Temas




Archivos

Enlaces






Se muestran los artículos pertenecientes a Marzo de 2007.

21/03/2007

Diario de un exiliado. Capítulo 10. No lo soporto más

No lo soporto más.

Todas las mañanas el rastafari me despierta con la música de mierda que pone. No tiene respeto por las personas que duermen. Vale que yo debería levantarme para ir a la facultad, pero me quedo durmiendo para descansar porque últimamente salgo todas las noches y me emborracho, vivo con resaca perpetua. Necesito el alcohol para seguir adelante, de lo contrario me asqueo del mundo y no puedo sobrevivir.

Cuando suena su estúpida música me dan ganas de levantarme y estrangularlo. Me gustaría decirle que su música es una puta mierda, que es punk barato para alternativos de turno sin cerebro que se creen que por llevar rastas y cuatro piercings ya son especiales, pero no son más que unos borregos más incapaces de leer un libro o de decir una frase interesante.

Pero no hago nada, me quedo en la cama y espero a que se acabe de duchar e intento dormir como puedo. Cuando por fin oigo que cierra la puerta de casa me levanto, así no tengo que pasar por el mal trago de verle la cara y cruzar unos saludos falsos.

Luego voy al comedor y me encuentro con los putos calzoncillos del rastafari en una silla. Llevan una semana ahí junto con unos calcetines ¿eso es normal? Decido coger la cámara de fotos y echar fotos para enseñar al mundo con qué tipo de cerdos vivo.


Después entro en la cocina. Está todo por fregar, el piso huele cada vez peor. Hace un mes que nadie friega los platos. Yo ya paso de hacerlo, llevo fregándolos desde que empezamos a vivir aquí. Se van a pensar que soy su chacha, así que yo ya no voy a limpiarles nada, estoy en huelga. Quiero ver cuánto aguantan sin fregar y de momento el resultado es este:

 



Luego busco algo para comer. No tengo comida, no tengo dinero, no tengo nada. Además, el rastafari y el otro se comen mi comida y se beben mi bebida. Tan sólo tengo lo justo para pagar el alquiler durante los meses que restan de curso. Suelo ir a casa de mis compañeros de clase para ver si me invitan a comer, cuando me ofrecen quedarme a comer les digo con indiferencia que es una buena idea, no quiero que noten que he ido a propósito a eso.

Últimamente no hago nada útil, estoy descarriado. Debería escribir más, debería leer más, debería hacer cosas más útiles y luchar por lo que quiero. Debería dejar de andar con mala gente y ponerme a trabajar. He de convertirme en alguien grande, he de mejorar mi forma de escribir si es que algún día quiero escribir el libro que tengo en mente o quiero ser un guionista respetable. Pero soy incapaz, en estos últimos días no puedo escribir más de dos líneas seguidas sin que me estanque. Tampoco puedo leer un libro, cuando leo dos páginas me duermo. Sólo puedo salir, estar con gente, gritar, jugar al Pro Evolution Soccer 6 y hacerme pajas. Así de lamentable es mi vida.

