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En Tierra Firme

Su saldo está a punto de agotarse

El teléfono llegó por correo urgente. Yo no estaba en casa y lo recogió mi padre. Cuando llegué mi padre me dio el paquete. Lo abrí y era el flamante teléfono que tenía todas las prestaciones del mundo.

Me pasé el día haciendo videos, sacando fotos y toqueteando las múltiples opciones. Era increíble, ese teléfono tenía más capacidad que el primer PC que me compré. Le presté el teléfono a mi padre y se puso a jugar con él, sacó fotos y lo trasteó un poco. Le gustó mucho e insistía en que se lo regalase. Cuando mi madre llegó se puso muy contenta. No entendía nada de teléfonos, pero cuando le dijeron que valía 730 euros le gustó.

Toda mi familia se hizo eco de que había ganado un teléfono móvil increíble. Venían a verlo, me pedían que se lo enseñase y les sacara fotos. Cuando me preguntaban por qué me lo habían regalado, antes de que me diera tiempo a abrir la boca mi madre respondía: “Fue por el concurso de una revista, sale su foto y todo”.

Entonces me acordé de todos esos momentos que pasé vendiendo de teléfonos móviles. Detestaba a esos que venían con aires de superioridad a comprarse el teléfono más caro de la tienda. Luego andaban presumiendo de él y se lo enseñaban a todo el mundo. Me parecían gilipollas con vidas de mierda que para sentirse realizados necesitaban comprarse un teléfono móvil. Son los típicos que cuando se aburren no tienen nada mejor que hacer que enseñarles a sus amigos las melodías polifónicas de su teléfono. ¿Qué cara le pones a uno que te está enseñando sus melodías? ¿Cómo se puede huir de esa tortura? ¿Podría asesinarlos y argumentar ante el juez que lo hice en defensa propia?

Mi padre me pidió que le dejara el móvil para enseñárselo a sus compañeros de trabajo. Uno de sus compañeros quería comprarse ese teléfono y él quería presumir de que a mí me lo habían regalado “por la cara”. Era la primera vez desde que dejé el trabajo que llevaba algo de valor a casa. En ningún momento se habló de la idea que se me ocurrió para que me premiaran, no hablamos de urbanismo, ni de cómo me van los estudios, ni de lo mucho que estoy aprendiendo, ni de lo feliz que soy, ni de cuáles son mis expectativas. Ni siquiera me felicitaron por el “éxito” en ese concurso de videodenuncias. Ni si quiera me alentaron ni me dijeron que estoy haciendo bien mi trabajo. Sé que nada de eso es cierto, sé que aquello que mandé no valía nada, era una estupidez, un insulto y yo soy el primero que le resta importancia. Soy consciente de que eso no significa nada si no continúo trabajando. Pero lo triste es que el móvil acabó siendo el protagonista de la anécdota simplemente porque valía 730 euros. Mucho más dinero del que valgo yo. Si me secuestrasen y tuviesen que pedir un rescate por mí no podrían pedir nada por mí, en todo caso pedirían mi teléfono.

- Hazme una perdida y me apunto tu número –me dijo una prima con la que estaba hablando del teléfono.
- No puedo, no he recargado la tarjeta desde hace cinco meses –contesté.
- ¡Tanto teléfono móvil pa luego no tener saldo! – dijo ella.
- A veces lo más caro no vale nada por dentro.

Ese mismo día decidí poner a la venta el teléfono por 600 euros. El dinero lo gastaría en viajar y llenarme de experiencias de las que ninguno de mis familiares se sentirán orgullosos. Yo me enriqueceré de experiencias que para ellos no valen nada porque son cosas que no se pueden comprar con dinero.

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5 comentarios

wiShe -

una muy ventajosa venta

Su -

¿Sabes? precisamente hoy me acordé de cuando curraba en el carrefour y estaba tan amargada. Y luego, me acordé de tí, de tus teléfonos, de tus anécdotas...

Y me acordé de cómo rechazaste el puesto el año pasado, y luego entro aquí, y leo esto.

Un beso Fredy

juan rafael -

Todo tiene su valor, y ese valor suele ajustarse a la oferta y demanda. Sería curioso realmente saber cuánto le cuesta al fabricante hacer ese telefono(incluyendo el diseño y la ciencia del inventor)

Sherezade -

Yo también lo haría

Carol -

nisiquiera me imagino el movil, no se nada de eso, pero que puede tener que no tenga cualquier otro movil, digo, solo se usa para hablar o mandar mensajes de texto, para que mas lo quieres, para tomar fotos? si eso es lo que quieres mejor comprar una camara y las fotos saldrán mejor.

Haces bien en venderlo, seguro ese dinero lo aprovecharas en cosas que realmente valgan la pena.
un saludo afectuoso
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