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En Tierra Firme

Rosa

Rosa
Había quedado con Rosa en el bar de siempre. Tenía ganas de verla, los dos días que habían pasado desde la última vez que nos vimos me parecían una eternidad. Ella era muy especial para mí. Pensaba todo el día en ella; me despertaba pensando en ella, me acordaba de ella en cada acción que hacía a lo largo del día, en el reproductor de mp3 tan sólo ponía las canciones que habíamos escuchado juntos; cada vez que me vestía, aunque no la fuera a ver, pensaba si a ella le gustaría lo que me iba a poner. Quería gustarle, era lo único que me preocupaba en la vida.

No hacía mucho me dijo que ella también pensaba mucho en mí, que hablaba de mí a todo el mundo, que sus amigas le decían de broma que se ponía muy pesadita cuando se ponía a hablar de mí. Eso me halagó mucho. Parecía que ella iba sintiendo por mí lo mismo que yo por ella. Hacía mucho tiempo que no me sentía tan bien con una chica, ella me inspiraba confianza y seguridad, algo que no había hecho ninguna hasta el momento.

Llegué al bar antes que ella pero no quise entrar, prefería esperarla en la puerta pese al frío que hacía. Hundí mi cuello entre la chaqueta y la bufanda, levanté los hombros y metí las manos en los bolsillos para resguardarme del frío mientras miraba a un lado y a otro. Tras cinco gélidos minutos de espera interminables la vi aparecer. Dejé de apoyarme en la pared y me incorporé para ver cómo se acercaba. Estaba más guapa que nunca. Intenté disimular mi alegría al verla, escondí mi sonrisa tras la bufanda, aunque sospeché que se notaba. Cuando me vio sonrió, llevaba un gorro blanco que contrastaba con su fino pelo moreno. Llevaba una chaqueta de plumas, pero se podían adivinar las insinuantes curvas de su cuerpo. Simplemente era perfecta.

Nos dimos dos besos y entramos. Nos dirigimos al rincón y nos sentamos en unas banquetas que tenían un tapizado de piel de vaca. Ella se quitó la chaqueta y disimuladamente miré su adorable cuerpo. Cuando me miró desvié la mirada, pero no dejé de fantasear con ella. ¿Llegaría el día en el que caería rendida a mis brazos? Comencé a imaginar cómo sería ese momento que tanto ansiaba.

- Ariel -me diría-, tengo que confesarte algo, es algo que no puede permanecer dentro de mí más tiempo o estallaré, verás... eres el hombre de mi vida. He estado mucho tiempo ocultándolo pero no puedo más, te quiero Ariel, desde el primer momento en el que te vi. No puedo soportar estar un día sin ti.
A lo que yo le respondería:
- Yo también siento lo mismo, desde que te vi que quise conocerte, sabía que eras mágica, que no eres como las demás. Yo también he sentido lo mismo que tú durante este tiempo.
Entonces nos besaríamos y seríamos felices.

¿Pero cuándo llegaría ese día? Tenía la esperanza de que hoy fuera ese día y si no lo era al menos quería decirle algo, pero no sabía si me atrevería. Siempre fui un cobarde.

Veía las miradas que le arrojaban otros tíos que estaban en el bar. Era imposible no fijarse en ella, era realmente guapa. Se notaba que a todos les encantaría follársela, luego me miraban a mí y hacían un gesto de no comprender por qué una tía así estaba con alguien como yo. La diferencia entre ellos y yo es que yo no era un cerdo ni un salido, o quizás sí, pero al menos lo disimulaba. Realmente la quería, quería protegerla, cuidarla y ofrecerle lo mejor de mi persona. Para mí no era un trozo de carne más.

Quería decirle lo que sentía por ella, pero estaba seguro de que ella ya lo sabía, a veces no hacían falta las palabras para expresar lo que uno siente. Mi mirada y mis gestos se lo decían, era imposible que ella no lo supiera. Y lo que era más esperanzador, ella lo sabía y estaba conmigo. ¿Por qué estaba conmigo y no estaba con otro? Podría irse con otro, con quien le diese la gana, pero no, seguía allí, conmigo, pese a que sabía que me gustaba. Eso sin duda significaba algo, no quería hacerme ilusiones pero podría darse la quimérica posibilidad de que yo también le gustase. No hacía mucho me mandó al final un mensaje un TQ y eso no se lo mandaba a cualquiera. Yo inmediatamente le contesté y también le puse un TQ al final acompañado de unos besos. No había noche que no nos mandábamos un mensaje deseándonos las buenas noches. Sin duda esta historia prometía, todo estaba a mi favor, pero no me atrevía a dar el paso, seguía siendo el mismo inseguro de siempre.

