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En Tierra Firme

¿Por qué no cuentas esto que haces en tu mierda de blog?

¿Por qué no cuentas esto que haces en tu mierda de blog?

Eran las cinco de la madrugada. Yo estaba con el portátil vagando por Internet y pensando. Este verano no tiene nada de especial, me da la sensación de que esta situación ya la he vivido muchas veces. Los de la compañía de telefonía no han contado conmigo para trabajar este verano. Cuando me llamaron para que me incorporase al trabajo estaba en plenos exámenes y les dije que sólo podía trabajar cuando terminase, pero al parecer ya era demasiado tarde. Sé que podría buscarme otro trabajo de camarero o algo así, pero, sinceramente, antes prefiero pegarme un tiro.

He decidido que voy a descansar este verano. Necesito un poco de tiempo para mí. El problema, es que cuando estoy así invierto el sueño. Duermo por el día y vivo por la noche. Me gusta más. Por la noche todo es más tranquilo, todo el mundo duerme, no se escucha nada y me siento en paz. A mí la luz del Sol me molesta, soy un vampiro. La playa tampoco me gusta, está llena de arena asquerosa, el Sol te quema, te asfixias de calor, en el agua la gente mea, caga, folla, arrojan cenizas de muertos... es un asco. No entiendo por qué la gente se muere por pasar las vacaciones en la costa. En fin, que me pierdo, lo que quiero decir es que estoy de vacaciones, estoy descansando, dedico mi tiempo a leer y a ver películas como un loco. Me lo paso bien así. También me divierte estar en Internet leyendo curiosidades, comentando en los foros, leyendo blogs, periódicos digitales... lo que me plazca.

Pues bien, como dije al principio, eran las cinco de la madrugada. Momento en el que mi padre se va a trabajar a la panadería. Yo estaba en el ordenador. Sin ni siquiera llamar abrió la puerta de mi habitación con brusquedad y sin entrar me miró. Yo estaba sentado en la silla del escritorio. Él respiraba rápidamente y me miraba con cara de perro.

– ¿No te das cuenta de lo que haces? ¿No te das cuenta de la hora que es? –dijo– ¿Tú crees que es normal que todos los días te levantes a las dos de la tarde?
– Papá, estoy leyendo unas cosas. ¿Qué tiene de malo?
– ¿Qué tiene de malo? ¿Tú te has visto? ¡Me das asco! ¡Esto que haces no es normal! ¡Estás viviendo a nuestra costa! ¡Te tendría que dar una buena bofetada!
– ¿Pero por qué te pones así?
– ¿Por qué me pongo así? ¡Qué asco das! ¿Por qué no cuentas esto que haces en tu mierda de blog?

Yo ya sabía que él leía el blog. Un día descubrí que entraba y que tenía la página en sus favoritos. Le dije que no volviese a entrar o cerraría el blog. No quiero que me lea, me siento mal si me lee. Me da igual que cualquier otra persona del universo me lea, pero él no. No puedo escribir libremente si él me lee.

– Vale, lo haré –le respondí.

Y cerro la puerta con muy mala leche.

Lugares comunes, Adolfo Aristarain y Rayuela

Lugares comunes, Adolfo Aristarain y Rayuela

Hace poco vi la película Lugares Comunes del director argentino Adolfo Aristarain. Estoy enganchado a este director. Recomiendo encarecidamente ver las películas Martín (hache) , Roma y Lugares Comunes. Podría describir qué siento al ver las películas, pero prefiero que las veáis y que opinéis por vosotros mismos.

Son películas que contienen mucha más trama de la que se puede ver a simple vista. Por poneros un ejemplo, en Lugares comunes, el protagonista, que es profesor de literatura, menciona y recomienda a sus alumnos leer la novela Rayuela de Julio Cortázar. Cuando acabó la película decidí empezar a leerla por enésima vez (es el típico libro que he empezado mil veces pero que no he conseguido acabar. Hay libros que sólo se pueden leer cuando tienes una predisposición mental para leerlos y sientes que estás preparado para recibirlo como si fuera la primera comunión o algo así).

En la película, el profesor, que acaba de recibir una carta en la que le comunican que le van a jubilar, llega a clase y pronuncia el siguiente discurso:

Guarden los apuntes. No vamos a hablar de Rayuela. Terminen de leerlo los que no lo hayan hecho y léanlo bien, no se dejen engañar por la forma o por el humor de Cortázar: es la historia de amor más desgarrada que conozco. (...) Espero que sientan el mismo placer que sentí yo al leerla. Si no les mueve un pedo, los que se joden son ustedes.
Cuando termine el año casi todos serán profesores. De literatura no saben demasiado, pero es suficiente para empezar a enseñar. Eso no es lo que me preocupa. Me preocupa que tengan siempre presente que enseñar quiere decir mostrar. Mostrar no es adoctrinar, es dar información pero dando también, el método para entender, analizar, razonar y cuestionar una información. (...)Si alguno de ustedes es un deficiente mental y cree en verdades reveladas, dogmas religiosos o doctrinas políticas, sería saludable que se dedicaran a otra profesión, a predicar en un templo o desde una tribuna. Si por desgracia siguen en esto, traten de dejar las supersticiones en el pasillo antes de entrar al aula.
No obliguen a sus alumnos a estudiar de memoria, no sirve. Lo que se impone por la fuerza se rechaza y en poco tiempo se borra. Ningún chico será mejor persona por saber de memoria en qué año nació Cervantes. Pónganse como meta hacerlos pensar, que duden, que se hagan preguntas. No los valoren por las respuestas, las respuestas no son la verdad, buscan una verdad que siempre será relativa. Las mejores preguntas son las que se vienen repitiendo desde los filósofos griegos. Muchas ya son lugares comunes, pero no pierden vigencia: Qué, cómo, cuándo, dónde, por qué. Si en esto también aceptamos eso de que "la meta es el camino", no nos sirve como respuesta. Describe la tragedia, pero no la explica.
Hay una misión o un mandato que quiero que cumplan. Es una misión que nadie les ha dado pero que yo espero que ustedes, como maestros, se impongan a sí mismos: despierten en sus alumnos el dolor de la lucidez. Sin límites. Sin piedad.


Era la primera vez en la película que mencionaba las palabras “Lugares comunes”. Pero todavía no me quedaba claro el título, no sabía a qué venía. Así, que ayer, mientras leía el capítulo 21 de Rayuela me encontré con lo siguiente:


A todo el mundo le pasa igual, la estatua de Jano es un despilfarro inútil, en realidad después de los cuarenta años la verdadera cara la tenemos en la nuca, mirando desesperadamente para atrás. Es lo que se llama propiamente un lugar común. Nada que hacerle, hay que decirlo así, con las palabras que tuercen de aburrimiento los labios de los adolescentes unirrostros. Rodeado de chicos con tricotas y muchachas deliciosamente mugrientas bajo el vapor de los cafés créeme de Saint-Germain-des-Prés, que leen a Durrell, a Beauvoir, a Duras, a Douassot, a Queneau, a Sarraute, estoy yo un argentino afrancesado (horror horror), ya fuera de la moda adolescente, del cool, con en las manos anacrónicamente Etes-vous fous? De René Crevel, con en la memoria todo el surrealismo, con en la pelvis el signo de Antonin Artaud, con en las orejas las Ionisations de Edgar Varèse, con en los ojos Picasso (pero parece que yo soy un Mondrian, me lo han dicho).

(...)

Es triste llegar a un momento de la vida en que es más fácil abrir un libro en la página 96 y dialogar con su autor, de café a tumba, de aburrido a suicida, mientras en las mesas de al lado se habla de Argelia, de Adenauer, de Mijanou Bardot, de Guy Trébert, de Sydney Bechet, de Michel Burtor, de Nabokov, de Zao-Wu-Ki, de Louison Bobet, y en mi país los muchachos hablan, ¿de qué hablan los muchachos en mi país? No lo sé ya, ando tan lejos, pero ya no hablan de Spilimbergo, no hablan de Justo Suárez, no hablan del Tiburón de Quillá, no hablan de Bonini, no hablan de Leguisamo, Como es natural.

(...)

Crevel desconfía y lo comprendo. Entre la Maga y yo crece un cañaveral de palabras, apenas nos separan unas horas y unas cuadras y ya mi pena se llama pena, mi amor se llama mi amor... Cada vez iré sintiendo menos y recordando más, pero qué es el recuerdo sino el idioma de los sentimientos, un diccionario de caras y días y perfumes que vuelven como los verbos y los adjetivos en el discurso, adelantándose solapados a la cosa en sí, al presente puro, entristeciéndonos o aleccionándonos vicariamente hasta que el propio ser se vuelve vicario, la cara que mira hacia atrás abre grandes los ojos, la verdadera cara se borra poco a poco como en las viejas fotos y Jano es de golpe cualquiera de nosotros. Todo esto se lo voy diciendo a Crevel pero es con la Maga que hablo, ahora que estamos tan lejos. Y no le hablo con las palabras que sólo han servido para no entendernos, ahora que ya es tarde empiezo a elegir otras, las de ella, las envueltas en eso que ella comprende y que no tiene nombre, auras y tensiones que crispan el aire entre dos cuerpos y llenan de polvo de oro una habitación o un verso. ¿Pero no hemos vivido así todo el tiempo, lacerándonos dulcemente? No, no hemos vivido así, ella hubiera querido pero una vez más yo volví a sentar el falso orden que disimula el caos, a fingir que me entregaba a una vida profunda de la que sólo tocaba el agua terrible con la punta de pie. Hay ríos metafísicos, ella los nada como esa golondrina está nadando en el aire, girando alucinada en torno al campanario, dejándose caer para levantarse mejor con el impuso. Yo describo y defino y deseo esos ríos, ella los nada. Yo los busco, los encuentro, los miro desde el puente, ella los nada. Y no lo sabe, igualita a la golondrina. No necesita saber como yo, puede vivir en el desorden sin que ninguna conciencia de orden la retenga. Ese desorden que es un orden misterioso, esa bohemia del cuerpo y el alma que le abre de par en par las verdaderas puertas. Su vida no es desorden más que para mí, enterrado en perjuicios que desprecio y respeto al mismo tiempo. Yo, condenado a ser absuelto irremediablemente por la Maga que me juzga sin saberlo. Ah, dejame entrar, dejame ver algún día como ven tus ojos.

Inútil. Condenado a ser absuelto. Vuélvase a casa y lea Spinoza. La Maga no sabe quién es Spinoza. La Maga lee interminables novelas de rusos y alemanes y Pérez Galdós y las olvida enseguida. Nunca sospechará que me condena a leer a Spinoza. Juez inaudito, juez por sus manos, por su carrera en plena calle, juez por sólo mirarme y dejarme desnudo, juez por tonta e infeliz y desconcertada y roma y menos que nada. Por todo eso que sé desde mi amargo saber, con mi podrido rasero de universitario y hombre esclarecido, por todo eso, juez. Dejate caer, golondrina, con esas filosas tijeras que recortan el cielo de Saint-Germain-des-Prés, arrancá estos ojos que miran sin ver, estoy condenado sin apelación, pronto a ese cadalso azul al que me izan las manos de la mujer cuidando a su hijo, pronto la pena, pronto el orden mentido de estar solo y recobrar la suficiencia, la egociencia, la conciencia. Y con tanta ciencia una inútil ansia de tener lástima de algo, de que llueva aquí dentro, de que por fin empiece a llover, a oler a tierra, a cosas vivas, sí, por fin a cosas vivas.


A mí desde luego me estremeció...

... y por fin entendí el significado del título de la película.

Todas son iguales

El ladrón de tiempo

He conseguido suficiente cianuro como para matar a un caballo y lo he inyectado en un producto de un supermercado. Alguien lo comprará, se lo beberá de un trago y se morirá al instante. No le dará tiempo ni de llamar a una ambulancia.

Pero no se escandalicen. Dejen que me explique:

Lo he hecho debido a mi incapacidad de poder tener un hijo inmortal. Si pudiese tenerlo lo tendría, me gustaría mucho ser padre de un niño inmortal. Pero no de un niño que algún día morirá. No quiero dar vida a alguien que va a morir.

Y yo no quería convertirme en un asesino.

Cuando una persona muere de vieja nadie se espanta. Dicen que es el ciclo natural de la vida. Nacer y morir. Sin embargo, cuando una persona es asesinada se clama justicia contra el asesino, y si se le detiene se le priva de la libertad e incluso puede que en algunos países lo condenen a muerte. Nunca ocurrirá eso con unos padres que tienen un hijo. Un niño viene a este mundo y está sentenciado a muerte desde el mismo momento en el que sale del útero de su madre.

