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04/12/2007

Carta a Daniel Zamora

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Querido Daniel:

Quiero hablarte como siempre, es decir: con ironía, con sentido del humor y con esas expresiones argentinas al estilo del Dr. Tangalanga con las que nos insultábamos. Aunque ahora mismo me resulta muy difícil hacerlo.

¿Sabes? Todavía no me lo creo. El miércoles mismo estaba escribiendo de ti en el diario. Quería comentarte que había conseguido unas biografías de Dalí para que me dieses tu opinión y saber si eran buenas. También quería decirte que tenía un proyecto de libro titulado "El pez alérgico al agua" y quería enviártelo para que lo leyeras y, si querías, hicieras el prólogo. Quería que fuera una sorpresa, pero ahora ya no tiene sentido.

No sabía de ti desde hacía un tiempo, cuando no contestabas pensaba que era porque estabas metido de lleno en tus proyectos que estabas haciendo con tanta ilusión. Te veía muy volcado con tus canciones y por eso no entiendo nada, Dani, no me esperaba esto.

Tú eras de ese tipo de personas con las que siempre se aprende algo cuando hablas con ellas. Contigo me sentía muy pequeño e insignificante, pero a la vez me engrandecías porque me llenabas de conocimiento. Sentía como si yo no pudiera aportarte nada nuevo, pero tú a mí no parabas de aportarme cosas nuevas. Tú fuiste el que comenzó a hablarme de las anécdotas de la vida de Dalí y gracias a ti me despertaste la admiración por el pintor. También me descubriste a Cortázar, me recomendaste que leyera las historias de los cronopios y famas, una fuente de inspiración buenísima. Intentaste, sin éxito, educarme musicalmente tocando canciones de Frank Sinatra, pero ya sabes que soy un paleto de pueblo de la huerta valenciana, como te gustaba decir, y el "mundo me hizo así, no puedo cambiar".

Es imposible enumerar todas las cosas que aprendí contigo, pero lo que más me llamó la atención era la forma con la que te reías de la vida. Fue ejemplar cómo afrontaste el cáncer. Jamás había visto algo igual. Eras capaz de reirte del cáncer en su cara. Te encantaba bromear y decir que el pobre alienígena (así llamabas a tu cáncer) no sabía dónde se había metido. Incluso en los momentos más difíciles, cuando se te cayó el pelo, bromeabas diciendo que tu cabeza parecía una polla y las mujeres asociaban más rápidamente el concepto fálico contigo.

Ahora mismo te imagino leyendo esto y riéndote de mí. Me dirías que soy un maricón mal culeado y que si no dejo de decir pelotudeces me enviarás a un ejército de fornidos senegaleses monotemáticos ávidos de mi culito. De hecho, ahora mismo me viene a la cabeza un comentario que dejaste aquí en el blog que decía así:


"Saludos a todas-os -las damas primero- los desertores que se dan cita en esta web de mierda que capitanea mi amigo Fredy. En efecto, soy el mítico bajista de los Rodríguez, amigo personal de este ser deteriorado, pusilánime, mediocre en grado superlativo y doctorado en Onanismo por Yale, Upsala, Sidney y Carcaixent. Ciertamente nos encontramos frente a un caso de un enorme interés geológico que ha conmocionado los pilares de la comunidad científica internacional, pero Fredy es mi amigo porque como yo, como tantos, sufre la angustia que ocasiona estar tan mal diseñado para transitar por esta cloaca hipócrita y cínica en que los de siempre han convertido al planeta. Comprenderán que tengo otras cosas más interesantes que hacer que perder el tiempo leyendo las elucubraciones de este sujeto, así que aclaro que el motivo de decidirme a dejar un mensaje no es otro que el contribuir todo lo posible, gracias a mi fascinante aureola carismática, a impresionar a las incautas e impresionables doncellas que se dejen caer por estos lares para que estas, al constatar por sí mismas el tipo de personajes de nivel con que se codea este muchacho, se decidan a la mayor brevedad a entregar incondicionalmente el favor de sus encantos (me refiero a los encantos sexuales, no nos vayamos a confundir) a don Federico Pérez, un, tal y como definiera magistralmente Julio Cortázar, entrañable ser verde y húmedo."


:) Siempre estabas con eso de la aureola carismática. Desde entonces siempre empleo ese término para referirme a la gente con carisma. Y es que nos influenciaste hasta en el vocabulario.

