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En Tierra Firme

Selectividad y su puta madre

Nos habían convocado a las ocho y media de la mañana. Yo no estaba acostumbrado a madrugar. Llegué puntual aunque eso es extraño en mí. Como me figuré, nos dijeron que llegásemos antes para que así nadie se retrasase. Me habían robado tres cuartos de hora de mi vida.

La gente fue llegando poco a poco. Los que eran de otras localidades venían en autobús. Paraban enfrente del instituto y bajaban dispuestos a enfrentarse con los exámenes que determinarían sus vidas. No pude evitar decirle al profesor:

- Esto me recuerda a los trenes llenos de judíos que iban llegando a los campos de concentración nazis para meterlos en la cámara de gas.

El profesor me miró y me dijo sí sí, pero estaba pensando que estaba loco. A lo largo de este curso he notado que por comentarios como ese la gente se ha creído que no estoy bien de la cabeza. Pero es que el lugar donde se hacían los exámenes se asemejaba por fuera a las cámaras de gas. Éramos las víctimas del sistema, éramos los mártires de nuestro tiempo.

Yo era prácticamente el más viejo de los que había allí. Tan sólo conocía a una persona que era más mayor que yo. La gente me miraría como si fuese un vago, se pensarían que he sido un parásito que ha estado repitiendo más de 20 veces bachillerato y al final me han aprobado por pena. Nadie les ha contado la verdad, nadie les ha dicho que en realidad me dejé el trabajo fijo para volver a estudiar y hacer algo que me gustase. Me siento un viejo, un residuo de una generación pasada que ya debería tener una carrera, un trabajo estable, una novia, un coche y estar pagando la entrada de un piso. Sin embargo no tengo nada, soy un inadaptado social que sueña demasiado. La gente se ríe de mí. Cuando me preguntan qué hago no sé qué responder, me da vergüenza decirles que quiero estudiar, que estoy pensando en hacer una carrera, que quiero marcarme una meta, que durante todo este tiempo he pensado que yo sirvo para algo más que para vender teléfonos móviles. Pero lo peor es cuando ellos me dicen qué están haciendo y me hablan de sus proyectos laborales, de sus parejas, del nuevo coche que se han comprado. ¿Por qué no he podido ser una persona normal? ¿Por qué no estoy empeñado hasta las cejas para poder pagarme caprichos? ¿Será porque pienso que tener objetos es totalmente inútil y lo único que vale la pena en esta vida es aprender, leer, escuchar música y ver fútbol? Porque esa es otra. ¿A quién se le ocurre convocar los exámenes de selectividad en pleno mundial? ¿Es que no tienen sensibilidad futbolística? Estas cosas no suceden en Argentina. Un país se debe parar cuando se celebre un mundial. Seguramente los que diseñan el calendario de exámenes sean de esos intectualoides que dicen la típica frase: "¿Fúbol? ¿Ver cómo 22 multimillonarios corren detrás de una pelota es divertido? Eso es para el populacho".

Comenzó el primer examen, era hacer un comentario sobre un texto que hablaba del botellón que había escrito un periodista del ABC. Pensé en ponerle en la opinión personal que yo también era un borracho que a veces también salía a la calle a beber, que mi vida también era una mierda y necesitaba el alcohol para mitigar las penas. Pero no, fui un hipócrita políticamente correcto que dijo que no entendía cómo los jóvenes tan sólo tenían esa diversión. Le cité unos cuantos libros de Bukowski, borracho por excelencia, como ejemplo de la desolación a la que puede llegar un borracho. También le cité a Pessoa, aunque no he leído nada de él y a Baudelaire. Quise hacerme pasar por intelectual que conoce a muchos autores.

Después hice un examen de historia, me sabía prácticamente todo. Lo que menos sabía era el franquismo. ¿Y qué salió? Efectivamente: El franquismo. Aún así recurrí a la épica para rescatar de mi memoria todos los recuerdos que tenía acumulados y rellené las diez hojas que nos dan para contestar y tuve que pedir hojas suplementarias. Puse demasiados detalles innecesarios. Era mi venganza contra el destino por haberme puesto justo lo que no quería que me saliera. El corrector se cagaría en mi puta madre al ver tantas hojas y sobre todo al ller la letra infernal que suelo hacer. Mi letra no la entiende ni Cristo.

Al día siguiente, como ya me habían hecho la jugarreta de hacerme esperar tres cuartos de hora tontamente, decidí llegar puntual, es decir, justo a la hora del examen. Al llegar una profesora que había en la puerta con gafas que tenían forma de almendra me dijo alterada: "¡Mira que llegar tarde! ¡Los profesores se enfadan mucho cuando alguien llega tarde!" Yo no le dije nada, simplemente la insulté con la mirada. La miré de arriba abajo y me pregunté por qué todas las profesoras repelentes tienen esas gafas dignas de personas sin sentido del gusto. Entré y nadie me llamó la atención. Todos estaban sentados y un organizador me indicó dónde estaba mi lugar. Al menos no me habían robado mi valioso tiempo, porque vale que se lo roben a los demás, que no tienen cerebro y sus vidas son una mierda, ¿pero a mí? ¿A un genio como yo? Hacer algo así a alguien como yo debería estar tipificado como delito.

Hice el examen de valenciano, que también era un comentario de texto. Este texto hablaba sobre el vacío que genera el consumismo. Era un buen texto. De hecho estaba de acuerdo con todo lo que decía. Yo escribí un relato que hablaba de eso para el concurso de narrativa del instituto pero no me lo premiaron. Prefirieron premiar unos relatos completamente abominables que tenían un final feliz. No aceptaron mi crítica social. No entienden que a veces el arte y la literatura puede servir para escupirle a alguien en la cara, que no todo tiene que ser belleza y proporción. En la vida real Superman no va a venir a rescatarnos cuando nuestro avión se vaya a estrellar, sin embargo, la gente prefiere ir al cine para ver aventuras fantásticas con un final en el que el bueno se casa con la tía buena. Quieren olvidarse de que la vida es una mierda. Quieren creen que la vida es algo especial, que el bien existe, que los criminales acaban en la cárcel. No me extraña que con esta actitud las iglesias estén llenas de gente que después de comulgar se vayan de putas.

Después hice un examen de historia del arte. Salió una escultura de Bernini y unos cuadros cubistas de Picasso. Por lo visto había algunos institutos que no se habían estudiado nada de eso, se formó un pequeño alboroto, había alumnas que se pusieron a llorar, otros mientras miraban el examen decían: "¡Hostia! ¡Hostia!". Por suerte en mi clase sí que dimos ambos autores, nuestro profesor era bastante bueno. Al acabar el examen teníamos otro de Geografía. ¡Justo cuando estaba jugando la selección! Sólo me dio tiempo a ver la primera parte. Iban 2-0 y yo había apostado a que quedaban así. ¡Por favor que se mantuviese el marcador intacto! Entré otra vez a la gran cámara de gas, no había estudiado absolutamente nada de geografía durante estas dos semanas de estudio. Tan sólo me había dado tiempo de mirar entre examen y examen el desarrollo demográfico de España en el siglo XX. Repartieron los exámenes y ¡Tachan! El examen era sobre demografía y una de las preguntas era: Explica el crecimiento demográfico en España durante el siglo XX. La baraka había vuelto a mí por unos instantes. Hasta que salí de la cámara de gas y vi que España había ganado por 4-0. Me cagué en los nuestros. A mí no me supuso ninguna felicidad. Cinco euros a la mierda.

Llegó la última jornada. Tan sólo me quedaba por hacer el examen de inglés y latín. Las asignaturas que más mal he llevado a lo largo del curso. Por suerte hice todas las preguntas bien en inglés, y en latín... pues nada, si saco un uno ya será suficiente. Resulta paradójico que habiendo sacado un 8 de media en latín ahora no sepa hacer absolutamente nada. Pero ya sabéis, los que me habéis leído, que la profesora que nos ha impartido clase durante todo el curso ha pasado absolutamente de todo. No tenía voluntad de enseñarnos nada, y, para colmo, nosotros tampoco hemos tenido muchas ganas que digamos. Al final del examen, tras hacer una traducción espantosa y literal del texto que habían puesto, puse una nota que decía: "siento el despropósito, pero en mi vida he dado latín y la profesora no nos ha enseñado nada a lo largo del curso". No lo hacía para dar pena, ni para que me aprobasen, simplemente era porque sentía vergüenza de estar allí haciendo ese examen mientras veía que la gente que estaba a mi alrededor no paraba de escribir. Por lo visto todos los empollones hacen letras. Un compañero de clase y yo nos mirábamos y nos descojonábamos. Pero en fin, supongo que por un examen no se hundirá Roma. Además, durante la hora y media que estuve metido en la cámara de gas estuve mirando a una que estaba sentada cerca de mí que tenía unas mandorlas místicas descomunales. Al menos eso me alegró la vista durante el espantoso trance que tuve que atravesar.

Ahora tan sólo queda esperar a que salgan las notas de selectividad publicadas en Internet. Espero haber aprobado, aunque no con muy buena nota. El objetivo que me marqué a principio de curso de sacar una media muy alta se fueron desvaneciendo a medida que vi la dificultad de ciertas asignaturas. Sustituí el objetivo de sacar buena nota por simplemente aprobar. Aún así, y contando el traspié que ha supuesto el examen de latín, creo que he hecho un buen papel.

El viernes que viene publicaré qué he sacado. Aunque ya sé que os importa una mierda. De hecho no creo que a nadie le interese, pero ya sabéis, a los que no os gusta leer, adiós.

A partir de ahora dedicaré el tiempo a leer libros. Tengo una gran lista de títulos que me gustaría leer. Ya veremos si me siento capaz de ponerme a escribir algo serio de una vez. Mi vida no es la de Henry Miller, pero veremos qué se puede hacer.

 

Los zombies van en moto

Estás cerca de un cementerio y te encuentras con esto:

 

Un bonito despertar:


Seremos de nuevo un imperio

Los Nikis. Uno de los mejores grupos que ha dado la música española.

 

 

 

Baraka

Según los musulmanes, la baraka es una cualidad invisible, excepto por sus efectos, que hace tener grandes éxitos y suerte. Las personas con báraka están cerca de los dioses y están protegidos por ellos. La suerte de esta gente puede proyectarse e incluso se contagia.

