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Se muestran los artículos pertenecientes a Septiembre de 2006. 05/09/2006A todos los que entráis en esta página buscando a Jesucristo: Yo soy el camino, la verdad y la vida
![]() EL QUE CREA EN MÍ VIVIRÁ PARA SIEMPRE
Dedico esta foto a todos los que entran a la web a través de google imágenes buscando la palabra "Jesucristo". Gracias por vuestras visitas.
08/09/2006Humanos, cerdos, libélulas y mariposas.![]() Por las noches suelo despertarme de sopetón y con la respiración acelerada. No sé si estoy vivo o muerto, no recuerdo los sueños, pero deben ser horribles. Me despierto y no siento mi cuerpo, estoy convencido de que estoy muerto. Creo que ahora soy un espíritu que flota. Para comprobarlo me levanto de la cama y la miro con la esperanza de ver mi cuerpo postrado sin vida y lamentar mi desdicha. Oh, Fredy, que murió mientras soñaba, lo mató un cliente que quería que le devolviesen su dinero, qué pena más grande, tan joven que era, con toda la vida por delante y todos los proyectos e ilusiones que tenía... La gente comenzaría a decir lo buena persona que era, tan amigo de sus amigos (esta cualidad siempre me ha parecido la peor que se le puede decir a una persona, es lo típico que se dice de la gente de la que no hay nada que destacar) y el profundo vacío que el mundo siente sin mí. Sin embargo, apuesto a que si me muriese en casa, nadie se daría cuenta de que me he muerto hasta que mi cuerpo no comenzase a apestar a todo el vecindario. Los bomberos tirarían la puerta abajo y me encontrarían allí, en una cama, con un libro de Bukowski abierto en el pecho, y ellos se taparían la nariz. - Cómo apesta este tío –diría uno. - Y encima se muere leyendo. Los vecinos, tan listos como siempre, saldrán de sus casas para hablar con los reporteros de turno y dirán que ellos ya lo sospechaban, sabían que el pobre acabaría así, vivía solo aunque tenía familia con la que no mantenía una buena relación, era muy raro, nunca lo veían acompañado y no sabían a lo que se dedicaba. Mi casa sería un nido de cucarachas y de termitas, de las que yo no me diferencio mucho salvo por mi tamaño. Tampoco nadie se extrañaría de que no contestase al teléfono mientras yo estaba muerto. - Este Fredy... Otra vez no contesta al teléfono. Seguro que atraviesa una de esas fases que él denomina “retiro voluntario” –dice uno tras llamarme. ![]() Pero luego recobro el sentido, pasan los minutos y no sé ni cómo me he podido plantear la posibilidad de estar muerto y mucho menos pensar que de mi cuerpo saldría un alma. Si realmente tuviésemos un alma yo sería inmortal, pues la mía está tan sucia de pecados mortales y benignos que no podría salir por ningún orificio de mi cuerpo, algo así como lo que pasa en las propagandas con la cal de las lavadoras. Debería ir a confesarme un día de estos, creo que me fatigo mucho y es por culpa del peso de los pecados que arrastro encima. Si le digo al cura que he utilizado la palabra de dios en vano más de cien mil veces no querrá perdonarme. Si le hago un listado de pecados que he cometido, ya no me quedaría suficiente tiempo para rezar hasta que se limpie mi alma. Me abrasaré en el infierno o me pudriré en el purgatorio. No quiero morir, no quiero morir así. Yo no elegí ser un humano, a mí me gustaría ser un animal, me gustaría no tener que ir a trabajar, me gustaría alimentarme de los frutos que me da la naturaleza o cazar con mis propias garras y no tener que ir al supermercado a comprar trozos de animales con un dinero que he ganado vendiendo teléfonos. Quiero ser una mariposa o una libélula, quiero volar por el mundo, por los prados, reposar en las florecillas, conocer a otras mariposas, mantener charlas agradables sobre lo bonito que es el Sol que nos calienta. No quiero tener cerebro. Quiero sonreír y ser feliz. Me gustaría ser un cerdo ignorante que vive en su piara sin saber que lo van a matar y que lo van cortar en lonchas finas de jamón york empaquetado y que sus despojos serán anunciados como una oferta exclusiva en un catálogo de Carrefour. Pero no, aquí estoy yo, con semblante antropomórfico, trabajando