No sé qué decirte, Dani, se van a quedar muchas cosas en el tintero. Yo tenía tanta ilusión como tú por para que salieran tus canciones adelante. Recuerdo cuando leíste la letra de "A veces tuy@" y me comentaste que era la letra que necesitabas para el rock and roll que tenías pensado hacer. Luego la modificaste a tu manera y la registramos después de muchos trámites. Una vez me llamaste por teléfono para enseñarme una grabación de la canción y me gustó muchísimo. Ahora se perderá y supongo que nunca podré escucharla entera....

Echaré de menos muchas cosas. Recordaré con cariño todo el tiempo que pasamos los residentes en aquel chat de la isla del mediodía. Las conversaciones surrealistas. Tu sentido del humor. Echaré de menos esos emails cortos que nos mandábamos sólo para darnos por el culo, o los mensajes sin conexión en el messenger cuando perdía el barça o el Valencia. Echaré de menos el libro de visitas de tu web. Recordaré con una sonrisa las conversaciones por messenger y cuando, a veces, me metías en la conversación con Belén y nos pasábamos la noche diciendo tonterías. Recordaremos aquellos momentos en tu isla con una sonrisa. Era la isla de los inadaptados en la que cada uno tenía su cargo, cuanto más disparatado mejor, y tú eras el líder.

Me gustaría reprocharte muchas cosas, pero no serviría de nada. Tus motivos habrás tenido para marcharte así. Supongo que de todo se aprende y todo sucede por algo. Yo todavía no he aprendido esta lección y no sé si la aprenderé, pero espero que me la enseñes tú algún día.

Contigo no sólo se va un gran músico, también se va un gran historiador (pocos conocerán como tú los entresijos de Mauthausen) y se va un amigo y un grande del rock. Y eso lo digo yo, que te conocí desde lejos, así que puedo hacerme la idea de cómo estará tu gente, toda esa que te quería, a los que me gustaría mandarles todo mi apoyo.

Si alguien como tú se ha quitado la vida, siendo tan optimista, tan vital y con tanto sentido del humor... yo ya me puedo creer cualquier cosa. Al final tendrá razón el filósofo rumano que dijo: "sólo se suicidan los optimistas".

Y ahora no me voy a despedir de ti, Daniel, porque para mí nunca te vas a ir, siempre me acordaré de ti cuando mencionen a Dalí, cuando Messi haga una jugada de ensueño que haga enmudecer al Camp Nou, cuando lea a Cortázar y, por supuesto, cada vez que escuche a Los Rodriguez.

Desde que el jueves decidiste quitarte la vida me siento más pequeño y más huérfano. No te extrañes cuando a veces me sorprendas recordando en silencio que una vez tuve un amigo al que admiraba muchísimo, al que consideraba un maestro y una de mis grandes influencias...

Siempre estarás con nosotros.

 


 

Quiero saber que la vida contigo no va a terminar.

Porque sí x 3.

 

Actualización a 10-12-2007

Un amigo colombiano, Javier Galvis, nos escribe para contarnos que ha hecho un video en homenaje a Daniel Zamora en el que lo vemos compartir buenos momentos con Ariel Rot, Andrés Calamaro, Julián Infante y Germán Villena. Les dejo con el video:

Pd: También podemos ver a Daniel en otros vídeos de los Rodríguez como en el de Salud, dinero y amor . Y en otras etapas de su carrera junto con Alejandro Sanz .

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Martes, 04 de Diciembre de 2007 06:03 #. Tema: Cosas de la vida Hay 9 comentarios.

16/12/2007

Diario de un exiliado. Capítulo 4. Follarse a una perra

20071216063005-perra.jpgLas dos perras jugaban entre ellas. Los tres estábamos en silencio mirándolas jugar. Jorge dijo:

– Oye, ¿A que están buenas las perras? Son muy guapas. Yo me las follaría. Si fuera un perro no lo dudaría ni un segundo. ¿Te imaginas ser un perro? Si te gusta una perra, la montas y ya está, sin preguntar y sin tonterías. Y cuando acabas te vas y no dices ni adiós.

Yo me reía del comentario pero Marc le dio la razón.

– ¡Pues claro que están buenas! ¿Qué no las ves? Si cuando las saco a pasear todos los perros se la quieren follar. ¿No has visto lo guapa que es? ¡Ven aquí guapa! ¡Ven!

La perra se acercó y comenzó a abrazarla.

– ¡Ay que guapa es mi niña y que buena estás!