Pues bien, desde el día que dejé el trabajo me convertí en un ser con báraka. Yo trabajaba de promotor de telefonía móvil. Ese trabajo me disgustaba mucho y sentía que estaba echando mi vida a la basura. Mi “yo creador” estaba muriendo día a día en aquel puesto de trabajo. Estaba convirtiéndome en una pieza más del gran engranaje del mundo capitalista. Allí estaba agotando mi alma. Me estaba cosificando. Me estaban creciendo raíces en los pies y ramas en las manos. Dejé de ser una persona sin ilusiones porque sólo generaba dinero para comprarme cosas. Y en realidad, las únicas cosas que quería eran libros y música. ¿Realmente hacía falta sacrificar 7 horas al día durante 6 días a la semana, todos los días de mi vida para poder conseguirlo? Tenía un contrato indefinido y lo rechacé. Envié a la mierda a la empresa y todo el materialismo que la envolvía. Yo no quería convertirme en una rata más. Yo era un artista, un creador y no un vendedor de teléfonos de mierda.

Decidí volver estudiar. Pero no quería estudiar el módulo de informática que estaba haciendo, no. Estaba apuntado a un módulo de informática porque creía que me gustaban los ordenadores y teniendo un título informático se me abrirían muchas puertas en el mundo laboral. Era un hipócrita que sólo pensaba en el dinero.

 

¿Quién era yo? ¿Qué quería yo? Yo era una persona preocupada por lo que pasaba en el mundo que de vez en cuando escribía, aunque no demasiado bien. Quería vivir la vida y no quería que el dinero me condicionase a la hora de tomar decisiones. Sólo quería hacer lo que verdaderamente me gustase.

 

Cuando acabé EGB mis padres me dijeron que yo no valía para estudiar. Yo me lo creí. Me arrebataron enseguida mis ilusiones y me convencieron de que estudiase formación profesional. Lo hice y, hoy en día, todavía no me ha servido ese título para nada. No quería volver a cometer semejante equivocación. Ahora que tenía capacidad de decidir por mí mismo y con 23 años a mis espaldas iba a hacer lo que siempre quise hacer: estudiar una carrera que me gustase.

Para eso, tenía que matricularme en bachillerato y hacer los dos cursos, pero no importaba, quería luchar por mis sueños. Fui a matricularme y cuando entregué toda la documentación la secretaria me dijo: “veo que ya has hecho un módulo superior de administrativo, eso significa que no será necesario que hagas primero de bachillerato, tú pasarás directamente a segundo”.

Era la primera vez que el título de administrativo me servía realmente para algo útil. Eso significaba que me ahorraría un año. ¡Un año! No acababa de comenzar mi nueva aventura y las cosas ya comenzaban a salirme bien. Estaba comenzando a creer la patraña de Paulo Coelho y su alquimista, que dice que si luchas por algo con todas tus fuerzas, todo el universo se conspira para que la consigas. Pero bueno, Paulo Coelho puede decir eso, que ha vendido más de 20 millones de libros en todo el mundo. No creo que se ponga a decir semejante memez un escritor que esté en casa comiéndose los mocos.

En fin, a lo que íbamos: Me matriculé en segundo de bachillerato y decidí emplearme al máximo para demostrar que yo sí que valía para estudiar. Aunque muchas veces pensé que estaba equivocándome, que estaba haciendo el gilipollas, que era un iluso, que nunca iba a hacer nada en la vida, que los que decían que yo era un idiota que no servía para estudiar tenían razón. Tenía mucho miedo de equivocarme de nuevo.

 

Cuando me matriculé me di cuenta de un grave error: yo quería hacer letras y me inscribí en el bachiller de letras. Pero lo que no sabía es que había clases de latín. Yo no sabía nada de latín, y todos los que estaban en segundo ya habían dado durante el primer año esa asignatura. Yo tenía que aprender en un año lo que todos aprendían en dos.

Comenté mi situación a la profesora de latín. Ella me dio ánimos. Me dijo que no era la primera vez que tenía un caso así y que si me aplicaba podía aprobar. Cuando pasaron las primeras semanas me di cuenta que no me iba a hacer falta esforzarme mucho para aprobar. La profesora no enseñaba nada. En su clase nos dedicábamos a hablar de cualquier asunto menos de latín. A veces nos poníamos a hacer fotos, uno se ponía a hacer abdominales, yo me ponía a leer, otras estaban comentando la actualidad del corazón... llegó el examen de la primera evaluación y a la profesora le daba igual que hablásemos entre nosotros durante el examen. Pude copiar el examen del que estaba delante sin mayor dificultad. Saqué un 7,5 sin saber ni las declinaciones ni el verbo sum (Sigo sin saber nada). La profesora me felicitó por mi gran examen y me dijo que estaba muy orgullosa de mí porque sin haber dado antes latín había sacado una buena nota. Yo le dije que había estudiado mucho durante toda la evaluación, y, aunque había cosas que no sabía muy bien cómo hacerlas, las contestaba por intuición. Ella se quedó muy sorprendida con mi explicación, se pensó que yo era un chico inteligente. Un compañero que estaba escuchando mi conversación con ella, más tarde me confesó que tuvo que aguantarse la risa cuando le explicaba a la profesora que hacía el examen por intuición.

 

Hasta ahí me había llegado la suerte. Habían colocado en mi clase a la profesora más incompetente y más pasota de toda España para que pudiese aprobar sin dificultad esa asignatura que, en caso de haberla impartido una profesora medio normal, no hubiese aprobado nunca.

 

Terminaron los exámenes de la primera evaluación. Logré un gran éxito en literatura con un flamante 10. Era mi asignatura favorita. Muchos compañeros de clase no entendían cómo me podía gustar la literatura o la filosofía. Sin embargo, yo no entendía que a ellos les pudiera gustar el tuning, las discotecas, y que comprar ropa fuese su principal afición.

 

Cuando ya estábamos en la segunda evaluación vino a verme el jefe de estudios. Me dijo que las asignaturas que tenía ahora eran incompatibles. Me comentó que como no había hecho primero estaba obligado a tener como asignatura optativa latín de primero. Es decir, en vez de tener la literatura como asignatura optativa, debía hacer más horas de latín con la profesora incompetente.

Me jodió mucho que me quitasen la asignatura de literatura. Era una asignatura de las que realmente me interesaba. Se lo comenté a la profesora de literatura y también lo lamentó. Me dijo que era una lástima perder al único alumno que se interesaba de verdad por la literatura. Me despedí de ella y afronté la nueva situación. Eso significaba que la nota media descendería muchísimo a final de curso sin ese diez que iba a sacar en literatura. Además, haciendo latín de primero no tendría a nadie de quien copiarme para poder aprobar y me delataría. Era el fin.

 

Me marché de la clase de literatura y poco más tarde pasé por delante de la sala de profesores y vi que la profesora de literatura estaba hablando con la de latín. No sabía qué se estarían diciendo. Pero nunca antes las había visto hablando y era extraño.

Un día más tarde, la profesora de literatura vino a hablar conmigo y me dijo: “He hablado con la profesora de latín y hemos hecho un trato. Verás, como tú ya tienes la asignatura de latín de segundo y la estás aprobando sin dificultad, le he propuesto, que en la casilla del boletín donde aparece la nota de latín de primero te ponga la que saques conmigo en literatura y así no tendrás que abandonar la asignatura. No me ha puesto ningún problema. Espero que estés contento. ¿No decías que te gustaba la literatura?”

 

Era un ángel venido del cielo. Tenía la suerte del que lucha por sus sueños, del que sabe lo que quiere, del que posee la baraka, del alquimista. El viento soplaba a mi favor. La profesora de literatura se había inventado una pirula impresionante para que pudiese continuar haciendo lo que me gustaba. ¿Cómo le podría agradecer ese gesto solidario?

 

Llegaron de nuevo los exámenes. Todas las asignaturas las superé sin mayor dificultad. No me presenté a ciertos exámenes porque no había estudiado pero las recuperé después sin mucho esfuerzo. Iba bien en todas las materias menos en una: INGLÉS. Nunca he sabido nada de inglés. Desde EGB siempre suspendía inglés para septiembre. Siempre he sido un completo inútil para conjugar nada. Para mí resulta todo abstracto. Ya sé que soy gilipollas, ya sé que me vais a decir que el inglés es el idioma más fácil del mundo, que es cuestión de práctica, de estudiar, que es matemático. Pero a mí no me entra. Son un negado y un inepto. Doy la razón a todos los que decían que no valía para estudiar tan sólo por esta asignatura. Además, durante los cinco años que hice administrativo no hicimos nada en clase de inglés. El profesor que tenía era igual que la profesora de latín de ahora. En sus clases lo único que hacíamos era hablar de Crónicas marcianas, de Gran hermano, de Operación triunfo y poco más. El profesor nos contaba sus sueños y, a veces, incluso, le contábamos los nuestros y nos los interpretaba. No lo critico. Debo decir que sus clases eran las más amenas y divertidas que hice durante aquella etapa. Además, el hombre sabía muchísimo sobre cualquier tema. Decía que pasaba de dar clases porque simplemente no veía ningún interés en nosotros. Cuando llegaba el final del curso nos preguntaba uno a uno qué nota creíamos que íbamos a sacar, después no hacía examen y ponía esa nota que habíamos dicho. Era un genio.

Ahora estaba pagando las causas de tanta holgazanería. Incluso he viajado a Estados Unidos e Inglaterra y no he aprendido una sola palabra decente. Esa asignatura haría que todo el curso se me fuese a la mierda. Suspendí la primera evaluación y la segunda y por fin llegó el examen de la tercera.

Pusieron un texto que me sonaba de algo. Lo leí y pronto lo reconocí. Era el estudio sobre un científico que había descubierto que a través de la genética no era posible prolongar la vida más de 115 años. Lo supe por algunas palabras clave que habían en el texto, pero no porque las entendiese sino porque ese mismo texto ya lo había leído en castellano en algún periódico. Sabía qué decía el texto sin saber qué ponía. Pude contestar a las preguntas tipo test y las acerté todas. Luego contesté como pude las preguntas para desarrollar. Finalmente, debía escribir una redacción sobre la death penalty. Aproveché para maldecir en inglés al gobierno americano, y para rellenar un poco metí unos cuantos fragmentos de canciones que me sabía de memoria. El resultado: que aprobé no sé ni cómo.