No creo que exista una muerte digna y justa. Toda muerte, salvo el suicidio lúcido, es asquerosa e indeseada. En realidad nadie quiere morir y, contradictoriamente, todos se empeñan en perpetuar la especie, en perpetuar la agonía... en firmar nuevas sentencias de muerte. Traen al mundo seres que crecerán y morirán en manos de un asesino de guante blanco o de un verdugo en forma tiempo.

La gente celebra los nacimientos y se alegran cuando alguna mala puta se queda preñada. Todos los días nacen bebés que sin tener culpa de nada van a ser ejecutados. Sin embargo lloran cuando alguien se muere, cuando deberían alegrarse por haber terminado, por fin, con su agonía vital.

Sé que hay gente que piensa que la vida puede valer la pena. Puede que en determinados momentos podamos reírnos y entretenernos, en ocasiones podemos olvidar nuestro terrible y triste final. Pero eso no me sirve, no me consuela. No me alegra ver a más presos condenados a muerte mientras camino por el corredor de la muerte.

Algunos pensarán que soy un asesino por lo que he hecho. Pero yo no inventé la muerte. La persona que se beba la botella mortal tan sólo adelantará la fecha de su desenlace. En realidad él ya estaba sentenciado. Yo no le voy a quitar la vida. Tan sólo le habré quitado un poco de tiempo. Así que, por favor, no me llames asesino... llámame, más bien, ladrón de tiempo. Y si sigues empeñado en clamar justicia no me apuntes a mí con tu dedo índice, apunta hacia el cielo, hacia el lugar en el que se supone que está Dios, el asesino más sanguinario de todos los tiempos, por su culpa, por haber inventado la muerte, todos pasamos por el cadalso.

Y no creas que me voy a sentir culpable por eso. Si lo he hecho ha sido para compensar. Para tratar de reparar el error que cometí la semana pasada cuando acudí a aquel banco de esperma a cambio de 60 euros. Doné un poco de mi elixir vital tan sólo para poder comer. Con él fecundarán el óvulo de una mujer con marido infértil. Con ese esperma nacerá (y por lo tanto morirá) una criatura. Por mi puta culpa. Por una paja mal hecha. Envenenar a alguien es mi forma de pedir perdón.

 

Me acusarán de asesino, incluso puede que me acusen de terrorista. Mi única ilusión es que me condenen, que adelanten mi fecha de caducidad... puede que así perdone mi único crimen: traer una criatura a este puto mundo.

La búsqueda de la felicidad

Estaba asqueado de todo. Nada me hacía feliz. Sentía que me estaba pudriendo, que echaba mi vida a perder. Así que en un acto de desesperación abrí la página Youtube y busqué la palabra "felicidad".

Entonces se me apareció un angel en la pantalla del ordenador y me dijo esto:

Diario de un exiliado. Capítulo 17. Ardiente

Lo peor que podía ocurrir ocurrió: el Rastafari se echó novia.

Era la típica imbécil sin personalidad con la cara llena de piercings que llevaba rastas en la cabeza, en los sobacos y seguro que hasta en el coño. Pero no eran unas rastas normales, sino de las que sólo pueden formarse cuando alguien no se lava el pelo en un año. Era realmente asquerosa, por eso mismo hacía buena pareja con el Rastafari.

Debería haberme alegrado cuando me la presentó si no fuera porque la noche anterior estuvieron follando a grito pelado sin dejarme dormir. Yo intentaba conciliar el sueño y cuando creía que por fin iba a dormir comenzaban de nuevo: venga el ruidito del colchón, los golpes contra la pared, los gemidos y los múltiples orgasmos en estéreo. Yo tapaba mi cabeza con la almohada pero no podía dejar de escucharlos. Me levanté y pasee por la habitación para pensar qué hacer. Por un momento quise llamarles a la habitación, ¿pero qué iba a decir a dos personas que están follando como conejos? Disculpad ¿podéis follar con un poco más de discreción? Es que no puedo dormir. Pero no hubiese sido buena idea.

Así estuvieron durante toda la semana. Yo trataba de permanecer en el piso el menor tiempo posible. Siempre que podía me quedaba en casa de algún compañero a dormir. Se pasaban día y noche follando. A veces hasta se lo montaban en el cuarto de baño. Parecían tener la receta del viagra en su sangre. Creo que les daba morbo que les escucharan, otra explicación no me cabe en la cabeza. Entre polvo y polvo salían de la habitación sonrientes, medio en pelotas y se bebían mi botella de agua de la nevera. Yo los miraba y pensaba que el futuro de la Tierra a largo plazo estaría lleno de rastafaris fumaporros. Dentro de 1000 años, en las típicas fotos en las que aparece un mono que evoluciona hasta el homo sapiens sapiens aparecerá un eslabón más: el rastafari fumosapiens marihuanensis. En momentos así uno piensa que la eugenesia y el exterminio no es una opción tan descabellada como parece.

Pero llegó el día de San Juan. Fui con los amigos a comprar bebida para el botellón nocturno. Cuando volví a casa todo estaba lleno de humo y de gente . Tenía miedo. Cada vez que el rastafari montaba una fiesta sucedía algo paranormal. El humo era exagerado. Pensé que se estaban haciendo un submarino con una cachimba del tamaño de un botafumeiro. No conocía a la mayoría de gente que estaba allí, algunas caras me sonaban del día que el rastafari montó la fiesta en la que me robaron la tarjeta de la cámara. Nadie me decía nada. Todos estaban bebiendo o fumando. De pronto se acercó uno que no sabía quién es.

- ¿Tienes papel? –me pregunta.
- No, no tengo papel. ¿Se puede saber qué está pasando aquí?
- Nos hemos comido setas. Estoy de un buen rollo que flipas. Todavía quedan unas cuántas raciones. ¿Quieres? En serio tío, te da un buen rollo... yo estoy de puta madre ahora mismo.
- No, no, gracias... es que me tengo que ir ahora mismo a la playa.

Salí de la cocina y entré en el comedor. Entonces vi al Rastafari junto a un montón de chusma y su novia multiorgásmica. Todas las mesas y sillones estaban apartados. Mire hacia arriba y había una mancha negra en el techo. En el centro del comedor había un montaña de ceniza.
 


- ¿¿Pero qué coño es esto??
- ¡¡Fredy!! –dijo el rastafari– ¡nos hemos comido setas y hemos hecho una hoguera!

Me quedé de piedra.

- ¿Una hoguera? –pregunté.
- Sí, sí. Carí –dijo girándose hacia donde ella estaba la multiorgásmica–. Enséñale a Fredy el video que hemos grabado. –Se volvió a girar hacia mí– Ahora verás que cafrá.

Ella se levantó y se acercó con su cámara digital. Me puso el video que acababan de grabar. Y... en fin... ¿para qué les voy a contar? Me quedé tan impresionado que le pedí que me lo copiara para luego poder colgarlo. Le he puesto música para darle un mayor patetismo a la escena. Vean, vean:
 
 
Al acabar de ver el video no sabía qué hacer. La gente ya estaba flipando demasiado con las setas y decidí irme a la playa aunque faltaba una hora para el botellón. Pasé la noche de San Juan consternado. Al saltar las olas deseeé con todas mis fuerzas que se incendiara el piso y se murieran todos. Pero volví a casa y todos los amigos del Rastafari seguían allí, algunos en coma etílico tirados por el suelo, otros durmiendo en el sofá, otros en la terracita del balcón hablando de cómo rentabilizar el THC de una planta...

Al día siguiente llamé a la casera.

- ¿Oiga? Soy Fredy, quería hablar con usted.
- Sí, dime.
- La última vez que vino a cobrar nos preguntó si queríamos seguir en el piso el año que viene.
- Sí.
- Yo quería decirle una cosa: el año que viene o sen van mis dos compañeros o me voy yo.
- ¿Por qué no vienes aquí y lo hablamos?
- Vale.

Y me fui a hablar con la casera.

El planeta de cristal

El planeta de cristal

Existió hace tiempo un planeta en el que todo era de cristal. La gente, las casas, el suelo, la comida, las plantas... todo era de cristal transparente. Era un planeta en el que no existían las sombras, se podía ver a través de cualquier objeto, no había nada oculto.

Los habitantes del planeta podían ver todo. Si cerraban los ojos veían a través de sus párpados de cristal. Cuando se ponían una venda en los ojos veían a través de ella. Sus corazones eran de cristal. Las paredes eran de cristal. No existía la intimidad. No había nada oculto. No existían los secretos. No podían enterrar sus tesoros de cristal. No podían enterrar nada. Su pasado siempre estaba presente.

Un día llegó un visitante al planeta. Era un ser opaco procedente de un planeta lejano. Cuando bajó de la nave pronunció las palabras: “un pequeño paso para el hombre y gran paso para la humanidad” y al pisar tierra firme ensució el planeta con la suela de su zapato. Cuando puso el segundo pie en el frágil suelo de cristal todo comenzó a resquebrajarse. Las grietas se expandieron por todo el pequeño planeta. La gente también se resquebrajó. Impotentes vieron cómo sus cuerpos se descomponían. En cuestión de minutos el planeta se vio reducido a minúsculos trozos de cristal que se esparcieron por el universo.

Hoy en día no se sabe nada de aquella civilización. Toda su sabiduría se perdió para siempre. Pero, según cuenta la leyenda, todavía podemos verles cuando miramos hacia las estrellas a través del fondo de un vaso de cristal.

El suicida invisible

El suicida invisible

Cae la tarde. Camino por la calle dispuesto a volver a casa. Toda la gente con la que me cruzo parece ser feliz. Veo a un grupito de chavales sentados en un banco, uno se lía un porro y una chica habla con otra. Cuando llego a la altura del banco activo la parabólica. Siempre trato de escuchar lo que dice la gente con la que me cruzo. Con una sola frase quiero hacerme la idea de cómo son sus vidas y qué problemas tienen. No dicen nada interesante, aunque nunca pierdo la esperanza de que algún día uno de ellos me revele la clave de mi vida, necesito que un ángel me hable a través de los transeúntes, ya que son los únicos seres a los que escucho. Quiero encontrar el sentido de mi vida al igual que le ocurrió a Hui Neng, quiero escuchar una frase que me provoque la iluminación súbita. Pero lo único que escucho es: “Tíaaaa, cuánto tiempo”.

Miro a la gente fijamente. Observo lo que llevan puesto. Muchas personas llevan gafas de sol. Yo nunca me he comprado unas gafas de sol, cuestan un dineral y no sirven para nada. La gente se las compra solamente por motivos estéticos, algunos pagan más de 100 euros por dos cristales de mierda. No lo entiendo. Soy tan diferente a la gente que todos los días me pregunto si estoy rodeado de idiotas o soy yo el único idiota del mundo.

Giro una esquina y casualmente me pongo a caminar a la misma altura que una chica. No soporto caminar en paralelo a alguien, además, yo sigo mi ritmo pero la chica se pone nerviosa. Creo que se piensa que soy un acosador o algo así. Así que no me queda otro remedio que reducir la velocidad para que se adelante y camine más tranquila.

Veo a la gente que está sentada en las terrazas de las cafeterías. Tienen algo que hacer, se relacionan con sus amistades, sin embargo yo estoy siempre solo. A veces los envidio y otras veces me alegro de tener siempre a mi querida soledad . Me gustaría sentarme en una de esas terrazas y conversar con más gente. Pero no tengo dinero. No me queda dinero ni para pagar el alquiler. La semana pasada tuve que pagar la matrícula y ahora estoy en números rojos. No me dieron la beca y cuando fui a secretaría a protestar me dijeron que no podían hacer nada por mí, que debía de pagar, de lo contrario me quitarían la matrícula. Durante unos días intenté averiguar cómo conseguiría los 550 euros que me hacían falta para pagar. Pensé en prostituirme o robar unos cuantos bolsos. Incluso pensé en desistir de la idea de estudiar, soy un romántico que piensa que lo importante del estudio no es tener un papel oficial que te diga que sabes hacer una cosa, lo importante es saber hacer lo que quieres, y yo podría asistir a clases sin estar matriculado, nadie me pedirá un papel oficial en la puerta de clase. Podría aprender sin pagar un solo céntimo. Ahora la gente sólo estudia para aprobar, para sacarse un título y conseguir trabajo para ganar dinero. Siempre está el maldito dinero por el medio: dinero, dinero, dinero y dinero ¿Ese es el fin que todos perseguimos? Cuando Platón fundó su academia todos querían aprender por amor al arte y no para hacer unas oposiciones. En la biblioteca de Alejandría se amaba la sabiduría en su estado puro, sin intereses económicos por medio, ahora se suele decir que la Universidad es el centro del saber, lo cual es una mentira. No se ama lo que se hace, se ama el dinero que puedes recibir por lo que haces. Por eso me da tanto asco este mundo inmundo.