Yo alucinaba con ellos. Estaba de visita en su casa. Siempre estoy allí metido. Me encanta estar con ellos. Son los típicos tirados a los que nadie les hace caso. No sé si es por su aspecto de hippies con rastas o por su actitud pasota ante todo. La cuestión es que ellos dos viven juntos y yo siempre voy de visita a su casa. Me apalanco mucho allí, pero ellos me reciben bien. Tuve la suerte de caerles bien y ellos a mí. Y eso no es fácil, pues clasifican a toda la gente de dos formas: o les caes bien o les caes mal. Lo que me gusta de ellos es su espontaneidad, la naturalidad, la sinceridad y lo viscerales que son. Tienen ese punto de desequilibrio mental que les hace más interesantes que la gente normal. Se puede decir que es de la poca gente AUTÉNTICA que he conocido últimamente.

A Marc lo conocí el primer día de clase y me cayó bien. Lo sorprendente de él es que tiene aspecto de pasota, la mirada de loco y continuamente se está cagando en todo. Parece ignorante, pero luego lo conoces te das cuenta de que siempre está leyendo, que está muy cultivado y que te habla de Cortázar o de Eduardo Mendoza como sus escritores favoritos.

A Jorge también lo conocí el mismo día. Tiene aros en los lóbulos, otro en el tabique nasal y por su pinta parece un grunge o un metalero. Pero luego descubres que le encanta la música hardcore y pincha en raves y discotecas de prestigio. Siempre está riéndose y se le va bastante la cabeza.

Ese día Marc se había sacado el carnet de conducir. Así que decidimos irnos a una taberna cercana para celebrarlo con unas cervecitas.

– Yo no voy –dijo Jorge– no tengo pasta.
– Yo te invito, que hoy tengo dinero y soy rico.

Tenía 50 euros y cuando tengo dinero de sobra no me importa invitar a la gente. Llegamos a la tasca y nos pedimos unas cervezas. Allí había más gente con la que Marc había quedado. Por una de esas casualidades de la vida estaba allí un chico que tocaba conmigo en un grupo que teníamos hace unos años. Nos alegramos de vernos y ese casual encuentro fue motivo para tomar unas cervezas más.

–Me alegro mucho de verte Fredy –dijo el que era el batería del grupo– si hay algo que me arrepiento durante este tiempo es de no haber seguido tocando contigo. Tu música es un poco popera y tú eres bastante capullo. Pero me caes de puta madre.

El chico ya llevaba un rato en la tasca y llevaba un pedal bastante más avanzado. Ya estaba en la fase de exaltación de la amistad. Yo sólo llevaba tres cervezas. Entonces alguien pidió cazallas para todos, para brindar por la amistad y por el carnet de Marc. Nos bebimos las cazallas, hicimos las muecas de asco y continuamos con más cerveza.

Jorge ya se había puesto filosófico. Estaba hablando de mujeres.

– No entiendo por qué nos tenemos que complicar la vida cuando nos gusta una tía. Yo tengo un problema y es que cuando me gusta alguna no quiero hablar con ella porque luego me olvido de que quería follármela y acabamos siendo colegas y ya estoy harto. Lo peor que puedes hacer es ser colega de alguien que te gusta porque luego no haces nada. Yo quiero follármela y ya está. Echar un polvo y punto. Sin tonterías. ¿Por qué la gente es tan hipócrita? ¿Por qué no puedes ir y decirle a una: oye, me gustas y quiero follar contigo? ¡Es todo una puta mierda!

Yo tan sólo me limité a darle la razón.

Nos acabamos la cerveza y de nuevo pidieron otra cazalla. Yo no quería pero no iba a hacer el feo de no beber. Me daba angustia oler la cazalla desde que una vez me piqué con un amigo para ver quién se bebía más chupitos seguidos. No recuerdo mucho de aquella noche. Sólo sé que al día siguiente me desperté con ropa, con el cinturón puesto, tapado y cuando pregunté a mis padres por qué estaba así me dijeron que me encontraron tirado en el suelo de mi habitación con una sábana sin desdoblar sobre mi espalda. Al parecer mi primo durmió esa noche en mi cama y no le importó demasiado que yo estuviese en el suelo y me tiró una sábana para que me tapara.

El secreto para beber cazalla es engullirla y llevarla directamente al estómago, sin que pase por la boca, de lo contrario me produce angustia.

Al otro lado de la mesa Marc hablaba con el batería sobre la amistad y la falsedad.