 

Hoy he recogido las notas. Ya es oficial: he aprobado todo. Ahora tan sólo me queda superar el selectivo. Debo confesar que no estoy muy contento, porque he sacado un 7,20 de media, y es poco para lo que quiero acceder (periodismo o comunicación audiovisual), pero como ahora estoy convencido de que los dioses me protegen, de que tengo baraka, sé que si esto ocurre así es por algún motivo concreto. La suerte está de mi lado y escoja el camino que escoja, me acompañará a donde vaya.

 

Tan sólo me queda hacer una pequeña mención especial a los que me ayudasteis y me apoyasteis. A los que nunca me habéis reprochado nada. Gracias a todos los que habéis creído en mí. Gracias por esa fuerza. Estoy convencido de que esos dioses protectores sois vosotros.

 

Ya estamos en la recta final. Tan sólo queda el último obstáculo. Hemos llegado hasta aquí... y ya nadie nos podrá parar.

 

¡Hasta pronto!

Parte oficial de guerra

 

Desde el cuchitril oficial del estudiantilísimo.

Correspondiente al día de hoy, primero de junio de 2006. Año triunfal.

En el día de hoy, acabados los exámenes de segundo de bachillerato. Han alcanzado las tropas estudiantiles sus últimos objetivos escolares.

 

El bachillerato ha sido aprobado.

Está escrito

<>Siempre que voy al supermercado a comprar un par de cosas tiene que pasar algún incidente en la caja. O bien no funciona la tarjeta, o bien no pasa el código de barras y tienen que llamar a alguien para que lo arregle, o bien al de delante no le salen las cuentas de lo que ha comprado o bien se pone a protestar sobre cualquier cosa y, claro, piensas en irte a la caja de al lado donde están avanzando répidamente, pero piensas que lo van a solucionar enseguida , así que te quedas mientras ves pasar a los que están en la caja de al lado y te arrepientes de no haberte ido a la otra caja. Luego, si te pasas a la otra caja compruebas que el que iba delante de ti ya se ha ido y los de la caja en la que estabas antes avanzan rápidamente mientras tú todavía estás haciendo cola en la otra caja, y reza para que no suceda nada ahora. La cuestión es que pierdes media hora haciendo una compra que, como mucho, deberías haber tardado 5 minutos.

<> ¿Por qué? !!!!!!!!!!!!!!!!
<>

Nunca hay un adiós total entre dos ñieris...

Nunca hay un adiós total entre dos ñieris...

Te acabo de dejar en el aeropuerto. Te has alejado por la puerta de embarque llevando torpemente unas maletas cargadas de sueños y ambiciones. Eran esas maletas antiguas, viejas y duras que una vez me dijiste que te llevarías vacías para traértelas llenas de dólares.

Aun así te fuiste ligero. Entre otras cosas, porque te deshiciste de todas las fotos en las que estaba plasmado el pasado que no quieres recordar. Las tiraste a la basura como quien tira unos papeles inservibles que sólo te traen malos recuerdos, o lo que es peor: recuerdos de una infancia que nunca tuviste.

Eran fotos en las que aparecía tu madre sonriente, de la que no te has despedido al marcharte y que ni siquiera sabe que te has ido de España. Esa vieja de la que no quieres saber nada porque te siguen doliendo en tu corazón, más que en tu carne, las palizas que te propinó durante toda tu infancia, por las que a veces te ingresaron en el hospital y tuviste que mentir a los médicos, coaccionado por ella, sobre el origen de tantas heridas. Una madre que a veces no te abría la puerta de casa porque estaba disgustada contigo y te hacía pasar noches enteras vagando por la calle o durmiendo en el zaguán. Tiraste fotos de esa madre que no quiso llevarte al colegio, que te dejaba en casa solo y obligándote a limpiar, como si fueses un gato más de los cientos que tenía. Hasta que a tus 10 años, la asistente social la amenazó con quitarle tu custodia si no te matriculaba en la escuela. También tiraste fotos de un niño vestido de blanco porque tu madre creyó que tú eras un enviado de Dios y, en agradecimiento a él, te vestía siempre de blanco, lo cual provocó la mofa de tus compañeros de clase y consiguió que repudies por completo el color blanco.

Tiraste unas fotos en las que nunca había un padre que viese cómo ibas creciendo. Un padre que os abandonó cuando tú todavía eras un crío. Recuerdo cuando no hace mucho partiste en su búsqueda con los pocos datos que tenías de él y lo encontraste lejos, en Galicia, viviendo con otra mujer en una casa en la montaña. Cuando te vio no te reconoció, tuviste que decirle que tú eras aquel niño que abandonó con 2 años, que no querías nada de él, que no buscabas su cariño, que no querías pedirle cuentas, que sólo querías saber quién era ese padre que aparecía en unas fotos borrosas que ahora ya no tienes. Me confesaste sentir envidia por esos hermanastros que conociste, porque ellos pudieron disfrutar de tu padre y tú no.

También te has ido ligero porque te has deshecho de toda la colección de vinilos que fuiste compilando con tanto entusiasmo. Los comprabas en aquella tienda del viejo a la que tantas veces te acompañé. Te comprabas discos muy dispares, desde los típicos de Michael Jackson, tu gran ídolo, pasando por Alaska y cualquiera que te recordasen tus queridos años 80, hasta discos de canciones infantiles como los de Enrique y Ana, que escuchabas para llenar el vacío de tu niñez.

Te has deshecho de todos tus dibujos, de todos los comics que has ido dibujando, de todas las pinturas, de todos los utensilios de dibujo y de todos tus lienzos. Pero te has llevado contigo la calidad y destreza del gran pintor y dibujante que eres, cosa que no podrás perder y dejar en ninguna parte.

Te has deshecho de la mayoría de libros que tenías, de muchísimos cedes que tenías, de una infinidad de cassetes de música. Incluso aquellos en los que grabábamos entrevistas ficticias en la playa, en las que imitábamos a pervertidos sexuales, marujonas, sexólogos desatinados, travestis, putas, abducidos...

Has tirado todos los documentos de tu pasado. Los boletines de notas del colegio, las cartas, las postales, los retratos... todo. Tu pasado ha muerto. Eres otro hombre. Ahora empiezas una nueva vida sin tara alguna.

Cuando te has ido y he visto el asiento del copiloto vacío he recordado cuando me contabas cómo descubriste el manga y Japón. En plena adolescencia, angustiado por el trato y los insultos de tu madre, encontraste un mundo que te permitió soñar y olvidarte de la bruja. Me contabas cómo las aventuras de esos personajes de manga te trasladaron a una nueva dimensión. El romanticismo de algunos comics te hechizó y, a partir de entonces, Japón fue tu patria espiritual. Siempre creíste que allí vivía ella, el gran amor de tu vida, esa chica que nunca conocerás en esta vida porque dices que vosotros os amáis por encima de la vida, de la muerte, del universo y por encima de todos los tiempos. Dices que os miraréis eternamente, sin que os canséis, porque en este universo no podrás contemplar nada más hermoso que sus ojos. Por eso siempre andas convencido de que ella te espera en algún lugar muy lejos de este mundo podrido.

Al volver del aeropuerto he visitado el piso en el que estabas viviendo. Era un piso que te alquilaron mis padres, aunque yo no quería que te cobrasen, pero tú insististe en que no querías vivir como un mantenido y quisiste pagar para no sentirte mal.

He visto las cosas que has dejado al no poder llevártelas. Me has dicho que me las quedase. He visto el ordenador en el que escribías tus relatos y tus novelas. Era el ordenador en que ibas a escribir la obra maestra que te convertiría en un escritor de éxito mundial. Te dije que no pensaba quedarme con tu ordenador, que en cuanto estuvieses asentado allí te lo mandaría por correo. Pero me dijiste que no, que me lo quedase, que estabas muy agradecido a lo que había hecho por ti. Pero yo te dije que no, que no me debes nada. Pero volviste a insistir en que me lo quedase, me dijiste que lo utilizase y escribiera en él mi primera novela, que tú no tienes apego a las cosas materiales, que el dinero va y viene y, además, pensabas comprarte allí un portátil y si no me lo quedaba no te quedaría otro remedio que tirarlo al río. Al final he decidido que guardaré tu ordenador, pero no será mío sino que seguirá siendo tuyo y te lo mandaré cuando quieras.

También he visto tu órgano cubierto de polvo. Ese que te compraste con tu primer sueldo cuando trabajaste en el Burguer. Ese con el que soñabas componer melodías tan buenas como las de tu querido Alejadro Sanz, canciones poperas como las de Michael Jackson y como todas esas canciones que triunfaban en América. Me has dicho que lo utilice y que aprenda a tocar bien el piano. Yo te he vuelto a decir que te lo mandaré cuando estés allí. Ese piano es tuyo y forma parte de ti.

Luego me he metido en la habitación de los trastos y he visto que estaba tu radiocasete. Lo he mirado y me ha traído muchísimos recuerdos. He reparado en una cinta que te has dejado puesta dentro. Quizás, al estar allí dentro, te has olvidado deshacerte de ella. Al pulsar play he oído que se trataba de una de las cintas que grabábamos en la playa en el año 98, ese año que tantos recuerdos nos trae, cuando la gente parecía amistosa y cuando no existía tanta falsedad.

Luego me he sentado en la silla en la que tú te habrás sentado un millón de veces. Me he puesto a recordar cuando íbamos a Valencia y nos metíamos en la catedral para confesarnos y preguntarle al cura, mientras aguantábamos la risa, cómo podía aguantar tanto tiempo sin follar. Recuerdo que ese día también fuimos a una tienda en la que vendían material religioso y tú preguntaste, con semblante serio, si tenían incienso para hacer una misa negra. Qué risa cuando vimos la cara de la beata escandalizada que creía estar ante el demonio personificado. Nos rogó que utilizáramos el incienso tan sólo para celebrar misas buenas. ¿Y recuerdas ese domingo por la mañana que pasé por tu casa cuando yo estaba completamente borracho y nos fuimos a misa? Qué divertido fue hablar con el cura para decirle que las misas son más interesantes que la programación de TV y que nos gustaban mucho las historias mitológicas que cuenta y le preguntábamos si de verdad había alguien que se las creyese. Después, comulgabamos tranquilamente ante la estupefacción del cura que no sabía si servirnos el cuerpo de Cristo.