Cuando fui a la universidad le dije a la de secretaría que no podía pagar. Que yo no dependo de mis padres, que desde que trabajé no les pedía dinero, que sus declaraciones de renta no tienen que ver conmigo. Me dijo encogiéndose de hombros que no podía hacer nada por mí. Le pregunté qué podía hacer para aplazar el pago y reclamar la denegación de la beca. Me dijo que lo único que podía hacer era pagar, y luego en julio protestar. Lo cual me indignó y no pude evitar decir:

- ¿Esta es la educación que tenemos en España? ¿Una en la que sólo pueden estudiar los hijos de ricos? Mi madre se dedica a limpiar todos los días vateres y mi padre está puteado todos los días en un asqueroso horno por poco más del sueldo mínimo. ¿Qué hago? ¿Dejo de estudiar? ¿Es eso lo que quieren? ¿Qué no salga nunca de mi condición obrera?

Yo no puedo pedirle dinero a mis padres. Ellos no quieren que estudie. Cada vez que le enseño a mi padre un trabajo que hago en clase me dice: ¿Eso es todo lo que haces? ¿Te dedicas a salir en videos haciendo el gilipollas? ¡Lo que deberías hacer es ponerte a trabajar! ¡No haces nada! Tu madre y yo estamos trabajando y algún día nos moriremos y tendrás que pagar la luz y el agua, te vas a morir de hambre. Podrías hacerte fontanero, están ganando mucho dinero, haz un cursillo, ponte a trabajar de fontanero y no seas tonto.

He tratado más de un millón de veces explicarle que yo no quiero ser fontanero, que no quiero trabajar en un trabajo que me disguste, por mucho dinero que gane. Si hubiese sido así no me hubiera dejado aquel trabajo fijo de vendedor de teléfonos móviles, yo quiero ser feliz y prefiero ganar un euro haciendo lo que me gusta que diez a disgusto. Pero eso no lo entiende. Cree que soy un deshecho social y siempre me dice que le he defraudado. Me compara con mis primos, los cuales ya tienen coche y están pagando unos pisos. Como si eso fuera algo importante y les hiciera mejores personas. Por mí se pueden meter por el culo sus coches y sus pisos, yo no pienso hipotecar mi vida por una puta casa ni por un puto coche. No me considero inferior a mis primos, ellos han escogido su forma de vida y yo la mía. Yo prefiero vivir debajo de un puente antes que caer en el bucle de la esclavización moderna, hipoteca, coche, hijos y trabaja hasta que te mueras. Yo quiero tener la posibilidad de mandar todo a la mierda y largarme cuando quiera. Prefiero estudiar y aprender antes que trabajar. Prefiero leer y escribir. Y la diferencia con ellos es que yo amo lo que hago, y si me diesen ahora mismo 2000 millones de euros yo seguiría estudiando y haciendo lo que estoy haciendo ahora y ellos se dejarían sus trabajos (que dicen amar tanto). Aunque ahora mismo mi situación es tan mala que pronto comenzaré a hacer como Henry Miller ; empezaré a mandar cartas pidiendo a la gente que me inviten a comer una vez a la semana, así hasta poder sobrevivir.

Sigo con mi paseo. Mientras bajo unas escaleras me doy cuenta de que mis pasos no suenan, soy muy silencioso. Desde que nací he vivido en completo silencio, es la secuela de haber tenido a un padre panadero que dormía durante el día: no podíamos hacer ruido y ahora, allá donde voy, en mi subconsciente siempre hay una persona durmiendo. El silencio siempre me acompaña. A veces creo que hago tan poco ruido por donde paso que soy invisible. De hecho la gente no me mira. Puede que de verdad nadie me vea.

A veces sueño con que soy ese hombre invisible y que por fin la reconozco a ella, que también es invisible, entre la muchedumbre. Sólo las personas invisibles pueden verse entre ellas. Así como los budistas reconocen a la reencarnación del Dalai sólo con la mirada, yo la reconoceré a ella a primera vista. Cuando la vea simplemente sabré que es ella.

He llegado a la estación del tren. Siempre que el tren se aproxima pienso en qué pasaría si me arrojase a la vía en ese momento. Es un pensamiento macabro que se me acecha de forma involuntaria y siempre que lo intento apartar de mi cabeza me ataca con más fuerza.

El tren se para, subo y miro a mi alrededor.

Nadie me ha visto ni ha escuchado lo que pensaba.

Mejor así.

 

Esto no es lo que parece


Haz click en este enlace para ver el corto:
http://www.youtube.com/watch?v=HJ3BJkiidI0
Este es mi primer corto. No os ensañéis mucho con él, todavía no tenemos experiencia y hemos pagado muchas novatadas. Pero dentro de lo que cabe estamos orgullosos del trabajo realizado, aunque podría mejorarse mucho en todos los aspectos. No esperéis ver un gran corto con un gran argumento, aunque eso sí, nos ha costado mucho de hacer y hemos descubierto que detrás de todos los cortos y películas hay mucho más trabajo del que pueda parecer a simple vista.
 

La entrevista que nunca me publicaron en 20 minutos

Como no sé escribir y la musa no viene a verme, os dejo con la entrevista que mandé a 20 minutos cuando quedé finalista y que nunca publicarán.

BIOGRAFÍA DEL AUTOR / AUTORES
Nombre: Fredy
Edad: 24 años
Lugar de residencia: Cullera
Edad del blog: 2 años
Profesión / Estudios: Cursando la licenciatura de Comunicación audiovisual.



¿Por qué comenzaste a escribir tu blog?

Siempre me ha gustado escribir y pensé que podría hacer una página web en la que pudiese publicar todos mis textos. Un día me puse a leer blogs y me di cuenta de que eran la herramienta perfecta para publicar y compartir lo que hacía. Así que tras varios avisos y amenazas emitidas en Al Jazeera... creé mi blog.

¿Cómo elegiste su temática?

La temática se eligió sola. Comencé a publicar relatos y luego pasé a contar mi vida con toques de ficción. También escribía anécdotas del trabajo, crónicas de mis viajes, anécdotas inverosímiles que me pasaban, me inventaba noticias o simplemente me ponía a divagar sobre cualquier tema.

¿Podrías recomendarnos 3 blogs en castellano? ¿y decirnos otros 3 que detestes? ¿por qué unos y otros?

Podría citarte tres blogs muy conocidos, pero quiero aprovechar la ocasión para mencionar blogs con poca popularidad para que se den a conocer. En primer lugar me encanta el blog de Toni Nievas ; tiene un sentido del humor que engancha y sus videos no te pueden dejar indiferente. Me gustaba mucho el blog de Monocamy , en el cual he leído algunos de los mejores posts de toda la blogosfera, sobre todo cuando se metía con la religión. Y también leía el blog “Relatos obscenos en mí menor ” que tenía una calidad literaria excelente, pero un día, sin previo aviso, desapareció el blog y su autor. Espero que no se haya muerto.

Por otro lado, podría decirte que detesto el blog de Marta de Esparta, aunque espero que gane los 3000 euros del concurso para que se pueda comprar un teclado al que le funcione bien el botón de las mayúsculas y a ver si por fin se le quite esa manía de destrozar cuadros poniendo su cara. Pero no quiero hacerle ese honor. En realidad detesto los blogs de Marquitos , de Su y del desaparecido Chico del video, porque escriben de puta madre y yo nunca llegaré a hacerlo tan bien como ellos.

¿Cuánto tiempo dedicas a mantener tu bitácora?

Pues poco. Esto no me lo tomo en serio, para mí es un hobby y no quiero agobiarme con ello. Me gusta escribir y en mis ratos libres, cuando tengo algo que contar, me siento a escribir y ya está. Y cuando no tengo tiempo llamo al negro de Ana Rosa Quintana y le digo que me haga el trabajo.


¿Qué significa tu blog para ti? ¿qué te aporta?

Un blog no significa nada. Para mí sólo es un medio más. Lo único bueno es que mantienes contacto directo con el lector. Antes el oficio de escritor era muy solitario, ahora con los blogs publicas y al instante te llegan los primeros insultos y elogios. Aunque, pensándolo bien, no sé si es una ventaja o un inconveniente.

¿Te sientes parte de una comunidad de blogueros?

No. Para mí los bloguers son gente despreciable. La mayoría se creen importantes por tener un blog y viven obsesionados con él. Los bloguers forman una especie de cadena infinita en la que unos se lamen el culo a los otros para así aumentar sus egos. Yo te enlazo si tú me enlazas, yo te voto si tú me votas, yo te leo y te comento y espero que tú me comentes a mí... Conmigo que no cuenten, yo paso de esas tonterías.

¿Qué te parece la blogosfera en España?


La blogosfera es como un gran contenedor lleno de basura, pero que a veces, si buscas bien, puedes encontrar un tesoro. La mayoría no aportan nada. Yo soy incapaz de ponerme a leer blogs porque sí. Cuando leo dos líneas me canso. Creo que podríamos prescindir del 98% de bitácoras de este país (incluida la mía, claro). Recomiendo a la gente que en vez de leer blogs que se dediquen a leer libros de calidad y que no pierdan su tiempo. Pienso que hace falta estar mal de la cabeza para abrirse un blog, pero hay que estar mucho peor para leerlos.

¿Crees que los blogs son una moda pasajera?

No. Los blogs son una gran herramienta para que la gente se exprese. En democracia sólo teníamos el derecho de votar. Pero ahora también tenemos voz y se pueden escuchar nuestras ideas por todo el mundo. Internet es el futuro porque la gente ya no es pasiva ante lo que le dicen por televisión, ahora podemos ser nosotros mismos los que aportemos información y será más difícil que nos engañen. El usuario elige lo que quiere ver en cualquier momento gracias a youtube, ya no tenemos que esperar a que echen nuestro videoclip favorito por la tele y el que quiera leer opiniones de su gusto no tiene por qué comprarse su periódico. Tenemos todo al alcance de un solo clic. Espero que este movimiento crezca más y por fin jubilen a la televisión.

¿Sabes cuál ha sido el post de mayor éxito de tu blog? ¿sobre qué trataba?

Si el éxito se mide por los comentarios recibidos, el post con más éxito sería uno en el que anuncié los blogs a los que votaría en el concurso. Recibí todo tipo de insultos, de amenazas y de ofertas. Pero personalmente, yo estoy muy orgulloso de los relatos que he escrito, y me quedo con ellos.

¿Qué opinas sobre que se cree un código de comportamiento en los blogs? ¿Cómo te comportas ante los comentarios de trolls?

No creo que sea necesario ningún código de comportamiento. A mí personalmente me divierten los trolls, muchas veces me gusta entrar su juego y contestarles. Me gustan las batallas dialécticas que se forman y me resulta muy fácil dejarlos en evidencia. Pero nunca entenderé a esas personas que no les gusta un blog y lo leen todos los días para decir que no vale nada. Chico, si no te gusta basta con que no vuelvas a entrar.

¿Has establecido una relación personalmente con alguien a quien has conocido a través del blog?

Sí, he conocido a gente gracias al blog. Por encima de los blogs están las personas. Y he tenido la suerte de conocer a gente que vale la pena.

¿Cuál es tu blog favorito de los que participan en el concurso (además del propio)?

¿Cómo que además del propio? Das por hecho de pienso que mi blog es favorito y eso no es cierto. A mí siempre me gustaron los blogs de Fukowski y del Teleoperador. Creo que ganará uno de los dos. El primero escribe muy bien, aunque lleva tiempo sin actualizar, y el segundo creo que tiene el perfil ideal para trabajar en 20 minutos, daría mucho juego.

¿Ganas dinero con tu blog? ¿Esperas poder vivir de él algún día?

¿De verdad se puede ganar dinero con un blog? Que me digan cómo porque yo todavía no he ganado ni un solo céntimo. Sobre si espero vivir de él algún día... no lo sé. Lo que a mí me gustaría es vivir escribiendo, ya sea en un blog, en un periódico o haciendo guiones de cine. Es lo único que me gusta.