Pedimos unas bebidas, ella una cocacola y yo una cerveza. Era muy habladora, una vez estuvimos cinco horas hablando por teléfono, me dijo que era su record, que nunca antes había estado hablando con alguien tanto tiempo. Ahora me hablaba de los problemas que tenía con su amiga, una que dejó de hablarle sin motivo alguno. Me gustaba escucharla y siempre estaba atento a lo que decía. Quería quedarme con todos los detalles de las cosas que me contaba para poder darle algún consejo útil cuando me preguntase qué podía hacer, quería ayudarla y que se diese cuenta de que conmigo no iba a tener problemas, que yo podría ayudarla a solucionarlos todos con mi sabiduría y experiencia. Debía impresionarla con alguna frase reveladora y comencé a rebuscar en mi memoria alguna frase impactante de uno de esos libros místicos que me leía, seguro que le encantaría. Debía tratar a toda costa de demostrarle que yo era alguien especial.

Pero antes de decirle lo que sentía debía tantear el terreno, tenía que estar seguro de que yo también le gustaba. Pero no sabía cómo hacerlo. Lo único que se me pasó por la cabeza fue preguntarle cómo le fue el fin de semana.

- Uff, te tengo que contar muchas cosas. No sé por dónde empezar. ¿Te acuerdas del chico que iba a mi clase con el que me reencontré?

Recordaba la historia perfectamente. Se trataba de un chico que iba a su clase cuando ella tenía poco más de diez años y que entonces le gustaba. Perdieron el contacto cuando se fueron al instituto. Pero no hacía mucho se encontraron por casualidad, se saludaron, se preguntaron por sus vidas y como puro trámite se intercambiaron teléfonos y direcciones de correo. Desde entonces hablaban por messenger y ella supo que él tenía novia. Pese a eso, el chico no dejaba de invitar a Rosa a su casa para recordar viejos tiempos. Ella preguntaba ingenuamente por qué quería quedar en su casa y él dijo que así era mejor, porque la gente no podría pensar nada malo si les veían en alguna cafetería y su novia no se enfadaría. Sin duda alguna se la quería follar y le puse alerta al respecto cuando me lo contó. Ella tomó nota de mi consejo y desde entonces le daba largas cada vez que le invitaba a su casa.

- Claro que lo recuerdo, ¿Qué pasa? ¿Has quedado con él? - pregunté interesado. La historia con él se había convertido en un culebrón, ambos nos divertíamos comentando la poca vergüenza que tenía el chico por tener novia y que le tirase los tejos a ella.
- No, mucho peor.
- ¿Qué ha pasado? - pregunté ansioso y extrañado.
- Pues como te comenté no paraba de invitarme a su casa. Yo no quería ir y le decía que si quería quedar conmigo tenía que ser en un sitio público, pero ante su negativa decidí vengarme. Así que quedé con su mejor amigo.
- ¿Con su mejor amigo? ¿El garrulo que te presentó por el messenger?
- Sí, ese.
- ¿Y qué ha pasado?
- Prefiero no hablar de ello.
- ¿Cómo que no?
- No lo he asimilado todavía.
- ¿Cómo que no lo has asimilado? ¡Cuéntamelo! ¿No confías en mí?
- Si no es que no confíe en ti, es que no me apetece hablar de ello.
- ¿Qué pasa? ¿Os liasteis?

Estaba acostumbrado a que ella me contara historias de tíos que le acechaban. Era normal en una tía así que doscientos tíos al día intentasen abordarla. No era nuevo para mí. Pero esto me estaba resultando muy sorprendente. Ella me miró con cara de cordero degollado y asintió con la cabeza.

- ¿Cómo has podido? ¡Si me dijiste que era un garrulo!
- Ay, no sé. No quiero hablar de ello.
- Pero cuéntamelo, si no pasa nada, si aquí hay confianza -quería saber qué sucedió allí.
- No, no, si no es por falta de confianza, simplemente ahora no es el momento de contarlo.