También recuerdo un día que paseábamos y una chica se nos acercó para animarnos a donar sangre y tú te inventaste que eras Testigo de Jehová y le preguntaste cómo se le ocurría andar por la calle pidiendo sangre para ir contra la voluntad de Dios.

O el día que estábamos aburridos en el paseo marítimo y te dedicaste a preguntar a toda la gente con la que nos cruzábamos si sabían dónde había algún puticlub cerca. Lo mejor era observar las caras de las gentes.

Nos sentíamos sumamente pletóricos provocando a la gente como auténticos bohemios subversivos. Aunque, en realidad, tan sólo éramos dos adolescentes gilipollas haciendo el imbécil.

Pero los recuerdos que más resuenan en mi cabeza son todas esas charlas que hemos tenido. Horas y horas de pláticas infinitas hasta ver el amanecer, recorriendo todas las calles de Cullera, observando a la gente, hablando de recuerdos, de ideas, de miedos, de alegrías, de incomprensión, de nuestro día a día.. ¿Cuántas cosas habremos vivido juntos?

Una de las cosas que más me ha sorprendido a lo largo de toda tu vida es lo solo que has estado siempre. Sobre todo porque siempre te he considerado un genio y que tienes una mente con una lucidez increíble y con una personalidad única. A veces me recuerdas a Ignatius, el protagonista de la Conjura de los necios pero a la española. Más bien, eres el último hidalgo viviente, el último idealista, el último soñador. Eres ese Don Quijote que tanto odias y que dices que por culpa de él se han talado inútilmente demasiados árboles en el mundo imprimiendo ediciones y ediciones de El Quijote, y que ya es hora de que aparezcan más escritores españoles aparte de Jaime Peñafiel.

Tus discursos estaban cargados de un humor que nadie, o casi nadie, ha sabido ver. Por eso, muchos necios se han conjurado contra ti. No han sabido cómo eres, no te han conocido interiormente y se han limitado a juzgarte por tus palabras de odio hacia el mundo. No han visto al ser luminoso que hay dentro de ti. El mundo te ha dado la espalda porque no han captado la profundidad y el dolor de tus palabras, no han visto a ese niño que grita y necesita comprensión. No entiendo por qué no te adora todo el mundo, si una persona como tú tan sólo sabe hacerse querer.

Tampoco he entendido otras cosas, por ejemplo, que pese a toda la educación que tu madre no quiso darte, eres la persona más educada, con más modales, con más talante y con más caballerosidad que he conocido en mi vida. Imagino que toda esa educación con la que tratas a la gente y de la que haces gala, es inversamente proporcional a la forma que te ha tratado a ti la vida.

Creo que no andaba desencaminado aquel que te dijo una vez que una persona que ha vivido lo que tú has vivido lo más lo normal es que hubiese acabado loco, en la cárcel, drogaditco o suicidándose. Tu odias las drogas y estás un poco loco, pero recuerdo tristemente cuando me contaste que intentaste quitarte la vida. Llevabas mucho tiempo diciéndolo, pero nunca pensé que lo hicieras. Odiabas vivir sólo y anhelabas estar con una chica que te quisiese de verdad. Un día decidiste tomarte muchísimas pastillas, media botella de anís y rematarte cortándote las venas. Por suerte te arrepentiste a tiempo, te llevaron en ambulancia, estuviste en el hospital sin que nadie supiese que estabas mal. Yo no me enteré hasta que pasados unos días viniste a mi casa con el parte médico a contarme lo que habías intentado hacer y me enseñaste las marcas de tus muñecas. Menos mal que nunca más se te ha vuelto a pasar la idea por la cabeza. Después de aquel día te diste cuenta que amabas la vida. Todo lo que a lo largo de estos años no te ha matado, sin duda, te ha hecho más fuerte. Fortísimo.

Pero lo que más me sorprende de esta amistad es que tú y yo seamos amigos. No coincidimos en nada, no tenemos la misma perspectiva de la vida, somos políticamente opuestos, concebimos el mundo de distinta forma. Tú pareces el hijo de Adolf Hitler y yo el del Che Guevara. Recuerdo ese día, al poco tiempo de conocernos, que estuvimos hablando de política y cuando tú insultaste al Che comenzamos a pegarnos y te volaron las gafas. ¿Qué curioso no? Tú odias a los inmigrantes y a mí me importan una mierda porque odio a todo el mundo indiscriminadamente. Tú odias a los comunitas y yo odio a los fascistas. Tú odias a los judíos y a mí me importan 0. Tú adoras Estados Unidos y a mí me parece el peor país del mundo. Odias la lengua castellana y a mí me parece la más bonita que existe. Odias el Quijote y yo pienso que es una obra maestra. Somos dos antítesis ideológicas y, sin embargo, estoy en condiciones de decir que has sido el amigo más fiel y leal que he tenido. ¿Me lo puedes explicar? ¿Por qué cojones tú y yo somos amigos? ¡Yo todavía no lo entiendo!

 

Y No sé... ¿Qué más puedo decirte?

 

Toda la suerte que pueda desearte es poca.

Tampoco puedo ser egoísta y decirte que vuelvas.

 

¿Debo decirte que continúes escribiendo tu leyenda?

¿Decirte que nunca he tenido un amigo como tú?

¿Qué ahora hay un vacío muy asqueroso que has dejado cuanto te has ido?

¿Decirte que me joderá mucho pasar por tu casa y saber que no vas a estar allí... ?

 

Sólo puedo decirte que cumplas tus sueños

Y que se te echará jodidamente de menos hijo de la gran puta.

 

Nos volveremos a ver.

Que tenemos que hablar de muchas cosas,

Compañero del alma, compañero.

 

Burlas

 

 

Se está terminando el curso y en todo este tiempo no he conocido a nadie que valiese la pena o que me hubiese gustado ser su amigo. La gente con la que he compartido aula es muy distinta a mí. Ninguno ha captado cómo soy. Para colmo se piensan que soy gilipollas y como no hablo mucho se creen con derecho a mirarme con cierto aire de superioridad.

No hace mucho, uno de esos niñatos me vio ensimismado y me preguntó qué pensaba. La pregunta me pareció tan estúpida que contesté de broma: “estoy intentando averiguar algún sistema efectivo para suicidarme”. Los que estaban escuchando abrieron sus ojos como platos, se pegaron codazos entre ellos y se miraban como diciéndose “¿Has oído lo que ha dicho el raro de la clase? ¡Qué fuerte! ¡Se quiere suicidar! ¡Está mal de la cabeza!”. No se daban cuenta de mi tono irónico (de hecho, algunos, al principio de curso preguntaban a los profesores qué significaba la palabra “ironía”), cosa que me daba igual. Pero el asunto fue a más y ahora, cuando llego a clase, me ven y me dicen: “¿Todavía estás vivo?” y entre ellos sueltan unas carcajaditas contenidas y se miran con complicidad. Quieren divertirse burlándose de mí porque se creen que no me entero. Pero para mí todo esto es una diversión y por eso les sigo el juego y les digo: “sí tío, no me he suicidado. Todavía no he encontrado ningún sistema de suicidio que no duela”. Y entonces uno me replica: “podrías tirarte desde un puente” y yo contesto: “sí, pero yo quiero hacer una matanza antes de suicidarme. Me gustaría venir a clase y mataros a todos”. Luego se vuelven a mirar entre ellos aguantándose la risa. Saben que luego tendrán algo que contar al resto para echarse unas risas a mi costa. Dirán: “ahora dice que nos quiere matar a todos” y se descojonarán todos juntos.

Me gusta que crean que se ríen de mí. Todo eso me dice muchas cosas de esa gente. Son tan superficiales que no saben ver más allá de sus narices. Jamás han pensado por sí mismos. Sus cerebros sólo están llenos de mierda. La única preocupación que tienen es ir al gimnasio para trabajarse los musculitos y comprarse pijerías para creerse más que nadie y con esos objetos sentir que son alguien. Sólo saben hablar de ropa. Estudian por aprobar y no por aprender. Alguna vez me han visto leyendo y me han dicho: “¿Te gusta leer? ¿Tú eres raro no?”. Preguntas ante las que yo me quedaba completamente estupefacto. Ellos no me entienden a mí, yo no les entiendo a ellos. Somos mundos diferentes. Se pueden reír de mí todo lo que quieran. No saben que el que se ríe de ellos soy yo.

 

 

 

Dios ha querido decirme algo

Amigos, como bien sabéis, ayer desafié a Dios a que se comunicarse conmigo. Pues bien, poco después de publicar el post, volví al editor para corregir unas faltas de ortografía y me encontré con esto:

¡Yo no toqué nada! Dios borró todo el contenido del post menos el último párrafo que lo dejó tachado ¿Qué habrá querido decir el santísimo padre? ¿Se estará burlando de mí? ¿Están poniendo a prueba mi fe? Después de ver eso, me quedé toda la noche sin poder dormir. Últimamente padezco de insomnio. De pronto, cuando estaba amaneciendo, mientras yo estaba postrado en la cama y la habitación estaba oscura, un rayo de sol pasó por debajo de la puerta de mi habitación haciendo un reflejo imposible que hizo que se originase un punto luminoso delante de mí con la forma de la Virgen. Yo no tengo muchas experiencias con apariciones marianas, no sé qué se tiene que hacer en esos casos, pero bueno, me quedé mirando el punto de luz misterioso que hacían de mi oscura habitación un lugar místico que se comunicaba con el santo creador. Después el punto de luz fue desapareciendo poco a poco... y yo no me había tomado ácido ni nada por el estilo.

 

Dios, ya que te gusta mi blog, quiero que me hables claro. Quiero que me digas qué significa todo esto. ¿Me vas a hacer santo? ¿Es una señal divina que me indicará el camino? ¿Qué es? Yo soy malo descifrando señales. Agradecería una explicación. Muchas Gracias.

