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En Tierra Firme

Aventura en la autoescuela 2

Un año después del gran ridículo volví a la autoescuela, gracias a dios ya no quedaba nadie de los alumnos que estaban aquella tarde. No me resultó difícil sacarme el teórico, en cosa de un mes intenso de autoescuela me presenté al examen y lo aprobé.
Llegó la hora de hacer las prácticas. Hice muchísimas prácticas, hasta conducir a la perfección. Unas prácticas que resultaban caras. Pero no importaba, yo pagaba a gusto lo que fuese a cambio de no tener que ir a pie a los sitios. Aunque hoy en día mi opinión haya cambiado, ya que soy una calamidad conduciendo, no por el hecho de que yo sea un peligro al volante sino porque me pierdo. Nunca cojo los caminos correctos, siempre me paso los desvíos, los cruces, me meto por calles que no son, jamás llego a mi destino a no ser que me lo sepa de memoria o me haya perdido antes mil veces. Prefiero ir a pie, en tren o autobús.

Tras una preparación excelente me presenté al examen.

Subí al coche, me puse el cinturón, arranqué y puse los cinco sentidos en la carretera. El examinador me marcaba el camino, me sometió a las trampas habituales, diciéndome que girase a la derecha en cuanto pudiese para ver si me metía en dirección contraria. Paré a todos los peatones que veía en los pasos de cebra. El examen iba sobre ruedas, nunca mejor dicho. Ya se estaba agotando el tiempo que se solía emplear en los exámenes, pensaba que el aprobado ya lo tenía en el bolsillo y durante todo el verano iría en coche a los sitios, podría irme en coche a emprender una aventura por el mundo, incluso podría irme a Asia en coche, incluso pensaba que las mujeres materialistas se pelearían por mi ya que las podría llevar en coche. Me encantaba la idea.
Ya terminábamos y el examinador me indicaba el camino para volver al punto de partida, donde el resto de gente estarían esperando para realizar el examen después de mi.

Justo entrando al polígono industrial donde estaba el punto de partida había un ceda al paso, lo hice con mi habitual soltura, no pasaba nadie, puse primera, cogí el volante, y de repente noté que le di sin querer a la palanquita que hay situada a la derecha del volante, el limpiaparabrisas se puso en marcha, yo ya estaba en movimiento, así que le di a la palanquita hacia bajo para pararlo, sin más, el limpiaparabrisas no paró, entonces le di hacia arriba, el parabrisas empezó a ir más rápido, le di más arriba, el limpiaparabrisas iba más rápido todavía. ¿Qué curioso no? Me concentré y pensé, recapitulé, le había dado al coger el volante, por lo tanto, le había dado un golpe hacia arriba, así que si le daba hacia abajo tendría que parar. Volví a darle a la palanquita hacia abajo, el limpiaparabrisas no paraba. Todo eso con el coche en marcha. El profesor de la autoescuela ya me miraba preocupado con cara de decir ¿Qué cojones está haciendo este con el limpiaparabrisas en un pleno día soleado de Julio como este? Miré por el retrovisor al examinador y me miraba con la misma cara. Volví a la palanquita, ya no estaba centrado en la carretera... ¿Y si en vez de darle hacia arriba le había dado hacia delante o hacia atrás? Entonces le di a la palanquita hacia mi, no vi ninguna diferencia, solo escuché un ruido detrás, miré por el retrovisor y vi que lo que había hecho era activar el limpiaparabrisas de detrás. Ya me estaba cagando en la puta madre qué parió al limpiaparabrisas. Era curioso, había hecho tantas prácticas y en ninguna de todas me habían enseñado a manejar el puto limpiaparabrisas, no había llovido en ninguna práctica, y ahora lo había accionado sin querer en medio de un examen. Yo seguía por mi trayecto esperpéntico por el polígono. Me imagino la imagen que daría el coche desde fuera: un Sol de mil demonios y un calor asfixiante y un coche de autoescuela paseando muy lento y con el limpiaparabrisas delantero y trasero puesto. El que me viese pensaría que no estoy bien de la cabeza, pero no, estaba en pleno de un examen y no sabía parar el artefacto de la mierda. Cogí la palanca ya nervioso y le di arriba y abajo como un loco histérico y dije. "¿Pero esto no va?" Ninguno de los dos me decía nada, estaban en silencio mirándome como diciendo ¿Este tipo es gilipollas? y a su vez también era compasiva apiadándose de lo idiota que era. Miré a la palanca de nuevo, vi que tenía un botón, ¿Y si en vez de darle a la palanca le he dado al botón sin querer? Le di al botón y entonces empezó a echar agua en el cristal, en el de delante y en el de detrás, los dejé bien limpitos pero yo ya estaba empezando incomodarme con la palanquita de los cojones. Ya dije: "¡yo no se como va esto!", pero ninguno de los dos me decía nada, miré la palanca y vi claramente que estaba en el "off", y dije "¡Pero si está en off!! ¿por qué no se quita?". Ya cansado, y viendo que no me estaba fijando en la carretera y que podía estrellarme les dije que iba a parar para quitar el limpiaparabrisas, no me dijeron nada, cosa que me incomodó más. Paré y tras estar 5 minutos estudiando las distintas posiciones de la palanca bajo la atenta mirada del profesor y el examinador que permanecían callados conseguí pararlo. Durante algunos momentos miraba al profesor esperando a que me hiciera algún gesto, pero no, no me ayudó en nada y yo seguí sumido en mi ridículo. Una vez parado el limpiaparabrisas reemprendí el camino y volvimos al punto de partida.

Al cabo del rato vino el profesor y me dijo que había suspendido. Motivo del suspenso: No saber manejar el limpiaparabrisas.
Me enseñó las hojas donde ponían las causas de suspenso y había un artículo donde ponía que sí que te podían suspender por eso.

Yo me deprimí, mi verano en coche se fue al traste, encima era el último examen de julio, en agosto no se podían hacer exámenes porque los examinadores cogen vacaciones. Todo mi sueño de mi aventura asiática también se fue al traste, hasta Septiembre no sería el caballero con caballo, sólo sería el caballero. Le pregunté al examinador por curiosidad si alguna vez había visto a alguien suspender por eso, a parte le intenté echar la culpa a él por no haberme enseñado nunca a manejarlo y este me dijo:

- Llevo más de veinte años siendo profesor de autoescuela, se han examinado miles de personas conmigo y en mi vida he visto a nadie que haya suspendido por el limpiaparabrisas. Enhorabuena, has hecho historia.
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3 comentarios

uno de getafe -

Akabo de suspender x la misma razón, hoy, en alcorcón, no es ninguna broma, yo con el de atrás y tb hacía un sol de mil demonios y nadie decia nada, t comprendo. un abrazo

Rosicky -

HJAjaJajajAJ

Tío, me troncho... Me alegras el día... No podía parar de reir imaginando tus caretos y el del examinador.........

JAjajajaJAJAJ

Un abrazo genio!!!

Isaca -

Yo en mi primer (y por suerte último) examen práctico, metí 4ª en vez de 2ª en una rotonda...eso fue todo lo que hice, y aprobé porque el examinador dijo que me veía muy suelta al volante...y suelta iba, pero no como él pensaba...
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