¿Podrías comentarnos alguna anécdota que te haya surgido a raíz de escribir en tu blog?

Una vez publiqué una carta a Jesucristo en la que le insultaba sin piedad y en a que criticaba cualquier religión, en concreto la católica. Al final del post dije que si me había leído me diese una señal. Al día siguiente entré en el blog y me apareció todo el post borrado menos la última frase en la que reté a Jescristo, la cual aparecía tachada. Y me quedé bastante impresionado.

Pero lo más divertido es que a partir de entonces, cada vez que pones en google la palabra Jesucristo aparece mi blog en cabeza, en la primera foto que sale. Eso hace que todos los días reciba decenas de visitas de gente que busca al personaje más famoso de la historia. Yo me lo tomé con humor, y una vez decidí colgar una foto en la que salía disfrazado de profeta dando la bienvenida a todos esos visitantes perdidos. También es la excusa perfecta para dar rienda suelta a mis delirios de grandeza y decir que soy el nuevo mesias.

Las campañas electorales inspiran buena música

Si no lo escuchas bien haz click en este enlace:
http://www.goear.com/listen.php?v=23c38ab

Purgandus populus

¿Quién no recuerda esa extraordinaria miniserie de principos de los 90 llamada Orden Especial? Trataba de unos monjes que poseían una gran infraestructura para localizar a personajillos de la vida a los que sometían a una limpieza mental. Se podría decir que era una especie de mezcla entre James Bond y las series policiacas americanas adaptadas al más puro estilo español, o lo que es lo mismo: Una Santa inquisición en busca de malhechores y chusmilla de la España profunda.

Una serie con humor, ironía, talento y crítica social. Algo de lo que carece la televisón actual y que esperemos que cambie algún día (por el bien de los estudiantes de comunicación audiovisual).

Aquí os dejo unos capítulos que he rescatado gracias a la maravillosa página You Tube. No os perdáis el de los diseñadores de mierda que son humillados publicamente ante sus obras.

 

 

 


 

Después de la vida

Después de la vida


“No le temo a la muerte, sólo que no me gustaría estar allí cuando suceda”
Woody Allen

 

Estaba remando en la barca de Caronte. Me sorprendí mucho, pensaba que después de la vida no existiría un más allá. Creía que una vez muerto iba a llegarme la paz eterna, pero ahora un puto viejo me estaba haciendo remar como si me hubiesen condenado a galeras. En ese momento me arrepentí de no haber seguido con la medicación.

La situación era curiosa, yo remaba en la barca en compañía de un viejo harapiento y nunca en mi vida llevé a mi mujer a El Retiro. Ella siempre me preguntaba cuándo la llevaría y yo le contestaba con evasivas, ahora que estaba muerto lo estaba haciendo con ese viejo apestoso, lo que hay que ver.

Llegamos a la otra orilla. Esperaba que me llegase mi merecido descanso. Pero, cuando me dispuse a bajar de la barca, Caronte me dijo:
– Dame una moneda.
– ¿Una moneda? –pregunté extrañado.
– Sí, a todos les pido una moneda.

Busqué en mis bolsillos, encontré una moneda de dos euros y se la di. Nunca había pagado tan poco por un descanso tan largo. Si la gente supiera qué barato resulta un descanso eterno dejaría de gastarse el dinero en estúpidos balnearios y se suicidarían en masa.

– Gracias –dijo Caronte.
– De nada buen hombre. Ten cuidado no se te vaya a hundir la barca y te ahogues.

Después me adentré en aquella tierra desconocida. Tras avanzar unos metros me encontré con un abominable perro de tres cabezas que me miraba muy pero que muy mal. Me asusté mucho e intenté avanzar por un lado del sendero, pero el perro comenzó a ladrar.

– Perrito, perrito bueno... –dije asustado para tratar de tranquilizarlo.

Estaba aterrorizado, parecía un perro peligroso. No sabía qué hacer para quitar al chucho de en medio, así que en un acto heroico cogí una rama seca y la lancé para que el perro fuese a buscarla.

–¡Busca campeón!

El perro permaneció inmóvil y siguió la trayectoria de la rama con una de sus tres cabezas, las otras dos seguían mirándome fijamente.

– ¿Tú eres gilipollas? –Dijo la cabeza de en medio. Al parecer, era la mas autoritaria de las tres.
– Esto... yo –no sabía qué decir, me sentía estúpido– ¿Tú quién te has creído para llamarme gilipollas?
– Soy Cancerbero, me encargo de que ningún vivo entre vivo al mundo de los muertos y de que ningún muerto salga de aquí.
– ¿Entonces puedo pasar?
– Pasa Fredy, pero eso sí, ya no podrás salir de aquí nunca más –y el maldito perro pulgoso estalló en una carcajada.

Sentí deseos de darle una patada. Pero no quise cometer un pecado de última hora justo cuando se acercaba mi juicio final.

– Oye Cancerbero, ¿Ahora a dónde tengo que ir? –pregunté.
– Mira, ¿Ves ese sendero de ahí? –Señaló como un nativo que conoce el lugar a la perfección– Si sigues todo recto verás un cartel que dice "hacia el juicio final" tú sigue por ahí todo recto.
– Gracias perrito.
– ¡No me llames perrito! - Gritó enfurecido.

2

Seguí aquel largo camino. Odiaba el senderismo y ahora muerto tenía que hacer todo aquello que no me gustaba hacer en vida.

Subí por una pendiente muy pronunciada. Caminé durante media hora hasta que encontré una bifurcación en el camino en la que había una señal en el medio. Una de las flechas apuntaba hacia la izquierda y ponía “Hacia el juicio final”. La otra apuntaba hacia la derecha y ponía: “Hacia el cielo”. Decidí acortar camino y saltarme el juicio final. Al fin y al cabo el juicio era una pérdida de tiempo. Yo estaba seguro de que iba a ir al cielo.

Continué por aquél pesado camino. Subí tanto que las nubes se encontraban por debajo de mí. Aquella montaña parecía tener una altura infinita. Parecía que aquello no se iba a acabar nunca, pero finalmente, al girar una curva vi una puerta inmensa que irradiaba una luz desde dentro que nunca antes había visto. Era una luz que transmitía paz y amor. Me di cuenta de que el cielo sería algo así como fumarse un porro y apuntarse con un flexo en la cara. Era maravilloso.

Me acerqué a aquella puerta dispuesto a abrirla. Pero un portero que estaba allí me puso la palma de su mano en el pecho y me detuvo. Tenía el pelo rizado y en su mano izquierda custodiaba una llave.

– Hola ¿Es aquí el cielo? –Pregunté inocentemente.
– Sí, es aquí estimado Fredy. Mi nombre es San Pedro, custodio las puertas del cielo, ¿Has traído la documentación?
– ¿Qué documentación?
– Pues hombre, la del juicio. ¿Ya te han juzgado?
– No, pero te aseguro que yo he sido bueno en esta vida.
– Pero es que sin el certificado del juicio no puedes entrar aquí.

Me di cuenta de que la burocracia en el mas allá no había mejorado mucho más que en la Tierra. Aquello era como cualquier ventanilla de este maldito país en la que siempre te decían que faltaba algún papel.

– Pues dígame San Pedro, ¿Qué tengo que hacer?
– Mira, ahora es la hora del almuerzo, te puedo acompañar hasta nuestro Santo Padre.
– Gracias San Pedro, eres muy amable.
– De nada Fredy, para eso estamos.
Y emprendimos el viaje hasta los juzgados.

Por el camino le pregunté si se ganaba mucho dinero siendo pescador de hombres. En la Tierra no existía ninguna empresa en la que se ofrecieran esos servicios y alguien podría haberse hecho multimillonario con ello. También le comenté que por las noches muchas prostitutas salían por las calles para pescar hombres. No sé por qué extraña razón a San Pedro no le gustó ese comentario.

Pronto llegamos al juzgado celestial y me despedí de San Pedro, que tenía prisa por irse a almorzar al bar.

– ¡Hasta luego San Pedro! –Le dije amablemente como si fuésemos colegas de toda la vida.
– No estés tan seguro de que nos vayamos a ver.

No me gustó la broma de San Pedro.

Me giré y observé el edificio. La puerta era inmensa y estaba decorada con imágenes de santos talladas en oro. Supuse que la puerta era así de grande para que el gran Dios pudiese entrar. Aunque pensándolo bien, si Dios era omnipotente podría entrar por cualquier puerta. Subí las escalinatas del juzgado. Cuando me acerqué al edificio la puerta se abrió sola y una voz de ultratumba me dijo desde dentro “adelante”.

Atravesé el umbral con miedo. Miré a mi alrededor y vi que aquello tenía el mismo aspecto que un juzgado americano de esos que salen en las películas. Dirigí la mirada al asiento del Juez y lo vi. Era él. Estaba, por fin, cara a cara con Dios. Había soñado con este momento durante toda mi vida. Dios se parecía a Fernando Fernán Gómez. Él me miró y en esa mirada encontré la compasión y el amor de Dios. Era el momento más emocionante de mi vida, (bueno, mejor dicho: de mi muerte, pero si hubiese estado vivo sin duda alguna hubiese sido de el momento más emocionante de mi vida). Me embriagó una profunda emoción, estaban a punto de saltarme las lágrimas, sentí deseos de arrodillarme, se me puso la carne de gallina, el corazón me latía fuerte, la respiración...

– ¿Se puede saber qué cojones miras? –Dijo Dios enfurecido– deja de mirarme con esa cara de gilipollas y siéntate de una puta vez. No tengo todo el santo día.
– De acuerdo Santo Padre –le dije emocionado.

¿No tenía todo el santo día? Pensaba que aquí no existiría el tiempo, ¿Dios tendrá agenda? En ese caso debería ser un fastidio ser Dios y tener que atender todas las peticiones de los fieles, aunque para algo tenía el don de la omnipresencia.

– Vamos a empezar el juicio. Se ruega silencio en la sala.

Miré a mi alrededor, pero no vi a nadie en la sala.

Dios apagó la luz y sacó un mando a distancia. Presionó un botón y en el extremo opuesto de la sala descendió una impresionante pantalla de plasma de más de cincuenta pulgadas.

– ¡Joder! ¡Qué pedazo de tecnología tenéis aquí! –No pude evitar decirlo.
– ¡No blasfemes maldito inútil!
– ¿Y tú qué acabas de hacer? –Le dije extrañado, pues acababa de llamarme inútil.
– Yo tengo impunidad, ¿O voy a ser juzgado por mí mismo? –Dijo de forma despreciable– la cantidad de idiotas que tengo que aguantar a lo largo del día... Dios mío –dijo para sus adentros.
– Entiendo –Volví a mirar la tele. Debía medir más mis actos y mis palabras.

Eso de que el propio Dios dijera "Dios mío" me había dejado atónito. ¿Dios tenía otro Dios? ¿Tendría a otro creador por encima? ¿Hemos adorado a un simple creador que fue creado por otro?

Parecía que Dios estaba rebobinado la cinta. Reinaba un gran silencio. Pensé que ya que estaba ante él podría solventarme las dudas que siempre tuve.

– Oye Dios... ¿A ti quién te creó? ¿Por qué hay tantas injusticias en el mundo? ¿Por qué hiciste al hombre tan imperfecto y luego te enfadas cuando no actúa bien? ¿No deberías enfadarte contigo mismo por haber creado unos seres tan imperfectos? ¿No eres tú el causante de tanto mal? ¿No crees que eso de juzgar a seres que venían con defecto de fábrica es injusto?
– ¡Cállate idiota! ¡Deja de preguntar gilipolleces o te envío directo al infierno!

Me callé. En ese momento averigüé que ese amor de Dios al que todos imploraban no existía. Era todo mentira. Dios sólo era un dictador más.

Dios apuntó con el mando a distancia hacía la tele. Presionó con su pulgar uno de los botones repetidamente, pero aquello no parecía funcionar.

– Me parece que esta mierda no tiene pilas.

Permanecí callado y lo miré con una ligera preocupación. Dios era un torpe y a mí me hicieron creer que era perfecto. Me reí de mí mismo por haber sido tan ingenuo durante este tiempo. Tan sólo hacía falta ver a los hombres para darse cuenta de que Dios podría ser cualquier cosa menos perfecto.

Al cabo de un rato, Dios todopoderoso, consiguió encender la tele.

