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Se muestran los artículos pertenecientes a Noviembre de 2006.

06/11/2006

He de partir

He de partir. Tengo un poco de miedo. Pero sólo me queda seguir adelante. Los motivos que me impulsan no sé bien de donde vienen, puede que desde la raíz de mi ser. Cuando uno se aleja de sus orígenes vuelve a sus raíces, se encuentra consigo mismo, uno no sabe quién es hasta que no se va. Arrastraré mi maleta por el asfalto mojado, alguien derramará una lágrima, pero yo podré respirar más tranquilo que nunca.

Necesito respirar, siento mi pecho oprimido, siempre he estado acompañado por una espiral circular que termina en sí misma, como un ratón en un laberinto sin salida, como si fuera parte de un experimento, pero he encontrado una salida, para desde la distancia ver en perspectiva... ahora me espera algo distinto, al menos siento eso... luego será lo que tenga que ser, y sabré si quiero volver, o si lo hago, al menos algo más sabré.

Uno sólo aprende a levantarse cuando se cae, yo creo que me caeré muchas veces, me dolerá, pero no me quedará otro remedio que salir adelante, los transeúntes no pararán para socorrerme y como mucho me pisotearán. Necesito sentir el dolor de la vida, que me atraviese el tiempo y saborear el placer de la risa. Más auroras y ocasos, más música, más aventuras, más derrotas y victorias, más de mí mismo...

Paulo tiene razón, “cuando no se puede retroceder, sólo debe preocuparnos la mejor manera de seguir hacia delante”. Eso haré, caeré, me levantaré, y seguiré firmemente hacia mí, a fin de cuentas yo camino, necesito caminar, hacia fuera y hacia mí... El dolor me hace sentir, los placeres también, ¿Qué dolores y placeres encontraré en esta partida...? ¿Qué clase de partida estoy empezando, ajedrez, cartas...? ¿ganaré o perderé esta vez?

Lo pienso, y creo que estoy en una partida de ajedrez que ahora va en serio. Es mi turno y muevo ficha. Cada acción de mi vida será un nuevo movimiento, a veces atacaré, a veces me contendré, a veces buscaré la simpleza, la rapidez, el riesgo, el sacrificio o una simple retirada. Sólo al final, cuando la muerte juegue su último movimiento, sabré si la “partida” valió la pena.
Agradecimientos a Fenix .
Lunes, 06 de Noviembre de 2006 00:55 #. Tema: Relatos Hay 24 comentarios.

08/11/2006

Diario de un exiliado

           Por fin me he ido de casa. Ha costado bastante. Pero todo ha salido bien al final. Estoy compartiendo piso con dos estudiantes más. No los conozco de nada, pero parecen buena gente. Uno estudia lo mismo que yo y el otro estudia ambientales. Los dos tienen unas pintas que para qué te voy a contar. Uno es aficionado al manga japonés y se conoce todos los personajes de la mitología nipona, entre mis amigos lo conocemos como el korama. El otro estudia ambientales y tiene pinta de ir fumado todo el día.

Hoy he llegado por primera vez al piso, la bienvenida ha sido chocante. Al entrar he oído el ruido del chorro de la ducha y me he adentrado en el pasillo y he gritado que ya estaba en casa. Se había dejado la puerta del baño abierta, suele pasar, se pensaría que no vendría nadie hoy, él me ha preguntado si era yo y le he dicho que sí. Entonces ha venido en pelotas y me ha comentado algunas cosas intrascendentes sobre el piso. Pero mientras me hablaba yo pensaba por dentro: ¡Menuda bienvenida me da! se podría resumir así: Hola, soy tu nuevo compañero de piso y voy en pelotas por la casa.

            Yo estoy en la habitación más pequeña. Me hubiese gustado tener vistas al mar, pero no ha podido ser. Prefiero no pensar en la mala suerte que tuve en el sorteo de habitaciones, no debí aceptarlo, yo fui quien buscó el piso, fui quien buscó a la gente, fui el que llamó a mil sitios para conseguirlo, debería haber elegido yo primero la habitación, por derecho propio, ahora ya no se puede hacer nada, me toca la pequeña y me toca joderme. El otro compañero sólo vendrá dos o tres días a la semana. No sé ni para qué se ha alquilado el piso, lo convencí para que se lo alquilara, y gracias a mis dotes de vendedor de telefonía móvil conseguí que trajera el dinero sin ni siquiera haber visto el piso, y es que tengo un poder de convicción que da miedo.

            Dato curioso: Esta noche en las noticias han dado una información en la que decían que España era el país con más consumo de cocaína de Europa. El amigo del rastafari ha saltado de alegría y ha vitoreado como si su equipo de fútbol acabase de meter un gol.