ocho horas al día para poder comprar un trozo de cerdo feliz empaquetado, y con lo que me sobra poder pagar la hipoteca de cuarenta años. ¿Por qué tienen que existir los horarios para ir a trabajar? Lo ideal sería que uno fuese a trabajar cuando le viniese en gana. ¿Necesitas 20 euros? Pues te vas y trabajas dos horas cuando te apetece y que te paguen cuando acabes. ¿Qué quieres ganar mucho dinero? Pues trabajas todos los días si te da la gana. ¿Qué sólo quieres pagarte el alquiler y la comida? Pues trabajas una semana al mes y ya está. Sé que es imposible, pero el mundo sería superbonito y la gente no sufriría estrés laboral. Humanos, cerdos, mariposas y libélulas revolotearíamos por los montes y seríamos tan felices que, para celebrarlo, haríamos una gran paella con leña y nos emborracharíamos tanto, que acabaríamos con un coma etílico que no nos permitiría apagar las brasas de la parrilla. Entonces provocaríamos un incendio forestal y nuestros cuerpos acabarían calcinados. Al fin y al cabo, no es tan grave como morir en un sueño o de un ataque al corazón mientras lees un libro. ![]()
16/09/2006La fiesta nacional![]() Me hacen gracia los que defienden las costumbres populares aberrantes, indignas e insensibles alegando motivos históricos y de identidad cultural. Esa argumentación es muy pobre, pues con ese pretexto deberíamos rescatar las torturas de la inquisición, la pena de muerte, o rehabilitar los coliseos para celebrar luchas de gladiadores. Costumbres que hoy en día nadie se plantearía practicar.
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20/09/2006Comienzan las clasesEl domingo quería escribir un post sobre el miedo que sentía ante la nueva etapa que voy a iniciar en mi vida. Pero hoy Martes, después de haber asistido a las dos primeras jornadas del curso, ya no tengo ningún miedo, estoy entusiasmado y convencido de que no me equivoqué en mi elección. Es más, diría que el hecho de no entrar en el primer destino que elegí es por algo. Creo que nada de lo que me sucede es fortuito y el destino ha querido llevarme hasta donde estoy porque es el lugar y el momento idóneo para que yo esté ahí. En la vida suceden muchas cosas inexplicables, sin racionalidad alguna, que sólo pueden ser comprendidas si realmente creemos en la magia. Sé que todo lo que me ha pasado en la vida me ha servido para aprender algo, al igual que todas las personas con las que me he cruzado a lo largo del camino, sea para bien o para mal, me han enseñado algo. Me decanté por hacer la licenciatura de comunicación audiovisual, y las primeras sensaciones de la carrera han sido muy buenas. En la primera clase, en la asignatura de diseño de personajes, me di cuenta de que no me había equivocado. El profesor nos habló del proceso creativo y después nos preguntó si nos gustaba escribir. Una alumna dijo que le gustaba escribir aunque no había hecho nada importante. El profesor se indignó al escuchar eso de “nada importante”, dijo que aunque lo que haya escrito no se haya publicado, aunque no le hayan dado ningún premio por ello, lo que ella había escrito era muy importante, y que a partir de ahora, debemos tener claro que cualquier cosa que escribamos será importante, que debemos creer en lo que hacemos, que tenemos que defender nuestros escritos, que debemos luchar por nuestros ideales, que, si es necesario, debemos morir por aquello en lo que creemos. Me di cuenta de que era un entusiasta, capaz de transmitir ganas de trabajar y de llenarnos a todos de energía creativa. Me emocioné escuchándolo, me di cuenta de que si esto es como pinta podré aprender mucho y los profesores me ayudarán a hacerlo. Por un momento me sentí tan eufórico y afortunado como si fuese un cantante que va al casting de operación triunfo y le dicen que va a entrar en la academia. Nos dijo que vamos a enfrentarnos a un gran problema: que hasta ahora siempre nos habían dicho lo que teníamos que hacer, pero en su asignatura no nos iba a decir lo que teníamos que escribir, que vamos a tener libertad absoluta a la hora de crear, que no nos podrá ningún límite y que debemos explotar nuestras capacidades al