– Mi padre me dijo una cosa que se me quedó grabada en la cabeza–decía Marc con ímpetu –en la vida siempre podrás contar a los amigos de verdad con una sola mano. ¡Y tiene toda la razón!

Pedimos otra cerveza más. Marc ya estaba muy pedo. Decía que no quería beber más. Contó que en la última cogorza que pilló se puso a caminar por encima de los coches y cuando se subió encima de una furgoneta se resbalo y se cayó desde arriba. Por poco se mata. Estuvo cojo durante unas semanas. Luego no podía volver a casa y se puso a potar en un portal. Unos que pasaban por allí vieron la papilla que había echado y uno de ellos dijo “¡Mira! ¡Ha potado fideos!” Entonces Marc se cabreó y cogió un poco de potado con las manos y se la tiró sobre el gracioso de los fideos. Después de eso se cayó al suelo y no recuerda más.

- ¡Lo que más me fastidió era que dijera que eran fideos! –decía Marc– ¡Eran espaguetis que ya estaban triturados por el estómago!

Jorge seguía con sus divagaciones sobre las relaciones entre mujeres y hombres. Comenzó a decirme qué chicas de clase le ponían y me habló de una que le ponía en especial. Me la describió y entonces adiviné quién era. Le dije que yo podía conseguir su número y dárselo.

– ¡Vale! ¡Vale! ¡Si me lo consigues la llamo ahora mismo!

En ese momento trajeron otra ronda de cazallas. Yo ya no sabía cuántas habíamos bebido.

– Mira Jorge, yo te consigo el número, pero con una condición. Si la llamas le tienes que decir abiertamente que quieres echar un polvo con ella.

– ¡Vale! ¡Sí! ¡Sí! ¡Lo voy a decir! De puta madre. Lo digo y me voy a quedar muy a gusto. Necesito decirlo. Quiero quitarme ese trabe. Me da igual lo que diga. Si dice que no le diré: ¡pues tú te lo pierdes cagá! ¡Dame el número!

Hice una llamada y pregunté el número de la chica en cuestión.

– Ahí lo tienes. Llama.

Llamó y habló:

– ¿Hola? Soy Jorge, el de clase, ¿sabes quién soy no? (...) Pues nada, que te he llamado porque me apetece que vengas. Estamos aquí unos colegas y yo, me apetece verte. ¿Qué haces? (...) ¿En tu casa con unos amigos? Pues tú haz lo que quieras, o te lo montas con ellos o te lo montas conmigo, lo que quieras. (...) ¿Quién habla ahora? Ahh, Luis, pues nada, aquí llamando a tu amiga, a ver si le pego un polvo o qué. (...) Pásame con ella. (...) Bueno, yo estoy aquí, si quieres vente, si no... tú te lo pierdes. (...) Vale (...) vale (...) pues hasta luego.

Colgó.

– Dice que se lo pensará y que me llamará si le apetece. JAJAJAJA. Me da igual que no llame. Si no llama mañana la veré y le diré: ¡cagá! Yo ya me he quedado muy bien diciéndolo. JAJAJAJA.

Entonces sonó el teléfono de nuevo. Empezamos a aplaudir, vitorear y reírnos. Yo ya me estaba muriendo de risa. Así que Jorge lo coge y dice.

– ¿Qué pasaaaaaaaaaaaa?? (...) Ah, papá (...) Nada, nada, bien –se salió fuera y siguió hablando. Al poco rato entró de nuevo.

–Nada tío, no va a llamar ¡Pero me la suda! Es más, si me la follo me dará igual que se corra o no, que es ella la que me tiene que hace la faena a mí, que para algo la he llamado.

Al rato volvió a sonar el teléfono. Miramos el número.

– ¡Es ella! ¡Es ella!

Otra vez empezaron las risas y el cachondeo.

–¡Eres el puto amo! ¡A partir de hoy vas a ser mi ídolo!

Se fue fuera a hablar y al rato entró.

– ¡Que se viene! ¡Va a venirse! –dijo con una sonrisa de oreja a oreja.

Entonces nos chocamos la mano y decidimos pedir una ronda más. Al cabo de tiempo el dueño del bar nos echó de allí. Salimos del local literalmente a cuatro patas, pues en la calle nos pusimos a pelearnos, a hacer volteretas, a tirarnos por el suelo, a jugar con las perras y a perseguirnos. En cierto momento se tiraron por el suelo en medio de la carretera y nos pusimos a hacer un montoncito. Hacía tiempo que no me tiraba al montoncito con tanta gente. Pero tuvimos la mala fortuna de que pasaba la policía en ese momento y paró. Algunos llevaban sustancias prohibidas en los bolsillos. Otros tenían mucho más que una pequeña cantidad, pues para pagarse el piso y los estudios tienen que vender cierta cantidad al mes. Pero por suerte eran policías enrollados y cuando les dijimos que estábamos jugando con las perras se tranquilizaron y se subieron al coche, nos dijeron que pensaban que pasaba algo malo porque estábamos por el suelo. Se fueron y, afortunadamente, no registraron a nadie.

