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Se muestran los artículos pertenecientes a Octubre de 2006. 03/10/2006Monstruito![]() ¿Alguna vez te has sentido tan mal que te ha dolido la barriga? Y no hablo de dolor físico, sino de dolor espiritual. Cuando dentro de ti hay un monstruito que te carcome las entrañas y te gustaría arrancártelo, expulsarlo, pero lo único que consigues es golpear objetos, agarrar las sábanas con fuerza o lanzar un cojín contra la pared. Aprietas los dientes y los puños. Quieres contenerte, quieres gritar, pero no puedes. Es como si estuvieses a punto de estallar. Pero esa fuerza te vence, caes en la cama, te hundes, te debilitas, el monstruito ha podido contigo y pierdes la batalla. Caes derrotado y estás triste triste. Sientes que todo va mal, que nada encaja, que no salen las cosas como a ti te gustaría que saliesen. Intentas dar una explicación a todo, queires responder a unas preguntas que no sabes bien cuáles son. ¿De dónde proviene ese dolor? Me pregunto.... 04/10/2006Y ahora... pasemos a publicidad 06/10/2006Cumpleaños feliz24 Años ya. Ya tengo un pie en el ataud como aquel que dice. Pero ahora comienzo a vivir la vida. Os lo aseguro. Un saludo a todos. Os quiero. 07/10/2006Desintregración social![]() Me rodeo de gente y pienso que no encajo. Debe ser algo psicológico, creo que en el mejor sitio que encajaría sería en un ataúd. No lo puedo explicar, es algo muy complejo. Todos llevan banderas, insignias, tienen una patria, escuchan una música que defiende unos valores, una identidad, una ideología... y al final uno es lo que escucha, lo que ve y lo que lee, y el entorno crea al individuo. El problema llega cuando ya has escuchado tanto, has visto tanto y has leído tanto, que ya no perteneces a nadie, ni eres de nadie, ni defiendes nada. Tu ser abarca un “todo” que en definitiva no es nada a nivel terrenal. Tus pensamientos alcanzan un nivel crítico que a medida que pasa el tiempo te alejan más de todo lo que creías. Cada día tengo menos predisposición a afirmar nada, y a este paso llegará el momento en el que ya no sea capaz de decir que dos y dos son cuatro. No sé si lo que me pasa es que estoy madurando o es que soy un genio incomprendido por el mundo. 08/10/2006Mis votos de pobreza, castidad y obedienciaVENDO MI ALMA (Valorada en dos paquetes de papas) A CAMBIO DE UN VOTO
LOS BLOGS A LOS QUE VOTO A DIARIO PORQUE MERECEN GANAR SON:
HAY GNOMOS CORRIENDO POR LA PARTE TRASERA DE MI MENTE (personal) EL VIAJERO MELANCÓLICO (cultura y tendencias) GROUCHO Y EL SIGLO XXI (humor) POSTALES DESDE MACONDO (videoblog) UNDERPRESSURE EN DINAMARCA (expatriado) LA CIUDAD NODRIZA (mejor blog sobre una ciudad) DIARIO DE UN PERDEDOR (personal) MÚSICA DE LOS 80 Y 90 (música)
LA OTRA CARA DE BARBIE (personal) ES POR MADRID (mejor blog ciudad) SABIO BLANCO (cultura y tendencias)
Si quieres aparecer en esta lista vótame (mejor blog de ficción) y espera sentado. Sorteo: Deja tu comentario sin faltas de ortografía haciéndome la pelota y entrarás en el sorteo de una noche conmigo. 