máximo. Dijo que para crear personajes, primero debemos conocernos a nosotros mismos, y a partir de ahí, podremos tener una perspectiva más global y seremos capaces de captar otras personalidades y otras sensaciones ajenas a nosotros. El objetivo es encontrar nuestro propio Aleph en el que podamos tener una perspectiva de todo. Nuestro trabajo será observar la realidad, tomar notas, apuntar nuestras reflexiones. Nos recomendó no confiar en nuestra memoria, ya que, aunque creamos que esta no nos fallará, lo normal es que se nos olviden las ideas. Nos dijo que lo ideal es que nos hiciésemos un cuaderno de notas, como si fuese un diario, y que en él escribamos lo que nos apetezca. Comentó una infinidad de cosas interesantes, que ahora no voy a escribir, pero a mí me ha encantado y estoy seguro de que todo ello me ayudará a aprender. De momento ya nos ha mandado el primer deber: escribir sobre nuestro refugio, al que acudimos cuando queremos estar solos, debemos decir qué lugar es, describirlo, en primera persona, segunda o tercera, como nos dé la gana, nos ha recordado que somos libres de hacer lo que queramos. Y si no nos gusta esa propuesta podemos escribir sobre el tiempo en el que nos hubiese gustado vivir: Grecia, Roma, la Edad Media, lo que queramos, y que digamos qué es lo que hubiésemos hecho en esa época. La verdad es que es muy interesante. Pero ahora tengo miedo de escribir, sé que si me suelto diré muchos tacos, muchas burradas políticamente incorrectas y no sé si debo dar un tiempo de espera a mis impulsos creativo-destructores o desde el primer día ponerlos en marcha. En cualquier caso, parto desde la más absoluta humildad, sabiendo que yo no sé nada y que estoy para aprender y para que me enseñen. Respecto a la universidad... estoy bastante perdido, es un cambio muy radical respecto al instituto, la gente va más a su bola, no hablan entre ellos, el trato es más distante, me resultan incómodos los silencios desesperantes que se producen en clase. A veces me gustaría romper esa seriedad que reina en las clases con un estruendoso pedo que haga retumbar el aula. No me gusta tanta seriedad. Echo de menos a los paletos del instituto, al menos hablaban, murmuraban, eran espontáneos, impulsivos, sádicos, caníbales. Pero ahora son toda la gente es seria, es gente como yo, que da asco, y yo doy asco solo, pero si somos 20 personas como yo nos convertimos en una gran bola de mierda insoportable. Pero en fin, lo importante es que estoy haciendo algo que creo que me va a gustar, en otra ocasión ya contaré anécdotas y sensaciones que experimento en el día a día. Os hablaré de las otras asignaturas, como la de historia del cine, que también promete ser de lo más interesante. De momento trataré de adaptarme, de hacerme la idea de que ya he empezado. Intentaré asimilar que aquello que hace un año era una vaga idea e ilusión se ha convertido en una realidad. Estoy contento de haber dejado el trabajo de mierda, de haber renunciado a un trabajo fijo, estoy contento de no haberme guiado por el dinero, por la estabilidad laboral, por la comodidad. Estoy muy agradecido a la gente que hizo posible que este sueño se convirtiera en una realidad. Durante todo este año pensé que todo esto era una locura, que no me llevaría a ninguna parte, incluso creí que no sería capaz de sacarme segundo de bachillerato, pero lo he conseguido, he llegado a la meta, aunque ahora ya hay nuevas metas a las que tengo que llegar. Estoy encantado de haber hecho las cosas con el corazón, y de eso no me arrepiento ni me arrepentiré nunca. 