes, pero en el panorama musical español hay un denominador común que héroes rompió. No hay nadie que se asemeje a héroes; ni en las letras, ni en la música, ni en el ritmo, ni en la estética y tampoco existe ningún líder con una personalidad tan fuerte como la de Bunbury, un hombre que fue capaz de llevar hasta el límite el concepto de nadar contracorriente. Cuando dijo a sus padres que quería dedicarse a la música estos lo apuntaron a un colegio del Opus Day para que se le quitara esa espantosa idea de la cabeza y le dijeron que ni lo soñara. Bastó que lo apuntaran allí para que aprendiera a tocar la guitarra, el bajo, la batería y se pusiera a cantar. Salió de la escuela pudiendo hacer un grupo él solo. Comenzó a tocar en los bares de Zaragoza y todo el mundo les decía que no eran nadie, que tenían que irse a Madrid o a Barcelona para triunfar. Por sus santos cojones él comenzó a triunfar y a salir en el panorama nacional desde Zaragoza. Se hicieron famosos en España y le dijeron que no podía cantar en español para triunfar en el extranjero. Acabó haciendo una gira internacional después de haber sido disco de platino en Alemania, donde miles de alemanes chapurrearon el castellano para cantar las canciones de héroes. Ni que decir tiene que ha sido el grupo español más internacional de la historia. Luego le dijeron por dónde tenía que ir, entonces dijo que ya no quería seguir, que iba a sacar un disco en solitario. Se pegó el batacazo con radical sonora, y la productora ya estaban diciendo que los héroes iban a volver. Entonces reapareció Bunbury con un disco de cantautor que la discográfica no sabía por dónde cogerlo. Contra todo pronóstico triunfó y se consolidó en el panorama nacional. Luego, después de dejar abandonados a los fans en un concierto, y después de haber dicho que los héroes jamás volverían, que existían las mismas posibilidades que Franco resucitará que los héroes volvieran, pues va y anuncia una gira mundial para “acabar bien lo que terminó fatal”. ¿Quién sabe lo que puede ocurrir en el futuro? Lo más probable es que Bunbury termine haciendo lo contrario de lo que le dicen. Es de esas personas que tiene la necesidad de sentir que hace lo que le da la gana, en cuanto siente que le controlan rompe radicalmente con eso que le ata. Eso le llevó a hacer un disco como Radical Sonora, quiso oponerse tanto a héroes que acabó haciendo un disco de música electrónica que incluso no coincidía con su propio estilo. De hecho, hasta se cortó el pelo, hecho que fue un trauma para las fans de Bunbury. Por lo tanto lo mejor ahora sería no meter presión y dejar que Bunbury haga lo que tenga que hacer, aunque ya ha anunciado que tiene canciones para sacar un nuevo disco en solitario y ese será su nuevo proyecto.

Todo arde si le aplicas la chispa adecuada.

 



No queda otra alternativa y rápidamente que decidir, no hay oración capaz de decidir por mí.

 

 



La locura nunca tuvo maestro para los que vamos a bogar sin rumbo perpetuo. En cualquier otra dirección... con tal de no tocar los caballos de la exaltación. La rutina hace sombra a las pupilas, que se cierran a los disfrutes que nos quedan.

Maldito duende es y ha sido el himno de mi vida. Me acompañó tanto tiempo esa canción que la llevo como bandera, es la canción que mejor define a mi persona y mi mundo. Mucha gente no sabe de qué habla esa canción, pero lo importante es lo que transmite y que con esa canción puedes ver las estrellas brillar en una noche solitaria sin salir de casa. He oído que la noche es toda magia ¿y tú? Y que un duende te invita a soñar. Y sé que últimamente apenas he parado y tengo la impresión de divagar... Amanece tan pronto y yo estoy tan solo que no me arrepiento de lo de ayer. Las estrellas te iluminan o te sirven de guía. Te sientes tan fuerte que piensas.... que nadie te puede tocar. Las distancias se hacen cortas, pasan rápidas las horas y este cuarto no para de menguar.

 

 



Tantas cosas por decir, tanta charla por aquí, si fuera posible escapar de este lugar...

Yo creo que ya puedo morir tranquilo... y lo digo en serio. Al fin y al cabo plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro lo puede hacer cualquier subnormal, pero ver un concierto de Héroes del silencio y vivirlo como yo y muchos lo vivimos no lo puede hacer cualquiera.

Al final, después de todo, no somos tan distintos.

 

De tú a tú (ejercicio literario de un egocéntrico desenmascarado)

He vuelto a la libreta. Hacía tiempo que no escribía en un cuaderno mientras estoy acostado a la luz del flexo de la mesita. No me acuerdo de cómo se escribía así, me cuesta encontrar la postura ideal.

He vuelto a escribir en la libreta porque necesito liberarme. Desde que escribo en el blog, sobre todo en los últimos tiempos, he tenido muy en cuenta al público y me olvidaba de mis sentimientos, esos que siempre he escrito con bolígrafo en alguna libreta vieja. Ya no escribía esas paranoias de antes que venían en forma de frases, poemas o dibujos absurdos. Al dejar de escribir en libretas y dedicarme al público he deshumanizado el blog y me he deshumanizado a mí mismo. Por eso, ahora que escribo en libreta, no siento esa presión, sé que nadie leerá esto si yo no quiero y puedo apuntar una frase suelta sin sentido alguno y quedarme como si nada. De este modo no siento la mirada del público y tan sólo pienso en lo que quiero decir. Ahora ya no existe la vía de comunicación entre emisor y receptor... esto sólo es un mensaje desde mi “yo” hasta mí.

Reconozco que a medida que pasa el tiempo me cuesta más escribir. Tengo muchas historias pendientes de escribir, en mi cerebro viven personajes que todavía no he dado a luz. Lo que pasa es que no puedo sentarme y ponerme a trabajar. Ni siquiera lo intento porque sé que no puedo. Por eso he venido a escribir a la libreta, aquí todo es distinto y soy más libre...

De todos modos no sé a quién pretendo engañar. Quiero escribir, algún día quiero publicar un libro pero no lo trabajo ni nada. Ni siquiera me veo capacitado para hacerlo. Creo que necesito leer cien mil millones de libros más de los que he leído antes de lanzarme al ruedo editorial. Necesito culturizarme más porque no soy más que un paleto que se ha puesto a escribir y que nunca ha leído a Galdós, ni a Emilia Pardo Bazán ni siquiera ha leído a Camilo José Cela. He leído mucho o poco, según se mire, calculo que unos 200 libros, pero son insuficientes porque la mayoría eran basura. Lo único que hago es engañar a la gente, dármelas de intelectual, de sabelotodo, de cinéfilo que no ha visto una película de Bergman, de melómano que es aficionado a las musiquitas de los videojuegos. Soy un farsante, soy el escritor que no escribe, soy el viajero que no viaja, soy el que aparenta que tiene y no tiene nada. Soy el que sacaba buena nota en los exámenes porque buscaba anécdotas curiosas, palabras rebuscadas, cosas que no estuvieran en los temarios, ni en los libros de texto para luego embutirlas en los exámenes y que se pensaran que sabía mucho más de lo que parecía. Se pensaban que era alguien culto y sólo era un farsante, un engañador, un timador. Deberían quitarme el título de Técnico de administrativo: una vez aprobé un examen con un notable porque cambié la nota del examen y la profesora lo puso en la libreta con la nota con la que lo devolví. Tenía un 3 y puse con rojo un 8 y ni se enteró. Esto demuestra que el mundo es una farsa, que todo es subjetivo y que Platón nunca tendrá razón (al menos en este planeta).

Me siento bien desenmascarándome ante aquellos que alguna vez me han apreciado por lo que aparento que soy, pero gracias a dios no defraudaré a mucha gente, la mayoría ya sabéis que soy un gilipollas y un inadaptado social. Muchos ya se han dado cuenta y por eso he perdido lectores, comentaristas y visitantes. Aunque, ciertamente, me da igual. Me importan tres pepinos vuestros comentarios o si me leen o no. Yo no he venido aquí a hacer amigos ni a ligar, yo lo que quiero es escribir para no reventar y si supiera que no me lee nadie yo seguiría escribiendo igual. De hecho, os recomendaría que si vais a hacer un comentario para quedar bien o para que os enlacen a vuestro blog que os lo ahorrarais, más vale quedarse callado y no decir nada, o mejor: dejar un comentario anónimo, me da igual quién haga el comentario, lo más probable es que ni lo lea.

Reconozco que cuando abrí el blog visitaba todas las páginas de la blogosfera y comentaba en blogs que eran una auténtica mierda sólo para conseguir visitas. Ahora ya paso de eso, ya no leo ningún blog, tan sólo entro de vez en cuando a los que tengo enlazados, sobre todo al blog de Toni Nievas, que es un genio aunque él no lo sepa.

¿De qué estaba hablando? Ni me acuerdo, es lo bueno de escribir en una libreta, que las cosas fluyen solas y no hay que preocuparse de nada. Luego esto lo transcribiré al ordenador y tal vez corrija algunas cosas, pero nada sin importancia.

Ya estamos en Agosto. El verano está pasando rápidamente. Tengo la horrible sensación de que no estoy aprovechando el tiempo para nada. Es como si este verano ya lo hubiese vivido mil veces. No tengo ningunas ganas de salir ni de conocer a nadie, toda la gente me cae mal. Todos son gilipollas en su mayoría. Me parece tan evidente que la humanidad es un asco que sólo el hecho de intentar explicarlo me parece una pérdida de tiempo y una estupidez. Es una evidencia inexplicable e indudable, como los argumentos indiscutibles que encontrábamos en los comentarios de texto. Intentar explicarlo es tan absurdo como explicar que mañana saldrá el Sol. Aunque ya sé lo que vais a decir, que igual no sale, que existe esa posibilidad, pero vale... bien... no se puede hablar con idiotas. Y por cierto: ¿Por qué se va el Sol cuando se pone? ¡No tiene sentido!