Llegamos a otra tasca. La chica a la que había llamado llegó. Seguimos bebiendo. Yo ya estaba muy mareado. Vi que ellos dos no se enrollaban y decidí intervenir. Me acerqué a ellos y les dije: daros un besito. Y ella dijo que no, que nos lo diéramos él y yo. Sin dudarlo nos dimos un pico y le cedimos el testigo. Le tocaba. Así que se dieron un besito y comenzaron a enrollarse.

Mi alcoholismo llegó a tal punto que comencé a beberme las copas que vi en la barra sin dueño aparente. No me importaba mucho, si me hubiesen dicho algo tenía previsto decir que me había confundido de vaso.

Al rato me senté en la terracita con más gente, nos pusimos a hablar de diversos temas intrascendentales como de paellas, cohetes y demás cosas de las que hablamos los valencianos.

No tardamos mucho en irnos. Nos metimos seis personas más dos perras en un coche como pudimos y fuimos a parar a casa de Jorge y Marc. Yo me puse a mirar el correo en sus ordenadores y la gente comenzó a marcharse para seguir la fiesta en otro sitio. Jorge y la chica se metieron en la habitación y entonces decidí largarme con el resto de gente. Pero como estaba cerca de casa preferí subir y acabar la noche en ese momento antes de que tuvieran que llevarme entre dos personas.

Llegué a casa, me puse el pijama, me metí en la cama, me puse a escribir un poco antes de acostarme, y justo cuando iba a conciliar el sueño el timbre comenzó a sonar repetidas veces, parecía que el que llamaba tenía parkinson, eran las 4 de la madrugada y había gente durmiendo en casa. Me levanté extrañadísimo preguntándome quién era. Abrí la puerta y eran Luís y Carlos. Venían borrachísimos y buscaban a María, la chica que se había largado con Jorge. Les dije que lo mejor era no buscarla, que se había perdido por ahí.

– ¡Pero si acabamos de hablar con ella! Dice que está en casa de Jorge y que está cerca de aquí, pero como no sabemos dónde vive pues hemos venido aquí.

Les dije dónde era, llamaron, y por supuesto no contestaron y volvieron a mi casa. Luís comenzó a decirme:

– Fredy, ganas mucho en pijama, que lo sepas.
– Gracias.

En una bolsa llevaban una botella de vodka prácticamente vacía. Me dijeron si tenía algo para mezclar y saqué coca-cola.

– Uy, nos cuidas muy bien, Fredy, eso es que me quieres poner facilón está noche– dijo Luís.
– No creo...
– ¿Pero tú eres gay?
– Yo no soy nada.
– Ay, yo creía que eras gay.
– Pues vaya halago.

Ambos empezaron a beber. La tele estaba apagada.

– Oye, pon porno, ¿No tienes porno? –preguntó Carlos.
– Enciende la tele, suele haber un canal porno por ahí –contesté.

Encendieron y no encontraron nada.

– Menuda mierda, no tienes porno. ¿No tienes porno en el ordenador? ¡Saca el ordenador! –insistió Carlos.
– No, no, paso.
– ¿Pero tienes porno gay o hetero? –preguntó Luís– ¡Anda! ¡Si tienes un póster de Dalí! ¿Sabes que yo soy fan de Dalí? ¿Sabes que mi padre es pintor?

Estuvieron un rato más allí hasta que dieron por imposible sintonizar un canal porno y se cansaron.

– Bueno, ya que no sabemos donde está María pues nos vamos. Ya nos veremos –Dijo Carlos.
– Venga, adiós, que vaya bien.
– ¡Que te vaya bien a ti! –Dijo Luís– Espero que tengas porno en el ordenador... porque si no...

Cerré la puerta de casa. Fui a acostarme y todo me daba vueltas y vueltas y vueltas y más vueltas...

Domingo, 16 de Diciembre de 2007 06:30 #. Tema: Diario de exilio Hay 10 comentarios.

22/12/2007

Diario de un exiliado. Capítulo 5. Llamada de socorro.