Y no os he contado lo mejor. La semana pasada el rastafari celebró una fiesta en el piso e invitó a todos los amigos de su pueblo y a algunos compañeros de aquí. Cuando entré en casa a las diez de la noche me encontré con 20 personas bebiendo y fumando porros. El rastafari me saludó y me presentó a toda su gente. Entré en la cocina y estaba todo lleno de chicas cocinando una pizza. Una de ellas me preguntó si era yo el que escribía y le pregunté quién le había dicho semejante memez. Resultó ser el cocainómano, el amigo del rastafari. Así que estuvieron durante toda la noche diciéndome que les enseñase algo de lo que escribía. Las invité a entrar a mi habitación (que más bien parece una jungla) y se sentaron en mi cama. Les enseñé una historia y comenzaron a decir que escribía bien y esas cosas que tanto me agobian. Luego salimos de allí, nos fuimos por la zona de discotecas de la ciudad y allí una de ellas estuvo flirteando conmigo durante toda la noche. Bailó conmigo, hablamos de mil cosas, me restregó su culo por la cebolleta y cuando pasaba de ella y me ponía a hablar con sus amigas venía a por mí para captar toda mi atención. Cuando cerraron la discoteca nos fuimos todos de nuevo a casa. Todos tenían que dormir allí. Organizamos como pudimos los sitios para dormir, había gente que se había traído sacos de dormir. Yo saqué un colchón que tenía en la habitación y dije que quien quisiera podía dormir allí. Automáticamente entró la chica con la que había estado tonteando y cerró la puerta sin dejar que entrase nadie más. Enseguida pensé que quería tema, que la noche no se iba a acabar todavía. Comenzamos a hablar, nos acercamos cada vez más, le enseñé cosas que tenía en el ordenador, reímos ... cuando de pronto, y sin casi venir a cuento, me dijo que tenía novio. Cuando me lo dijo me miró fijamente, se notaba que quería saber cuál era mi reacción, quería saborear su triunfo sobre mí. Era de las típicas tías que necesitan ligarse a un tío sólo para aumentar su autoestima, aunque luego no hagan nada con él o ni siquiera les guste, sólo necesitan saber que hay alguien ahí fuera que se las quiere follar. En vistas de la situación decidí no darle tal satisfacción y le contesté que me alegraba mucho y le comenté que yo también tenía novia y que llevábamos cuatro años juntos. Hasta le enseñé un catálogo de propaganda que había por ahí y le dije que era la chica que aparecía en la fotografía, que era modelo y ahora mismo estaba trabajando en Madrid para una agencia de publicidad. Tras eso la conversación decayó y los dos nos dormimos. No paso nada, para variar.

Al despertarme fui al servicio. El piso parecía el infierno de Dante. Fui a recoger mi cámara para hacer fotos a tal espectáculo. Pero cuando fui a echar una foto me di cuenta de que la tarjeta de memoria no estaba dentro de la cámara, alguien me la había quitado porque yo nunca quito la tarjeta de la cámara. Algún hijo de puta amigo del rastafari me la quitó durante la fiesta. Puse el grito en el cielo y desperté a todo el mundo preguntando si alguien sabía dónde estaba. Nadie sabía nada. Me cagué en todo. Quise asesinarlos a todos. Ya no podía ni dejar las cosas en mi habitación, también me las robaban.

Sospecho de dos personas que han podido robarme, ambos tienen una cámara reflex digital y son las únicas personas a las que les sería útil una tarjeta como esa. Si fuesen unos ladrones normales me hubiesen robado la cámara para sacar dinero y no la tarjeta de memoria que en realidad sólo tiene el valor de 50 euros.

Algunos se preocuparon mucho por lo ocurrido y me ayudaron a buscar, pero estaba claro que alguien la había sacado de allí dentro, que la tarjeta no se había ido sola caminando.


Todavía no la he encontrado, pero si no aparece... en este piso van a rodar cabezas y acabaréis leyendo algún titular de prensa que diga: Un joven universitario mata a sus compañeros de piso con una katana porque no los soportaba más.

Cuando lo leáis ya sabéis quien ha sido.

Miércoles, 21 de Marzo de 2007 00:54 #. Tema: Diario de exilio Hay 20 comentarios.

25/03/2007

Diario de un exiliado. Capítulo 11. El ludópata

20070325210725-ruleta.jpg
Mi vida es mucho más lamentable que antes. Me he aficionado a las partidas nocturnas de poker y también llevo unos días yendo al casino. Suelo jugar al poker en casa de un compañero de la facultad que organiza las partidas. Me encanta jugarme el poco dinero que tengo, cuando no tienes nada hay poco que perder.

En el casino también me divierto. Esta semana ha sido la primera vez que he ido a uno y lo cierto es que me ha encantado. Entré jugándome cinco euros y acabé con treinta. Me fui contentísimo a casa, como si me hubiese emborrachado. Ahora entiendo lo que contaba Dostoyevski en El jugador . Cuando lo leí no entendía la mentalidad de un jugador, pero ahora lo sé porque lo puedo experimentar en mis carnes. Lo primero que hago al salir del casino es pensar en cuando voy a volver. La sensación de ver caer la bolita en tu numerito, tu color o tu docena no se puede comparar con nada. Tenéis que probarlo, seguro que se os quitan todas las penas que tengáis.