Respiré hondo. Estaba confuso. Un cuchillo afilado estaba atravesando mi pecho. Di un trago a la cerveza y me giré para ver cómo jugaban al billar. El chico que jugaba apuntó a la bola blanca, lanzó y metió una bola lisa. Se disponía a lanzar otra bola...

- ¿No dices nada? - me preguntó.
- Emm, si no me cuentas qué ha pasado no puedo decir nada -respondí.

Seguí mirando la partida de billar, no quería que se notase que me estaba rompiendo por dentro, debía disimular, no quería parecer un imbécil derrotado. Tenía que parecer como si a mí no me importase con quién se liara ella, no podía soportar la idea de que ella notase el disgusto que estaba invadiéndome. Me horrorizaba que se diese cuenta de que soy un gilipollas. Di otro trago a la cerveza y la dejé sobre la mesa sin soltarla. La miré a ella.

- Dime algo ¡No te quedes así! –insistió.
- Bueno, de momento no digo nada. Ya me lo contarás cuando estés preparada -dije fríamente. Todas las frases que había pensado para ella se habían esfumado de mi cabeza. No imaginaba que acabaría dándole consejos sobre otro tío.

Seguía con el botellín de cerveza en mi mano. Estaba nervioso. Presioné muy fuerte la botella. De haber sido de plástico la hubiese destrozado. Quería salir de allí pero ante todo no quería que percibiera mis sentimientos. Estaba muy tenso. Miré la botella y me dieron ganas de estrellarla contra la pared y dar un grito, pero debía aguantarme, al fin y al cabo yo sólo era un imbécil que se había hecho ilusiones con la tía más guapa de la ciudad, debía volver a mi lugar solitario y recordar que yo nunca iba a gustarle a una chica así, que ellas prefieren a los chulos de playa, a los imbéciles, a los descerebrados o los garrulos.

- Bueno, pues hablemos de otra cosa -dijo ella.
- De lo que quieras -contesté yo.
- ¿Estás mejor del resfriado? -preguntó.

Hice de tripas corazón y continué la conversación como si nada. La tensión continuaba en mí y quité todas las etiquetas de la cerveza poco a poco, las doblé, las enrolle e hice miles de figuras con ella. Tan sólo deseaba irme de allí.

Estuvimos dos horas allí metidos. Yo no iba a decir que quería irme, en ningún momento debía notarse mi malestar, así que fue ella la que sugirió que nos fuéramos a lo que accedí gustosamente. Salimos, cada uno había aparcado en un extremo de la calle, así que tuvimos que despedirnos y nos dimos dos besos.

- ¿Y mañana qué? -me preguntó.
- ¿A qué te refieres?
- ¿No te acuerdas? La semana pasada me dijiste que me ibas a invitar al cine.
- ¡Ah! ¡Es verdad! Mañana te doy un toque y quedamos ¿vale?
- Vale, ¡hasta mañana bonico!

Me giré. Bonico me había dicho... mala puta, cerda, guarra, que asco me daba. ¿Cómo se podía jugar así con la gente? ¡Ella sabía que me gustaba! ¡Lo hacía a propósito! ¡Quería ponerme a prueba! Yo ya estaba harto de que jugasen conmigo, no podía soportarlo más y me fui a casa.


Al día siguiente me despertó mi madre.
- ¿No has ido a clase hoy?
- No, mamá -le dije desde la cama- vuelvo a estar mal del resfriado.
- Tómate algo, si no ve al médico.
- De acuerdo.
- Por cierto, ¿Sabes que han roto el espejo del ascensor? ¡A ver si averiguan quién ha sido y que lo pague! ¡Es que no paran de cargar muebles dentro y no se puede!
Cerró la puerta sin esperar una respuesta.

Levanté la manta que me cubría. Saqué mi mano vendada y cogí el móvil de la mesita. Le di al menú de contactos y busqué su nombre. Tenía que llamarla para ir al cine. Seleccioné su nombre. Rosa. Le di a opciones y luego a borrar.

¿Está usted seguro de borrar este contacto?
Sí.

Me metí en la cama y me tapé.
Tan sólo quería dormir tranquilo.
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23 comentarios

sufridor -

En serio tio, genial tu relato.