 

Jesusito de mi vida

Nada mejor que ir a misa una tarde cualquiera y sentarse en un banco a mirar toda la ornamentación ostentosa que presiden los altares. No hay nadie. Tengo la Iglesia para mí solo. Puedo cometer una herejía. Pero no. Me consuelo pensando que en la Edad Media me hubiesen quemado en una hoguera en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Nadie me ve. Me arrodillo y pongo mis manos en actitud oradora. Miro a un Jesucristo resucitado que está a la derecha del altar. ¿Le hablo a él o a la virgen que hay a la derecha? ¿O hablo a esa paloma que está encima del sagrario? ¡Joder Dios! ¡Qué complicado eres! ¿No podrías ser uno sólo? Pero bueno, no quiero quejarme. Aún debo agradecer que sólo sois tres. En Grecia eran ciento y la madre. No quiero ni imaginar a los pobres niños de entonces estudiando en clase de religión. Es lógico que surgieran tantos filósofos interesantes: para memorizar todos esos dioses Griegos haría falta ser superdotado. Los que no memorizaban los nombres los enviaban a la guerra y se morían. Selección natural.

Bueno. He decidido que voy a hablar con la imagen Cristo que parece más humano y normal. Es que hablar con una paloma no me estimula mucho y me sentiría un poco loco. Aunque bueno, voy a hablar con una estatua, estoy loco de todas formas.

 

- Hola Jesús. ¿Te puedo llamar Jesús? ¿Sí? Gracias. Verás... que he venido aquí para decirte algo: Me gustaría creer en ti pero no puedo. He visto demasiadas evidencias a lo largo de mi corta existencia que demuestran que todo lo que me contaron en el colegio era mentira. ¿Sabes? He leído un libro de Stephen Hawking en el que habla del tiempo y de la creación del universo. ¡ Está demostrado científicamente que El Big-bang se produjo. Ya sé que la Iglesia dice que quien produjo el Big-bang fue Dios, pero seamos realistas, querido Jesús, somos materia asquerosa formada por átomos y si Dios fuese perfecto no se parecería en nada a nosotros.

<<Por otro lado, Jesús, he aprendido que la Tierra sólo es un minúsculo planeta situado en los suburbios de la Vía Láctea. Para colmo, nuestro tan querido Sol sólo es una insignificante enana blanca; una de las estrellas menos resplandecientes que existen. También sé que en toda la Vía Láctea hay 200 mil millones de estrellas. ¡200 mil millones de estrellas! ¿Te das cuenta de lo que es eso Jesusito? ¿Tú sabes la cantidad de planetas que habrán con las mismas características que en la Tierra en los que se ha podido originar vida? ¿Sabes que cualquier tipo de vida evoluciona hacia la mejora porque la Teoría de Darwin es universal? Estadísticamente es muy probable que existan otras civilizaciones inteligentes en el espacio. Pero eso no es todo, Jesusito de mi vida, aparte de todo el inmenso número de estrellas de nuestra galaxia, dicen que existen más de 100 mil millones de galaxias como la Vía Láctea. ¿Sabes multiplicar de cabeza? Intenta multiplicar 100 mil millones por 200 mil millones de estrellas y te dará el posible número de estrellas que hay en el universo. Ahora coge este número y multiplícalo por una media 9 planetas por estrella. (Habrá estrellas sin planetas y otras estrellas que tendrán muchísimos más planetas que aquí, así que estamos calculando por lo bajo. ¿Sabes el número de planteas que hay? Supongamos que de todos esos planetas sólo 1 de cada 9 tiene las mismas características de la Tierra. ¿Cuántas posibilidades hay de que se forme la vida niño Jesús?

<<Por eso te pido que pienses bien. No somos tan grandes en el universo. Es de un egocentrismo increíble creer que Dios, en caso de que existiese, te enviase a este minúsculo planeta. Me parece una falta de sensatez y de humildad increíble. Reconócelo, Jesús: no eres nadie. Sí, dijiste cosas interesantes. ¿Pero cómo te atreviste a afirmar que eras el hijo de Dios? ¿No tienes vergüenza o qué? ¿Por qué no asumiste que tu madre era una puta que se tiró a un vecino y luego el gilipollas de José se creyó la historia del ángel Gabriel y del hijo de Dios? ¡Asume que eres un bastardo joder! No quiero traumatizarte pero es así coño.

<<Pero bueno, tú no tienes la culpa. En tu época no teníais la información que ahora manejamos aquí. Aún así, aquí se siguen diciendo cosas de boca en boca como si fuesen verdad. Así que no me extraña que en aquel tiempo un rumor como una resurrección se la creyese todo el mundo y corriese de boca en boca. No hace mucho, aquí en España, se difundió un bulo de un programa de televisión que decía que en un programa de sorpresas salió una chica que se untó el coño de mermelada para que el perro la degustase. ¡¡Y todo el mundo se la creyó!! ¡Y eso que vivimos en la era de la información, de Internet y de la comunicación instantánea! ¿Si esto ha pasado ahora qué no iba a pasar en tú época Jesusito de mi vida?

<<Me gustaría que hicieses algo, Jesusito, si es cierto que cuando resucitaste ascendiste a los cielos quiero que bajes. Aún estarás por el espacio rodando por la Tierra como un satélite. ¿Debe ser aburrido no? Bueno, lo que te decía: que bajes y les digas a los curas y a los que se están creyendo lo que dicen que todo es mentira. Diles que todo ha sido un malentendido histórico. Que tú no pretendías provocar esto que está pasando. Quiero que rectifiques el gran error. Hay mucha gente aferrada a lo que dicen esos impresentables de los curas creyéndose que haciendo lo que hacen ahora serán recompensados en el cielo. ¿A que eso es mentira Jesusito? Hubo un tal Carl Marx que dijo que la religión es el opio del pueblo. Quiero que bajes y lo digas. Diles que se preocupen de lo que verdaderamente importa, que no crean que sacrificándose un poco obtendrán el cielo y que dando un poco de limosna en el cepillo de las Iglesias basta. Diles de una vez que en el cielo no hay nada. Ven con el látigo que cogiste cuando entraste en el templo que estaba lleno de mercaderes y tira al Benedicto del puto Vaticano. ¿Qué significa tanto oro y tanta ostentación poderosa por una religión que predica el amor y la pobreza? ¿Somos estúpidos o qué? ¡Debes parar eso! ¡No han entendido una sola palabra de lo que dijiste! ¿Sabes qué hacen ahora? Resulta que todos los Domingos es preceptivo ir a misa para escuchar la palabra de Dios. Allí intentan imitarte como en la última cena y reparten pan y vino a todos los que van. ¡Serán estúpidos! ¡No entendieron que con ese gesto tú pretendías enseñar que quien tuviese un trozo de pan lo tenía que compartir con todo el mayor número de personas posibles independientemente de su raza, religión o estatus social, e independientemente de que hubiese algún traidor entre ellos! ¡Y allí están ellos haciendo el gilipollas con las hostias consagradas creyéndose que están haciendo una ceremonia mística!

           

            <<Quiero que digas que toda esa historia de la resurrección es mentira. Diles a los humanos que no somos especiales. Que no tenemos alma. Si no me crees, cuando vengas pásate por mi casa y te recomendaré una serie de lecturas que te confirmarán lo que digo. Verás que todo eso que creemos que es conciencia o alma es en realidad el proceso mecánico del cerebro. Podemos elegir, pero esa conciencia y sensación del “yo” sólo está provocada por una cosa: por nuestra increíble inteligencia y memoria sensitiva y por nuestra capacidad de imaginar. No sé si sabrás que el cerebro funciona como si fuese una gran biblioteca, constantemente está buscando ideas, va de un lado a otro, de un recuerdo a otro, de una interpretación a otra. Es una gran máquina, pero nuestra deficiente percepción nos hacen creer que somos algo fuera de lo normal, algo infinitamente superior a los animales. Pero no, sólo es un cerebro hiperactivo. Nada de almas. Mierda. Pura mierda. No me hacen falta dioses. Se pueden tener principios morales y éticos sin necesidad de un Dios. Se puede ser humano sin llevar crucifijos encima.

 

            <<Tampoco quiero agobiarte Jesús. Pero esto te lo pido porque yo intento decirlo y no me creen y pienso que si tú vinieses a aclararlo cerrarías la boca a esos putos bocazas de la Iglesia y ganaríamos en algo ¿no crees? Pienso que igual te reencarnaste y no lo sabemos. Estoy seguro que si lo hicieses te volverían a crucificar a la moderna. Hoy si vinieses afirmando que eres el hijo de Dios seguramente te encerrarían en un manicomio y no te harían ni caso. Así que ándate con ojito, que esto no es lo que era antes. No aceptan nuevas reencarnaciones de Cristo ni nada que haga cambiar sus formas de pensar. Se han quedado con lo que escribieron esos cuatro evangelistas más fantasiosos que Tolkien. Por eso me resulta extraño: se creen que vino un hijo de dios hace 2000 años pero si ahora viene uno diciéndolo le tachan de loco. ¿Quién está mas loco? ¿El que dice que es el hijo de Dios o el que lo cree?

 

            <<No entiendo nada, Jesusito. Esos que hablan en tu nombre cada vez dicen una cosa. Últimamente han dicho que el Limbo no existe. ¿En qué quedamos? ¿Es que pueden reunirse unos en una mesa a decidir asuntos puramente divinos? ¡Me van a volver loco Jesusito! Encima antes dijeron que Dios creó el mundo, cuando vieron que la Tierra tenía más años que en el Génesis dijeron que Dios estaba en los cielos, después de volar dijeron que Dios era el causante del Big-bang, cuando se demuestra que el big-bang estalló por la condensación dicen otra cosa. Ahora, sin ir más lejos, ese tal Benedicto XVI dice que Dios es amor. Yo no lo entiendo muy bien, ¿No saben dónde colocarlo o qué? Además me hace mucha gracia eso de “Dios es amor” porque muchos dicen que el amor no existe. Por lo tanto Dios no existe. Otros dicen que el amor es una mierda. Otros que el amor mata y no quiero pensar que Dios es un asesino en potencia. O si pensamos que el amor también se da entre homosexuales podemos pensar que Dios es homosexual, por lo que podríamos entrar en pleno conflicto con la Iglesia y se podría destruir ante esta serie de silogismos sin sentido. Mejor no pensar en eso ¿No crees Jesusito?

 

            <<Sé qué estarás pensando. Igual tu propio ego te impide enfrentarte a la humanidad. Prefieres que todo siga como está. Bien, sigue ahí, flotando en la órbita terrestre. ¿Por qué nadie te ha visto? Bueno... es un tema aparte. Sé que si no vienes el tiempo pondrá las cosas en su sitio. Lástima que yo no viviré para verlo. Aunque será una lucha difícil: los católicos con eso de no follar con condón se reproducen más rápido que los que prefieren utilizar preservativo, no casarse y abortar si es necesario. En fin, esperemos que la ciencia siga avanzando, y que gracias todas estas evidencias históricas y científicas dejemos de ser unos ignorantes que hablan con estatuas.. Como yo ahora.