– Vamos a ver el vídeo –dijo como si fuera un presentador de televisión.

Las imágenes se proyectaron ante los dos. Eran escenas de mi vida. Lo primero que vi no me gustó nada y a Dios, por la expresión de su cara, parecía que tampoco. Aquello era muy desalentador.

3

Terminó el video. Dios apuntó con el mando, apagó la tele y me miró fijamente asintiendo con la cabeza.
– ¿Qué tengo que hacer contigo? –Preguntó Dios con resignación.
– ¿Y por qué no han puesto las cosas buenas que hice? ¿eh? ¿Por qué no ha salido el día que llevé a un ciego hasta su casa? –Protesté.
–¡Ese era un ciego de verdad y tú pensabas que era un borracho!
– Bueno, hay un refrán que dice: "haz el bien y no mires a quién". Además, he hecho muchísimas cosas buenas en mi vida.
– ¿Sí? ¡Dime cuales!
– Pues... –y vacilé unos segundos.
– ¡No has hecho ni una sola cosa bien en toda tu puta vida! –me interrumpió– ¡Te vas a pudrir en el infierno! ¡Vas a sufrir como un condenado! ¡Es lo único que te mereces inútil!
– ¡Pero esto es una injusticia!
– Ya sé que esto es una injusticia, ¿Pero alguna vez has visto algo justo en tu vida? Creé el mundo injusto para que pudieseis elegir entre el bien y el mal. Tú has elegido el mal camino. Muchas veces has dicho: "Si Dios existiese no pasarían estas injusticias". Pero existo y también creé las injusticias, yo mismo soy injusto. Hago tratos de favor, hace poco vino George Bush y le firmé la documentación para ir al cielo sin repasar el video. Hizo muchas donaciones a la Iglesia y me caía bien.
– ¿Pero tú no eras el que quitaba el pecado del mundo? ¿Tú no eras el que promulgaba la doctrina del perdón?
– ¡Ja! Eso lo dijo el bastardo de mi hijo. Él es un rebelde y no aprendió nada de lo que le enseñé. Estaba harto de mí y sólo por hacerme la puñeta se hizo hippie. Si hubiese nacido ahora seguro que fumaría porros y tocaría la guitarra. Anda que no me reí cuando dijo en la cruz: "Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen". ¡Y tanto que los perdoné! Los perdoné y les di un puesto en el correccional en el que he internado a mi hijo. A ver si aprende y se le quitan las ganas de volver a liarla ahí bajo.

Estaba triste. Durante toda mi vida luché por la justicia y por el bien. Defendí a los inocentes e indefensos. Al descubrir quién era Dios, todo eso en lo que creía se fue por la borda. Entonces comprendí por qué nos crearon a su imagen y semejanza. Pero yo no era así. ¿Qué mecanismo celestial había fallado para que no naciese con esos valores? A Jesucristo lo había enviado a un correccional. No había nadie sentado a la derecha de Dios padre. Todo aquello era una vergüenza. Aquello sólo era un reflejo de la humanidad. La gente creía en un Dios imperfecto y se regía por sus normas. Yo era mejor que Dios, debería ser yo el que estuviese sentado allí y no ese viejo perverso.
Entonces... se me hizo la luz.

¿Qué tal si le pegaba hasta matarlo y ocupase su puesto?

– Toma hijo –Aún tenía la osadía de llamarme hijo– Aquí tienes la documentación firmada para ir al infierno.

Me acerqué para recoger el papel y lo miré. Sabía a lo que me arriesgaba. Dios era todopoderoso y probablemente al mínimo intento de matarlo podría hacer que un rayo me fulminase.

– ¡Cuidado! –dije– tienes una cucaracha detrás de ti.
– ¡Ahhhhh! ¡Socorro! ¡Tengo fobia a las cucarachas! ¡No sé por qué cojones las creé!

Se giró para ponerse a salvo de la cucaracha y entonces me abalancé contra Dios. Salté por encima de la tribuna y lo agarré del cuello para estrangularlo. Apreté bien fuerte mientras Dios se retorcía incrédulo ante lo que estaba ocurriendo. Caímos al suelo y me quedé encima de él. Continué apretándole el cuello y con movimientos muy bruscos le aporreé la cabeza contra el suelo.

– ¡Toma hijo de puta! ¡Eres un cabrón! –grité.
– ¡Guardias! ¡Guardias!¡Socorro! –Consiguió pronunciar a duras penas mientras se revolvía en el suelo y me agarraba las muñecas tratando de zafarse de mí.

Al fondo se abrió una puerta y aparecieron dos ángeles vestidos de blanco. Tenían alas en la espalda, el pelo rizado y un deje muy femenino en sus andares.

– ¡Oh! ¡Santo Dios! –Dijo uno de los ángeles con una voz afemeninada. Tenía mucha pluma, posiblemente era por las alas.

Ambos ángeles eran muy fuertes, estaban bien cuidados en el gimnasio. Me agarraron y enseguida consiguieron separarme de Dios.

Dios, que todavía estaba conmocionado en el suelo me dijo:
– ¡Pagarás por lo que acabas de hacer!
– ¡Deberías perdonarme ahora mismo y ofrecer tu otra mejilla! ¡Pónmela, chulo, que te la voy a partir!
– ¡A la mierda hijo de puta! ¡En el infierno te enseñarán lo que es bueno! –Se dirigió a los guardias que me sujetaban– Llevad al infierno a este pecador.

Los ángeles me sacaron de los juzgados a golpes y patadas. Al salir oí a Dios que decía en voz baja:
– Joder, voy a jubilarme pronto. Tengo demasiados años, ya no estoy para estos trotes, este es el tercer ataque que sufro en lo que va de semana.

Me metieron dentro de una jaula con ruedas. Aquello parecía la escena de Gladiator en la que Russell Crowe es deportado. En el pescante del carro estaban los dos ángeles guardianes. Parecían homosexuales. Durante el camino hacia el Averno estuve escuchando sus conversaciones. Uno trataba de convencer al otro de que necesitaba un masaje para aliviar la tensión y se ofrecía a hacérselo. El otro le contestaba que no era necesario, que se encontraba bien y que lo único que necesitaba era descansar un poco en la cama, aunque si él le acompañaba y le daba cariño sería mucho mejor. Después se miraban a los ojos y se sonreían. Mientras tanto yo me preguntaba por qué decían que los ángeles no tenían sexo.

Al cabo del tiempo llegamos a las puertas del infierno.
– ¡Aquí te quedas! Pronunció con su voz de niño y su deje homosexual.
– Muy bien –contesté.

Cuando se alejaron con el carro vi que uno apoyó la cabeza sobre el que llevaba las riendas. Deduje enseguida quién era el pasivo y quién el activo.

Me quedé contemplando la puerta del infierno. Se encontraba en una montaña. Me acerqué a la puerta y cuando la quise empujar se abrió sola. Al menos no había nadie en la puerta pidiendo la documentación. Estaba un poco asustado. Sabía que me esperaba la tortura y el castigo. Aullaría en la agonía infinita, estaría todo impregnado por el olor de la podredumbre, tendría la boca atosigada por la basura ardiente, y la piel se me caería a trizas y se me pudriría y una bola de fuego me quemaría las entrañas desgarradas.

Me adentré por aquella cueva candente. En el fondo había un rojizo alarmante. De pronto, se escuchó una pequeña explosión cerca de mí y entre el humo apareció un demonio terriblemente feo. Pensé que ese sería el demonio que ejecutaría mi castigo y el que me haría sufrir eternamente.

– Tú eres Fredy, ¿no? –preguntó al verme.
– Sí, soy yo. ¿Tú quién eres?
– Soy el Demonio, he venido a recibirte personalmente. Me he enterado del altercado que tuviste con Dios.
– Uff, como vuelan las noticias por aquí. Pero espero que no me tengas en cuenta eso que hice, estaba fuera mis cabales, de verdad, no me condenes por eso. ¡Te lo suplico!
– No te voy a condenar estimado Fredy. He venido a felicitarte.
– ¿A felicitarme? –pregunté extrañado.
– Aquí en el infierno admiramos a la gente como tú, Fredy.
– ¿Qué quieres decir?
– Es fácil, has llevado una vida todo lo contrario a ejemplar. Por eso estás aquí.
– ¿Y ahora qué? ¿Me castigaréis?
– Venga Fredy ¿Castigarte nosotros? ¿Por quién nos tomas? ¿Por unos funcionarios de prisión? El castigo es sólo para las personas justas. Nosotros somos demonios, somos holgazanes, injustos y sobre todo, no vamos a hacer justicia con una persona como tú. Todo lo contrario, estamos orgullosos de ti. Los demonios promovemos el mal, la violencia, la mala vida. Y tú has sido uno de los nuestros. ¿Por qué tendríamos que castigarte? ¿Por hacer lo que nos gusta que hagas? Si te castigásemos por todo lo malo que has hecho en la vida estaríamos siendo justos y por lo tanto buenos. Y aquí somos de todo menos buenos ¿Entiendes?
– Dios me dijo que aquí me ajusticiaríais.
– Tonterías. Dios es un viejo choto. No le hagas caso. Eso de hacer justicia está pasado de moda. Además ¿Nosotros vamos a obedecer las órdenes de Dios si es nuestro principal enemigo? Nosotros somos ángeles caídos y hacemos lo contrario de lo que él diga.
– Es interesante esto.
– ¿Sí verdad? Tengo entendido que te encanta Jonh Lennon ¿Es así?
– Así es. ¿Por qué lo dices?
– Esta noche hay un concierto de Lennon en la sala Lucifer. ¿Te apuntas? Te presentaré a personalidades importantes.
– ¿Pero aquí hacen conciertos? –Pregunté conmovido.
El demonio estalló en una carcajada.
–¡Qué mala imagen tenéis del infierno! Me encanta ver la cara de sorpresa que ponéis al enteraros de que el infierno es mejor que el paraíso. Aquí puedes disfrutar de los placeres carnales y encima tienes la ventaja de que no puedes morir de Sida porque ya estás muerto.
– ¿En serio?
– Ya lo comprobarás por ti mismo, no te lamentes por no haber entrado en el cielo, agradecerás estar aquí, de veras. Allí está todo lleno de pijos vestidos de blanco tocando arpas y llevan relojes Viceroy. Sin embargo, aquí en el infierno todo es rock and roll y guitarras eléctricas.
– ¡Eso es genial! y una pregunta ¿Por qué está Lennon en el infierno?
– ¿Por qué? ¿No recuerdas las declaraciones que hizo diciendo que los Beatles eran más famosos que Jesucristo?
– Sí, sí. Perfectamente.
– Pues a Dios no le sentaron nada bien esas declaraciones. Protege mucho a los suyos.
– Me habló muy mal de su hijo cuando estuve ante él.
– Sí, sabemos que no se llevan bien, pero es lo que hace el instinto paternal. Además, lo que más le jodió es que Lennon llevaba razón.
–¡Esto es una pasada!
– Por cierto, la gira de Lennon se llama “Imagine there´s no heaven”.
– ¡Muy ocurrente! ¡Sí señor!

Aquello parecía un sueño, no me lo podía creer. ¡Iba a ver un concierto de Lennon en el infierno! De haberlo sabido antes me hubiese pegado un tiro en vez de estar padeciendo con la enfermedad hasta el final.

– Estaré encantado de ir al concierto –dije–. No me lo perderé por nada del mundo. ¡Siempre ha sido mi ídolo!
– Pues te espero a las 22 en la sala Lucifer.

El demonio desapareció entre una gran bola de humo e impregnó el ambiente con un insoportable olor a azufre.

Me adentré por las cuevas rojizas y me metí en una plaza muy concurrida de gente. Vi a un hombre pasar por mi lado y le detuve.

– ¿Y tú qué has hecho para estar aquí? –pregunté.
– Inventé los abrefáciles de los tetabricks –contestó.

De pronto vi pasar a una rubia despampanante. Estaba buenísima. Nos miramos fijamente y ella me guiñó un ojo de forma maliciosa.

Al fin y al cabo no lo iba a pasar tan mal en el infierno.

