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En Tierra Firme

¿Quién es ese hombre?

Estaba yo lleno de ilusión esperando pacientemente en una cola de una administración de lotería. Había mucha gente. Finalmente llegó mi turno y vi al mismísimo Benedicto XVI despachándome un par de boletos de lotería que terminaban en 13 y en 03. No me quedé muy sorprendido, era como si fuese más o menos normal. Entonces Benedicto XVI salió que la jaula de cristal por un lateral, y pasó justamente por mi lado, sin escoltas ni nada. Yo sentía que tenía que decirle algo importante, pero no sabía el qué.

- Benedicto, tengo que decirle algo.

Él me miró, me sonrío y se fue ignorándome. Entonces me desperté. Extraño sueño, estuve pensando en el número, quizás era un sueño premonitorio. Hoy, instantes antes de que se inicie el sorteo de Navidad, no me arrepiento de no haber comprado ningún número terminado en 13, pero si sale, posiblemente maldeciré a todos los santos.

Son las 8:44 de la mañana. Es curioso, cuando tenía mucho trabajo que hacer era incapaz de despertarme pronto, me costaba una barbaridad. Ahora que ya he terminado los exámenes me desvelo enseguida. ¿Por qué el cuerpo se comporta de este modo?

Ya hace tres meses que comencé mi aventura quijotesca de retornar a los estudios, dejando de lado trabajo, dinero y estabilidad económica. No sé si estoy más feliz, pero creo que he hecho lo correcto. Lo que sí es cierto es que no estoy nada contento con los resultados, sé que no me he esforzado al máximo, sé que no he dado todo de mí y algo debo cambiar en mi comportamiento.

Comencé con una fuerza e ímpetu no vistas en mi antes, ilusión, ganas, trabajo. Prometí no caer en la vagancia y ociosidad, pero al mes y medio ya me levantaba tarde y me arrastraba por ahí. Durante estas últimas semanas he estado haciendo exámenes y me he enfrentado al sino eterno del estudiante de no ver recompensado mis esfuerzos cuando lo merecía y en otras asignaturas que no merecía nada tener buena nota. ¿Qué pensarías si os digo que una de las mejores notas que he sacado ha sido la de latín, la asignatura que más daba por hecho que iba a suspender? Quizás muchos se alegren y me feliciten por el encomiable trabajo realizado. Pero no más lejos de eso lo que sucedió fue que en el examen se sentó delante de mí el que más sabía de latín, y me copié miserablemente todo su examen. Desde luego la copia no fue exacta, el flamante erudito de latín sacó un loable 10 en su expediente. Yo me limité al 7 y medio. No estaba nada mal para no saberse absolutamente nada, sólo unas declinaciones y tiempos verbales. Ciertamente es algo vergonzante y ruin.

Días más tarde llegó el examen de filosofía, nos examinábamos sobre el inigualable Platón. El hombre era un ser pensante, aunque desatinaba mucho para mi gusto. Intentó darle una explicación a todo incluso a lo que no tenía capacidad para hacerlo. Dejó de lado a los filósofos de la naturaleza, a los físicos, para dedicarse a lo que él tanto criticaba: las creencias. Ni que decir tiene que fue el impulsor de la fe, la creencia en el alma que, aunque ya la promovieran los pitagóricos, la Iglesia adoptó sus enseñanzas adaptándolas a su catecismo. Un auténtico desbarajuste. Pues bien, aprendí de memoria todo el libro y las explicaciones del bueno de Platón. Estudié como nunca antes lo había hecho. Estaba seguro de sacar una buena nota, sobre todo si me preguntaba lo que más me sabía. Y cómo no, en el examen aparecieron las preguntas más esperadas. La redacción trataba sobre “El gobierno de la Polis según Platón”. Cierto es que el examen duraba 45 minutos. En los que hay que destacar las ideas principales y hacer una redacción clara. Tarea dificultosa ya que a mí me gusta repasar, retocar y enrollarme. Empecé muy bien y cuando faltaban 5 minutos me di cuenta que debía concluir pronto. Pese a eso sé que hice un buen examen y merecía una buena nota. Por eso me sorprendió mucho sacar un 7. No creo que mis merecimientos estuviesen reflejados. Voy a salir con la típica excusa de que los profesores tienen cierto prejuicio hacia mí, pero es indudablemente cierta. Si uno hace mala letra, viste mal, es un bohemio y no hace la pelota, les leen los exámenes con cierta actitud crítica, con el pensamiento adjunto de creer que ese chico no va a ir a ninguna parte. Sin embargo, si leen una letra clara, bonita y día tras días a uno le lamen el culo siempre habrá una mejor nota. Es algo más que comprobado. Pese a sacar la mejor nota de clase (el hombre puntuaba muy bajo) no me parece fiel reflejo a lo que hice por que nunca hago la pelota.

Con estos dos exámenes previos luego vino la semana de exámenes. Como bien es sabido, muchas veces el tiempo empleado en estudiar no es sinónimo de trabajo. Estudié lo inimaginable durante el puente, centré mis esfuerzos en aprender la historia del siglo XVIII y XIX. Para asegurarme un buen resultado lo que hice fue averiguar qué tipo de preguntas ponían en los exámenes de la primera evaluación. Vi que principalmente las preguntas se centraban en la constitución de 1812 y la primera guerra carlista. Por eso me esmeré mucho por estudiar esos dos acontecimientos, no sin prevenir que pudiese preguntarme por otra cosa mirando el resto del temario aunque no con mucho ahínco. Llegué al examen con el convencimiento y la seguridad de saber qué iba a preguntar. Repartió los exámenes boca abajo y dijo que no le diéramos la vuelta hasta que él no dijera. Cuando repartió la última hoja nos dio permiso para comenzar, di la vuelta a la hoja y me apareció la primera república. Suspenso.