Como veis, soy un antisocial. Y ya sé que no os importa como sea o no, pero este es mi blog y hablo de lo que quiero aunque no aporte nada a la humanidad ni a la historia del planeta... debería advertir a los que lean esto que están perdiendo unos minutos muy productivos de su vida y que podrían estar aprovechando en otras cosas más constructivas como en construir un castillo de naipes. En fin...

Se supone que había empezado a escribir esto para contar el final del viaje a Barcelona, pero no tenía ningunas ganas de escribir y tampoco sé qué os puedo contar. Ya estaba harto de Barcelona. Aunque menos mal que me fui a Figueres y visité el museo Dalí, que ya tenía ganas de verlo. Tan sólo quiero destacar que me sorprendió algo, y es que Dalí está enterrado allí y no junto a Gala, que está en Pubol. Según cuentan, Dalí, cuando ya estaba moribundo, le dijo al alcalde de Figueres que quería ser enterrado bajo la cúpula de su museo. No existen documentos escritos de esta petición de Dalí y choca con lo que dejó escrito en su testamento. De hecho, cuando Gala murió, Dalí construyó su tumba al lado de la de ella y quiso que entre ambas tumbas hubiese una abertura para que en el momento de su muerte pusieran sus manos juntas y así darse la mano eternamente. Este es un gesto y una idea tan bella que me parece de una crueldad increíble que no estén enterrados juntos. Los que enterraron a Dalí en su museo seguro que lo hicieron por intereses económicos y para recibir más visitas. Seguro que no saben nada de la obra de Dalí y lo mucho que adoraba a su mujer. No entiendo por qué no están juntos dándose la mano... es cruel, deberían trasladar a uno de los dos para que estén juntos. De hecho ya hay asociaciones que piden el traslado de los restos de Dalí al lugar en el que realmente quería ser enterrado. Seguro que la confesión esa de Dalí fue una invención o un delirio de un moribundo que no sabía ni lo que decía.
 
Ambos deberían estar juntos mirando al horizonte, como pintó dalí en el techo de su museo.
 
 
 
Y bueno, decir que el último día en Barcelona conseguí ver a mi adorado Woody Allen, no pude hacerme una foto con él pero me hizo ilusión verle, le admiro mucho porque es un genio, digan lo que digan, vosotros, queridos paganos, no entenderéis nunca lo que me alegré al verle.

Lo único malo es que los guardaespaldas de Scarlett Johansson son unos brutos y unos gilipollas maleducados. Me dijeron que no podía tomar fotos con mi cámara porque tenía objetivo y yo le dije que lo mío era un angular. Por lo visto me confundieron con un periodista y mientras los otros hacían fotos con sus camaritas a mí me hicieron guardarla de muy malas maneras. Me dieron ganas de darle un puñetazo pero era un puto simio que medía el doble que yo de ancho y de largo. Seguro que por las noches sueña con follarse a Scarlett desde que vio “El guardaespaldas”. Una película que ha hecho mucho daño al gremio al igual que Pretty Woman a las prostitutas.

Si alguna vez soy un director famoso me vengaré de toda esta gentuza sin educación ni modales. Haré que vengan familiares a verme a rodar y cuando uno de ellos le hable mal a un familiar y le impida el paso ordenaré que le despidan y gracias a mí ya no podrá pagar la hipoteca ni podrá mantener a sus hijos, entonces vendrá llorándome a los pies suplicándome que no le echen y entonces, como soy una persona cruel, me reiré en su cara y no demostraré sentimiento alguno.

Y aquí acaba el cuaderno de viaje (pero no el cuaderno) os dejo con un video de Monty Phyton que no tiene nada que ver con nada de lo que he dicho, pero lo pongo porque yo lo valgo y me sale de los cojones.

Barcelona. Negocio inmobiliario, catalán, guerra, guillotinas y revolución

Los turistas son idiotas perdidos. Todos con sus camaritas haciendo fotos a todo lo que se tercie. Parece que no tengan cerebro, creo que si en las ramblas se pone un hombre en un pedestal a tirarse pedos también le harían fotos. Los turistas son como gremlins depredadores que comen lo que les echen sin preguntar si está bueno o no, son masa manipulable que hacen lo que les digas, se dejan influenciar por todas las campañas turísticas a las que les invitan.

Cuando me vaya de viaje a algún país extranjero no pienso ir a ninguna agencia de turismo. Iré por mi cuenta para no verme envuelto de toda esa chusma asquerosa.

Por otro lado quiero hablar del catalán. Ya se sabe que todos los catalanes son agarrados a más no poder. Pero la invasión del turismo hace que la única cosa auténtica y original y propia de los catalanes sea su propia lengua. Hoy en día todos los catalanes deben saber inglés si es que quieren vender algo. Por eso hacen tantas campañas por conservar su lengua, por eso hay tanto dinero de la generalitat financiando a todos los comercios que pongan sus rótulos en catalán, por eso los partidillos de nacionalistas de pacotilla siempre tienen tanta financiación, por eso ganan tantos adeptos y tanta gentucilla del movimiento rastafari-alternativo sin personalidad y sin ideas propias a los que llenan sus cabezas de basura, gentucilla que no ha leído un libro en su puta vida y tratan de encontrar el sentido de su vida en defender una causa que se inventaron unos cuantos empresarios para tener que pagar menos impuestos al tener un estado catalán. Si quieres ayudas gubernamentales tan sólo tienes que haces las cosas en catalán. Financiarán antes un corto en catalán que uno en español. Es más, financiarán antes un corto mudo que uno en español. Las cosas funcionan así, y todo por tener una lengua en peligro de extinción en una comunidad cosmopolita.

I ara acuseume de espanyol i anticatalanista, jo dic el que m´ix dels collons.

Barcelona comienza a aburrirme. No soporto a los turistas y puede que yo sea uno de ellos. La ciudad es una gran jungla en la que unos se pisan a los otros. Todos buscan un trabajo mejor o ascender. Si te quedas fuera te quedas en la calle. Para colmo los alquieres de los pisos son abusivos, los propietarios están ganando un sobresueldo tan sólo con el alquiler de sus inmubles. Esto hace que cada vez hayan más diferencias entre ricos y probes, los gordos más gordos y los flacos más flacos.

PROPONGO UNA LEY

Propongo que se elimine el negocio inmobiliario. Para esto tan sólo tendrían que aplicar una ley para aumentar los impuestos de todos aquellos que tengan más de 2 viviendas. TODO AQUEL QUE TENGA 3 VIVIENDAS PAGARÁ EL DOBLE DE IMPUESTOS. EL QUE TENGA 4 QUE PAGUE EL TRIPLE DE IMPUESTOS. EL QUE TENGA 5 QUE PAGUE CUADRUPLE, Y ASÍ SUCESIVAMENTE. Esto haría que todos los que tienen propiedades para alquilar, para especular, para ganar dinero a costa de una necesidad básica se vieran obligados a vender, esto haría que descendiera el precio de la vivienda, esto haría que la sociedad fuera más justa. Pero es una ley que nunca se aplicará porque los que están en el parlamento son gente que cobra más de 3000 euros al mes y seguramente son de los que alquilan viviendas y no harán una ley que afecte a sus propios intereses. La pregunta es: ¿Cómo una gente que tiene la vida solucionada puede representar a los españoles?

NO AL NEGOCIO INMOBILIARIO

Pd: ¿Y esto se supone que es un cuaderno de viaje?

Nuevas crónicas viajeras:Barcelona. Cerveza gratis.

Puede resultar un poco absurdo publicar un diario de viaje cuando nunca publico un diario personal. Pero los viajes siempre son diferentes a la vida cotidiana e igual pueden ser más divertidos para vosotros.

En primer lugar esto no es un ejercicio literario. Esto van a ser un cuadernos de anécdotas y sensaciones, por lo tanto será caótico. No me voy a molestar en corregir nada.

Cómo bien habéis leído en el Twiter (ese cuadrado amarillo que hay a la derecha del blog que seguro que nadie lee) he venido a Barcelona, la ciudad condal, que no sé por qué se le da ese calificativo tan feo, será porque tiene condes o algo así, pero ya podría ser otro, con la cantidad de cosas que tienen los catalanes con las que se puedan identificar aparte de lo agarrados que son...

Llegué ayer pese a las dificultades. La dificultad soy yo mismo, que soy un inepto y un ser carente de cualquier sentido de la orientación y de la responsabilidad. Y es que ayer salí, como siempre, con la sensación de que me dejaba algo. Pero como siempre salgo con esa sensación cada vez que me voy de viaje no le di importancia, sería una manía y ya está.

Pero mientras íbamos en el trayecto de bus desde mi casa a la estación mi hermana me preguntó: ¿Tienes el billete? Y entonces me di cuenta de lo que me había dejado. Mi hermana no se creía que me lo había dejado cuando le dije que no. Se pensaba que le tomaba el pelo, y es que lo primero que comprueban las personas normales antes de salir de casa es si llevan el billete. Pero yo no.

Tuve que llamar a mi madre para que cogiese un autobús con el billete y viniese a la estación. Si yo volvía a casa y luego volvía a la estación hubiese perdido el tren... mi madre vino y me dio el billete.

Le dije a mi hermana que viajar conmigo es una aventura, todavía no habíamos cogido el tren y ya me estaban pasando cosas.

Ahora estoy en el piso de mi hermana. Hoy es un día nublado. Estaremos entre unos 20 y 25 grados centígrados y entre 6000 y 7000 grados Kelvin. Hoy es un día de esos que parece que lo hayan iluminado con un HMI de 2000 con una gelatina de color azul del 50%. Temperatura fría de color, aunque podemos utilizar un filtro para hacer el día cálido. ¿Por qué no inventan las gafas de sol invertidas? Unas gafas que te las pones para ver los días grises de color rojizo. ¿Por qué se me ocurren ideas tan geniales así de repente? Joder, si patentara esto podría hacerme multimillonario...