            Menuda me espera.

Miércoles, 08 de Noviembre de 2006 19:33 #. Tema: Diario de exilio Hay 25 comentarios.

10/11/2006

Diario de un exiliado 2

            He de aprender muchas cosas con respecto a la convivencia. Debo saber en qué límite se sitúa la confianza y el compañerismo. Últimamente tengo demasiadas paranoias, a mí no me importa que nadie coja mis cosas de la nevera siempre que me lo pidan o me digan que lo han hecho, me parece una falta de educación no hacerlo. El otro día, el amigo del rastafari me preguntó, sin conocerme de nada, si podía coger una cerveza de las mías. A mí una cerveza me da igual, pero si le digo que sí, igual se piensa que soy gilipollas. Era la primera vez que me pedían algo y no quería que pensasen que siempre sería igual, pero también pensé que, si le decía que no, quedaría como un agarrado hijo de puta, entonces, tras debatir esto durante medio segundo, le dije que la cogiera.

Lo que no me gustó nada es que después, al volver a casa, me di cuenta de que se habían bebido toda mi botella de agua, de ahí mi apunte anterior en el que indicaba que no me gustaba que me cogieran las cosas de la nevera. Yo soy una persona generosa, doy lo que sea, y algún día me faltarán cosas a mí y las pediré, pero sobre todo eso: las pediré.

            Independientemente de eso todo lo demás va bien. Ayer vinieron al piso unos cuantos compañeros de clase con los que tengo confianza, les invité a cenar y no dudaron ni un segundo en venir, los universitarios nunca rechazan una invitación como esta, hacen cualquier cosa por ahorrar dinero.

            Después de la cena me fui a la universidad, allí se reunían los encargados de hacer la revista. Me presenté como voluntario para colaborar, quiero ver cómo funciona. Propusieron distintas secciones y a mí me han asignado dos: Críticas a la infraestructura de la universidad y el rincón literario. Veremos si me dejan poner lo que me dé la gana.

           

            Volví muy tarde a casa y vino otra visita. Se trataba de un tío de clase que sabe muchísimo de cine y venía a ver al rastafari, es uno de esos que se ha visto todas las películas que existen. Me ha comentado sus proyectos y ha oído hablar bien de mis relatos y me pidió que se los enseñase. Todavía no sé por qué a todos les gustó tanto lo que escribí, supongo que será por la novedad. Han habido unos cuantos compañeros que me han felicitado después de las clases y me han comentado que tienen ganas de escuchar más relatos míos. Intentaré satisfacerles, pero no por ello me estancaré. El cineasta me ha dicho que tiene muchas ideas en la cabeza, que le gustaría dirigir, que siempre está apuntándose en la agenda formas de grabar una escena, tomas, imágenes. Tiene una creatividad visual, es decir, todo lo contrario que yo. Me comentó que es de Madrid y ha venido a esta universidad porque es la que mejor prepara a los alumnos en el mundo cinematográfico y la que tiene mejor plan de estudios. No va desencaminado, las asignaturas son muy prácticas, todo lo contrario que en el resto de universidades, que dan teoría, teoría y más teoría. En primero ya tenemos que grabar un corto como proyecto conjunto. Una auténtica pasada. También sabemos que si tenemos buenas ideas podremos sacar el material de la universidad para rodar nuestro propio corto y me ha dicho que nos juntemos para hacer algo serio. Sin duda alguna haremos algo. Tuve esa sensación de que nuestro encuentro fortuito es el principio de una gran colaboración. Debemos confirmar el dicho de que dios los cría y ellos se juntan.

Viernes, 10 de Noviembre de 2006 19:40 #. Tema: Diario de exilio Hay 7 comentarios.

13/11/2006

Diario de un exiliado. Capítulo 3. El perchero

Uno de los objetos que más me llamó la atención al entrar por primera vez en el piso fue el perchero que había en la entradita. Era uno de estos verticales con múltiples ramificaciones, ideal para colgar las chaquetas al entrar en casa. Estos días están subiendo las temperaturas y ya he tenido que sacar la chaqueta. He pensado en lo útil que será el perchero a partir de ahora. Entonces he ido a la entradita para ver el perchero y me he sorprendido al ver que no estaba. Inmediatamente he pensado que había venido la casera y se lo había llevado ¿pero cómo era posible? De pronto he tenido una intuición. Como estoy solo he entrado en las habitaciones de los otros para ver si alguien se la había agenciado. No estaba en la habitación del korama, pero al entrar en la habitación del rastafari he visto el perchero erguido al lado de la ventana. ¿Será hijo puta? He pensado. ¿Cómo tiene tanto morro de cogerse el perchero y metérselo en la habitación? ¿Encima que tiene la habitación más grande se mete el perchero dentro? Preso de la indignación he entrado, he descolgado dos sucias camisetas, las he arrojado sobre una silla y he devuelto el perchero a su lugar correspondiente. Dudaba entre hacerlo ahora o esperarme al Lunes para decírselo, pero al final he optado por quitarlo sin preguntarle del mismo modo que él no preguntó cuando lo quitó del sitio y lo metió en su habitación. Si al volver pregunta por qué lo he quitado se lo diré clarito.