09/10/2006Querida Nora:8 de diciembre de 1909 Mi dulce, pequeña, lasciva Nora, hice lo que me dijiste, so marranita, y me pajeé dos veces mientras leía tu carta. Me siento entusiasmado de saber que te gusta que te jodan por el culo. Ahora puedo sacar a relucir aquella noche en que te jodí tantísimo por detrás. Nunca he pasado contigo una velada de jodienda con más mierda, cariño. Dices que me la chuparás cuando vuelvas, y que quieres que te coma el coño, granujilla depravada. Espero que me sorprendas en alguna ocasión en que me quede dormido con ropa, te me acerques con fuego de puta en tus ojos soñadores, desabroches mi bragueta botón a botón, desenfundes con amabilidad el recio pájaro de tu amante, te lo introduzcas en la boca húmeda y lo chupes hasta que se ponga gordo y tieso tieso y se corra en tu boca. James Joyce 11/10/2006Genealogía![]() Estaban sentados el padre y el hijo ante la comida. Llegó la madre y los tres comenzaron a comer. El padre tenía semblante serio, era un cabeza de familia respetable con un trabajo envidiable con el que podía mantener a toda la familia. La madre era una fiel ama de casa que ponía lo mejor de sí en cada tarea que hacía. El hijo tenía diez años y daba muestras de una inteligencia y curiosidad impropias de su edad. El hijo comía ensimismado, sin quitar la mirada de la sopa. De pronto miró a su padre por encima de esas gafas que le daban aspecto de empollón. - ¿Cómo os conocisteis? – preguntó el niño. El padre se iba a llevar una cucharada a la boca pero se quedó inmóvil ante la pregunta. Dirigió la mirada hacia su esposa. Ella dejó la cuchara en el plato y con un gesto nervioso se limpió la boca con una servilleta. Ambos recordaban aquella noche hacía ya 12 años. Él caminaba por el paseo marítimo y una chica que iba con unas amigas se le acercó. - Oye guapooo, ¿Tienes porros? – dijo en un tono que evidenciaba su estado de embriaguez. - No, no tengo. Pero tengo otra cosa –contestó él para insinuar que tenía unos gramos de coca en su bolsillo y con la esperanza de comerse un rosco si la invitaba. - ¿Sí? ¿Qué pasa? ¿Tienes la polla gorda? – Ambos estallaron en una carcajada. - ¿Qué tal si vamos ahí a la playa y lo compruebas por ti misma? – dijo mitad en broma mitad en serio. Ella sonrió maliciosamente y le guiñó un ojo. El padre se llevó la cucharada a la boca, miró a su hijo de reojo y con la boca llena le dijo: - ¡Come y calla, joder! El niño reanudó la comida sin entender nada. 19/10/2006Inicios literariosEstaba dispuesto a suicidarme. Acababa de descubrir que el amor no existía y todos mis ideales y principios se derrumbaron. Ya no confiaba en nadie y ya no tenía ninguna fe en nada. Yo no quería formar parte de un mundo tan hostil e injusto. Iba a tirarme de cabeza por el balcón, así no existiría ninguna posibilidad de sobrevivir y quedarme gilipollas para el resto de mi vida. Con mi muerte todo volvería a su cauce, ya que yo nunca debí nacer, tan sólo fui fruto de un embarazo no deseado de dos borrachos imprudentes que no tomaron las medidas oportunas antes de entregarse al placer carnal. En definitiva: yo tan sólo era un polvo mal echado. Mi verdadero destino era estrellarme contra el látex y no estar aquí sufriendo, llorando y deseando la muerte. Esta era mi última noche en la Tierra. No quería vivir más de este modo y la muerte era mi única escapatoria. Antes de lanzarme al vacío decidí sentarme y redactar una carta de despedida. Quería que todo el mundo supiera por qué había tomado esta decisión. Quería que entendiesen que yo no tenía intención de seguir viviendo así de mal, y mucho menos seguir trabajando en algo que detestaba, ya que a mí no me llenaba comprarme teléfonos móviles, ni televisiones de plasma, ni siquiera todo el oro del mundo podía llenar el profundo vacío que me provocaba saber que no existía el amor. Tampoco podía hacer como otros que conseguían hallar el sentido de la vida en cualquier cosa, yo no lo encontraba ni en Dios, ni en el fútbol, ni en la música, ni en el cine, ni en la literatura, ni en nada, absolutamente nada. A mí todo eso me la traía floja. El mundo estaba