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Me gusta ser dios de mi universo. Ser el creador de un firmamento. Me gusta dejar las huellas impregnadas en la arena de una playa.

Fredy (Soy tan egocéntrico que me autocito)


Por fin tengo la necesidad vital de escribir. Me encanta oír el ruidito del teclado cuando las palabras fluyen. Hoy no tengo nada que contar, sólo vengo aquí a desahogarme. Estoy en un momento vital extraño. Mi disfunción del sueño me impide llevar un ritmo de vida normal. Hay días en los que duermo dos horas al día, otros que no duermo, y otros en los que me paso el día durmiento. Por las noches me quedo jugando al football manager, es mi único bálsamo y remedio eficaz para dejar de pensar. Jugar sirve para centrifugar mi cerebro. La felicidad que me aporta el juego es imposible de describir, sólo alguien que ha estado viciado alguna vez de forma obsesiva sabrá de qué hablo. El secreto de esta felicidad estriba en que cuando juego mi mente se aleja de la realidad, no pienso, no soy consciente y dejo de existir. Me sumerjo de lleno en un mundo virtual, en una realidad paralela que hace que me olvide de la mierda de vida. Jugar es lo mismo que abrir una puerta de luz al exterior y salir de esta vida.

Ahora mismo son las 9:45 de la mañana. Es un momento extraño para escribir, pues siempre suelo hacerlo de noche. Pero ya no tengo control sobre mis días. De vez en cuando tengo que ir a la universidad para hacer un trabajo de publicidad. Tan sólo controlo la hora para ir a las reuniones del grupo, el resto del tiempo es caótico.

Me estoy dejando arrastrar. He soltado otra vez las riendas de mi vida. Los caballos que tiran de mi carro trotan a sus anchas por una llanura muy pesada. No tengo proyectos de futuro ni de presente. De nuevo acecha la falta de ilusión y de inquietud. ¡Mentira! me interesa leer y escribir, nada más. Esto de sacarse una carrera es sólo una excusa para hacer lo que me da la gana. Tendré un título que seguramente no utilizaré en mi puta vida porque me cago en las enseñanzas y en los que me digan cuatro profesores imbéciles. No estoy aquí para aguantar tonterías, no estoy aquí para agobiarme, no estoy aquí para convertirme en algo que no soy ni que nada tiene que ver conmigo. Las carreras sólo sirven para metamorfosear a las personas. Cuando terminas pasas de ser alguien con identidad a ser una profesión. Pedro dejará de ser Pedro para ser “El arquitecto”, Paloma dejará de ser Paloma para ser “la enfermera”, la del SEAT blanco, la que trabaja en el hospital, la que está casada con el primo de Juan, que es cuñado del Paco, que estuvo liada antes con el Tony ¿Sabes quién te digo? Esa que su padre tiene una ferretería en el carrer del Mar, que su hermana está casada con Vicente y antes iba con el grupito de la Paqui y que año pasado fue fallera mayor de la falla del Port, ¿No saps qui dic, che? Una que viu en front de la casa de la cultura que té una filla xicoteta de tres anys que va a la escolaica i està casà en el germà del marmolista que ara s´han comprat un xalet ahí en el brosquil i té una terra en la que planta napicols i taronges i que va tindre un accident en la moto l´any pasat i es va trencar la cama i la varen ingresar ahí en La Ribera i li varen dir que igual li tallaben la cama ¿No la coneixes? Si, que el seu germà treballa en Favara que ara s´ha comprat un Ford blau i fa dos semanes es va tintar el monyo(...)

¿Y yo dejaré de ser yo para convertirme en un “Comunicador audiovisual”? Y una Polla. Mi destino es convertirme en quien quiero ser, lo demás me importa una mierda.

Cambiando de tema, ahora trabajo de vez en cuando en un teatro. Me contratan cada vez que hay una obra en la que hace falta gente para montar escenarios, focos, altavoces... No está mal el trabajo, aprendo cosas y me sirve para tener algún dinero extra y poco más.

Echo de menos mis buenas ideas. Me pregunto qué coño hago. No sé dónde dejé a ese Fredy que escribía tres historias diarias. Necesito proyectos vitales. Necesito meterme en algo gordo. He de alejarme de la gente que no me aporta nada, o lo que es lo mismo: he de alejarme de la gente, a secas. Quiero ser poeta, cantautor y sinvergüenza.