 

            <<Bueno Jesusito de mi vida que eres niño como yo, me voy, no te molesto más. Si te gusta mi plan me llamas al teléfono. ¿Tienes saldo no? Pues eso. No hace falta que te lo diga porque se supone que tú lo sabes todo. Aunque bueno, yo creo que sé más que tú. Soy más listo que Dios. JAJAJAJA. Oye, se me acaba de ocurrir una idea. ¿Y si digo que yo soy tú? ¿Que yo soy el nuevo Jesucristo del 2000 y me voy a predicar por ahí? Podría hacer una página web contando las nuevas verdades de Jesús. ¿A que es una genial ideal? ¡¡Sí!! Voy a crear una web donde colgaré las nuevas revelaciones divinas. ¡¡Genial genial!!

<< ¡Hasta pronto Jesusito! ¡Voy a casa a publicar! Cuando veas el post me dejas algún comentario con una señal tuya que me demuestre que me has leído y que existes.

 

ADIOSSSS

Las farmacias son lugares que invitan a la reflexión y a la enfermedad

Las farmacias son lugares que invitan a la reflexión y a la enfermedad


Nada más entrar en la farmacia siento ese característico olor de medicina concentrada. Seguramente algún día se demuestre que el aire de las farmacias es tóxico. Allí dentro mires a donde mires encuentras un cartel de publicidad. Comida para bebes, esnifadores para los mocos, caramelos, etc.

Me pongo en la cola. Están atendiendo a una chica que está pidiendo mil medicamentos. Los que van a la farmacia todos los días son hipocondríacos o están a punto de morirse. A mí no me gustan las farmacias. Intento evitarlas siempre que puedo. Estar allí significa que algo va mal.

La hipocondríaca se va con una bolsa llena de medicamentos. Seguramente al llegar a casa los mezcle todos en una olla exprés y se los tome como si fuesen los garbanzos del puchero. Deberían hacerles un tratamiento a esos yonkis.

Ahora están atendiendo a la que está delante de mí. Va con su hija. Es una cotorra de cuidado. Le está contando la vida al farmacéutico. Odio a la gente que no pide las cosas y se va. ¿Por qué tienen que contar más de lo que interesa? Cuando trabajaba en telefonía móvil odiaba a ese tipo de gente. Los hubiese matado a todos. Si queréis hablar os vais a un parque y conversáis con otros solitarios pero que no jodáis a los dependientes.

- Toma este jarabe. Seguro que con esto la niña no se marea en el autobús. – dice el farmacéutico.

- Pero es que a mi hija no le gusta esto.

- No vale elegir – le dice el farmacéutico dirigiéndose a la niña – tú te lo tomas y a callar. Que se note que eres valiente.

- Bueno pues ya sabes Yolanda – le dice la madre a la hija – si no te tomas esto no podrás ir de viaje.

Qué fácil es hacerle chantaje a los niños. Los Reyes Magos y Papa Noel se inventaron para hacer chantaje a los niños. Parece que sea el único sistema para que aprendan. El hombre del saco, el cuarto de las ratas, el coco, la bruja, los monstruos que se comen a los niños que no se terminan las comidas, los secuestradores de niños que se portan mal. La infancia de un niño está llena de personajes horribles capaces de amargar la infancia a cualquiera. “O te portas bien o te llevaré al cuarto de las ratas y la bruja te pegará y si te escapas el hombre del saco te meterá en su saco y te tirará por un acantilado”. No me extraña que haya tanta gente traumatizada o que acabe mal de la cabeza . No es para menos. Esos malvados personajes están marcando a una generación. Aunque posiblemente antes existían otros verdugos para chantajear a los niños y no lo sabemos. Me pregunto si los romanos le dirían a sus hijos: “Comete todo o vendrá Vulcano y te secuestrará y te quemará el culo con un hierro candente”.

La pubertad y la edad del pavo no se debe al aumento de las hormonas, no. Toda esa tontería e impertinencia que le entra a uno es porque descubre que todos esos hijos de puta no existen y, entonces, el adolescente se libera y hace lo que le da la gana sin temor a ninguna represalia de seres fantástico. Aunque no a todos les ocurre así. Hay muchos que todavía se creen el Nuevo Testamento y piensan que les premiarán en el cielo por sus buenas acciones y se dedican a llevar vidas de santos sin preocuparse de lo que verdaderamente importa.

Después de estar hablando un rato, el farmacéutico se mete en la habitación que está llena de estanterías con medicamentos. El paraíso de los yonkis. Entonces ocurre lo peor. La madre se gira y comienza a hablar conmigo. Se ve que me ha visto con ganas de hablar. Yo no lo puedo evitar.

- Mi hija se tiene que ir de excursión al Safari Park y se marea.

- Vaya por Dios.

- Y claro, se tiene que ir en autobús y es una hora de viaje. Lo que pasa es que tiene que tomarse una ampolla antes de ir y otra antes de volver. Así que le daré la medicina a la profesora y que se la dé antes de que salgan. ¿Qué otra cosa voy a hacer?

- Claro.

- Lo que pasa que no le gusta el jarabe ese. Es muy malo.

No contesto.

El farmacéutico vuelve con el medicamento mágico y lo factura. Después se ponen a hablar otra vez de tonterías. En las farmacias también se cotillea. No me extraña que en la televisión triunfen tanto los programas de cotilleos, si hay un plató de salsa rosa en cada panadería, en cada farmacia, en las colas de las charcuterías y en todos los bares. Los dependientes son los primeros en enterarse de todo. Aunque en las ciudades de mierda las únicas noticias novedosas son las defunciones. Muy de vez en cuando hay algún escándalo de divorcios o cuernos y todo el pueblo se hace eco de la noticia y despellejan públicamente al cabrón que puso los cuernos y se inventan cosas de él. Pero cuando se arma más revuelo es cuando se anuncia la salida del armario de alguien popular en la ciudad (que siempre suele ser falsa), entonces la gente ya no habla de otra cosa y el rumor acaba deformándose de tal forma que acaban diciendo: “su mujer entró en casa y se lo encontró en la cama con dos hombres”.

Al fin la cotorra se va. Yo avanzo un paso y me pongo delante del mostrador. El dependiente mira.

- ¿Qué deseas?

- Unos tapones para los oídos – digo convencido.

Llego a casa. Abro la cajita y leo el prospecto. Cojo los tapones y me los pongo como puedo. Entonces empiezo a flotar. Doy un paseo por casa. Es maravilloso. ¡No escucho mis pasos! ¡Voy en una nube! ¡Ahora podré estudiar sin que nadie me moleste! ¡Sin escuchar a la puta de mi vecina! ¡Sin oír la televisión! Es un mareo pero los sonidos más bajos no los escucho. Esto es como ir colocado. Estoy en mi burbuja. ¡Bien! Podré estudiar.

Mientras estudio pienso en lo maravilloso que es no escuchar a nadie. Si pudiese comprarme una habitación acorazada para no tener que ver a nadie también me la compraría. Sería la Solución Final sin matar a nadie.

Pero pronto me desmorono. Me doy cuenta de una cosa: Los tapones para los oídos no sirven para dejar de escuchar a la voz de mi conciencia.

La alquimia urbanística


Si hoy en día se propagase un incendio que arrasase con de 21 millones de metros cuadrados de vegetación, seguramente en los medios de comunicación se hablaría de una catástrofe natural sin precedentes y los gobiernos iniciarían proyectos de repoblación forestal y campañas publicitarias para concienciarnos del peligro que entraña encender hogueras en el campo. Ahora bien, si los que arrasan esa misma superficie rural en la Comunidad Valenciana son especuladores urbanísticos, no pasa absolutamente nada. Es más, dirán que son actividades prósperas para el desarrollo económico.

Sabemos que la construcción genera cantidades astronómicas de dinero que representan el 16% del PIB español y proporcionan trabajo a muchísimas personas. También sabemos que arrastra a otras actividades económicas desde la siderúrgica, la química, el transporte y activa sectores terciarios como el mercado inmobiliario, las financieras, las aseguradoras, etc. Pero cabe preguntarse hasta qué punto es beneficioso el desarrollo urbanístico a costa de la literal destrucción de toda superficie rural de las costas del Mediterráneo y hasta qué punto es peligroso basar la economía de un país en un sector como la construcción.

Los alcaldes de turno quieren convencernos de la necesidad de cometer estos atentados contra la naturaleza, nos hablan de miles de puestos de trabajo, de un incremento de la población, de turistas ricos que vendrán a vivir a Valencia para dejarse todo su dinero mientras juegan al golf. Hablan de nuestras futuras ciudades como si se tratara de un nuevo Edén donde todos seremos ricos y felices. Es como si Luís García Berlanga viniese a contarnos una segunda parte de la película Bienvenido Mr. Marshall.

Todo esto sonaría bonito y embelesador si no fuese porque obvian algunos detalles tan insignificantes como la temporalidad de los trabajos que genera el turismo de sol y playa (les invito a que paseen en invierno por alguna zona comercial de una zona turística para que saquen una conclusión al respecto) o el hecho trivial de que se necesiten puestos de trabajo estables si es que quieren que la gente se traslade a vivir a la costa. También cabe pensar si los turistas ricos a los que les gusta jugar al golf se han vuelto idiotas y se van a mudar desde sus fincas de Inglaterra para vivir en apartamentos de playa de 70 metros cuadrados.

Viendo el panorama no cabe duda de que los planes urbanísticos que nos acechan son exagerados y tan sólo responden a intereses especulativos. Construyen de forma vertical para intentar hacer cuantos más pisos sea posible y sacar mayor beneficio. Todo esto conduce a la destrucción del litoral y a una gestión insostenible de los recursos naturales. O lo que es lo mismo: el ejemplo urbanístico del que huyen los turistas de calidad. Por otro lado, nadie trata de aumentar la calidad de los servicios que ya se ofrecen, ni intentan recuperar los paisajes naturales de gran atractivo, ni tampoco pretenden hacer ciudades que crezcan proporcionalmente al número de población. Un ejemplo que muestra la incompetencia de los ediles es el que ocurre en Cullera: pretenden hacer 850.000 metros cuadrados de campo de golf, pero todavía no han sido capaces de financiar el césped del campo de fútbol de la ciudad.