Rac -

ella es una puta guarra si sabia ke le gusta pa ke le jode ,yo creo ke a la tia es una puta y a jugao con sus sentimientos sabiendo ke el tio iba x ella y le a jodido entonzes pa ke kedan, las AMIGAS no existen solo existen las calientapollas , o kualkier amiga ke te hace eso ke tu le molas sabe ke vas x ella y ella hace como si le ,molase el y encima le dice ke se a liao con otro es ke es una puta calientapollas no? digo yo vamos digo yo , cojo y vamos le digo venga ai te kedas y me piro o estoy ai haciendo el paripe un rato y cuando vea el momento oportuno me piro asi.

Linda -

Me encanta el relato, es muy bueno

Morticia -

Y una última aclaración a mis palabras finales "Buena exposición de lo que siempre ha pasado entre el chico feo y la chica guapa" me refiero al tópico que hay con eso, en general. Muchas veces es así, otras no.
Sin más... saludos y suerte con tu blog.

Morticia -

Uyss, qué largo me ha quedado el post, sorry :)

Morticia -

Los personajes.-
Ariel: acomplejado por su físico, le parece casi imposible gustarle a una chica hermosa. Es como si ésta le hiciera un favor al fijarse en él. Ante la naturalidad de Rosa(en el trato con él se ve a la perfección)abierta, sin complejos y sin aires de superioridad por una belleza física que lleva de forma natural, sin que la influya en su trato con los demás, hace gala de una amistad y aprecio hacia Ariel.
Se la nota cómoda con él. Es su amigo. Con él puede compartir sus cositas diarias y su vida. Le aprecia de veras.
Ariel por otro lado, bajo su sentimiento de no merecerse nada, se ilusiona con la chica; pero es orgulloso. Espera a ver qué pasa e intenta asegurarse si le gusta para atreverse a abrirse y decirle como le atrae y tal y pascuales sin hacer el ridículo.
Reacción de Ariel: muy humana, pero irreal(por eso es un relato). Nadie descarga su ira y frustración porque una amiga a la que cree gustar y le gusta, no sienta lo mismo. El golpe al espejo es típico de un hombre que sienten le han traicionado o sido infiel. "Mala puta" la llama, eso lo dice todo.
Si Rosa hubiese traicionado su amistad criticándolo, por ejemplo, con cualquier garrulo accidental, después de haberse comportado él como una verdadero amigo, con hechos y no palabras, si que veo ese gesto en el ascensor por indignación y decepción; pero por una "traición inexistente"...es de ficción. Está claro.
En cuanto a la forma de solucionar el problema, más ineficaz y patética aún por parte del personaje, Ariel seguirá con sus demonios al no saber enfrentar la realidad de los hechos.
No se trata como dice el autor de juegos de indiferencias y de que ya está bien que ganen los guapos y los listos en la vida real. Como si fueran culpables de asesinato los que son guapos y los que son listos! Aunque entiendo que se refiere a las pelis porque en la vida real no ocurre así. Les pasa como a los feos, momentos buenos y malos, aciertos y fracasos.
Creo que en vez de darle a un botón, cosa que Rosa no entenderá como es lógico y más sin saber que se cuece en la mente del personaje respecto a ella, Ariel debería enfrentarse a su problema. Aquí, en este relato, él es el que tiene un problema de falta de autoestima, valoración física y de no actuar con naturalidad, confianza y seguridad sobre sus posibilidades.
Rosa se preguntará: qué le ha pasado a mi amigo Ariel; pero su amigo estará viviendo su propio "yo me lo guisé, yo me lo comí" y montándose su película de cabreo injustificado; aunque muy humano.
Buena exposición de lo que siempre ha pasado entre el chico feo y la chica guapa, Fredy ;)

Letizia -

Precioso relato

Carol -

me da pena por Ariel pero no estoy de acuerdo con lo que dicen algunos, ella sabia perfectamente que a el le gustaba y si a ella de verdad le hubiera gustado como Ariel lo imaginaba nunca se hubiera liado con otro tio. No digo que ella jugo con el solo que nunca le intereso, Ariel hizo bien en eliminarla de su lista, al menos mientras pasaba la crisis, de otro modo solo se hubiera hecho daño llamandola.
Saludos Fredy!

tu adorado tormento -

jejejejej.... pero tienes otro tipo de contacto... suerte a ti tb con el blog..porque mi voto siempre lo tienes...

IxcheL -

Muy intensa toda tú narrativa. La sabanas, la piel, los encuentros, lo deseos….