Me siento un poco prisionero de mis palabras y de los lectores. Necesito crearme un nuevo blog en el que poder cagarme en la puta madre de todos. Necesito hablar de forma anónima y que algún internauta me dé la razón en lo que digo, de lo contrario acumularé el veneno dentro y me volveré loco. Los artistas no escribimos para triunfar, escribimos por necesidad. No sé dónde leí que los locos somos unos genios porque canalizamos nuestro desequilibrio mental en forma de arte. Pintamos, escribimos o hacemos música para equilibrar la balanza y volver a la cordura, expulsamos el mal, las flores del mal, y crecen en un lugar imaginario donde todo el día hay tormenta, sol, arcoiris, lunas y nieve. Con el arte hasta las miserias más profundas, hasta la locura más insólita, cobra un sentido trascendental.

Aunque ahora lo único que me interesa es jugar al football manager o jugar a fútbol sala. Es mi único incentivo vital.

Vuelvo con más fuerza, con más rabia y más desquiciado que nunca. Que suenen las trompetas, el Apocalipsis ha llegado.

Sábado, 22 de Diciembre de 2007 16:30 #. Tema: Diario de exilio Hay 1 comentario.

26/12/2007

Charles Baudelaire os desea una amarga Navidad

Miércoles, 26 de Diciembre de 2007 20:01 #. Tema: Divagaciones No hay comentarios. Comentar.

27/12/2007

El origen del mal

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Según las filosofías orientales, todos nuestros actos están condicionados por lo que hicimos en vidas anteriores. También dicen que cada acto que realicemos ahora repercutirá en nuestras vidas posteriores, y no sólo en eso, sino que repercutirá hasta en los confines del universo. Buda decía que aquello que no esté sujeto a causas y condiciones no existe, y así como lanzamos una piedra a un estanque y las ondas del impacto se extienden hasta el agotamiento, con nuestras vidas y actos sucede igual.

Ayer recibí un email de una lectora. Me dijo que leyó la historia de la balanza interior que se regula con el arte y me explicó una teoría.

Decía que hay tres tipos de personas: Los profetas, los magos y las personas blancas. Los profetas son aquellos que tienen acumuladas muchas vidas anteriores a la actual y es el grado más alto al que puede llegar un ser humano. Yo creo que son seres sabios, que nacen con la sabiduría y un don divino que enseguida les hace destacar en algo. No importa en qué condiciones haya nacido, no importa el seno de la familia en la que se haya criado, un profeta enseguida se distinguirá entre el resto de mortales por su alma brillante. Un profeta, por citar a alguno, es Paco de Lucía, que es el ejemplo más práctico y representativo de lo que una deidad puede hacer con una guitarra sin importar los conocimientos de solfeo y las circunstancias en las que haya nacido.

Después de los profetas están los Magos. Son todos aquellos, que sin llegar a ser profetas, algún día lo serán ya sea en la actual reencarnación o en una futura. Todos estos perciben señales espirituales y ya destacan en muchos campos y su peso espiritual es latente. Yo mismo puedo citarme como Mago, pues recibo constantes señales espirituales y tengo una vocación de profeta que se consolidará un día de estos.

Por último están las “Personas blancas”, se llaman así porque estás personas no tienen color ni aportan gran cosa a la humanidad. Aquí podemos poner como ejemplo a la población de Cullera y de la Comunidad Valenciana en general, a la inmensa mayoría de dirigentes políticos, a los fans de Amaral, a los que les gusta la película Amelie, a todos los falleros y a todos los seguidores de Fernando Alonso.

Es obvio decir que un 98% de la población mundial son almas blancas y, por culpa de ellos, muchos profetas y magos se han impregnado de su mala fama. Ya se sabe, es como la célebre frase: “No todo el mundo es imbécil, lo que ocurre es que el 98% dan mala fama al resto”.

Muchas personas blancas han sido aclamadas como Profetas por una muchedumbre impasible y sin sentido crítico alguno. Britney Spears, Dani Martín (canto del loco), Eduardo Zaplana y Rita Barberá son algunos especimenes a destacar por ser almas sin fondo completamente podridas. Esta teoría explica por qué la democracia es un sistema de gobierno bastante fraudulento, pues un voto de una persona blanca vale lo mismo que la de un Profeta o un Mago, lo cual es un atentado contra las instituciones del estado. Saben que si hicieran unos carnets especiales para los Profetas y Magos para que sólo estos pudieran votar se acabaría inmediatamente con los nacionalismos, los partidismos, la endogamia y la chabacanería e instauraríamos la República platónica como sistema de gobierno mundial.