Pero esto es un cuaderno de viaje y ya estoy diciendo gilipolleces. Os cuento qué hice ayer: Me fui a pasear por las Ramblas, di ¿limosna? A unos que bailaban Break Dance porque me siento un turista de esos que se entretienen con monos de feria. Me fui al Hotel Arts a ver si veía a Woody Allen y no vi una mierda.

Lo mejor de Barcelona: He ido al hotel donde trabaja mi hermana y su jefe es muy simpático. Me ha dicho que puedo beber todo lo que quiera gratis allí. Le di las gracias y mientras mi hermana trabajaba me pillé un pedo viendo a todos los turistas extranjeros que se hospedan allí, viven en su mundo, hablando en inglés, no sé para qué vienen a España para estar así. No conocen nada de la cultura. De todas formas... me jode no saber inglés y no poder comunicarme con la gente. Es una vergüenza.

Ahora me voy a ir. Sé dónde está rodando Woody Allen. Voy a ver si veo algo. Cuando tenga tiempo publicaré algo.

Hasta pronto.

Madrid. Capítulo 2

Lo primero que vi al entrar fueron a dos gogos bailando sobre el podium situado en medio de la pista central.

Sólo llevaban un pequeño calzoncillo que tapaba lo mínimo. La discoteca estaba repleta. La mayor parte de la gente se congregaba en la pista central o estaban agolpados en la barra. Aproximadamente había unos veinte tíos por cada tía. Esto iba a ser peor de lo que me pensaba.

Tenía que aguantar. A lo largo de mi vida he pasado muchos malos ratos. He trabajado mucho, he tenido que ver las horas pasar una tras otra hasta que llegase el momento de mi liberación. Cuando curraba me sentía así, por lo tanto hoy iba a ser como uno de esos días: puro trámite. Estaría allí metido con mis amigos, sobre todo con Salva, que encima que me había ofrecido alojamiento no iba a estar diciéndole dónde teníamos que ir o no. No tenía derecho a quejarme. Además, yo no conocía Madrid y no podía irme a ninguna parte. Soportaría lo que fuera necesario.

Decidieron ponerse a bailar en medio de la pista central. Yo apenas me movía, yo era el más muermo que estaba metido allí dentro. No quería llamar la atención a nadie. Quería ser invisible, no quería existir durante unas horas. Los hombres comenzaron a bailar entre ellos y algunos se besaban. Las luces rojas me hicieron imaginar que yo era como Dante y había descendido a los infiernos para observar de primera mano cómo pecaba el ser humano en ese tugurio de mala fama. Un buen periodista debe meterse en la boca de lobo para extraer todo el jugo y dar mayor realismo a sus crónicas, debe estar en plena guerra para contar a través de sus ojos lo que pasa. Pero yo sólo era un idiota que se creía poeta y soñaba con ser periodista que estaba metido en una discoteca de maricones.

Sentía asco de mí mismo, yo, que siempre había defendido a ultranza los derechos de los homosexuales me estaba convirtiendo en un homófobo, tenía miedo de que me hicieran algo, pensaba que me iban a violar y que, para colmo, me iba a gustar. Pero a medida que iba pasando el tiempo me di cuenta de algo: no veía que los homosexuales se liaban mucho más que los heterosexuales en cualquier discoteca. Es más, incluso podía decir que eran más recatados. Además, había una similitud entre las discotecas que conozco y esta: jamás iba a ligar con nadie. Hecho que me consoló en ese momento. Y todo tiene una sencilla razón: Por lo que pude ver, todos los gays se cuidan muchísimo más, la mayoría iban al gimnasio, tenían una ropa que se notaba que habían elegido de forma muy selecta. Tenían clase. Y yo sólo era un barrigón que iba con mis vaqueros y zapatillas. Por suerte no me arreglé mucho para salir.

Salva y Diego se fueron a pedir su consumición. Yo me quedé con el excompañero de piso de Salva, el que se ponía a llorar cuando él se iba. Intenté no intercambiar ni una sola palabra con él. Se me notaría en mi cara el desagrado.

Me fijé que de las pocas chicas que había, la mayoría estaban situadas a pie de los podiums mirando a los gogos. Había una que estaba mirando fijamente a un gogo con cara de ninfómana salida, intentaba provocarle mostrando su escote y dejando caer los tirantes de su vestido para que se asomaran mejor sus dos enormes globos. Con la mirada le estaba diciendo: “quiero que me folles, quiero que dejes de ser maricón y aproveches tu cuerpo para joder a una tía como yo, sé que te la puedo poner dura, mírame, ¿Ves mi cara? Quiero que te corras en ella”. Los gogos les seguían bastante el juego, las miraban, les dedicaban sonrisas, pero no bajaban. No lo entendía. Supongo que muchos de los homosexuales que trabajaban allí lo eran porque ya estaban hartos de perforar coños.


Al cabo del rato vi a un tío que no paraba de mirarme. Mal asunto. Pero de pronto me acordé de las palabras de Salva: me dijo que le gustaba jugar con ellos y mostrar lo que no era solamente para divertirse. Entonces comencé a mirarlo yo también, quería saber qué pasaba, aunque sabía que me estaba metiendo en un marrón. Comenzamos un juego de miraditas completamente descaradas. Yo me reía, el tío se pensaba que me hacía gracia, pero me reía de la absurda situación, yo haciendo juegos de nenas en ese lugar. Era para matarme. Si algún amigo se enterase de lo que estaba haciendo seguramente me dejaría de hablar o cuando fuese conmigo iría siempre con el culo pegado a la pared. Por no hablar de todos esos personajes de mi clase que piensan que ser homosexual es la mayor deshonra que puede haber para una familia y para una persona, como si fuera una enfermedad terminal. Eso no lo contaría a nadie, sería mi ruina. Hasta que me cansé de aquel absurdo juego y ya no le miré más. Se iba a quedar con las ganas. Que le den.

El tiempo avanzaba (no, aunque parezca mentira no retrocedía). Estaba acusando el cansancio del viaje. La noche anterior no había dormido y los pies comenzaban a dolerme. Quería irme a casa pero no podía. Era como un niño pequeño llorando a su mamá en medio del peor antro del universo. Necesitaba sentarme o iba a morirme.

- Salva. Voy a los asientos de allí a sentarme. Necesito descansar un poco.
- Yo te espero aquí.

Me acerqué a los asientos que estaban en el lateral. Tenían forma de media luna. Todos los sitios estaban ocupados menos uno donde estaban dos chicas sentadas en un extremo. Me senté en medio del semicírculo. Mis pies por fin descansaban y mi culo estaba a salvo. De pronto se acercó una borracha y se sentó a mi lado. No le hice mucho caso, pero pronto comenzó a reírse sola, echaba la cabeza hacia atrás y no dejaba de reír. Me quedé mirándola para ver qué le pasaba. Ella se giró y al verme comenzó a reírse más.

- No quiero ni imaginar lo que estarás pensando de mí – me dijo.
- Nada, no pienso nada.
- Es que como estoy aquí sola riéndome, te pareceré patética.
- No, que va. Me parece bien que te rías.
- ¿Qué haces aquí?
- Descansar, tengo los pies molidos. ¿Y tú?
- También descanso. Estoy echa polvo.
- ¿Sabes? Es la primera vez que vengo aquí y a un lugar como este.
- ¿Y?
- Estoy muy sorprendido. Es que yo soy de pueblo y ver todo esto me deja un poco estupefacto.
- ¿Sí no?
- Sí
- ¿Y esperas que me crea este rollo?
- Te estoy diciendo la verdad. ¿No me crees?
- Pues claro que no. Menudo cuento me estás soltando para excusarte de que estás aquí.
- ¡Es verdad! He venido porque un amigo me ha traído.
- Y yo también estoy aquí para acompañar.
- ¿De verdad no me crees? Puedes preguntarle a él que está ahí enfrente bailando.
- No tienes por qué demostrarme nada. Tú eres libre de decir lo que quieras y yo de pensar lo que quiera.
- Sí, pero yo te digo la verdad joder. Yo no tengo por qué mentirte.

Comenzó a reírse de nuevo como una loca.

- Qué fuerte los tíos. Ya no sabéis qué decir.
- Joder, que es verdad. Yo en mi vida he estado en un sitio así. Y ya que estoy pues veo por curiosidad lo que hay, cómo es, me gusta meterme en la boca del lobo. Me gusta estar en el cielo y en el infierno.
- ¿Y esto es el cielo o es el infierno?
La pregunta me había pillado por sorpresa. Si decía que era el infierno igual se sentía ofendida. Posiblemente era una lesbiana despechada que me tiraría la copa por la cara si le dijese lo que pensaba del lugar. Decidí ser prudente y decir:
- No lo sé, la verdad. Sólo sé que todo esto para mí es nuevo y muy sorprendente.
- ¿Sorprendente por qué?
- No lo sé, me gustaría entender qué hay en la cabeza de la gente, qué es lo que quieren y por qué son así.
- Mira a tu alrededor. ¿Qué ves?

Eché un vistazo y lo único que veía era a mucha gente.

- A mucha gente.
- Fíjate bien. La mayoría están solos.
- Es cierto – observé.
- Vienen aquí para estar solos y bailar. Quieren olvidarse de lo que hay ahí fuera. Quieren desconectar. ¿No te das cuenta?
- Tienes toda la razón del mundo.
- ¿Qué tal si te quitas los prejuicios y sales a bailar un rato? Intenta divertirte tú también.
- Si yo intento divertirme, pero no es mi lugar.
- Es increíble que alguien como tú esté en este lugar. Creo que eres la única persona normal que hay aquí.
- No sé si eso me consuela.
- Bueno amigo, me voy a ir, ya he descansado suficiente. Ha sido un placer hablar contigo. Y lo dicho, sal ahí y diviértete tú también.
- Gracias, el placer ha sido mío. Por cierto. ¿Cómo te llamas?
- Cristina. ¿Y tú?
- Fredy.
- Encantada – nos dimos dos besos – espero verte más tarde.
- Lo mismo digo.