Murga -

Se me olvidó el nombre y las gracias por el público presente. Estoy segura que esa canción obtendrá dos camisetas pronto como premio a tal canción carnavalera.

La capitana murguense.

Murga -

Léase a ritmo carnavalero y póngase la música que se quiera.

(Pitos) Turururu, jajaja, turururu, jajaja.

(Letra) Mis Camisetas, dónde estarán mis camisetas? Turururu, jajaja, turururu, jajaja. Es tiempo ya, es tiempo ya. Abusador, abusador, turururu, jajaja, turururu, jajaja. Mis camisetas! Final com un redoble de pitos y tambor.

Sabio Blanco -

Muy bueno, si señor.
Una gran demostración de transmitir sentimientos al lector, conmigo has conectado y me he sentido identificado con el personaje de la historia.
El amor es maravilloso pero nos jode cuando la persona a la que amamos no corresponde con los mismos sentimientos.
Te apoyo en este concurso.

Alicia -

En realidad nunca me he ido de aqui, he seguido leyendote.
No pidas sensibilidad si tu no la practicas...solo expresaba lo que sentia sin adornos,solo con honestidad.
Y solo a modo de aclaracion: no pierdo la vida en comentar aqui,no te eches flores! :D

niña -

Muy bueno, me ha gustado mucho.

Su -

Pasaba a ponerme un poco al día y a votarte. Llevo con el ordenador en la tienda desde hace casi una semana, qué mono por diossss

En Tierra Firme -

Alicia, hacía tiempo que no aparecías por aquí, pero has vuelto con fuerza y tan sensible como siempre a las cosas que escribo, como si se te fuera con ello la vida. Tan sólo decir que el personaje ha hecho lo que creía más conveniente, enviarla a la mierda es una forma de afrontar los problemas. No todo se soluciona con diálogo, también existe el juego de la indiferencia, no siempre van a ganar los guapos y los listos en la vida real.

También decir que esto se trata de un relato, nada más.

Y al adorado tormento, decirte que, efectivamente, es imposible que te borre de mis contactos porque primero me hace falta tener el número. Suerte con el blog.

Alicia -

Me parece que has idealizado a esa chica de tal forma que cuando sientes que te ha "fallado" la borras de tu vida sin mas... y tu le has dicho alguna vez como te sentias?? o pretendes que ella adivine tus sentimientos?
Me parece a mi que tu falta de valentia te la has pasado aprisa para enfocarte en la "traicion" de Rosa.
Nada ni nadie es perfecto, incluso cuando encuentras al amor de tu vida habra situaciones malas, pesimas en la relacion, seguramente habra momentos en los que se te pase por la cabeza tirar todo por la borda,... La vida no es perfecta, por que habria de serlo el amor??
Cuando te quites eso de la cabeza, quizas empieces a vivir la realidad y dejar el sueño de lado.

Me hace gracia tu actitud tan infantil e inmadura, si borrar a alguien de dentro fuera tan facil como apretar una tecla ,nadie sufriria en esta vida! Es mejor enfrentarse a las situaciones.

tu adorado tormento -

por dicha no soy yo esa chica.. a mi no me borrarás de tus contactos.
besitos ...

marta de esparta -

¡por fin está tu blog de vuelta! menos mal... creía que te habías ido para siempre :)

el_Vania -

Estas cosas pasan. El bombón de chica. El chico menos guapo. La amistad que se confunde con amor. Y cuando te armas de valor para dar un paso más importante que el del hombre en la luna, la "cagada fidel" viene siempre vestida con el mismo traje.
Es rutina, es casi una providencia. Siempre ocurre igual.
Así que mejor no darle tantas vueltas al coco... ya que el verdadero amor, el definitivo... llega de la manerar más inesperada. Al menos, mi caso fue así. Tampoco hay un manual sobre las personas y sobre el amor.
Saludos Fredy!

Celia -

Me ha gustado el texto. Creo que todos nos hemos sentido así en alguna ocasión, pero creo que el no querer saber nada de ella ya me parece demasiado egoísta por parte de Ariel... si tanto la quiere, que la quiera para lo bueno y para lo malo, ella nunca jugó con sus sentimientos.

Un besote, Fredy, y a seguir escribiendo tan bien :)

En Tierra Firme -

Siento que estos días haya estado inactivo. Los servidores de blogia petaron y encima me borraron los últimos posts que escribí. El asunto ya está en manos de mis abogados.
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