podrido y yo no me iba a pudrir con él. Así que comencé a redactar mi carta de despedida. Una carta que quien la leyese se diese cuenta de que llevo razón, que suicidarse era lo mejor que podía hacer cualquier persona con dos dedos de frente. Una carta desgarradora y demoledora capaz de estremecer al mundo entero. Una carta que iba a tener tal cúmulo de verdades proféticas, que en el Vaticano se verían obligados a celebrar un concilio para incluirla en las nuevas ediciones de la Biblia. Abordé el papel con ímpetu y seguridad. Conseguí escribir cuatro palabras del tirón, pero enseguida me estanqué. No sabía cómo continuar. Releí lo escrito y me di cuenta de que todo aquello era una puta mierda. Arrugué el papel y lo lancé a la papelera. Cogí otra hoja y comencé de nuevo. Repetí el proceso varias veces, pero no conseguía escribir más de dos líneas seguidas sin que me invadiese la sensación de estar redactando una carta digna de un suicida mediocre. Yo era un perfeccionista y no podía dejar una carta cualquiera. Tenía que expresar con total precisión cuál era mi fatalista visión del mundo. No sé qué pasó luego. Sólo recuerdo que me desperté con la luz del día. Me había quedado dormido sobre la mesa. Estaba envuelto de decenas de folios repletos de tachones. Me incorporé y vi que la papelera también estaba llena de bolas de papel. Era un nuevo día y ya llegaba tarde al trabajo, cosa que no me importaba: no pensaba volver. Yo era otro hombre. Un superhombre. Sobrevivir ya no tenía sentido para mí y, por lo tanto, mucho menos sentido tenía ir a trabajar. En la noche anterior había matado, sin darme cuenta, a un “yo” que no me gustaba y ahora me sentía mucho más ligero sin él. Descubrí que para suicidarse no era necesario quitarse la vida y, si algún día quería hacerlo, debería convertirme antes en un buen escritor capaz de redactar la carta de mi suicidio, esa en la que explicaría con todo lujo de detalles por qué este mundo es un estercolero. Yo todavía no era consciente de la magnitud de mis actos. Hasta entonces había escuchado infinidad de veces la importancia que tenía escribir. De hecho, en lo único que coincidían todos los grandes escritores era en decir que escribir era vivir, y en el momento que ya no pudiesen hacerlo estarían muertos. El propio Hemigway se pegó un tiro cuando se dio cuenta de que estaba acabado como escritor. Sin embargo, yo estaba en el otro extremo, yo no conseguí redactar aquella carta, de haberlo hecho ahora estaría muerto. Por eso puedo afirmar, sin temor a equivocarme, que no saber escribir me salvó la vida. Decidí dar un paseo y disfrutar de aquella mañana. Y es curioso: cuando atravesé el umbral para salir de casa sentí como si la puerta fuese mucho más ancha... más ancha que nunca. 30/10/2006En un país lejano existió hace muchos años una oveja negraEn un país lejano existió hace muchos años una oveja negra. Vivía con un rebaño de ovejas blancas que la marginaron desde que llegó. Se mofaban de ella, la insultaban e incluso la agredían. Creían tener ese derecho, ya que la oveja negra no era como ellas y no merecía ningún respeto. Pero un buen día llevaron al rebaño a esquilar. Las ovejas fueron despojadas de sus lanas una tras otra. Y cuando llegó el turno de la oveja negra, el peletero, consciente del insignificante valor que tenía la lana negra en el mercado, prefirió ahorrarse el trabajo de esquilarla porque no obtendría ningún beneficio con ella. Al día siguiente todas las ovejas blancas tenían frío, algunas, incluso, murieron congeladas.
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