A todo esto, como ya se ha visto en Marbella, sabemos que sobre la costa planea la sombra de la corrupción y que algunos sucumben ante las suculentas ofertas de las constructoras. Deberíamos empezar a preguntarnos qué proceso se sigue para que un suelo rústico se convierta en urbanizable.

Los especuladores podrán convertir en oro cualquier cosa que toquen y seguramente seguirán produciendo nuevas “Marinas d´or”. Creerán tener en sus manos el poder de la alquimia. Pero cuando se den cuenta que convertir en oro su propia comida les matará de hambre, puede ser que ya sea tarde para rectificar como hizo el Rey Midas en el famoso mito.

Los locos siempre tienen algo que decir

Domingo. 7:30 de la mañana. Despuntaban los primeros rayos de sol de la aurora. Yo volvía a mi casa solitario y con paso sosegado mientras recordaba el transcurso de la noche. Había visto a mucha gente y había bebido mucho. Volver a casa después de una noche así era deprimente. ¿Por qué salía la gente? No entendía el motivo. Era una pérdida de tiempo. Yo nunca quise ser uno más. Nunca quise ser alguien que hace lo mismo que todo el mundo sin saber por qué. Sin embargo allí estaba yo, volviendo a casa como un idiota más. Sentía asco de mí mismo.

Caminaba por una calle por la que los coches pasaban muy rápidos. Pensé que si uno de esos coches se despistase y subiese en la acera me atropellaría mortalmente. Ese macabro pensamiento me inquietó durante todo el paseo por esa peligrosa calle.

Cuando llegué al final de la calle vi a una anciana muy bajita que arrastraba un carro azul. Ella miró hacia atrás y al verme se detuvo. Cuando llegué a su altura reincorporó el paso y me habló:

- Tienes cara de irte a dormir.

- ¿Qué más puedo hacer a estas horas, señora?

- Pues ahora te contaré lo que me ha pasado: Estaba caminando por la calle de allí delante cuando he visto a una pareja que estaban haciéndolo allí en medio. Me he acercado y les he dicho que son unos desgraciados y unos cerdos. Ellos me han contestado que quieren hacerlo así, que no pasa nada, que si se queda embarazada se lo quita. Entonces ha llegado un municipal y se lo he dicho y el policía en vez de hacer algo se ha puesto a mirar...

- ¿Dónde dice que ha ocurrido eso? – le pregunté curioso, intentando escrutar la salud mental de la anciana.

- Allí delante – y señaló una calle trasversal –. Todas las jóvenes son unas putas. Luego no quieren que las llamemos putas. Y los hombres igual, sólo se las buscan putas y sólo quieren hacerlo con ellas. Escúchame: Tú si quieres una buena chica búscatela fea. Si te la buscas guapa seguro que es una puta.

- Tendré en cuenta su consejo, señora.

- ¡Tú qué vas a hacer! ¡Si los jóvenes sólo queréis hacerlo! No tenéis respeto por nada.

- ¿Está insinuando que yo soy de esa clase de tipos?

- ¡Pues claro! La juventud no tiene respeto a la Virgen ni a Dios. Y Dios no quiere estas cosas. Dios no quiere pobreza y la hay. La Virgen tampoco quiere pobreza y hay pobreza en el mundo.

- Ni Dios ni la Virgen creo que tengan culpa de la pobreza en el mundo.

- Tú no lo entiendes niño. Yo ahora me voy por ese camino, porque ahora vengo del médico. Yo siempre voy al médico ¿sabes? Últimamente no paro de sangrar por la nariz, por la boca y por el chocho. Es como si volviese a tener la regla a mi edad.

- Que se recupere señora. Pero recuerde que yo soy un hombre de bien.

- Sí, sí... ¡Todas son unas putas y todos unos cabrones!

Ella tomó otra calle y se alejó.

Al contrario de lo que les sucede a la mayoría de cuerdos del mundo, los locos siempre tienen algo que decir. Quizás por eso siempre se ha relacionado la esquizofrenia con el genio. Por lo tanto, no sabía si acababa de hablar con una loca o con un ángel enviado por Dios que me traía un mensaje. Sea lo que sea no importaba. La cuestión es que ya tenía una historia que contar cuando me sentase a escribir. No sé si ese era el problema.

Teoría científico-literaria sin rigor alguno que explica por qué siempre llego tarde a los sitios

Os explico: Desde siempre yo he salido pronto de casa para llegar puntual a clase. Pero inexplicablemente cuando llegaba siempre era tarde, siempre había pasado un cuarto de hora desde que había sonado la sirena. Yo por más intentos que he hecho por llegar pronto nunca lo he conseguirlo. Es más, parece que cuanta más prisa me dé más tarde llego.

Pero hoy se me iluminó la mente. Mientras leía de nuevo la teoría de la relatividad de Einstein en un intento inútil por comprenderla he llegado a la conclusión que mi coche viaja a la velocidad de la luz y por eso llego tarde a los sitios.
 
Ya sé que todavía no existe tecnología capaz de hacernos viajar a la velocidad de la luz. Pero en mi caso es distinto: Unos seres de otro planeta han cambiado el motor de mi coche y han instalado uno más moderno con el propósito de burlarse de mí y experimentar conmigo. Eso hace que durante el trayecto hacia el instituto mi Ford Fiesta alcance la velocidad de la luz durante unos segundos sin que yo sea consciente de ello. En esos segundos, se produce una dilatación del tiempo en mi percepción de la realidad y se desajusta mi reloj respecto al resto de la Tierra.
 
Einstein puso el ejemplo de los gemelos: si uno de dos gemelos viajase durante 20 años a la velocidad de la luz en su percepción temporal, cuando volviese del viaje, en la Tierra habrían pasado 60 años. Todo eso debido a la dilatación espacio-temporal que se produce a velocidades cercanas a la luz. Pues eso mismo me pasa a mí: Tal es mi prisa por llegar al instituto para instruirme y ver a mis queridos compañeros, que sin querer viajo a la velocidad de la luz durante algunos segundos y cuando llego ya ha pasado un cuarto de hora.

Vuelta a clase

Martes 25

Hoy volvía a clase después de las vacaciones. Iba conduciendo el coche y veo en la carretera un gato negro acostado y moviéndose.

- ¿Qué haces ahí gato de mierda? ¿Por qué coño no te apartas?

Lo esquivé con un hábil volantazo y unos metros más adelante veo una pata negra y poco más allá otra. Miro por el retrovisor y me doy cuenta de lo sucedido: acababan de atropellar al gato y le habían arrancado las patas traseras del golpe. El gato estaba agitándose mientras agonizaba y levantaba la cabeza para mirar su cuerpo mutilado.

- ¡¡Dios!! ¡¡Qué asco! ¡¡Qué horror!! ¡¡Me cago en la puta!! ¡¡Qué alguien trate de salvarlo!!

Seguí todo el trayecto pronunciando maldiciones contra la existencia de todos los seres vivientes del mundo y cualquier posible ser creador.

Por si no tenía suficiente con ver día a día a los gatos pudrirse en los arcenes, ahora la señorita fortuna intentaba sembrar mis dudas más supersticiosas y me cruzaba con gatos negros mutilados que agonizaban.

Sin duda es un buen presagio para volver de las vacaciones y enfocar la recta final de cara a la selectividad.

Veremos qué pasa.

El grunge

En el instituto. Última hora del día en clase de literatura. Un compañero se ha sentado a mi lado. Es el típico que lleva rastas, viste camisetas negras y en mochila siempre lleva  chapas contra la guerra, insignias nacionalistas, anarquistas y de todo tipo. No suelo hablar mucho con él pero me cae decentemente bien porque creo que al menos tiene ideales.

En medio de clase me dice:

- ¿Vas el próximo martes a la manifestación?

- ¿Qué manifestación?

- ¿No te has enterado?

- No.

- La manifestación a favor de la lengua valenciana.

- Pues no, no voy. Paso de todo eso.

Parece que se queda decepcionado conmigo y no contesta. Se queda mirando mi camiseta de Kurt Cobain en la que aparece una foto de él y arriba sale el año de nacimiento y muerte.

- ¿Quién es ese Kurt Cobain que murió tan joven? Me suena de algo.

- ¿No sabes quién es Kurt Cobain?

- No.

- El cantante de Nirvana.

- ¡No jodas! ¿Está muerto?

- Sí.

- ¿Y de qué murió? ¿De sobredosis?

- No. Se pegó un tiro.

- ¿Y por qué se pego un tiro?

- Depresiones, drogas, amoríos... dicen que la mujer, Courtney Love, estaba implicada en el asunto. Pero nunca se ha sabido nada.

- Joder... yo pensaba que Nirvana aún iba por ahí...

- Ya...

Carta a los habitantes del año 4000.

 

Estimados amigos:

 

Gracias a los científicos, sabemos que hace 13.700 millones de años, estalló el big-bang. Durante los primeros millones de años comenzaron a formarse en el universo nubes de polvo que, poco a poco, se fueron condensando hasta formar un plasma que llamamos estrellas. En el interior de esas estrellas se produjeron unas reacciones nucleares que alteraron la composición de los átomos y se crearon nuevos elementos, entre los que se encontraban el hierro, el níquel y el oxígeno. Millones de años más tarde, las primeras estrellas comenzaron a convertirse en supernovas y estallaron. Al estallar, todos esos nuevos átomos, se esparcieron por el universo y se formaron inmensas nubes de polvo. Esas nubes de polvo de estrellas, se fueron unificando y generaron un campo gravitatorio que atrajo a otras masas y se hicieron cada vez más grandes y compactas hasta que formaron planetas. Uno de esos billones de planetas que se formaron es azul, y lo conocemos como la Tierra.

Durante un tiempo, la Tierra fue un lugar volcánico en el que no había el menor atisbo de vida. Pero pronto se conjuntaron distintos gases que permitieron que se crearan proteínas; principio básico de la vida. Al poco tiempo, el milagro se produjo y se generaron seres unicelulares capaces hacer copias de sí mismos. Había aparecido la vida.