23/09/2006El refugio![]() A veces, creo que mi habitación es el refugio ideal donde puedo estar en paz y tranquilo. Imagino que mi casa es una trinchera en la que me resguardo del campo de tiro que hay en el exterior. Mi objetivo no es otro que encontrar la calma y la soledad absoluta. Quiero ser invisible; que nadie sepa que existo. Me tumbo en la cama y observo detenidamente el techo. Hay una telaraña en un rincón, pero me da igual ¿Qué más dará que esté o no? Cierro los ojos y me hundo más y más en la cama. El colchón parece estar hecho de chicle. Las sábanas se tragan mi cuerpo como si fueran arenas movedizas. Me hundo a través de una puerta espacio-temporal que me conduce hacia otros mundos en otros tiempos. Quiero viajar hasta la Grecia clásica, quiero hablar con Platón, quiero pasear por las ágoras junto a Sócrates y escandalizar a unos cuantos mediocres. Me encantaría haber vivido en ese tiempo, por aquel entonces la gente no tenía nada mejor que hacer que pasear y filosofar. Hoy en día no se puede encontrar una plaza así, llena de idealistas en la que se puedan hacer disertaciones filosóficas sobre la vida y la muerte. Si ahora saliese de mi zulo y comenzase a preguntar a los transeúntes si ya están preparados para la muerte, lo más seguro es que me encerrasen en un manicomio. En Grecia sabían lo que era bueno: comenzaban discutiendo sobre cuántas partes tenía el alma y acababan montando una orgía. Estoy en paz, pienso que lo he conseguido, creo que por fin he alcanzado mi meta: soledad y silencio. Pero pronto los muelles de la cama de mi vecina comienzan a molestarme. A la hija de puta siempre le da por echar un polvo a estas horas y con los ruiditos del colchón y los jadeos me jode la siesta. A la mierda Grecia y a la mierda mi paz interior. Si Sócrates hubiese nacido en estos tiempos, de buen seguro que se bebería el cianuro sin que nadie se lo ordenase. Me levanto y me voy al cuarto de baño. Me lavo la cara y me miro en el espejo. - Ariel, ¿Quién eres Ariel? – me pregunto. Llaman al timbre. Tengo visita. Es un amigo. Sube y le ofrezco asiento y bebida. Me habla de sus problemas, por lo visto está deprimido. No le presto mucha atención, él habla yo sigo preguntándome dónde podría encontrar algún refugio en el que pueda olvidarme del mundo y que este se olvide de mí. Pero ahora no puedo huir, hay alguien en mi casa, ¿Cómo se puede escapar cuando te están molestando en tu propia casa? No quiero decirle que se vaya, no quiero que se sienta ofendido. Le sugiero que nos vayamos a un bar y acepta. Allí estamos durante media hora y luego le digo que me quiero ir a casa, que ya estoy cansado. Él se va por otro camino y yo, por fin, soy libre; estoy solo y nadie me molesta. Decido coger el coche. Cuando conduzco me siento aislado del mundo exterior: puedo cantar y desafinar, puedo gritar, puedo insultar a la gente sin que me oigan, puedo poner la música a tope sin que ningún vecino se queje, puedo hablar sólo sin que me miren preguntándose si estoy bien de la cabeza. Aparco cerca de la escollera. Al final del camino rocoso hay un faro verde al que me gusta subir y disfrutar de las impresionantes vistas. Desde allí, rodeado del mar, veo caer el atardecer. Lo único que oigo es el rumor de las olas. Por fin respiro aire puro, por fin lejos de la humanidad, por fin solo. Recuerdo que, una vez, estando en este mismo faro verde, llamé a una chica que vivía en la ciudad y le dije que se asomase al balcón y observase al faro verde. Me dijo que había algo que obstruía la luz, y le dije que era yo. Qué bonito era comunicarse con la persona a la que amaba mediante señales de luz... Pronto comienza a llover, de nuevo se quiebra la paz de mi refugio. Me largo de allí cabreado con las inclemencias del tiempo. Arranco el coche apresurado y acelero. Quiero volver al refugio de mi casa, que es el mejor lugar del mundo aunque haya ruidos molestos. Transito por la ciudad. Los limpiaparabrisas se agitan. Estoy parado en un semáforo. La gente camina con sus paraguas de un lado a otro sin sentido alguno. De pronto, y sin saber por qué, me asaltan unas terribles ganas de atropellar a alguien. Lo peor que me puede pasar si lo hago es que me metan en la cárcel. Pero no me importa, puede que allí encuentre mi refugio ideal. En la cárcel me suministrarían comida y tendría una celda en la que podría dormir tranquilo y sin que nadie me incordie . El único inconveniente de estar en la cárcel es que te den por el culo en las duchas, pero no me preocupa demasiado, ya estoy acostumbrado a que lo hagan aunque en otra modalidad. Pienso que en la cárcel tendría tiempo de sacarme una carrera o dos. Es más, incluso, podría escribir un libro al igual que