Después de una semana de convivencia ya me queda claro que el rastafari es lo peor que habita aquí. El korama, pese a que no me cambió la habitación, es más respetuoso. Lo único malo es que es tan freak que a la hora de la siesta se pone a tocar una y otra vez en el puto órgano la melodía de Supermario. Además, los dos tienen un mal gusto que casi los podría calificar de indecentes. Ambos tienen las habitaciones con vistas al mar y en vez de colocarse los escritorios bajo la ventana para inspirarse viendo el mar mientras estudian o hacen trabajos, se los han puesto cara a la pared. Y lo que más me jode de todo es que el korama me dijo que quería esa habitación porque no le cabrían las cosas en la pequeña, pero resulta que la tiene completamente vacía y no se ha traído prácticamente nada. Sus estanterías están todas vacías y tan sólo se ha traído un escritorio mucho más pequeño que el mío, y, de hecho, yo tengo más muebles en esta pequeña habitación. Aunque esto no lo debería considerar como habitación porque es más bien un zulo, y no exagero, el sitio donde estaba Natsha Kampus era más grande y estaba mejor equipado que esto.

Pienso en la de cosas bonitas que podría escribir si pusiera mi escritorio bajo la ventana y mirando al mar... los poemas más bonitos del mundo y las historias más fantásticas y conmovedoras que puedan imaginarse. ¿Pero ellos qué van a entender? Son gente sin alma y dudo que tengan algo en el cerebro.

Tengo la impresión de que aquí todo el mundo se cree que estoy chiflado. Resulta que el rastafari se fue a su pueblo el jueves y le dio las llaves a su amigo, el de los vítores cuando vio la noticia de la cocaína. Así que ayer vine y me lo vi por aquí campando a sus anchas y cogiendo de la nevera todo lo que le venía en gana y sin molestarse si quiera en averiguar de quién era cada cosa. Al parecer el amigo del rastafari es un parásito de mucho cuidado. Si algún día viene y estoy solo no le pienso abrir la puerta. El tío se puso a comer y luego a ver la tele. Yo me senté al lado y hablamos de trivialidades. Evidentemente, si él no decía nada, yo no hablaba. A las personas vulgares les resultan muy violentos los silencios y necesitan hablar de algo para no sentirse gilipollas, no saben que no se debe hablar si no es para decir algo más bello que el silencio. Mientras veíamos la tele yo me levantaba del sofá y daba una vuelta por el salón, me asomaba por la ventana, miraba el mar, respiraba, y volvía a sentarme. Repetí la acción varias veces y el cocainómano me miraba estupefacto y desconcertado, quería aturdirle y estoy seguro de que en esos momentos pensó que no estaba bien de la cabeza. Yo lo miraba por el rabillo del ojo para ver su expresión idiotizada ante mis acciones irracionales pero concienzudamente racionales.

Por lo demás todo sigue bien, no os voy a mentir, estoy conociendo a gente interesante, me cuentan sus vidas, sus pasiones, sus sueños... Soy de los más mayores de aquí y supongo que me verán como a un padre. Yo sigo mi estela silenciosa y ellos confían en mí ciegamente, me cuentan todo y yo me alimento de sus historias. Soy un vampiro de intimidades.

Y por cierto, ya casi se me olvidaba, esta semana vino a dar una conferencia el director de cine José María Nunes y proyectaron una de sus películas: Sexperiencias. Una auténtica obra maestra de cine experimental del año 1969 que fue censurada por el régimen franquista. En su charla nos habló de sus impresiones sobre el cine actual, nos dijo que en el cine la originalidad brilla por su ausencia y nos subrayó la necesidad de que fuéramos creativos, que sorprendiéramos con nuestras ideas y que no tengamos miedo de experimentar. Sin duda un gran hombre repleto de sabiduría y que nos transmitió ganas de trabajar y de seguir adelante en este proyecto y sueño de ser un buen comunicador, sea en el formato que sea.