Se levantó del asiento, y se perdió entre la gente con un paso desequilibrado. No la volví a ver.

Inmediatamente, se acercó un tío al sofá y se sentó en el mismo sitio en el que estaba Cristina. No le dirigí la mirada, pero por el rabillo del ojo veía que no paraba de mirarme descaradamente esperando un gesto por mi parte. Era el momento ideal para levantarme e irme. Y así lo hice.

Todavía conservaba el ticket de consumición en el bolsillo. Al principio tenía miedo de ir a la barra solo. Pero me di cuenta de que la gente era inofensiva, era gente normal que lo único que quería era distraerse un rato con la música. Les dije a mis amigos que iba a la barra a pedir y caminé hacia la barra. Esquivé a la gente que se interponía en mi camino, observaba las caras de la gente, ¿y si algún conocido había ido a Madrid y nos encontramos allí? ¿Cómo le iba a explicar que no era lo que parecía?

La barra estaba abarrotada de gente y me costó bastante hacerme un hueco para pedir. Sólo había un camarero pero no tardaría mucho en atenderme a mí. Me apoyé tranquilamente en la barra y me puse a pensar mientras esperaba. En ese momento ya tenía claro que iba a hacer un relato con todo lo que me estaba sucediendo y comencé a pensar cómo lo contaría. Cuando de pronto, un tío se acercó por detrás de mí para pedir y me restregó todo su paquete por el culo. ¡Mierda! Reaccioné enseguida poniéndome firme y de lado. ¡Qué horror! Con el descuido de la barra puse el culo en pompa y un hijo de puta se acercó y arrimó la cebolleta. ¡Me cago en su madre! Sentí un asco indescriptible. Me dieron ganas de empujarle y de pegarle un puñetazo. Pero era imposible hacerlo. Si lo hiciese todos vendrían a pegarme a grito de “¡hay un heterosexual entre nosotros!”, “¡hay un topo!” y me matarían. Era una sensación horrible. Ahora sé lo que siente una mujer cuando un tío se le acerca en una discoteca y le refriega todo su material ¡Qué repugnancia! En mi vida había he hecho algo así, pero sabiendo el asco que ocasiona ni se me pasaría por la cabeza. Aunque bueno.... sé de muy buena tinta que a muchas chicas les gusta sentir eso y por eso van tanto a las discotecas.

Mi copa y yo salimos a salvo de aquel infierno. Eran casi las ocho de la madrugada y la discoteca iba a cerrar. En ese tiempo había visto todo tipo de personas allí dentro: chulos, maricones, violadores, asesinos, pijos, locos, travestis, transexuales, sacerdotes de incógnito, gordos de 200 kilos vestidos de mujer, de todo.

Anunciaron que iban a cerrar. Había pasado cuatro horas dentro de ese antro y pude sobrevivir. Por fin nos iríamos a casa a dormir. Por fin podría descansar. Por fin me alejaría de los homosexuales. Por fin podría dar rienda suelta a mi orgullo heterosexual. ¡Aleluya!

Salimos de la discoteca y la luz del día nos deslumbró. Volví a mirar al cielo y vi de nuevo la bandera de 20 minutos.

Al fin estaba fuera de ese ignominioso lugar. La discoteca Ohm, tenía el nombre el mantra más sagrado, el primer sonido de la creación. En aquel lugar uno podía creer que Dios era gay. Más de un budista habrá entrado a la discoteca pensándose que se trataba de un templo sagrado y habrá salido con un curioso escozor en el ano.

- Bueno chicos, ¿Qué hacemos ahora? – preguntó Salva.

En ese mismo momento pasó un relaciones públicas por nuestro lado y nos dio unas invitaciones para un after. Diego se quedó mirando la tarjeta.

- ¿Qué tal si vamos a este sitio? Está cerca –dijo Diego.
- Me parece bien –dijo Salva.
- Sí, debe estar bien.

Hijos de puta. Aún tenían fuerzas para ir a un after y yo estaba muerto. Claro, como ellos no acababan de hacer un viaje y no pararon de meterse coca durante toda la noche aún tenían ganas de más. Yo creía que me iba a morir. Pensaba que me iba a ir a casa y ahora resulta que querían ir a un after. Pero bueno, al menos ya habíamos salido de aquel espantoso lugar, en el after al menos habrían mujeres... ¿O era otro local de ambiente?

- Oye Salva –le dije por lo bajo mientras caminábamos hacia el after – ¿El sitio al que vamos también es de gays?
- Sí.

No contesté.

Madrid

Llegué a Madrid un poco más tarde de lo previsto. Salva, mi anfitrión, me llamó para decirme no podía venir a recogerme y me indicó qué línea de metro debía coger para llegar hasta su casa.
Salí de la estación y me dirigí al metro. Pregunté a una chica guapa (ya que tienes que preguntar a desconocidos hay que aprovechar para hacerlo con la que esté más buena de todas) dónde se encontraba la parada de metro más cercana. Ella me dijo que continuase recto por esa misma calle y enseguida la vería. Seguí por la avenida pero no veía la parada por ninguna parte, crucé de acera y tampoco. Le pregunté a otra mujer (esta no estaba buena) dónde estaba el metro. Ella me miró como si fuese gilipollas y me dijo: “lo tienes ahí delante”. Había pasado por delante y no me había enterado, podría incluso haberme caído por las escaleras mientras buscaba a lo lejos la parada.
Bajé con paso firme y seguro por la escalerilla mecánica. Compré un billete, metí el ticket en la puerta del metro, avancé por el torniquete de acceso con mi maleta y comprobé que mi maleta y yo no cabíamos por allí, pero me di cuenta demasiado tarde, ya me había quedado encallado entre los hierros. Miré a los lados para comprobar que nadie me estaba viendo protagonizar tan vergonzoso espectáculo. Pero un inmigrante que pasaba por allí se tomó esa mirada como una petición de ayuda y vino en mi rescate. Cuando vi que dirigía hacia mí hice más fuerza y me liberé, posiblemente lo único que querría era robarme la cartera.
Avancé por el túnel del metro. Me sentía incómodo. Odio esa horrible sensación de ver que todo el mundo sabe a dónde se dirige menos yo. Miré los letreros y vi el andén que se dirigía hacia la parada donde vivía mi amigo. Subí al metro y me senté.

Quedaba menos para llegar.

Salí del metro y nos saludamos. Hacía mucho tiempo que no nos veíamos. Salva iba acompañado y me presentó a su amigo.
- Este es mi nuevo compañero de piso, se llama Alberto.
Le di la mano.
- Encantado –dije.

Caminamos desde la parada hasta su casa, aparentemente estaba cerca, pero todo el camino era cuesta arriba y yo iba con mi mochila y mi maleta a rastras desde hacía tiempo. No se ofreció nadie para llevarme aunque fuera un simple bulto.
Cuando llegamos al portal yo ya estaba casi muerto. Tantas subidas y encima cargado...
- Menos mal que ya hemos llegado. No podía más –dije.
- Pues vivo en un tercero sin ascensor –me dijo.
- ¡No me jodas!

Subimos las escaleras y por fin entramos en casa. Salva convivía con otros tres compañeros de piso italianos que estaban de Erasmus. Todos ellos estudiaban veterinaria. Nos presentaron. Se llamaban Elena, Eugenio y Verónica, estos dos últimos eran novios. Por lo visto Verónica volvía a Italia esa misma noche. Salva había colgado en el comedor una cartulina en la que ponía que la echaría mucho de menos y que la quería mucho. Ella cuando la vio se echó a llorar. Según me dijo era la mejor compañera de piso que había tenido desde que estaba viviendo en Madrid.
Alberto estaba allí para ver su nueva habitación. Le gustó bastante. Dijo que a partir de mañana comenzaría a traer sus trastos y ya se quedaría a dormir. A todo esto yo seguía en el comedor con mis maletas esperando que alguien me dijera dónde puedo dejarlas, pero sentí por unos momentos como si no existiera, como si fuese sólo un fantasma.

- ¿Dónde puedo dejar los trastos? – pregunté.
- Donde quieras.
- ¿Dónde quiera?
- Pues allí mismo, en mi habitación.
- ¿Pero esa no es la habitación que va a ocupar tu nuevo compañero de piso?
- Sí, pero no viene hasta mañana, hoy podrás dormir allí.

A mí en realidad me daba igual dormir en una cama que en un sofá. Al fin y al cabo me habían ofrecido un sitio para dormir y con eso me sobraba. La cuestión es que no sabía bien dónde dormiría, ya que entre idas y venidas de gente, cambios de habitaciones y demás, aquello estaba un poco caótico esos días.

En la casa había una perra. Era de Verónica. Tenía un león de peluche al que no paraba de follarse. Ellos decían que era el novio. Verónica preparaba las maletas para marcharse esa misma noche. Había un sabor de despedida en el ambiente. Los Erasmus siempre lloran cuando se van. Salva me dijo que me duchase si quería. Me preparé la ropa y la toalla y me metí en la bañera pero había un problema con el agua caliente. Llame a Salva y él me dijo que de vez en cuando el agua caliente no salía, que tenía que esperar. Esperé un buen rato hasta que por fin saló el agua.
Cuando viajo siempre suelo olvidarme de algo. Esta vez había olvidado el champú y el jabón, pero no era un gran problema, allí habían miles de botes de todas clases. No echarían en falta un poco.

Al salir, Salva me dijo que tenía pensado ir al aeropuerto para despedirse de Verónica, pero había decidido que no, que allí lo pasaría muy mal y no quería ponerse a llorar más y pasar otro mal trago. Mejor era despedirse ahora y salir un rato para divertirnos.