Para un Mago como yo es difícil transitar por este mundo de mierda. El día de nochebuena salí y me metí en un antro de Sueca en la que abundaban las almas más blancas que había visto en mi vida. Es muy duro meterse en un local en busca de una mujer, de alguien especial, de una Maga, de una Sibila, de alguien que posea alma, de alguien que en su mirada tenga fondo, una chispa de lucidez, una llama de esperanza... y sólo ves personas muertas, que se mueven aunque estén vacías. Estas personas aportarían lo mismo que un muerto aporta al mundo si no fuera porque pueden trabajar de albañiles y de cajeras del supermercado para servir a los Magos y a los Profetas.

Uno se siente solo estando en la Tierra. Soy como el tripulante de esa nave de David Bowie que ha perdido el contacto con la Tierra. Vivo en un mundo y en un tiempo en el que encuentras más pureza y belleza en una Rosa que en cualquier persona.

¿Por qué sucedió todo esto? ¿Hay alguna respuesta al origen de mi karma? ¿Puedo averiguar qué hice en otras vidas?

Sé que en una de mis vidas morí en el laberinto del minotauro. Dicen que tenía cuerpo de hombre y cabeza de toro, pero eso es mentira. Era un simple toro al que por su bravura desmesurada lo encerraron en un laberinto creyendo que tenía poderes mágicos ante el temor de que fuera una maldición enviada por los dioses. Entonces se creía mucho en esas cosas. Yo fui una de esas víctimas del minotauro, al que lo metieron en el laberinto para que fuera devorado por el toro. Fui sacrificado y esa es una de las vidas que más me ha marcado actualmente, pues es la única que recuerdo y de la cual me vienen constantes imágenes en sueños. Teseo entró al laberinto poco después de que yo muriera, yo era una celebridad entonces, y mi muerte fue el detonante para que él se armara de valor y entrara en el laberinto y poner fin a tanto sacrificio innecesario.

¿Pero en esta vida hay algún porqué? Dicen que todos los actos condicionan tu vida. Entonces decidí investigar mi nacimiento y encontré los documentos de mi partida de nacimiento y encontré todas las respuestas que buscaba. No me consideraron adecuado, sino grande, y, también, como por aquel entonces se utilizaban máquinas de escribir, cometieron un error, un error que marcaría mi destino e impregnaría de una suciedad karmica mi actual encarnación, se trata de un error tipográfico en el que en vez de hablar de un feto para referirse a mí, se refirieron a un feo.

He aquí los documentos que explican mi sino de esta reencarnación. Son las pruebas más fehacientes de que soy un Mago que algún día se convertirá en un Profeta.

 Si hacéis click sobre la imagen veréis el error tipográfico que marcaría mi destino. La que redactó el informe en vez de referirse a mí como un "feto varón" tuvo un lapsus al ser traicionada por su subconsciente y puso un "Feo Varón", un error que enmendó sin importarle el trauma que eso me ocasionaría en mi actual vida y en las futuras. Me puso la cruz desde el momento de mi nacimiento y no se molestó ni en cambiar de hoja para que no se viera el fatal error que, como se sabe, repercutiría hasta los confines del universo.

Y aquí la prueba más sorprendente de todas:

Esta nota no fue redactada por la misma becaria del hospital que la anterior. De hecho sorprende la diferencia de 150 gramos entre una nota y la otra. De esta nota lo que tenemos que destacar es el tachón vergonzoso que hay en el diagnóstico. Viendo a trasluz la nota pude identificar que tras ese tachón se alojaba la palabra ADECUADO. Pero esta enfermera, que era una auténtica maga, tras observarme bien tuvo que rectificar. Ella captó inmediatamente mi aureola carismática y se percató que yo no era alguien ADECUADO, todo lo contrario, yo no era un simple mortal más y por eso decidió tachar esa infamia y colocarme un adjetivo mucho más adecuado y calificarme como GRANDE. Desde aquí quiero agradecer a esta enfermera el bien que hizo desde el inicio de mi vida al calificarme como lo que soy. Y es que no pasé desapercibido desde el primer momento de mi vida. Entonces todo el mundo ya se dio cuenta que no era alguien NORMAL y mucho menos ADECUADO... aunque otras me consideren FEO.

Esto es todo por hoy. Muchas gracias por vuestra atención.

Jueves, 27 de Diciembre de 2007 14:50 #. Tema: Increible pero cierto Hay 29 comentarios.

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