De momento, el cineasta del que hablé en el capítulo anterior me ha dicho que vamos a reunirnos unos cuantos para hacer lo que se llama una lluvia de ideas: cada cual aportará ideas para hacer un cortometraje y por votaciones se escogerá la mejor, una vez elegido el proyecto intentaremos colaborar todos y aportar ideas o esfuerzo para realizar el film. Creo que será bastante divertido.

Lunes, 13 de Noviembre de 2006 11:33 #. Tema: Diario de exilio Hay 31 comentarios.

20/11/2006

Diario de un exiliado. Capítulo 4

Yo creía que era el hombre más inútil del mundo. Pero la convivencia, entre otras cosas, también te ayuda a conocer a gente que está peor que tú. Hasta ahora yo presumía de no saber poner una lavadora a mis 24 años (ya he aprendido) pero he descubierto que hay gente que no sabe cómo fregar un plato. Jóvenes de 22 años que no saben fregar un plato, deberían hacer un reportaje sobre eso. Resulta que he entrado en la cocina y he visto al Corama fregar un plato ¡Oh milagro! ¡Está limpiando! ¡Dios existe! Pero lo sorprendente ha sido ver su procedimiento para realizar tal proeza. Resulta que ha cogido un plato, lo ha puesto sobre el mármol y en cada manchita ha echado una gota de lavavajillas. Al ver tal extrañeza he fingido que estaba ordenando cosas del armario y he seguido viendo de reojo cómo continuaba con su cometido. Cuando ya tenía una gotita en cada mancha las ha restregado con el dedo índice hasta que la mancha ha desaparecido, todo eso con los estropajos delante. Después ha enjuagado el plato, lo ha mirado a trasluz y me ha dicho triunfante: “Creo que ya está limpio” y lo ha puesto en el escurridor. Después no ha fregado más, se limita a fregar su plato y su vaso, que, por cierto, se los ha traído de casa ya que no se rebaja a compartirlos con el resto de la plebe, supongo que le dará asco.

Todo esto me hace pensar que los jóvenes estamos muy mal criados, somos una generación que hemos nacido y crecido con todo hecho, nuestros padres nos han dado todo y no nos han enseñado nada. Hasta que uno no sale de casa no se da cuenta de lo limitado que está. Los padres nos han hecho hasta las camas, aunque yo aquí no me la hago, soy de los que piensa que no hay estupidez más grande en el mundo que hacerse una cama para deshacerla luego. En fin, que somos una mierda de gente, no tenemos valores algunos y las generaciones que vendrán después, nuestros hijos, van camino de convertirse en fieras mucho más monstruosas. Después salen chavales de 16 años quemando a mendigos... normal, ya lo tienen todo hecho y no les queda otra satisfacción que hacer el mal, y todo esto es porque nunca han tenido que luchar por nada.

¿Cómo ha ido la semana? Bueno... De momento la idea del corto ha gustado a todos y en cuanto tenga escrito el guión nos pondremos manos a la obra. Creo que puede salir algo muy bueno, sobre todo si consigo transmitir lo que quiero decir: Que el saber no sirve para nada.

Por cierto, esta semana, después de la reunión de la revista, un amigo me propuso empapelar la universidad con carteles en contra de Estados Unidos, un cartel que hablaba de una de las resoluciones que ha vetado este país a lo largo de su trayectoria en la ONU, entre ellas, la que admitía la alimentación como un derecho humano, desestimada en 1982. Así que fuimos por la universidad a la una de la madrugada y comenzamos a colgar carteles en todos los sitios menos en los corchos, que es donde menos se ven. Desde el primer momento me entusiasmó la idea, sentía que colgando esos letreros estaba haciendo algo por el mundo. De pronto, a mi amigo se le ocurrió la brillante idea de poner un letrero en los ascensores del edificio de los despachos de los profesores. Fuimos allí y estaba la puerta cerrada, pero se podía subir por las escaleras. Comprobamos si había alguna puerta abierta piso por piso y por fin descubrimos que en el segundo había una abierta. Cuando la abrimos mi amigo dijo: Esto que vamos a hacer es ilegal, dio dos pasos y enseguida saltó la estruendosa alarma. Nos quedamos quietos, uno de los que iba con nosotros salió corriendo y le dijimos que no corriera, que si corría es peor y se podían pensar que estábamos haciendo algo malo. Así que bajamos tranquilamente por la escalera y nos cruzamos con los de seguridad, que venían a nuestro encuentro, y les explicamos que estábamos colgando carteles. Nos miraron un poco mal, pero nos advirtieron que no lo volviéramos a hacer y que deberíamos saber que en esos sitios no se puede entrar. Así que no pasó nada, todo perfecto.