Cenamos un poco, Salva me preparó arroz blanco, con atún y mayonesa, todo crudo. No estaba mal. Cuando hay hambre todo está bueno. Verónica ya se tenía que ir, estaba ultimando los preparativos, preparaba la jaula para meter a la perra, pero no cabía el novio de la perra. Decidió atar el peluche con cinta aislante a la parte superior de la jaula de viajes y nos mostró cómo había quedado.

- ¿Creéis que si ato al peluche ahí me dejarán pasar?

Llegó la despedida. Besos, lágrimas, promesas futuras de volver a verse que seguramente no se cumplirán y un adiós seco que contiene un lamento. La puerta se cerró y se esconden para llorar, se refugian en sus habitaciones y después pasan por el cuarto de baño para lavarse la cara y disimular que han llorado. Hay que ser fuertes. Hay que olvidar.

Salva habló un rato por teléfono y cuando acabó me dijo:

- He quedado a las once con un amigo. Saldremos un rato y olvidaré las penas. ¡Cuánto quería a mi niña que se ha ido!
- ¿Dónde iremos?
- Vamos a Chueca, es la fiesta del orgullo gay.
- Ahh...
- ¿Sabes que todos mis amigos son gays?
- Me contaste que tenías un amigo gay. Pero no sabía que todos eran gays.
- Pues con los que vamos hoy son gays.
- Vaya, vaya...
- ¿Qué?
- Nada, a mí no me importa...
- Pues vamos.

De nuevo en el metro le volví a preguntar.
- ¿Y a qué sitios iremos?
- Ya lo verás.
- ¿Y si me hacen algo?
- ¿Qué te van a hacer?
- Yo que sé, si me acosan o algo. Tú cuida de mí.
- No te harán nada. No te creas que los gays van por ahí metiendo mano.
- No, no creo eso, pero tú no me dejes solo en ningún momento.
- ¿Tienes miedo o qué?
- No. No tengo miedo. Pero yo que sé.
- Si es divertido, ya verás.
- ¿Pero tú por qué vas allí?
- Porque voy con mis amigos.
- ¿Y si te entra un tío?
- Pues me gusta divertirme, yo nunca dejo claro lo que soy, me gusta meterme en el juego, y si veo que un tío me mira yo también lo miro de vez en cuando. Es divertido.
- ¿Te gusta ser ambiguo?
- Sí, es divertido. Pero además, ya verás que allí no todos son homosexuales, hay heterosexuales y de todo. Una vez ligué con una tía por allí.
- ¿Ah sí? ¿Y qué tal?
- Nada, me dijo “qué pena, por aquí no hay nada que hacer, todos son gays”, y yo le dije “pues para eso estoy yo”. Y acabamos liados. Ah, y otra vez, también ligué en una discoteca de ambiente con una tía y acabamos dos tíos y dos tías en una cama.
- ¡No jodas!
- Sí, y te puedo asegurar que allí pasó de todo.
- ¿Pero qué me estás contando?
- Lo que oyes.
- Cómo has cambiado desde la última vez que te vi.
- No lo sabes tú bien, y eso que todavía no has visto mi faceta drogadicta.
- Madre mía Salva....

Las calles estaban repletas. Su amigo se estaba retrasando. Por lo visto todo el mundo había decidido quedar en la misma esquina que nosotros.
- Siempre se retrasa este cabrón. No hay día que llegue puntual.

A mi lado había un grupo de chicos que también esperaban. Llegaron las personas que estaban esperando y comenzaron a darse dos besos entre todos. ¿Era lo normal en Madrid o era lo normal en los gays?

- Se saludan así – me dijo Salva como si me hubiese leído el pensamiento.
- Entiendo...

A los diez minutos llegó el amigo de Salva. Cuando se vieron se dieron dos besos. Yo no pensaba darle dos besos. Yo no soy gay. Yo nunca he hecho eso. Yo soy un hombre.
- Fredy, este es Diego. Diego este es Fredy.
Yo no pensaba darle dos besos, no pensaba darle dos besos ni loco, yo no doy dos besos, no pienso darle dos besos, nada de besos.

Se acercó a mí y nos dimos dos besos.

Bueno, pero yo no soy gay, he dado dos besos para ser educado, porque ellos se saludan así, para no hacer el feo, para que no me pegasen, para quedar bien.
- Es de Valencia, ha venido a verme y a matricularse en la universidad – dijo Salva.
- ¿En qué carrera te vas a matricular?
- Todavía no lo sé.
- ¿Y qué? ¿Ahora de fiesta no?
- Sí, a ver qué hacemos.
- ¿Es la primera vez que vienes a Madrid?
- No, ya he venido otras veces. Pero a este sitio no he venido nunca.
- Así que es tu primer orgullo gay...
- ....

Diego comentó que había quedado con unos amigos y fuimos allí. Nos metimos por el tumulto. Según me contaban, estos días eran como las fiestas del barrio, había escenarios en cada calle, muchísima gente, espectáculos, conciertos... Los gays se lo “montan” bastante bien. Al menos ver todo aquello era curioso y divertido. Podría contarlo al volver. Un paleto de pueblo cerrado que ha estado en las calles de Sodoma. Toda una aventura.
Llegamos al lugar indicado. Diego saludó a su amigo, que iba acompañado por otro chico y dos personas más. Dos besos de cortesía. Dios mío. ¿Y si se le ocurría presentar? No lo había acabado de pensar, cuando de pronto dijo a sus amigos:

- Vengo con dos amigos, con Salva y Fredy.

Y uno por uno vinieron, se fueron presentando, el amigo de Diego, se llamaba Carlos, su novio, no me acuerdo como se llamaba. Y otros dos que tenían casi cuarenta años y hablaban de forma muy afeminada. Dos besos para cada uno. Ya me estaba acostumbrando. No tenía personalidad, no era capaz de decir que no, que yo no daba dos besos a ningún tío, que por mis santos cojones no se me acercasen. Pero bueno. No pasaba nada malo.

- ¿Cómo estás putilla? – Le dijo Carlos a Diego.
- Nada, aquí, a ver si lo pasamos bien.

Diego se vino hacia nosotros, habíamos pedido una cerveza, y nos dijo por lo bajo:
- ¿Has visto qué guapo es el nuevo ligue de Carlos? ¡Pero qué cabrón! ¿Dónde lo habrá conocido? ¡Pero qué bueno está!

Luego vino uno de los dos cuarentones, el más marica de los dos, Rafa, y sin más dilación nos pregunta a mí y a Salva.
- ¿Sois pareja u os habéis acabado de conocer en una sauna?
Salva me miró, esperaba que contestase yo. Yo miré a Salva y le dije.
- Eso depende de él.

¿No le gustaba ser ambiguo? Pues se iba a enterar.

- ¿Eres activo o pasivo? – le pregunta Rafa a Salva.
- No te lo pienso decir –contestó.
- ¿Y tú? – me preguntó.
- Yo soy neto.

Era una maricona impresionante, tenia el deje de la mano, la voz afeminada y era un promiscuo irremediable.

- ¿No bailáis? – Nos dice.
- Yo no sé bailar –contesté.
- ¡Venga moved el coño!

Y se puso a bailar él solo mientras sonreía a todos los chicos que pasaban por su lado. Y en eso se nos acercó su amigo.
- Mi marido siempre hace igual –nos comentó- está más loca...

Estaban casados. Nos dijo que llevaban diez años juntos, y que hacía seis meses que estaban casados.

- Pero eso sí –decía-, estar siempre con el mismo cansa, por eso cada uno nos buscamos la vida. Lo divertido es cuando uno de los dos se trae un ligue a casa y tenemos que disimular, decimos que somos compañeros de piso. Anda que no nos divertimos. Aunque a veces hemos llevado un ligue y hemos terminado los tres juntos. Una vez acabamos cinco en la cama. Pensaba que se iba a hundir. Aunque sigo prefiriendo un trío, que tanta polla por ahí ya no sabes qué hacer con ella.
- ¡Ay que golfa eres! – le dice el marido.

En ese momento pasó un negro alto por nuestro lado y Rafa, la maricona mayor, se puso a gritar.

- ¡Madre mía! ¡Qué negro! Con un tío así enseguida me pongo a cuatro patas y dejo que me meta todo y que me reviente entero, ¡Oh! ¡Qué gozada!
- ¡Ya te digo! ¡Menudas polla tendrá! - contestó el marido.

Yo ya estaba alucinando, había ido a parar con las peores mariconas de Madrid, estaba en el peor sitio que podría estar en el mundo ahora mismo.
Mientras tanto, Diego y su amigo hablaban.

- Por cierto Diego -dijo el amigo-, me han contado por ahí que tú eres muy pasivo.
- ¿Quién te ha dicho eso?
- Pues una persona que tenemos en común, que me dijo que te ha follado.
- ¿Quién?
- No te lo voy a decir.

El marido de la maricona, el que parecía más formal, seguía dándole al palique. Me preguntó de dónde era. Le dije que de Valencia y que yo era un paleto de pueblo que era la primera vez que estaba allí y veía algo así.
- ¿Pero eres hetero?
- Digamos que sí.
- Yo creo que tú eres el típico de pueblo que se lo tiene callado.
- No creo.

Una cosa que aprendí, es que todos los homosexuales intentan convencer a los heterosexuales de que no lo son con la única intención de metérsela y te comen la cabeza con eso de que hay que probarlo para saber si te gusta, etc.

- Pues mira -me dijo-. Precisamente en Valencia me llevé la mayor decepción de mi vida. ¿Conoces la playa de Xeraco?
- Por supuesto.
- Pues yo también tuve una época hetero, como tú. Y bien, yo entonces tenía 17 años y estaba con una chavalilla, y estábamos en la playa dándonos el lote. Entonces, unos tíos se pusieron delante de nosotros, y vimos que todo el rato estaban mirándonos. Yo le dije a ella: “esos tíos parece que te estén mirando todo el rato”. Y ella se dio cuenta también. Pero de pronto los tíos comenzaron a tocarse, y al rato estaban dándose por el culo. ¡Allí en medio! En serio tío, en mi vida he visto algo igual. La cuestión es que me puse cachondo y me empalmé. ¡Al que miraban era a mí! ¡Madre mía cómo me puse! Tuve que comenzar a sobar a mi novia para que no se diese cuenta que me empalmé viéndolos y se pensara que mi erección era por ella.