La blogosfera es como un gran contenedor de basura en el que, si buscas bien, puedes encontrar una joya entre la mierda

Dedico esta foto a todos los que dicen que este blog es una basura
Ah, y se me olvidaba:
EN TIERRA FIRME
Finalista mejor blog de ficción
Pd: Gracias Marcos por tomarme la foto
Actualizazión:
Se me olvidó decir que la nominación ha sido posible gracias a la virgen de Almatosa (la virgen de la alegría), la cual escuchó mis plegarias.
Vean a continuación con qué fervor la adoré durante este tiempo:

Pase lo que pase yo ya he ganado en los premios 20 blogs

Pase lo que pase yo ya he ganado en los premios 20 blogs

Como bien sabéis los que me leéis, este blog ha sido nominado al mejor blog de ficción 2006 . No voy a ocultar la alegría que me produce recibir esta inmerecida nominación, aunque me sabe mal por mucha gente que se ha quedado fuera y que se lo merecían mucho más que yo, como por ejemplo el gran Marquitos o mi querida Su .

Estoy nominado junto con otros dos candidatos: Caminos de modestia y La decadencia del ingenio . He echado una ojeada a sus blogs y lo cierto es que son muy buenos. El primero tiene unos cuentos breves realmente originales y el segundo escribe unos relatos cargados de ironía con los que me he estado desternillando de risa. Desde aquí quiero mandarles un saludo y desearles mucha suerte en el concurso. Espero veros en la fiesta y, aunque no nos conozcamos de nada, ir a tomarnos unas cuantas copas juntos.

Y ahora, pase lo que pase, gane o pierda, yo seguiré haciendo lo mismo. Continuaré estudiando y en mi tiempo libre leeré y escribiré. Mi objetivo no es otro que el de llegar algún día a escribir bien, seguir divirtiéndome con ello y, si es posible, que los lectores también se diviertan.

Sé que esto no significa nada. Me siento como Penélope Cruz nominada a los Óscars (aunque no se pueden comparar los Oscars con esta puta mierda de concurso, pero sí la belleza de Penélope con la mía), quiero disfrutar del momento aunque no tenga casi muchas probabilidades de ganar. Me alegra de que ahora se me reconozca un poco y que las visitas se hayan duplicado desde ayer. Es ahora cuando me acuerdo de momentos como este, en los que no sabía por qué escribia y sólo recibía visitas de cuatro perturbados mentales.

Por otro lado, hoy en día no me veo capacitado para ganar el concurso de 20 minutos. Pero, si sigo mejorando, puede que lo consiga dentro de unos cuantos años. Si buscáis los posts que escribía hace 2 años os tiraríais de los pelos y os haríais cruces preguntándoos cómo alguien que comete tantas faltas de ortografía ha podido ser nominado. Por aquel entonces era incapaz de escribir una sola frase ordenada y ponía las tildes cuando me venía en gana. Encima, cada vez que escribía un post estaba convencidísimo de que acababa de crear una joya literaria. Ahora, con el paso del tiempo, leo esos posts y pienso que son una auténtica mierda, están plagados de errores por todos los lados. Espero que dentro de unos años, cuando lea esto que escribo ahora, también piense que es una mierda, eso significará que he mejorado o que realmente era una mierda (lo cual es más probable).

Tan sólo quiero dar las gracias a todos los que me venís leyendo desde hace tiempo, no quiero ser melodramático, pero gracias a vosotros he llegado hasta aquí. Yo he ganado vuestro apoyo y eso vale más que nada.

Y un apunte más. Si algún miembro del jurado lee esto, quiero que sepa que no quiero ganar. No voy a aceptar ningún premio. A mí los premios y los reconocimientos públicos me la sudan. Tampoco me atrae el dinero ni nada. Así que id buscando a otro candidato. Si me proclamáis ganador acabaréis con mis aspiraciones de ser un escritor maldito. Si algún día me llega el reconocimiento, quiero que sea después de muerto. De lo contrario, ya no podré hablar de esta miserable vida. ¿O es que pretendéis que hable de lo dura que es la vida mientras estoy flotando en una colchoneta en medio de una piscina y tomando un cubata cara al sol? ¡No amigos! ¡Yo voy a seguir en el subsuelo! ¡No quiero que me pase como al exleproso de La vida de Bryan!

Además, siendo realistas y volviendo a Tierra Firme... ningún miembro del jurado de 20 minutos es digno de juzgar mi blog. Porque yo, Fredy, sé más sobre blogs y sobre literatura que todos los miembros del jurado juntos. Debería ser yo el que le diera los premios a ellos. ¿Quiénes se han creído que son?

Y lo que no me explico: ¿Quién me mandaría apuntarme a este concurso?

La puerta mágica (relato audiovisual)

La puerta mágica (relato audiovisual)

El teléfono móvil que estaba encima de la mesa sonó con la melodía de un mensaje. Se escucharon unos pasos que se acercaban. Era Óscar. Cogió el móvil y miró la pantalla.

1 Mensaje recibido.
Leer.

Sofía amor:
"Cmo esta mi niño? Pasate a las 12 x mi ksa. Bsos"


Óscar se metió el teléfono en el bolsillo. Avanzó por la estancia hacia el perchero. Cogió una fina chaqueta y se la puso sin dejar de caminar. Hizo mutis por el pasillo. Se escuchó un tintineo de llaves. Una puerta se abrió y unos segundos después se cerró de un portazo. Después se escuchó el silencio.

 

LA PUERTA MÁGICA


La primavera había llegado. Los árboles de la avenida peatonal estaban poblados de hojas. Unas palomas se comían las migas de pan que una anciana tiraba desde un banco, y unas moscas revoloteaban sobre una mierda de perro que estaba en medio de la acera.

Óscar caminaba cabizbajo por la avenida. Miró su reloj sin perder el ritmo de sus pasos. Las 11:35. Luego volvió a fijar su mirada en las baldosas que pisaba. Pie izquierdo, pie derecho, pie izquierdo, pie derecho... lo mismo de siempre.

Óscar levantó la cabeza y vio a lo lejos algo raro en medio de la avenida. Hizo un gesto de extrañeza y siguió caminado. A medida que se acercaba pudo ver con más claridad qué era aquello. Se trataba de una puerta. Estaba en medio de la avenida. Tenía un pequeño marco pero no había ningún muro a los lados. Era bastante más alta y ancha que una puerta casera y tenía el travesaño arqueado. Parecía un arco del triunfo en miniatura.

Óscar se acercó a la puerta con pasos inseguros. Miro a un lado y a otro. Allí cerca estaba la anciana sentada en el banco y dando de comer a las palomas.

Óscar miró la puerta estupefacto como si fuera la cosa más absurda que había visto en la vida. Dio una vuelta alrededor de ella. Parecía que trataba de comprender por qué habían colocado una puerta tan inútil allí.

Trató de abrir la puerta por la parte contraria a la que había llegado. Giró el pomo pero estaba bloqueado. Dio la vuelta y miró el pomo opuesto. Se agachó y se percató de que tenía una cerradura. Aún así, sin muchas esperanzas, trató de abrirla. Al empuñar el pomo se dio cuenta de que en ese lado había colgado un pequeño letrero colgado que decía:

Esta es una puerta mágica, si la atraviesas llegarás al lugar que deseas.


Óscar miró el letrero con los ojos abiertos como platos. Lo releyó más de veinte veces. Miró a su alrededor; no había nadie por allí en ese momento, tan sólo la anciana de las palomas ajena a todo.

Se quedó absorto. Miró asustadizo a su alrededor. Vio a una pareja de transeúntes que se acercaban y se inquietó. Al llegar a su altura él fingió indiferencia, como si estuviese allí por casualidad. Miró de reojo cómo se alejaban. Cuando ya estuvieron lejos se acercó a la puerta y releyó el letrero mientras se rascaba la barbilla con el ceño fruncido.

Trató de girar el pomo de la puerta de forma suave. Al no poder abrirla se impacientó y giró el pomo repetidas veces como un maniático claustrofóbico que se había quedado encerrado en un cuarto oscuro. Apoyó un pie sobre la puerta para hacer palanca y forzarla. Pero era inútil. Desistió y retrocedió un paso. Tenía la respiración acelerada. Preso de la rabia propinó un puñetazo a la puerta y se hizo daño. Se miró sus nudillos. Los tenía raspados y sangraba levemente. No se le ocurrió otra cosa que limpiarse los nudillos con su camisa blanca.

Óscar se quedó inmóvil. Miraba la puerta y pensaba cómo podría abrirla. La anciana del banco tiraba pan a las palomas y se puso a hablar con ellas. Óscar la miró como si estuviera loca. Luego miró la puerta con deseo. Después se dio cuenta de que unos obreros estaban trabajando en una casa cercana. Salió corriendo hacia allí. Había un gran montón de ladrillos sobre un palé. Se acercó con cuidado y cogió un ladrillo enorme y volvió hacia la puerta.

Dejó el ladrillo delante de la puerta. Se remangó la camisa y los pantalones. Separó las piernas. Cogió el ladrillo y con todas sus fuerzas lo estrelló contra la cerradura. La puerta no cedió ni un solo milímetro. Óscar se enfureció y cogió el ladrillo con mucha más rabia y lo volvió a lanzar con tan mala fortuna que rebotó y cayó sobre su pie izquierdo. Oscar se agarró el pie dolorido. Tenía el rostro desencajado de dolor.


Pronto la avenida comenzó a llenarse de gente. Óscar estaba sentado y apoyado en la puerta. Llevaba los botones superiores de su camisa desabrochados. Se había quitado el zapato y el calcetín. Tenía manchas de sangre de sus nudillos por toda la ropa.

La gente pasaba de un lado a otro sin importarle la puerta ni el vagabundo que estaba sentado en ella. Apenas lo miraban de reojo y atravesaban ese muro invisible que separaba ambos lados de la puerta. Los transeúntes que caminaban rectos y se topaban con la puerta de cara simplemente la rodeaban y continuaban su camino. Óscar se quedó allí sentado contra la puerta y con la mirada perdida. Parecía fuera de sus cabales.

De pronto el sonido de su teléfono le hizo volver al mundo real. Lo sacó de su bolsillo y vio el nombre de Sofía en la pantalla. Óscar miró el reloj de su muñeca sin descolgar el teléfono. 14:34 . Se levantó con dificultades por culpa del pie dañado. La melodía del teléfono era la canción "We are the champions" de Queen. Óscar volvió a leer el letrero de la puerta muy serio. Suspiró lentamente. Miró a su teléfono durante unos segundos y después colgó. Volvió a mirar el letrero y con rabia lo arrancó y se lo metió en el bolsillo.

Se hizo de noche. Óscar se sentó debajo de un árbol que estaba enfrente de la puerta. No dejaba de mirarla. En sus manos tenía el cartelito que había arrancado. Le daba vueltas y vueltas con los dedos y de vez en cuando lo leía.

Esta es una puerta mágica, si la atraviesas llegarás al lugar que deseas.


Alzó la vista y vio a la anciana de las palomas levantarse de su banco. Llevaba todo el día allí dando de comer a las palomas. Ambos se cruzaron la mirada. Ella le hizo un gesto de despedida con la mano que él no devolvió. Se inquietó, ella era la única que había presenciado todo lo que había hecho ese día. La vio marcharse y observó que comenzó a hablar sola. La miró con desprecio e hizo un resoplido que expresaba un: "está como un cencerro".

Óscar miró hacia la puerta y su teléfono móvil sonó con la melodía de un mensaje. Lo sacó de su bolsillo para ver de quién era.

1 mensaje recibido.
Leer

Sofía amor:

"Se puede saber dónde estás? No has venido! He llamado a tu casa y tampoco me coges el teléfono. Haz el favor de venir a buscarme o llámame cuanto antes. Estoy preocupada"


Óscar se metió el teléfono en el bolsillo y continuó mirando la puerta. Los grillos cantaban. Su tripa rugió. Tenía hambre. Se llevó la mano a la barriga. Miró hacia la puerta como quien no quiere alejarse de ella. Quería comer. De pronto reparó en las migas de pan que la anciana de las palomas había dejado esparcidas por en el suelo. Se levantó y se acercó a ellas. Se aseguró de que nadie pasaba por allí. Se agachó y se las llevó a la boca. No dejó ni una. Después volvió a recostarse en el árbol que estaba y se puso a mirar la puerta fijamente.