Apunte curioso: el rastafari volvió y no me dijo nada del perchero. Pero parece que está más ausente que nunca, apenas se queda a dormir y se vuelve a su pueblo en cuanto puede.

Y ahora lo anuncio en exclusiva: De aquí 10 días estaré en Holanda. Espero tener material suficiente para hacer posts de los buenos.

Lunes, 20 de Noviembre de 2006 11:39 #. Tema: Diario de exilio Hay 12 comentarios.

23/11/2006

Diario de un exiliado. Capítulo 5. Estoy vivo de milagro

 

La convivencia, además de enseñarme todo lo que ya he mencionado, también pone en riesgo tu vida.

Ayer vino a cenar el Rastafari con su amigo el cocainómano. En cierto momento estábamos todos en la cocina. El Cocaman freía un trozo de lomo y yo estaba condimentando mi pizza. Después cenamos todos juntos, hablamos, vimos la televisión y después ellos se fumaron un porro. Parecíamos una familia feliz.

Yo estaba tirado en el sofá mirando mi plato y pensando si llevarlo a la cocina. Al final decidí recogerlo porque luego no me levantaría.

Fui hasta la cocina y de pronto sentí un fuerte olor. Era gas. Mire los fuegos para ver si se estaba friendo algo pero no había ninguna sartén. Oía un ligero silbido. Miré las ruedas del gas y VI QUE UNA ESTABA ABIERTA. De pronto me apresuré a cerrarla y a abrí la ventana.

- ¡El gas estaba encendido! – grité.

- ¡Abre la ventana! – me dijo el rastafari.

- ¡Ya la he abierto! – respondí – ¡El gas ha estado abierto al menos media hora! ¡Podríamos haber estallado todos por los aires!¡Podría haber explotado todo cuando le he dado al interruptor de luz de la cocina! Si no hubiese ido ahora a la cocina nos hubiésemos muerto asflixiados por el gas pensando que los porros nos han pegado demasiado

Ellos se miraban. El cocaman se sentía culpable y no paraba de repetir: hostia, hostia. Pero pronto comenzaron a pasarse otra vez el porro como si nada.

Hoy le he comentado a un compañero lo ocurrido y me ha dicho que él tendría miedo de vivir con unos compañeros como los míos. De hecho, dice que antes de venir a mi casa se lo pensará dos veces.

Jueves, 23 de Noviembre de 2006 18:32 #. Tema: Diario de exilio Hay 4 comentarios.

24/11/2006

Diario de un exiliado. capítulo 6. Mi nombre

Es sorprendente: toda la clase sabe cómo me llamo. Todos se dirigen a mí y me dicen: Fredy esto, Fredy lo otro. Sin embargo, yo tan sólo me sé el nombre de tres o cuatro personas. Incluso hay gente que me llama por mi nombre sin que nunca les haya dirigido la palabra. Yo no sé cómo lo hacen, no entiendo cómo pueden tener tanta memoria. Cuando me presentan a una persona nunca consigo retener su nombre, se me olvida a los dos segundos. Seguramente se deba al profundo desprecio que siento por la raza humana.

Pero intento encontrar alguna explicación a todo y lo que mi mente paranoica intuye, es que todos saben mi nombre porque siempre me critican a las espaldas. Los nombres de los más criticados se aprenden enseguida. Seguramente hablarán de lo retrasado que soy, de lo raro que soy o de lo hijo de puta que parezco.

Sin embargo, mi mente delirante considera que todo el mundo sabe mi nombre porque soy el que más destaco, el más atractivo, el que mejor habla y el que tiene el paquete más grande. Las mujeres cuchichean a mis espaldas y suspiran por mí en cuanto me ven. Se pelean por mí y discuten por saber a cual de ellas les he dirigido una mirada, cuando yo sólo estaba mirando una mosca que volaba. Ellas lo disimulan y no se atreven a decirme nada porque me ven como algo imposible. Es normal, ellas se infravaloran y se preguntan: ¿Cómo el gran Fredy va a fijarse en mí si él podría tener a todas las que le diese la gana? Y claro, después prefieren intentarlo con seres mucho más inferiores que yo y que están a la altura de sus posibilidades. Y por ello no me como ni un rosco.

Mis delirios de grandeza también me dicen que los tíos no me hablan porque me ven como al competidor más fuerte. Creen que les voy a quitar a sus novias y las alejan de mí por miedo a que me vean y se enamoren de mí. Se creen que a mí me van a interesar las tías vulgares como ellas.

 

           ¡Que olviden mi nombre!

Viernes, 24 de Noviembre de 2006 19:41 #. Tema: Diario de exilio Hay 26 comentarios.

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