Comencé a descojonarme por la extraordinaria historia que me había contado. Era una historia de blog. Esto se debía contar. El tío continuaba:

- A partir de ese día me di cuenta que no podía ocultarlo más. Esa tía fue con la última con la que estuve. Yo era maricón desde los catorce, de toda la vida, vamos.

El marica mayor, se acercó a Diego y le metió la mano en los huevos y se puso a mover los dedos como si moviese una campana y a decir:

- Trololololololon ¡Qué vienen los indios!

Hasta Diego, que era gay reconocido, se echó atrás ante la presencia de este peligroso salido. Luego la maricona vino a por mí.

- Qué guapo eres. Antes de que acabe la noche te habré dado un beso.

Me dieron arcadas. Cuando de pronto me cogió y me dio un beso en la mejilla. Me apresuré a apartarme, eso sí, con gesto simpático porque no quería que me pegasen y me limpié la mejilla con asco. ¿Y si alguien que tenía SIDA se acababa de correr en su boca y aun tenía semen en la saliva y al darme un beso se queda una gota de saliva infectada y traspasa un poro de mi piel qué?

Me tomé otra cerveza y no me separé de Salva en ningún momento. Yo no sabía que los homosexuales eran así. De hecho estoy seguro de que no son así, lo que pasa que habíamos ido a parar con los más salidos. O al menos quería pensar eso.

- ¿Esto es normal Salva?
- No, yo nunca he conocido a unos así.

De nuevo vino el marido de la maricona.

- Qué guapo es el novio de tu amigo ¿No? Sólo por los ojazos que tiene ya me lo follaba.

La verdad es que el chico parecía sacado de un anuncio de la tele, podría ser modelo perfectamente. Con la de tías que se podría tirar ese tío y estaba allí, con unas mariconas que se hablaban en femenino y con un imbécil que no sabía ni qué hacía allí metido.

Decidimos desplazarnos. Pasamos por medio de mogollón de gente, en un escenario se estaba haciendo un desnudo integral. Pero de un tío. Toda la gente gritaba y aclamaba. Pasé junto a una esquina, siguiendo a mi amigo, no sabía exactamente a dónde íbamos, cuando de pronto sentí una mano en mi culo. ¡Me estaban tocando el culo! Miré atrás. ¿Quién cojones había sido? ¡Me cago en todo! Estaba todo lleno de gente. Diablos. Era imposible saberlo. De todas formas si lo hubiese visto no sé qué le podría haber dicho. ¿No me toques el culo hijo de puta maricón? No podía decir eso en medio de esa covacha de sodomitas. Me lincharían.

La maricona iba saltando y gritando por todos los sitios. A todos los chicos les decía algo. No importaba saberse los nombres, con eso de querida, amor, guapa y chica tenían la papeleta solucionada.
Un tío pasó por su lado. Parecía serio.

- ¡Chico¡ ¡Pero qué pálido estás! ¡Alegra esa cara joder!
- Tío... no le digas eso. A ver si el pobre tiene el sida –le contestó Diego.

Íbamos en fila india porque era imposible caminar de otro modo.

- ¡Mira¡ ¡Parece que estemos haciendo un trenecito! – dijo la maricona.
Y todos empezaron a reírse.

Al principio lo estaba pasando bien. Era curioso ver a parejas de homosexuales y de lesbianas besarse tranquilamente. Era una fiesta de la libertad, del respeto y de la tolerancia. Con esa fiesta se demostraba que todo el mundo podía convivir independientemente de sus preferencias sexuales o de sus ideologías. Estaba muy bien eso. Servía para abrir la mente. Pero llegó cierto punto que vi la fiesta para abrir la mente en realidad era una fiesta para abrir el culo. Como atracción de feria estaba bien. Pero yo ya tenía suficiente. Me quería ir, pero de mí no dependía y tampoco tenía ningún lugar al que ir, ni conocía a nadie, así que tendría que esperar hasta que a Salva le diese la gana volver y yo no pensaba ser una carga para él, no iba a decirle que quería irme, no quería aguarle la fiesta, así que preferí callar y aguantar lo que se avecinaba.

Después fuimos a un garito donde Salva había quedado con un antiguo excompañero de piso. Según me dijo se tuvo que marchar de ese piso porque el tío se enamoró de él y no le dejaba en paz. Constantemente reclamaba su atención e incluso le dieron ciertos ataques de celos. Él no pudo soportar más y se marchó de un día para otro. Cuando se lo comunicó, el tío se puso a llorar y lo pasó bastante mal. Este era un gay sentimental. Aún así quedaban de vez en cuando. Salva decía que lo hacía como favor personal, porque él no paraba de llamarle y tampoco le importaba verlo aunque fuese una vez al mes. Pero nada más.

Al fin perdimos al matrimonio de homosexuales de vista. Eran divertidos, me había reído mucho con sus historias y viendo todo lo que hacían. Pero yo ya tenía suficiente.
Ya eran casi las cuatro de la madrugada. Tan sólo éramos cuatro. Salva, Diego, Javi (el antiguo compañero de piso de Salva) y yo. Pensé que ya nos íbamos a ir a casa. Pero empezaron a hablar entre ellos.

- ¿A qué discoteca vamos hoy? – preguntó Diego.
- Pues a la Hom, que está más cerca – dijo Salva.
- Sí, hoy debe haber buen ambiente allí –dijo Javi.

Nos pusimos en camino hacia la discoteca. Me puse al lado de Salva y le pregunté:
- ¿Vamos a ir a una discoteca?
- Sí.
- ¿Y está bien?
- Ya la verás. Por cierto, mira por el suelo y si ves alguna invitación como esta la recoges, así te ahorras tres euros en la entrada.
- ¿Qué vale la entrada?
- 13 euros y con el descuento 10.
- ¿Y está bien la discoteca?
- Ya la verás.
- Vale.

Llegamos a la calle donde estaba la discoteca. Había una cola inmensa. Todo el mundo parecía querer entrar allí. Pronto reparé en un pequeño detalle: Toda la gente que había en la cola eran tíos menos 2 o 3 tías.
Le pregunté a Salva por lo bajo.
- ¿Dónde me has traído?
- A una discoteca de ambiente.
- ¿Pero a ti te gusta eso?
- No, pero es divertido.

No dije ni mu. Comencé a mirar a la gente que estaba en la cola. Calvitos, afeminados, hombres barbudos con sombreros de cuero, altos, bajos, cachas, gordos. Dios santo. Me iba a meter en el peor antro del universo. Eso era un bullicio de lujuria y perversión. Seguramente habrá un cuarto oscuro donde la gente se contagiará el sida. Yo no pensaba entrar allí, debía decir que yo no entro, que yo me voy, que quiero ir a un sitio de heterosexuales o que quiero irme a casa. Vale que vaya a Chueca para ver la fiesta por la curiosidad y eso. Pero allí dentro ya era demasiado. Debía decir algo pero no me atrevía. Soy un cobarde. ¿Pero a dónde me iría? Yo no tenía piso, no estaba alojado en un hotel, dependía de él y él tenía intención de entrar, además, parecía que tenía muchas ganas de entrar. De pronto Diego se gira y comienza a decir:

- Joder, me he puesto cachondo escuchando la conversación de estos dos que van delante en la cola. Uno le estaba diciendo a otro: “cariño, yo entro pero sólo si tu te sientes cómodo, no quiero que estés mal, si te sientes incómodo en cualquier momento me lo dices y nos vamos, pero no quiero que estés mal si me ves con otro”.

Santo Dios. Santo Dios. ¿Dónde coño me iba a meter?

Mire al cielo con la esperanza de encontrar alguna señal del cielo y me encontré con una bandera de 20 minutos. Resultaba que en la primera planta de aquel edificio estaba la redacción del periódico. La redacción donde trabajaba el ezcritor . ¿Eso era una señal? ¿El ezcritor sabe que la redacción del periódico en el que trabaja está asentado sobre un local de perversión y lujuria?

Lo estaba pasando mal. De pronto escuché la conversación de una pareja heterosexual que estaban justo detrás de mí en la cola. El chico le decía a la chica que lo único malo de la discoteca es que a veces la gente va muy salida y se acerca por detrás y te restriega la cebolleta un poco y las tienes que apartar.

¿Dónde cojones me iba a meter? ¿Por qué ese degenerado iba a meter a su novia en un sitio como ese? ¿Es que se aburren y no encuentran un lugar mejor? ¿Por qué no van a follar y se dejan de tonterías? Debía abandonar aquel lugar. Yo no pensaba entrar allí y mucho menos pagar 10 euros por ver a una manada de maricones. Allí me violarían. Me confundirían. No era un lugar hecho para mí. No quería entrar. ¡No por favor!

Mientras la cola avanzaba yo palidecí. En mi cabeza sólo sonaba una pregunta.
¿Qué cojones hago aquí?
¿Qué cojones hago aquí?
¿Qué cojones hago aquí? ¿Qué cojones hago aquí? ¿Qué cojones hago aquí? ¿Qué cojones hago aquí? ¿Qué cojones hago aquí? ¿Qué cojones hago aquí? ¿Qué cojones hago aquí? ¿Qué cojones hago aquí? ¿Qué cojones hago aquí? ¿Qué cojones hago aquí? ¿Qué cojones hago aquí?
Debo irme.
Debo irme.
Debo irme. Debo irme. Debo irme. Debo irme. Debo irme. Debo irme. Debo irme. Debo irme. Debo irme. Debo irme. Debo irme. Debo irme.