 

En ocasiones, las células se copiaban mal a sí mismas y gracias a esto se produjeron mutaciones que permitieron que se desarrollasen distintas formas de vida. Poco a poco la vida se expandió por el planeta. Las primeras plantas llenaron de oxígeno la atmósfera. Los seres mejor adaptados consiguieron sobrevivir y dejar descendencia. Los animales se fueron haciendo cada vez más complejos hasta que, hace 7 millones de años, se formaron unas criaturas bípedas con aparentes rasgos de inteligencia. Estos homínidos evolucionaron desde el Homo habilis, pasando por el hombre de Neandertal y Crog-manion, hasta llegar a lo que hoy conocemos como homo sapiens-sapiens.

Todos esos antecesores, en cierta forma, son nuestros abuelos. Y ahora estamos aquí, en el presente, encarnandos en cuerpos y cerebros de homo sapiens-sapiens. Dicen que el conocimiento humano y la conciencia han llegado a su límite porque el hombre es capaz de plantearse su propia existencia, de filosofar, de crear cultura y de pensar, gracias a una inteligencia intensamente desarrollada.

 

Sin embargo, estimados amigos, el ser humano todavía no ha desarrollado plenamente sus facultades. Algunos todavía responden a las actitudes tribales de los primates más arcaicos y se asocian en tribus con nombres de partidos políticos, de equipos de fútbol, de ciudades, de religiones o de países. Compiten entre ellos y dan más importancia a sus propias tribus que a las demás. Es como si no creyesen todavía que tenemos el mismo origen. Creen que sus raíces se asentan en conceptos históricos abstractos que llaman países. Parece que sólo son capaces de ver unos miles de años de sus propias historias. Sus perspectivas son bastante cortas.

Para que os hagáis una idea os pondré un ejemplo: En los informativos que emiten aquí, cuando comunican que se ha estrellado un avión, al final de la noticia suelen decir: “En el avión no viajaba ningún español”, y parece que después de decir eso estén más tranquilos como si la noticia no tuviese que ver con ellos. Sin embargo, puede ser que en ese avión haya muerto un ciudadano francés que vivía justo a 100 metros de la frontera española y sólo por esa diferencia de 100 metros ya no se le hacen una mención especial. ¿No es absurdo?

Así es el mundo en el que nos ha tocado vivir, amigos. Un lugar en el que el homo sapiens sapiens debe suerte al sitio en el que le ha tocado nacer por culpa de esos conceptos abstractos llamados países. Colocan barreras en las fronteras para dividir territorios en los que a un lado se vive con todo tipo de lujos y en el otro se padece hambre. Sin embargo, cuando miramos alguna foto tomada desde un satélite nos damos cuenta que en nuestro planeta no existen las fronteras: son líneas imaginarias que los homínidos defienden e incluso luchan por ellas en batallas absurdas entre sí mismos. Es como si creyesen que la geografía de sus países siempre hubiese tenido la misma forma. Como si los continentes no estuviesen en constante movimiento. De hecho, dentro de unos millones de años, el continente africano se habrá juntado con Europa, y el Mar Mediterráneo habrá desaparecido por completo. ¿Seguirán entonces levantando barreras para separarnos?

Y os escribo, estimados amigos, a propósito de eso. Nosotros, los homos sapiens sapiens, somos todavía un prototipo fallido del hombre del futuro. Algunos son tan estúpidos, que no se dan cuenta que todos somos homo sapiens-sapiens. Que no somos hijos de los países de procedencia. Otros critican la inmigración como si fuese algo antinatural, como si el hecho de trasladarse a otro lugar para buscarse un futuro decente no fuese un acto de sentido común o instinto nómada de supervivencia. Otros, más ignorantes todavía, creen que la llegada de personas de otros sitios aumenta la delincuencia porque creen que la gente de determinados países son más propensos a delinquir. ¿No es estúpido creer eso amigos?

Sé que os avergonzaréis de nosotros cuando volváis la vista atrás. Seguramente nos miréis como nosotros miramos a la civilización de la Edad Media. No entenderéis cómo era posible que en un mundo civilizado y con unos sistemas de comunicación bastante desarrollados podía haber tantas diferencias en el planeta. Os preguntaréis cómo era posible que hubiese gente que se muriese de hambre en determinadas zonas del planeta, cuando era posible alimentar a todo el planeta. Posiblemente recordaréis este periodo histórico como la época del egoísmo nacional: una era en la que los intereses de los países estaban por encima de los intereses generales.

Por eso os escribo, estimados amigos. Tengo una gran esperanza en vosotros. Creo que estaréis situados un eslabón por encima en la evolución de los homínidos. En vuestro presente ya habréis superado vuestras diferencias y no os comportaréis como unos caníbales tribales (Como dijo el científico Edward O. Nilson) ni tendréis esa actitud endogámica que ahora está tan presente. Simplemente no habrá diferencias entre humanos y vuestro único país será la Tierra. Sin embargo, muchos no nos resignaremos a ser un eslabón más hacia un hombre mejor. Intentaremos seguir luchando para que la civilización avance a través de la ciencia y la cultura. No nos estancaremos en esta Edad media que nos ha tocado vivir. Queremos que todo el mundo se entere, de una vez por todas, que todos somos –como dijo Carl Sagan- polvo de las estrellas capaces de brillar con luz propia.

 

Esperpento

La santa inquisición patrulla por Valencia para mantener el orden moral y el buen gusto a propósito de la llegada del Papa. Noticia

A esto se le suma la nueva lista de pecados tecnológicos, en los que se incluye bajar música o utilizar una identidad falsa en internet. ¡Arrepentios! Noticia

Para colmo, Philips, ha desarrollado una tecnología que impide a los telespectadores cambiar de cadena durante la publicidad. Me pregunto si desarrollarán un sillón especial que te mantenga atado y con los ojos abiertos mientras pasan los anuncios.Ver Noticia .

En Tierra Firme tenemos una foto en exclusiva del primer usuario de dicho televisor:


Y para terminar, lo más lamentable de todo, es que a mayoría de internautas que se les pregunta por una cita, contestan que les gustaría pasear con su chica bajo el cielo estrellado, o en la orilla de la playa viendo el amanecer o donde sea con tal de sentirse querida. (Vease cualquier espacio msn al azar o vean a este internáuta perdido solicitando una cita en una página donde a veces suelen publicar citas)

Todo esto y mucho más en: http://meneame.net/

Crisis vocacional

Casi nadie comenta en el blog. Esto está abocado al fracaso como yo. Se supone que aquí entran todos los días de 20 a 40 personas, pero no creo que me lean, la mayoría vienen perdidos a través de google buscando cosas que no encuentran en sus vidas. Casi todos vienen buscando cosas referentes al sexo. Andan muy necesitados buscando perversiones de todo tipo. Deberían hacer un estudio sobre eso. Por lo visto los internautas andan más reprimidos de lo que parece. Para que os hagáis la idea, la palabra que más se repite en las búsquedas que llegan a mi página es “sodomizar”.

Pero no he empezado a escribir esto para analizar los criterios de búsqueda de los internautas.

Hace un año yo estaba planteándome qué hacer con mi vida. Odiaba vender teléfonos. Estaba harto de repetir siempre lo mismo y de estar en un puesto donde lo único que aprendía eran las marcas de teléfonos nuevos y donde no desarrollaba ni la imaginación ni la creatividad.

Ahora he vuelto al instituto. Cuando acabe el curso podré acceder a la universidad para hacer algo que me guste. Pero me he dado cuenta que todavía no sé qué hacer con mi vida. Tengo muchas dudas. En principio comencé el curso teniendo claro que quería hacer periodismo. Creía que siendo periodista podría abarcar todas las inquietudes que me gustan. Leer, escribir, informarme, viajar, entrevistar, conocer gente interesante. Pero ese mundo tampoco es de color de rosa. Nada es de color de rosa. También me estoy planteando estudiar filología hispánica. Así podré también profundizar en la lengua y leer mucho, que es una de las cosas que más me gustan. Pero los que estudian filología suelen acabar trabajando en la enseñanza y a mí eso no me atrae nada. No creo que sirva para dar clases; los alumnos me torearían, no me harían caso y me pincharían las ruedas del coche cuando los suspendiese por burros.

Me da la sensación que todos quieren ser pragmáticos con sus decisiones, los profesores nos dicen que estudiemos para ir a la universidad, sacarnos una carrera y tener un buen trabajo que nos proporcione un buen dinero. Hasta los profesores encaran nuestros actos hacia el dinero. Yo considero eso un error. Hay que estudiar porque te gusta aprender, sin mirar hacia el futuro y mucho menos el dinero que ganarás. Yo creo que los que piensan en el dinero nunca serán felices con lo que hacen. No quiero enfocar mi vida pensando en la economía. Quiero estar bien con lo que hago. Me parece poco inteligente que los profesores recomienden estudiar carreras con las que ganaremos mucho. Eso no es una motivación para los estudiantes. Al menos para mí no.

Creo que soy más inteligente que todos los profesores. Pero bueno... seguramente ellos piensen que yo soy un burro y por eso me suspenden.

PAZ

Muchos hombres desean que algún día llegue la paz mundial y que nunca jamás se desate una nueva guerra. Pero pocos piensan en la paz interior.

Para alcanzar la paz interior se deben eliminar los imperativos que recaen sobre tu persona. Haz la cama, ve a comer, estudia, sal un poco, búscate una buena chica que te quiera y te dé hijos, trabaja en algo que te dé mucho dinero. ¡Basta ya! Yo sólo quiero silencio y tranquilidad. No quiero que intenten hacerme sentir culpable por hacer lo que quiero si no hago daño a nadie. En mi mundo ideal todo el mundo sería libre y la única ley que imperaría sería: “Eres libre hasta que empieza la libertad del otro”. Punto.

Estoy harto de que me pregunten por qué no salgo, como si lo que hiciese no fuese normal. Yo no pregunto a la gente por qué sale, seguramente si les preguntase por qué salen no sabrían qué responderme. Adoro la soledad y odio la mentalidad tribal. Odio a todos esos que no son nadie sin sus manadas, sin sus grupos sociales, sin su bandera, sin su país, sin su equipo de fútbol, sin su comunidad de vecinos. En este mundo aprece que lo único que importa es hacerse la puñeta los unos a otros y ver quien tiene más dinero y más cosas.

Iros todos a la puta mierda. Dejadme en PAZ.