hizo Cervantes. De hecho, mi libro sería mucho mejor y más extenso que El Quijote, puesto que yo no soy manco y no tendría que dejar de escribir cada vez que tuviese que rascarme los cojones. Al fin nacería un verdadero genio desde la Edad de Oro. Ariel Pérez Amarte: El mejor escritor del siglo XXI, conocido porque escribía con una mano en el papel y la otra en los cojones, el único escritor capaz de transmutar en literatura la portentosa energía de su chacra sexual. Conseguiré que la gente abra los ojos gracias a las revelaciones de mi obra. Convenceré al mundo las innumerables ventajas de vivir en la cárcel. Publicarán mi libro, la gente lo leerá, y en las televisiones ya no se hablará de otra cosa. Enseguida la gente comenzaría a cometer asesinatos con la esperanza de poder entrar en la cárcel y, con un poco de suerte, coincidir en la misma celda que yo. El mundo se volverá loco gracias a mis palabras. Me traducirán a todos los idiomas posibles y a partir de entonces necesitarán construir nuevas cárceles capaces de albergar a todos los seguidores de mi filosofía. Al cabo del tiempo toda la humanidad acabará encarcelada por mi culpa. Los funcionarios de prisiones serán los últimos en encarcelarse, se meterán dentro, cerrarán la puerta con llave y la arrojarán lejos del alcance de nadie. Llegado ese momento aprovecharé para salir de allí. Me escaparé y el mundo será mío. Todos habrán caído en mi trampa y yo, por fin, podré pasear por el mundo tranquilo y sin molestia alguna. Mientras tanto, en las cárceles, comenzarán a escasear los alimentos y a los reclusos no les quedará más remedio que recurrir al canibalismo. Se comerán los unos a los otros hasta que, finalmente, el último hijo de puta se muera de hambre. Y una vez fuera no me molestaré en rescatar a nadie de las cárceles. Lo único que haré será acudir a los zoológicos para abrir las jaulas y liberar a todos los animales en cautiverio. Mi conciencia no podría estar tranquila sabiendo que existe un solo animal encerrado. Gracias a mis flamantes ideas habré conseguido que la Tierra vuelva a su hábitat natural y salvaje, y, de paso, habré encontrado mi refugio ideal. No cabe duda de que encontrar la paz tiene un precio... por eso vale la pena pisar el acelerador y llevárselo todo por delante. 28/09/2006Animales a trabajar![]() Imaginad que se crease una empresa de adiestramiento de animales para que estos puedan desarrollar tareas dentro del ámbito laboral. Una empresa que, por ejemplo, adiestrase a monos para que sean capaces de llevar bandejas en los restaurantes y dejarlas en las mesas que les indican, o que les enseñasen a utilizar una fregona y dejasen cualquier estancia como los chorros del oro. Podrían, incluso, desarrollar unas nuevas centrales energéticas, en las que millones de hámsteres enjaulados hiciesen girar su rueda, y cada uno generaría un voltaje mínimo, pero la suma total de todos sería capaz de suministrar de energía a toda una ciudad. Las empresas comprarían estos animales y tan sólo tendrían que pagar a los adiestradores una cierta cantidad en concepto de formación. Los empresarios encontrarían en los animales un sinfín de ventajas, ya que estos no protestarían por nada, no reclamarían más sueldo, no buscarían abogados laborales para denunciarles y, además, se ahorrarían un importante gasto en los salarios de camareros y limpiadores. Si esto ocurriese, inmediatamente saldrían a la palestra todas las asociaciones defensoras de los animales para pedir que cesasen estos abusivos tratos a los animales. Reclamarían acciones jurídicas contra todos los países y empresas que explotasen laboralmente a los animales para enriquecerse. Solicitarían que los animales fuesen liberados y viviesen en su entorno natural. Condenarían el trabajo de los animales como si estas nuevas prácticas fuesen tan abominables como el holocausto o la esclavitud. Todo esto no pasará, pero es curioso que todos los hombres del mundo, que al fin y al cabo también son animales, están siendo explotados de una forma similar y nadie se levanta del asiento para condenarlo.
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