Y mientras no paraba de repetirme lo mismo llegué hasta la entrada y el de la puerta me dijo:

- Son diez euros.

Saqué diez euros y los di. Hacía meses, creo que más de un año, que no pagaba un céntimo por entrar una discoteca normal, y ahora estaba pagando por entrar allí.

Atravesé el umbral de la puerta y me metí en aquel oscuro abismo.
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El regreso de Calamaro

Tenía ganas de escribir una crónica viajera. Desde que volví de Inglaterra no he publicado ninguna, no he tenido tiempo de viajar. Así que os comunico que mañana partiré a Barcelona para ver uno de los tres conciertos que ofrecerá Calamaro en su nueva gira.

Calamaro no actuaba en concierto en España desde hacía 5 años, aunque durante todo este periodo de tiempo ha sacado varios discos: El salmón, El cantante y ahora El regreso. Los que me conozcáis ya sabréis lo que significa para mí la música de Andrés Calamaro y Los Rodríguez, su música me ha acompañado desde que tengo gusto musical.

Este es un evento que no podía perderme y espero que sea un gran espectáculo. Si vuelvo satisfecho y vale la pena haré la crónica del concierto. Lamento mucho que mañana no asista mi amigo Daniel Zamora, (componente de los Rodríguez) a la Ciudad Condal, (lo digo para hacerme el importante, como a él le gusta) hubiese sido espléndido. Pero bueno, ya habrá otra crónica viajera cuando vaya a visitarlo a la Costra Brava. (Indirecta)

Respecto al blog, siento que no estoy en forma escribiendo, me noto pesado. Y no tengo el tiempo suficiente para actualizarlo frecuentemente. Espero que me perdonéis y seáis pacientes, las historias llegarán, pero no hay que forzar nada.


Vuelta a España (06-06-05)

Estoy en el avión de vuelta a España. Me han quedado cosas pendientes en Inglaterra, una es visitar Liverpool, por los Beatles y para saludar a mi amigo Rafa Benitez. Otra, es ir a una discoteca de Leeds que me comentaron. Era una antigua iglesia que unos compraron y la convirtieron en una discoteca como la que sale en Blade. Va gente que viste muy raro y que van de vampiros. Debe ser de lo más excitante estar en un lugar reconvertido de ese modo.

La vuelta por un lado es odiosa y por otro satisfactoria, podré descansar placidamente en mi habitación y olvidarme del mundo exterior. Pero todo seguirá como antes. Eternamente igual. Habré visto un mundo diferente, una nueva forma de vivir, habré descubierto todo... y cuando llegue me seguirán hablando de los mismos problemas, de los mismos temas, de las mismas miserias. Volverá la rutina cotidiana y nada habrá cambiado. Pero en realidad nada cambió durante mi estancia en Inglaterra, estaba en un teatro distinto, con unos personajes distintos. Pero cuando cerraba los ojos todo desaparecía. En Inglaterra o en España, al cerrar los ojos veo lo mismo, me reuno conmigo mismo y me doy cuenta de que soy como siempre. La realidad propia es la misma, y en la realidad nunca cambia nada. Al cerrar los ojos veo la misma negrura esté donde esté.
La única diferencia cuando cerraba los ojos, es que esbozaba una sonrisa y mis sueños eran alegres. Era una sonrisa provocada por el pensamiento de un futuro mejor.

Os dejo con una letra de Héroes del Silencio, la canción es Avalancha. Hasta pronto amigos. Pronto empezaré de nuevo a funcionar en el engranaje del gran reloj del tiempo.

la locura nunca tuvo maestro
para los que vamos a bogar sin rumbo perpetuo
en cualquier otra dirección con tal de no domar los caballos de
la exaltación
la rutina hace sombra a las pupilas, que se cierran a los
disfrutes que nos quedan
necesitamos el valioso tiempo
que abandonas sin saber que
cojones hacer con él
nosotros somos la comida y
alguien está efectivamente
hambriento
no hay retorno a la conciencia
tras el desvarío del amor
tempestuoso
aún nos quedan cosas por
hacer,
si no das un paso te estancas
aún nos quedan cosas por decir y no hablas...
la locura nunca tuvo maestro
para los que vamos a bogar sin rumbo perpetuo
la muerte será un adorno que pondré al regalo de mi vida
la luna ejerce extraños influjos que se contradicen y no hay quien descifre

¿Qué puedo decir de Londres? Simplemente que volveré.

He tenido una extraordinaria impresión de Londres, no es por los museos, que también son extraordinarios, no es por sus monumentos, que también lo son, simplemente es por el ambiente. Me he visto identificado.
La gente me ha encantado, Sólo me falta aprender el idioma y volver aquí una temporada.
Soy un hombre tranquilo, o soy de campo, de un campo relajante y perdido o soy de ciudad, pero de gran ciudad, nada de medias tintas.
La primera impresión de Londres ha sido caótica ¿Qué hacen tres pueblerinos acostumbrados a tratar con campesinos, con cotillas, a estar rodeado de naranjos, de fallas, de beber horchata.. en medio de la gran ciudad con tecnología punta, autobuses rojos y escaleras mecánicas?
Allí estábamos, en Victoria Station intentando comprar un billete de metro para todo el día y peleándonos con la máquina. Eso sí, después de haber tenido las primeras dificultades enfrentándonos al inmenso mapa del metro, luego nos convertimos en expertos.
Finalmente llegamos al hostal, me temía lo peor pero resultó estar situado en una calle toda llena de hoteles y hostales, no estaba mal. Estaba todo lleno de gente joven, viajeros japoneses (todo Londres lleno de Japoneses), bohemios, aventureros, escritores (los habían que tomaban notas constantemente y no me miréis a mi) vividores, jóvenes descarriados, inconformistas, incomprendidos, tías buenas (todo lleno).

Después iniciamos un paseo turístico, lo que menos interesan son los grandes monumentos pero casi que son visitas obligadas y hay que hacerse las típicas fotos en el big-bang, Bakimham (como se escriba) palace, , es lo que todo el mundo ve.
Eso sí, lo curioso y divertido es encontrarte con españoles que te piden en un inglés extremadamente malo con acento español que les hagas una foto. A lo que respondes: ¡Claro hombre! y nos ponemos todos contentos y felices.

Luego salimos por la noche a cenar el típico plato inglés "Fish and chips", que no es nada más que un pescado rebozado con patatas. ¿Eso es un plato típico? Es todo un calentamiento de cabeza para su elaboración y tener que recordar su receta que se transmite de generación en generación. Me pregunto si ahí harán los habituales concursos gastronómicos que se celebran aquí, siempre están haciendo concursos de paellas, de fideuas o de all i pebres, me los veo allí en un concurso de Fish and Chips en medio de la calle, elaborando su exquisito plato y en vez de leña y fuego lo hacen con una plancha y un microondas.
Luego viene la degustación del plato, era una auténtica basura culinaria, a parte, fuimos a uno de los sitios con apariencia más barata y nos cobraron 8 Libras, que son 12 Euros, y gracias. En otro sitios por un perrito caliente y un refresco nos cobraron 5 Libras (7,5 Euros), una cerveza 3,5 Libras (5,25 Euros)
Londres es una de las ciudades más caras del mundo. Pero le he cogido cariño. Quiero volver.
Luego salimos y me encantó ver la gente tan distinta, tan diferente. Era toda una lástima no poder hablar y comunicarme bien.
Al día siguiente visita al museo, más momias, más esqueletos y todo tipo de objetos de toda la historia de la humanidad en el prestigioso museo británico. Imposible de ver en un día, era inmenso, así que mucho peor era tener que verlo en tan solo una hora. La principal joya del museo es la piedra Roseta, también había medio Partenón por ahí, y miles de objetos valiosos. Andaba por alí el Discóbolo, más conocido por su aparición en los bocs de dibujos.

No me cansaré de repetir que lo que me encanta de Londres es la gente. Para algunos arisca, antipática, fría. Pero para mi, gente a su puta bola, en su mundo, pasando de todo y viviendo sin complicaciones idiotas. Gente que pasea en pijama (vi a uno), o con la pintas que le de la gana. Sensacional. No escribiré más porque no tengo ganas y no estoy muy fino. Bye Bye.

¿Qué puedo decir de Londres? Simplemente que volveré.

He tenido una extraordinaria impresión de Londres, no es por los museos, que también son extraordinarios, no es por sus monumentos, que también lo son, simplemente es por el ambiente. Me he visto identificado.
La gente me ha encantado, Sólo me falta aprender el idioma y volver aquí una temporada.
Soy un hombre tranquilo, o soy de campo, de un campo relajante y perdido o soy de ciudad, pero de gran ciudad, nada de medias tintas.
La primera impresión de Londres ha sido caótica ¿Qué hacen tres pueblerinos acostumbrados a tratar con campesinos, con cotillas, a estar rodeado de naranjos, de fallas, de beber horchata.. en medio de la gran ciudad con tecnología punta, autobuses rojos y escaleras mecánicas?
Allí estábamos, en Victoria Station intentando comprar un billete de metro para todo el día y peleándonos con la máquina. Eso sí, después de haber tenido las primeras dificultades enfrentándonos al inmenso mapa del metro, luego nos convertimos en expertos.
Finalmente llegamos al hostal, me temía lo peor pero resultó estar situado en una calle toda llena de hoteles y hostales, no estaba mal. Estaba todo lleno de gente joven, viajeros japoneses (todo Londres lleno de Japoneses), bohemios, aventureros, escritores (los habían que tomaban notas constantemente y no me miréis a mi) vividores, jóvenes descarriados, inconformistas, incomprendidos, tías buenas (todo lleno).

Después iniciamos un paseo turístico, lo que menos interesan son los grandes monumentos pero casi que son visitas obligadas y hay que hacerse las típicas fotos en el big-bang, Bakimham (como se escriba) palace, , es lo que todo el mundo ve.
Eso sí, lo curioso y divertido es encontrarte con españoles que te piden en un inglés extremadamente malo con acento español que les hagas una foto. A lo que respondes: ¡Claro hombre! y nos ponemos todos contentos y felices.