Al día siguiente, tenía el examen de historia del arte con el mismo profesor. Puesto que ya había experimentado en mis carnes que él iría a poner lo más difícil de todo y lo que menos había explicado, decidí estudiar con un desmesurado aplomo, todo lo relacionado con la arquitectura islámica en España. Grecia y Roma serían muy fáciles como para ponerlas. Al llegar al examen, experimenté de nuevo mi ineficacia para ponerme en mentes ajenas y predecir sus actos. Preguntó Grecia y Roma y ratifiqué que uno nunca puede profetizar con exámenes. Es completamente inútil. Pese a eso, conocía bastante bien Grecia y Roma, saqué un 7, pero aún así me supo a poco. Cuando vi la nota recordé la frase que dijo el profesor al principio de curso: “Sé que este año no voy a poner más de un 7 a nadie”. Quizás sólo por orgullo se limite a poner 7. En la segunda evaluación pienso estudiar más y hacerle tragar la maldita frase que profirió a principios del curso.

Ese mismo día era el examen de Valenciano, estamos, para que os situéis en el tiempo, en el día 15 de diciembre del año 2005. Se trataba de comentar un texto. El texto era sencillo. No hubo complicación. Pero más tarde me enteré que los de la otra clase de segundo habían trabajado ese texto en clase. Eso hace que te ahorres mucho trabajo y que se cometiese una gran injusticia con nuestro grupo. No he visto la corrección del examen, pero comprobamos todos juntos que el tío ha puesto un 5 a todo el mundo. ¿No es raro?

Al día siguiente era el examen de castellano. Esta asignatura es aparentemente sencilla, es fácil aprobarla y difícil sacar buena nota. Es decir, consiste en hacer un comentario de un artículo periodístico, pero luego hay preguntas técnicas que a mí me disgustan bastante, análisis morfológicos y sintácticos. A mí me da mucha pereza estudiar esas cosas. Sé que hago muy mal y si quiero sacar buena nota debería estudiarlo. Pero no lo estudié. También había otra pregunta de vocabulario. Te preguntaban por tres palabras que aparecían en el examen que debía decir cual era su significado. Pese a todo eso, saqué un mísero 6 que no deja satisfecho a nadie.

Durante esa semana también expiraba el plazo para entregar los trabajos de literatura, en esta asignatura ha sido la única que he sacado buena nota, un 9. Pero si en el resto de asignaturas no me esfuerzo más... no haré nada. Este último fin de semana yo ya estaba asqueado, deprimido, con ganas de terminar. Tan sólo me quedaban los exámenes de geografía e inglés. Sabía que suspendería inglés, y después no tenía ganas de estudiar nada de geografía. Era como si me encomendase al destino. Empecé con ganas, pero no podía hacer ningún esfuerzo más por estudiar lo que no había estudiado cuando debía y hacerlo la víspera de un examen no servía de nada. Evidentemente suspendí las 2.

Salí de mi último examen de inglés descansado, más ligero, como si me hubiese quitado un peso de encima. Sabía que iba a suspender pero no me importaba. Sólo quería terminar esas semanas frenéticas y empezar el descanso navideño para dedicarme a hacer cosas que me gustan como publicar mis miserias aquí. Y aunque ahora me arrepiento de no haber estudiado, me he estado haciendo propósitos para el nuevo año sin que todavía haya terminado este, quiero estudiar más, quiero sacar buenas notas, quiero hacer algo en la vida. A veces me pregunto por qué hago esto, y recuerdo que era para estudiar periodismo como primera opción, comunicación audiovisual en segunda y durante el último mes me ha vuelto la idea a cabeza de estudiar filosofía. Al menos los filósofos me encantan. Me veo identificado con sus reflexiones. ¿Quién sabe si no me pondré a estudiar a los filósofos en vez de dedicarme a saber cómo se redactan noticias? ¿Cumpliré los nuevos propósitos o serán esas promesas que se olvidan en el mismo momento que las haces?

Tras los exámenes tan sólo me faltaba volver al instituto para recoger las notas, pero nadie me dijo a qué hora las daban. Decidí llamar a una de mi clase que me dio su número, pensé que sería útil algún día y efectivamente ayer me sirvió para preguntar cuando y a qué hora daban las notas. Marqué el número y entonces apareció la musiquita que algunos se ponen en el teléfono para recibir la llamada, la letra decía algo así: “¿Quién es ese hombre que me mira y me desnuda? Una fiera inquieta que me da mil vueltas y me hace temblar y me hace sentir mujer”. Cesó la música y escuché la voz que me decía: ¿Diga?

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2 comentarios

Rosicky -

Jejeje... Eres mi vivo retrato... Yo siempre me hacía esos propósitos al principio de cada trimestre pero luego caía en la desidia, la apatía, la dejadez...

Qué gracioso lo del Papa.. Tienes unos sueños!!

Un abrazo amigo y FELIZ NAVIDAD!! AJAJAJAJ ;)

Solidaridad -


Tampoco está mal para haber hecho el vago . Buena idea la de ponerte las pilas y apretar el acelarador . A seguirrr!

Aaaaaaaa , yo soy su mujerrrrrrr . Cumbia !!! La la la ayyyyyyy :)

Felices Vacaciones !
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