No se sabe cuánto tiempo pasó. El viento soplaba. De pronto, una música lejana llamó la atención de Óscar. Se giró y vio a un grupo de gente uniformada que tocaban diversos instrumentos. Iban precedidos por un hombre vestido de negro que llevaba la cara pintada de blanco y caminaba de forma un tanto pintoresca. Cuando se acercaron pudo ver que se trataba de una banda de música y que el hombre de delante era un mimo que llevaba una alfombra enrollada debajo del brazo. Óscar se levantó y los miró desconcertado. El mimo se acercó a él y le sonrió al tiempo que pestañeaba exageradamente. Después se dirigió hacia la puerta y hábilmente desplegó la alfombra con un impulso y se desenrolló por el suelo hasta acabar justo en la puerta . La banda de música avanzó y se situó justo a un lado de la alfombra mientras tocaban música festiva. Sonaban los bombos, los platillos, los trombones y las trompetas. El mimo extendió los brazos y volvió a sonreír. Se acercó a Óscar y con un gesto le invitó a seguirle. Lo acompaño hasta el extremo de la alfombra y con las dos manos le invitó a seguir caminando. Óscar se contagió de la alegría que desprendía el mimo y la música. Avanzó por la alfombra junto al mimo. Al llegar a la puerta el mimo se apartó y sacó una llave del bolsillo y se la entregó a Óscar e hizo un gesto invitándole a abrir la puerta.

En ese momento la banda comenzó a tocar la canción We are the champions. El mimo se llevó las manos a los bolsillos y haciendo aspavientos de felicidad comenzó a tirar confeti. Óscar introdujo la llave. La rodó. Giró el pomo y la puerta se abrió. Por el umbral salió humo y una luz cegadora. Miró atrás, hizo un gesto de adiós con la mano al mimo y se adentró en la puerta entre el humo, la luz y el confeti.


Óscar abrió los ojos. Estaba tumbado sobre el árbol. Su teléfono sonaba la melodía We are the champions. La puerta seguía allí enfrente. Ya había amanecido. Miró su reloj. 07:27. Sacó el teléfono del bolsillo. Era Sofía. Colgó el teléfono con desdén y se lo guardó . Miro hacia la puerta. La anciana de las palomas se acercó hacia su banco y se sentó. Abrió su bolsa de pan y comenzó a tirar migas. Óscar la miró con desprecio.

Óscar se levantó. Tenía un aspecto desaliñado. Llevaba el pelo deshecho, los pantalones sucios, la camisa llena de sangre, la chaqueta arrugada y el pie izquierdo descalzo. Se acercó a la puerta. Miró el espacio donde colgaba el cartelito que arrancó. Estaba triste. Miró el pomo de la puerta. Cerró los ojos. Le vino la imagen del sueño en la que entraba feliz por la puerta entre el humo, la luz y el confeti. Abrió los ojos. El Sol brillaba más. Tomó el pomo de la puerta y lo rodó. La puerta se abrió con un molesto chirrido propio de una puerta vieja. Desde dentro no salía humo ni luz. Empujó la puerta un poco más y dio un paso hacia adentro. Atravesó el umbral lentamente y avanzó unos cuantos pasos.

Su rostro expectante se fue transformando poco a poco en una mueca de decepción. Miró a un lado y a otro esperando algo. Pero no ocurría nada. El silencio se hizo violento.

Miró al suelo con las manos apoyadas en las caderas. Después levantó la vista al cielo y se le escapó una lágrima mientras se mordía el labio inferior.

Tras permanecer un tiempo parado, vaciló y sacó el teléfono móvil.

Menu. Agenda. Letra S.

Sofía Amor.


Se llevó el teléfono al oído mientras derramaba otra lágrima y reemprendió el caminó que abandonó el día anterior.

La puerta seguía abierta.

La anciana de las palomas se levantó del banco y se fue hacía la puerta. A través del umbral vio a Óscar alejarse. Cuando se perdió de vista cerró la puerta. Sacó una llave de su bolsillo y la cerró a cal y canto. Después rebuscó en su bolsa de pan. Sacó un letrero y lo colocó en el mismo lugar en el que estaba el anterior.

En el letrero se podía leer lo siguiente:

Esta es una puerta mágica, si la atraviesas llegarás al lugar que deseas.


Después la anciana se dirigió a su banco. Se sentó, y continuó dando migas de pan a sus palomas.

Pd: Ahora que las visitas han aumentado consdierablmente, quiero decir que si hay algún productor multimillonario que se haya dejado caer por aquí al cual le haya gustado este proyecto, que se ponga en contacto conmigo a través de la dirección: entierrafirme@hotmail.com  Calculo que con 2000 euros podríamos realizar este corto. Lo cual es bastante rentable si pensamos en el beneficio y en los premios que nos darán por una genialidad como esta. 

Los pilares de la tierra (versión reducida)

Aliena era una chica muy guapa de la Edad Media que tenía el chocho más peludo que el culo de Chewbacca . Jack era pelirrojo y le atraía el chocho peludo de Aliena. Había un malo por ahí que también se había enamorado del chocho peludo de Aliena. Lo del chocho peludo de Aliena era un escándalo, todo el mundo lo adoraba.

Pero el amor triunfó y, finalmente, Aliena la del chocho peludo y Jack el de los genitales pelirrojos se casaron en una catedral que costó un huevo de construir.

 

PD1: Como habéis podido observar, he añadido en la barra de la derecha la ventanita de Twiteer desde la cual informaré las 24 horas del día sobre lo que estoy haciendo o pensando. Será divertido.

PD2: Como el post de hoy es muy corto he decidido tocar una de mis canciones favoritas y colgarla en GoEar. De este modo quiero aportar mi granito de arena a la contaminación acústica del planeta. Si queréis escuchar la canción "Paloma" de Andrés Calamaro interpretada por mí, tan sólo tenéis que hacer click aquí .

PD3: Siempre pensé que las entrevistas virtuales que hacían en los diarios electrónicos eran ficticias, que las preguntas las hacían ellos. Siempre mandaba preguntas y nunca las ponían. Pero hace poco pude comprobar que no es así. Mandé una pregunta a la entrevista que le hicieron a Jostein Gaarder en el diario El país y la publicaron. Me alegré como un idiota al ver que uno de mis escritores favoritos me dedicó unas palabras. Soy así de tonto. Podéis ver la pregunta aquí , hago la pregunta con el nick "Fredy acústico".

Una historia de Neanderthal

Una historia de Neanderthal

Hace treinta mil años, en un poblado que ahora conocemos con el nombre de Neandertal, se produjo un hecho que cambiaría el rumbo de la historia y que a continuación les paso a relatar.

Era una mañana soleada de verano, los gorriones piaban en sus nidos y las ranas croaban en la charca. En el planeta Tierra se respiraba aire puro, los continentes estaban repletos de frondosos bosques vírgenes y la naturaleza seguía su curso natural. Estamos hablando de la época en la que los especuladores urbanísticos tan sólo podían comercializar con cuevas.

Y precisamente, desde una cueva salían unos acalorados gritos de una mujer. Nos acercamos a la cueva haciendo un travelling con la cámara. (¿Qué pinta un comentario técnico como este en un relato de ficción?)

- ¡Vamos empuja! ¡¡Empuja!! - le animaba una comadrona a la parturienta.
- ¡¡¡AAAAHHHHHHHHH!!!

Fue un parto rápido y sin complicación alguna. No fue necesaria la cesárea.

- ¡Es un bebé precioso! – dijo la comadrona.
- ¿Es niña o niño? - preguntó la madre desde su lecho.
- ¡Es un niño!

La comadrona le dio la criatura a su madre, que lo acogió en su regazo colmada de felicidad. La madre y el padre miraban emocionados a su primer hijo. Después, la madre, con un gesto de amor, le pasó el bebé su marido, el cual lucía un esplendoroso atuendo de piel de ciervo, los cuales estuvieron muy de moda en aquella temporada primavera-verano.

El padre estaba entusiasmado ante la idea de tener un hijo varón, así podría enseñarle a cazar, a pescar, a construír herramientas y, sobre todo, a convertirse en un gran futbolista de élite.

Pero de pronto el padre cambió la feliz expresión de su rostro.

- Dios mío -dijo el padre- ¿No te has dado cuenta de cómo es el niño? – preguntó bastante preocupado.
- ¿Qué le pasa? -preguntó la madre extrañada.
- ¿No te das cuenta? Este niño es diferente.
- ¿En qué?
- Fíjate, tiene la cabeza más ancha, tiene la nariz más grande, tiene menos pelo en el cuerpo de lo habitual...
- No digas tonterías cariño, eso es porque acaba de nacer.
- No, mi vida, sé lo que me digo, este niño es diferente. Cariño, no es por nada, pero creo que has parido a un mutante.
- ¿Un mutante? ¿Qué estás diciendo?
- Pues que este bebé ha sufrido una mutación genética, es un eslabón más en la evolución del hombre.
- No entiendo nada, me estás asustando.
- Lo que te quiero decir, cariño, es que acabas de parir a un homo sapiens sapiens.
- ¡Dios mío! ¿Y eso es bueno o malo?
- Pues no sé qué decirte, la única diferencia es que él será mucho más inteligente porque tiene una masa encefálica muy superior a la nuestra.
- ¡Oh dios mío!
- Pero lo peor... no sé si debería decírtelo... – y vaciló.
- ¿Qué? ¡Dímelo por favor! ¡Necesito saberlo! -dijo ella desesperada.
- Este niño tiene alma -lo dijo como el que anuncia una terrible noticia, se podía escuchar ese silencio característico que puebla todo después de un gran mazazo.
- ¿Me puedes decir en qué consiste eso del alma?
- Sí, claro. Resulta que dios nos utilizó a nosotros como escala evolutiva para llegar al hombre que él quería, a su imagen y semejanza. Y ese hombre es como nuestro hijo, un homo sapiens sapiens que posee un alma inmortal, indivisible e inmaterial.
- ¡Oh no! ¡Eso es terrible! – dijo la madre horrorizada.
- Eso no es todo querida, cuando el niño muera seguirá viviendo porque su alma viajará hasta el purgatorio. Allí deberá permanecer durante muchos años hasta que venga a la Tierra el hijo de dios y se sacrifique en una cruz por los homo sapiens sapiens. Hasta que esto no ocurra no se abrirán las puertas del cielo, que es un lugar maravilloso donde las almas de los justos permanecerán el resto de la eternidad.
- ¿Y qué sucederá con las almas de los que no son justos?
- Los que no son justos, querida, irán a un lugar llamado infierno, que está lleno de fuego y torturan a las almas impuras hasta el fin de los tiempos.
- ¡Oh dios mío! ¿Por qué nos ha tenido que pasar esto a nosotros? -clamó al cielo la madre.
- No te preocupes, querida, esto antes o después tenía que suceder.
- ¡No! Yo quiero que me hijo sea un niño normal. Quiero que cuando muera todo se acabe, no quiero que tenga que estar viviendo eternamente. ¿Qué hemos hecho mal cariño? ¿Por qué nos suceden estas cosas?
- No hemos hecho nada mal. La evolución tiene estas cosas, de vez en cuando hay mutaciones genéticas y los bebés nacen con atributos diferentes, unas veces para mal y otras veces para bien, como nos ha pasado a nosotros.

En ese instante entraron dos vecinas de la cueva de al lado, querían conocer al nuevo bebé.

- ¡Hola! ¿Cómo ha ido todo? -preguntó una que tenía rulos de hueso en la cabeza.
- Mal –respondió la madre.
- ¿Qué ha pasado?
- El niño tiene alma.
- ¡Oh no! – dijo una de las vecinas.
- ¡Santo Dios! ¡Qué desgracia! –dijo la otra.
- ¿Por qué? ¿Por qué me pasan estas cosas? – lamentó la madre entre sollozos.
- Tengo una idea –dijo una de las vecinas– puede que aún estéis a tiempo de salvarle, ¿Por qué no lanzáis al niño por un despeñadero antes de que su alma se despierte? Tengo entendido que jurídicamente las personas no son personas hasta que no pasan 24 horas desde su nacimiento. Igual consigues que tu hijo muera en paz y no tenga que sufrir para el resto de la eternidad. Pero, sobre todo, evitariais que futuras generaciones tuviesen alma.
- Efectivamente –dijo el padre–, si este niño tiene descendencia transmitirá genéticamente su desdicha. En su ADN figura la existencia del alma y eso se transmitirá a todas las generaciones futuras.
- ¡Cariño! ¿Cómo puedes decir eso? ¡Nuestro bebé tiene derecho a vivir! ¿Por qué lo tendríamos que lanzar por el despeñadero? ¿Por ser diferente? Además, si lo que dices es cierto y el niño es más inteligente no hay por qué preocuparse, no tendrá descendencia pues nadie querrá hablar con él de filosofía ni de nada. Las hembras, por lo general, nos vamos con los que tienen el troncomovil tuneado.
- ¿Y si el niño aplica su inteligencia en maquear su troncomovil? ¡Se las llevará a todas de calle! -apuntilló el padre.
- ¡Oh no! –se lamentó de nuevo desconsolada.
- Me temo que el niño ya tiene su alma dentro de sí -siguió diciendo el padre- por mucho que lo sacrifiquemos vivirá en el purgatorio hasta que en el año cero muera el hijo de dios –dijo el padre.
- ¡Pobrecillo mi hijito! ¿Y en qué año estamos?
- Estamos en el año treinta mil antes de Cristo.
- ¿Tanto tiempo tiene que estar mi hijito en el purgatorio? ¡Oh no! –La madre seguía llorando desconsoladamente.