Luego salimos por la noche a cenar el típico plato inglés "Fish and chips", que no es nada más que un pescado rebozado con patatas. ¿Eso es un plato típico? Es todo un calentamiento de cabeza para su elaboración y tener que recordar su receta que se transmite de generación en generación. Me pregunto si ahí harán los habituales concursos gastronómicos que se celebran aquí, siempre están haciendo concursos de paellas, de fideuas o de all i pebres, me los veo allí en un concurso de Fish and Chips en medio de la calle, elaborando su exquisito plato y en vez de leña y fuego lo hacen con una plancha y un microondas.
Luego viene la degustación del plato, era una auténtica basura culinaria, a parte, fuimos a uno de los sitios con apariencia más barata y nos cobraron 8 Libras, que son 12 Euros, y gracias. En otro sitios por un perrito caliente y un refresco nos cobraron 5 Libras (7,5 Euros), una cerveza 3,5 Libras (5,25 Euros)
Londres es una de las ciudades más caras del mundo. Pero le he cogido cariño. Quiero volver.
Luego salimos y me encantó ver la gente tan distinta, tan diferente. Era toda una lástima no poder hablar y comunicarme bien.
Al día siguiente visita al museo, más momias, más esqueletos y todo tipo de objetos de toda la historia de la humanidad en el prestigioso museo británico. Imposible de ver en un día, era inmenso, así que mucho peor era tener que verlo en tan solo una hora. La principal joya del museo es la piedra Roseta, también había medio Partenón por ahí, y miles de objetos valiosos. Andaba por alí el Discóbolo, más conocido por su aparición en los bocs de dibujos.

No me cansaré de repetir que lo que me encanta de Londres es la gente. Para algunos arisca, antipática, fría. Pero para mi, gente a su puta bola, en su mundo, pasando de todo y viviendo sin complicaciones idiotas. Gente que pasea en pijama (vi a uno), o con la pintas que le de la gana. Sensacional. No escribiré más porque no tengo ganas y no estoy muy fino. Bye Bye.

Respiro aire nuevo. Respiro libertad.

Me encanta lo diferente. Me encanta saber que hay más mundo ahí fuera. Me gusta ver otros decorados.
Me gusta saber que hay gente que no concibe vivir en edificios. La mayoría en casas. Los edificios son sólo para oficinas. ¿Por qué tanto edificio cerca de la costa en España?

He visitado Leeds. La ciudad más pija de todo el mundo. Absolutamente todo Leeds son comercios. Me ha encantado la diversidad cultural. La gente se disfraza y no pasa absolutamente nada. Los hay que iban con la cara pintada de blanco con las ojeras negras como Marylin Manson, y en vez de una cresta tenían una especie de unicornio en la cabeza. Genial. Gente de todos los estilos y sobre todo, sean del estilo que sean, muy elegantes. Me pregunto que pasaría si ese que iba vestido de Marylin Manson a las 11 de la mañana se pasease por mi Ciudad, seguro que le pegaban una paliza.

Sin lugar a dudas viviría aquí durante un tiempo. Me gusta la libertad. Me encanta saber que no hay tantos tabús y prejuicios. No es que tenga nada que esconder, pero van más a su bola. Me han dicho que aproveche por si tengo ilusión de ir vestido de alguna forma porque en Londres lo podré hacer.

El crimen de ayer fue irse a comer al malo conocido, que al bueno por conocer, los viajes se supone que son para conocer cosas nuevas, y acabar en un mcdonals... es para pegarnos un tiro. Eso sí, un tiro muchísimo más barato de lo que había por ahí. Y es que aun tenemos que sobrevivir unos días por estos mundos.

El dato curioso del día: Aquí la gente compra los periódicos en una especie de máquina, que la abres, coges el periódico y luego echas lo que vale. Y aquí son todos buenas personas, echan el dinero. Pero puedes coger el periódico tranquilamente y largarte. ¿Qué os parece? ¿Os imagináis esa forma de dispensar periódicos en España? ¿Realmente harían caja? ¿O irían los cuatro gamberros fumaporros a hacer una hoguera con tanto papel? Si aquí dejan las páginas amarillas por la calle y todos las cogen igual como si de un tesoro se tratase.. ¿Qué no harían con los periódicos del día? Seguramente no los cogerian para leerlos, eso está claro, pero son útiles para fregar, envolver cosas, por si tienes que pintar...

Dicen que cuando estás lejos de España valoras más todo lo que tienes alli, yo no echo nada de menos y lo único que siento a medida que pasa el tiempo aquí es que no me gustaría volver. Aunque es demasiado pronto para echar algo en falta.... lo único que echo de menos es tener mi propio espacio vital. Pero bueno, eso con trabajo y un piso lo conseguiría.

Hasta pronto. Hoy me espera Manchester.

Hace frío y está nublado

Nunca subo a un avión sin pensar que se va a estrellar. Creo que será un pensamiento típico de los que no viajamos en avión frecuentemente. ¿Escatológico? Ya lo sé. De hecho le he explicado a mi prima que los chalecos salvavidas no son para salvar la vida, son para que los cadaveres floten si el avion se estrella en el mar y así recogerlos mejor.

La primera sensación al salir del avión y respirar el aire de Manchester ha sido oler a mierda. No sé a qué se debía. Llovía y hacía frio.

La sensación de que todo el mundo es extraño e irracional se multiplica por mil cuando estás fuera de España. Aunque eso de ver a las personas que viven constantemente bajo nubes sin nunca ver el Sol me llama la atención. Siento una afinidad extraña con toda esa gente aunque no haya hablado nunca con ellos. En su tierra nunca sale el Sol, al igual que nunca sale el Sol en mi vida. Me gusta.

La familia que acoge a mi hermana aquí es un tanto extraña, viven en la típica casita con jardín, pero esto parece un zoológico. Tienen 4 o 5 gatos, 2 perros, 2 conejos y 2 gallinas. El desorden reina en la casa, y la mierda se los come. Los perros merodean por la mesa mientras comen y no les dicen nada, si te descuidas se comen tu comida de tu propio plato. Los tienen muy mal enseñados. El dato curioso es que... en esta casa nunca se apaga la tele ni cuando todos salen de cas, ahora mismo está encendida, el motivo: Así los perros están más tranquilos y no ladran. Mi hermana tiene órdenes de los dueños para no apagarla. Un ejemplo más de que la tele, de haber sido en su día una importante herramienta de comunicación, ahora se ha convertido en un instrumento para adormecer mentes e idiotizarlas, una forma de callar los pensamientos y a las gentes. Un sistema de manipulación... que por lo visto funciona hasta en los animales.

No escribiré más por hoy. Estoy cansado, necesito domir y descansar. Mañana espera una buena jornada. Visita a Leeds.
Hasta pronto.
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Fredy in England

Al fin, después de unas duras negociaciones, mañana se inicia el primer viaje de la era Tierra Firme gracias a la financiación de una importante empresa de telecomunicaciones tras haber visto el post que publiqué.

Fredy se va a tierras inglesas. Hará un recorrido durante una semana por diversas ciudades: Leeds, Manchester, Liverpool y si hay tiempo haré una escapada a Londres.

Intentaré escribir desde allí las crónicas viajeras para transmitiros mis vivencias con mi ojo, como diría Dalí, paranoicocrítico.

Quiero aprovechar la ocasión para saludar a toda la gente que lee mis paranoias, gracias por vuestra comprensión, apoyo y crítica. Mientras alguien siga leyéndome.. seguiré escribiendo y si no... también.

Besos para ellas, abrazos para ellos.
Hasta pronto, os mantendré informados.

Se busca patrocinador para mis Crónicas Viajeras

Se busca patrocinador para la sección Crónicas Viajeras donde debería relatar mis viajes que no puedo financiarme. Interesados pónganse en contacto con el autor de este blog. Se acepta cualquier tipo de donativo superior a los 6000 €, a cambio les ofrezco un baner de publicidad en esta página o bien el patrocinador u editor se llevará una pequeña comisión de los ingresos incalculables que esta página genera al año.

Se aceptaran viajes pagados preferiblemente a estos sitios:

1 A las vegas, todos los gastos pagados incluidos los de máquinas tragaperras y casinos.
2 Tokio, incluidos todos los gastos en máquinas recreativas y comics manga originales.
3 Hollywood, no sin concertar antes una entrevista con Steven Spilberg para que me de un papel en su próxima película.
4 Paris, incluidos los gastos en cafeterias elitistas de escritores frustrados en el Parque de los Príncipes y entrada gratis al museo Louvre para apedrear la Gioconda.
5 Buenos Aires, incluidos los gastos en copas para invitar a las argentinas locas por casarse con un Español como yo.

De cualquier viaje que deseen pagarme haré un diario digno de leer con el que la gente disfrutará y se divertirá . No piensen que es un gasto, es una inversión porque todo lo que hago yo tiene éxito.

Espero pronto vuestras ofertas, Coca-cola ya ha iniciado los contactos para financiarme, pero les he comunicado que hace tiempo que dejé de beber este producto que te llena y no te quita la sed. Las multinacionales que se barajan para subvencionarme son: Microsoft, Nike (a cambio de quitar mi historia del racismo), McDonalds, Intel, Nokia, Vodafone.... También inversores privados como Bill Gates, Las hermanas Koplovich, La Duquesa de Alba, Benedicto XVI, Fidel Castro, Michael Jackson, George W. Bush, Maradona, David Beckham, Florentino Perez, Nicole Kidman y muchísimas más personalidades influyentes y ejemplos de buena conducta.

¿A qué esperas para financiarme y estar entre la lista? No pierdas el tren del progreso y saca tus ahorros para invertirlos en mi. Benedicto XVI te lo agradecerá.
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