En la puerta de la cueva apareció el Profesor Andreu, el inventor de la época.

- ¿Es cierto que ha nacido un mutante? –dijo al entrar.
- ¡No llames así a mi hijo! También es persona, además, será más inteligente que tú.
- No creo que sea mucho más inteligente que yo. Últimamente estoy inventando cosas que serán muy útiles a la humanidad. ¿Sabéis cual es mi último invento?
- Dinos.
- He inventado una cosa llamada poesía.
- ¿Y eso qué es? -preguntó una vecina.
- Pues es una forma de recitar palabras de forma ordenada en la que tienes que hacer versos con rima asonante o consonante, o si lo prefieres sin rima. Que también hay otra modalidad de versos libres.
- Eso no sirve para nada, ¡sólo inventas cosas inútiles! Este invento es lo peor que has hecho desde que te dio por pintar animales en la pared de tu casa.
- ¿Cómo que no sirve para nada? Con este invento podremos expresar los dolores y desventuras del alma.
- ¿Has dicho alma? –respondió el padre– ¡Pero si tú no tienes alma!
- Ya lo sé, pero eso hará que las futuras generaciones con alma puedan expresar lo que sienten.
- ¿Quieres decir que mi hijo será poeta? – preguntó la madre preocupada.
- Puede serlo, perfectamente.
- ¡Oh no! ¿Por qué? ¿Por qué me tienen que pasar a mí todas las desgracias del mundo? ¡Voy a tener un hijo poeta!
- Tranquila amor mío, piensa que podría haber sido peor si hubiese sido torero –dijo el padre.
- ¡Torero! ¡Siempre he querido tener un hijo torero! Un torero al menos mata a animales con arte y nos trae comida. ¿Por qué dices que hubiese sido peor?
- Porque los toreros torturan a los animales indefensos y se divierten con eso.
- ¿Y cuando tú sales a cazar los animales no sufren?
- Es distinto, yo cazo para comer y no para dar un espectáculo.
- Pero los animales sufren igual, además, siempre estas contando batallitas de tus cazas de mamuts como si fuese un espectáculo.
- Lo que yo hago es distinto amor mío. Los toreros son seres sin escrúpulos que matan para aumentar su ego y su fama y, así, conseguir que todas las aficionadas taurinas quieran acostarse con ellos.
- Pues no es mala idea que ligue más siendo torero, así me dará mas nietecitos.
- Sí, nietos con alma...

Continuaron hablando de los pros y los contras de tener a un hijo torero, pero la madre seguía muy preocupada con el hijo. Ella lo miró amargamente y dijo:

- Amor, ¿Qué bebiste cuando engendramos? ¿Por qué ha salido así el niño?
- ¿Ahora se llama engendrar? Cariño, el alcohol todavía no existe. No es culpa mía, es la voluntad de Dios. Él ha querido elegirnos a nosotros como herramienta para evolucionar la especie. Piensa en la relevancia de este nacimiento, en un futuro nos recordarán como los padres del humano moderno, nos recordarán una vez al año, harán fiestas en nuestro honor, montarán belenes con cuevas en las que apareceremos nosotros y el niño recién nacido, y cantarán villancicos que relatarán esta historia.
- ¿Por nosotros? – preguntó extrañada la madre – Nosotros no merecemos que nos rindan un homenaje así, eso lo deberían hacer, en todo caso, con la madre de dios, pero no con nosotros.
- ¿Cómo que no? ¿No es igual de importante haber dado a luz al hijo de dios que haber dado a luz al primer homo sapiens sapiens con alma? ¡Nos tienen que recordar!
- Mira amor mío, a mí me parece que sólo dices tonterías. ¿Por qué motivo las futuras generaciones iban a celebrar esta desgracia?
- Es lógico, la gente lo hará. Se deben celebrar estos acontecimientos.
- Yo creo que sí que lo harán –dijo Andreu el inventor.
- ¿Lo ves cariño? Andreu me da la razón.
- Sí, estoy convencido de que deben celebrar este acontecimiento -dijo Andreu el inventor- y para ello deberían cantar villancicos como este:

En una cueva lejana,
Hay estrellas, Sol y Luna,
El hombre de Neandenthal
Y un mutante en una cuna

Y al unísono cantaron todos:

Ande, Ande, Ande, la marimorena, ande, ande, ande que la noche es buena.

Todos estallaron en una carcajada. El ambiente ya no estaba tan cargado. Parecía que a todos se les había olvidado que acababa de nacer el hombre moderno. Al fin y al cabo es comprensible, si hoy en día todavía ignoramos los principales problemas del mundo ¿Qué se puede esperar de un Neandenthal con una mente mucho menos evolucionada?


- Bueno gente -dijo Andreu- tengo que despedirme de vosotros y ponerme a trabajar. Estoy escribiendo un libro que en un futuro lejano se convertirá en un best seller y estoy seguro de que lo verán por todo el mundo a través de unos aparatos, que no me cabe duda que inventarán, con los que emitirán imágenes y sonidos a largas distancias.
- ¿Y como se llamará tu best-seller?
- Pasión de Gavilanes.
- ¡Por dios! Es un nombre feísimo. Te ruego que te marches y dejes de contarnos tus ridículas ocurrencias.
- De acuerdo. Adiós familia, y enhorabuena -y se marchó.

Acto seguido se marchó la comadrona y las vecinas. Solo se quedaron los tres, la madre a la derecha del niño arrodillada, el padre a la izquierda con un enorme bastón en la mano y el niño, en el centro, descansado en algo muy parecido a un pesebre.

- Oye -dijo la madre- creo que no es tan malo haber parido a un hombre con alma.
- Ya se verá cariño, yo espero que este nacimiento haga bien a la humanidad.
- Sin duda alguna lo será -contestó la madre más calmada-. Pero hay algo que no logro entender.
- ¿El qué?
- ¿Cómo sabes tantas cosas?

El olvido no se llevará tus bragas



Jamás había visto a alguien tan puta,
por la boca mentía más que hablaba.
Jamás conocí a una mujer tan furcia,
en vez de cobrar ella te pagaba.

Sus tetas eran la montaña rusa
en la que subía y eyaculaba,
y su oscura vagina era la tumba
donde mis penas eran sepultadas.

No dejó más sabor que la amargura,
no dejó su color ni su pintura,
no dejó su remedio ni su cura.

Sólo me dejó la lengua afilada,
en una mesa las fresas sin nata
y en mis sábanas sus bragas usadas.

Entrevista a Jorge Luís Borges

Entrevista a Jorge Luís Borges

No me gustan los blogs en los que ponen un video de Youtube y se quedan tan panchos creyendo que han hecho un gran post, cuando en realidad sólo han copiado el trabajo que otro ha hecho y se lo atribuyen como propio. Pero hoy voy a pecar porque el video en cuestión lo merece y, además, es de esos videos que dejan de tener dueño y se convierten en patrimonio de la humanidad, porque como el protagonista del video dijo: “Lo bueno ya no es de nadie”. Estoy hablando, como bien sabéis por el título de este post, del maestro Borges .

Se trata de una entrevista que le hicieron en el año 1979 cuando cumplió 80 años, justo después de recibir el premio Cervantes. La entrevista la encontré en el Emule porque busqué todo lo relacionado con ese programa tan bueno que hacían en aquella década llamado “A Fondo ” y que presentaba Joaquín Soler Serrano . Era la segunda entrevista que le hacían en el programa (años antes había realizado la primera). Lo que más me ha sorprendido de Borges es su personalidad y la forma tan humilde con la que recibía los elogios que merecidamente le brindaban, aunque él consideraba que eran completamente inmerecidos. Se consideraba tan insignificante en el panorama literario que decía que lo mejor que podían hacer los estudiantes que le admiraban era olvidarse de él y leer a los grandes.

En esta entrevista se ve al Borges que llevaba más de veinte años ciego y sin poder leer, pero que conservaba una memoria prodigiosa que le permitía citar constantemente a autores y recitar versos como si los acabase de leer. Sin duda un “cráneo previlegiado” que no nunca debió morir. Aunque a él le daba igual morir, como bien se ve no temía a la muerte y en un determinado momento dice que no quería vivir muchos más años, que ya estaba cansado de vivir y que acabaría deseando que llegase el momento de su muerte, como ya le había ocurrido a toda su familia. De hecho, al final de la entrevista, cuando Joaquín Soler se despide y le dice que pronuncie algunas palabras a modo de testamento televisivo, cuenta que esa misma noche soñó que se moría y que era una gran liberación para él, que al despertarse sintió una gran alegría, pero no por saber que seguía vivo, sino porque le entusiasmó la sensación placentera de la muerte.

Borges era un gran tipo. Todos deberíamos tomarle como ejemplo y aprender de sus palabras. Es increíble que alguien tan grande como él, posiblemente el mejor escritor del siglo XX, inste a la gente a que no le lean porque cree que hay otros autores mucho mejores que merecen ser leídos antes que él. Esto debería servir para curarse de humildad a esos miles de bloguers que andan por ahí haciendo publicidad de sí mismos y que tan sólo escriben mierda (entre los cuales me incluyo). Y también debería de ser un ejemplo para todos los lectores de blogs; porque los hay que no han leído un libro en su vida y que lo único que leen son los blogs de sus amigos.. y así van. Lo que quiero decir, es que tú, lector asiduo de blogs, tú que estás leyendo esto, deberías cerrar esta página cuanto antes y ponerte a leer libros de calidad en vez de estar todo el día aquí en internet haciendo el gilipollas y leyendo blogs de mierda.

De todos modos, si has decidido seguir aquí espero que disfrutes de la entrevista. Te advierto que dura más de una hora, así que si tienes que empezar a verla hazlo cuando tengas tiempo. También me gustaría decir que, si puedes, te la bajes por el Emule ya que la calidad es mucho mejor. En las próximas semanas colgaré más entrevistas de “A Fondo”, un programa bien hecho que valía la pena, de los que ahora no se hacen porque no hay entrevistadores tan buenos como Joaquín Soler ni hay entrevistados de tanta categoría como antaño. Ahora todos se han muerto y lo único que puedes encontrar en la tele es a los intelectuales Belén Esteban y Conde Lequio entrevistando en el programa de Ana Rosa (alias la negrera plagiadora) al último expulsado del Gran Hermano. Una televisión demencial.

Menos mal que las cosas están cambiando, cada vez hay más hogares con Internet y en Youtube se van colgando cada vez más vídeos. La televisión está cambiando, en un futuro ya no tendremos que tragarnos la mierda que nos echan por los canales de televisión, con un poco de suerte, y gracias a Youtube, todas las televisiones quebrarán y los televidentes dejaremos de ser sujetos pasivos y elegiremos nosotros los contenidos con el mando a distancia y podremos ver entrevistas interesantes como esta o, si somos retrasados, ver lo que hace nuestro vecino bakala en el metro.

No me enrollo más, tan sólo agradecer al desconocido usuario de Youtube que tuvo la paciencia fragmentar la entrevista y subirla; sólo por eso se merece un homenaje.

Nada más, os dejo con el maestro.

 

2ª parte

3ª parte

4ª parte

5ª parte

6ª parte

7ª parte

8ª parte

9ª parte

 

Actualización a día 5 del Mayo del 2007: Al parecer han quitado el video de youtube. Lo cual me parece una tremenda injusticia, sobre todo porque se trata de una entrevista que realizó la televisión pública de nuestro país, la cual pagamos todos, a uno de los escritores más prestigiosos del pasado siglo. Opino que esta entrevista debería estar colgada en Internet y disponible en las bibliotecas para cualquiera que quiera profundizar en la vida de este autor. Lo dicho: Indignante.