También llevo una viciada descomunal al Pro Evolution Soccer 6 , ahora mismo soy invencible. Gano a todos los impresentables que juegan contra mí. Desde aquí quiero retar a cualquier mortal que crea que pueda ganarme , seguro que a los pocos minutos de comenzar la partida se arrepentirá de haberlo hecho y se ira con el culo escaldado a su puta casa.

La ruleta es una droga. No quiero ni imaginar cómo será el hipódromo, desde que leo a Bukowski tengo ganas de ir a uno. Si ya me emociono cuando veo caer la bolita en mi número el día que mi caballo entré el primero en la línea de meta me volveré loco. Y no quiero hacelo por el dinero, sino por diversión. Intentaré apostar a los caballos antes de que se acabe el curso.

Y hasta aquí todo por hoy. Mañana más.

Domingo, 25 de Marzo de 2007 21:07 #. Tema: Diario de exilio Hay 14 comentarios.

29/03/2007

Diario de un exiliado. Capítulo 12. La cena de mierda

Hoy he asistido a una cena de mis excompañeros de trabajo. Hacía mucho tiempo que no los veía y que no me iba a tomar unas cervezas con ellos. Lo malo que me he sentido fuera de lugar, como si no pudiera integrarme en sus estilos de vida. He hecho todo lo posible por comentar con ellos viejas anécdotas, por hablarles de mi nueva vida, pero es inútil. Entre ellos y yo hay un abismo.

Ellos hablaban de sus proyectos de vida, de las casas que se han comprado, de las reformas de cocina que se han hecho, de lo que han subido sus viviendas durante los últimos meses, de los negocios que están pensando montar y de los hijos que han tenido. Esas conversaciones a mí no me interesan lo más mínimo y soy incapaz de participar en ellas, no sé hablar de esas cosas porque, entre otras cosas, yo no tengo propiedades y no hago nada de eso.

Me sentía un inútil junto a ellos, como si fuera una persona que no se acaba de integrar en el mundo. Como un idiota que todavía sigue estudiando y no tiene proyectos de vida a los 24 años. Ellos se han casado o tienen un relaciones estables y yo sólo puedo hablarles de mi vida de estudiante, de lo que estoy aprendiendo, de cine, de videojuegos, de televisión y de frikadas por el estilo que no le interesan a nadie. Desde que dejé el trabajo para poder estudiar siento que me he convertido en un deshecho social, en alguien raro que no promete nada, que no resulta interesante a las personas aparentemente normales simplemente porque no tengo la cartilla del banco llena. Ellos hablan de sus propiedades, como si lo que poseyeran formara parte de sus vidas, como si eso les hiciese mejores personas. Y a mí me gusta hablar de experiencias vitales, de sensaciones, de sentimientos; en definitiva: me gusta mantener conversaciones interesantes. Me gusta que me hablen de cosas que desconozco y aprender, yo sólo quiero estar con personas auténticas que no estén alienadas.

Me gustaría poder escapar de aquí. Siento que he defraudado al mundo (aunque puede que el mundo me haya defraudado a mí). Quiero ser escritor y he de hacer algo por conseguirlo. Todavía no me arrepiento de haber dejado ese trabajo fijo, gracias a eso no me he convertido en una mierda de persona que sólo piensa en casarse y comprar una puta casa. Prefiero seguir siendo así, un bohemio que camina sin rumbo y que quiere llevar una vida artística, aunque para los ojos de los demás no resulte más que un introvertido idota que no tiene nada que decir, que se eclipsa en conversaciones aburrídisimas. Quiero seguir adelante. Si hubiese continuado con ese puto trabajo de vendedor de teléfonos me hubiese convertido en uno de ellos. Desprecio a todos aquellos que sólo sirven para pagar hipotecas y para contar cuántas letras tienen para pagar a final de mes, sólo preocupan del próximo coche que se van a comprar, creen tener unas vidas plenas y en realidad son esclavos de sí mismos, de sus coches y de sus posesiones. Yo no quiero ser así.

Me gustaría ir a la India y ver cómo es el mundo allí. Sé que allí la gente no vive bien, pero me gustaría verlo. Sé que hay miseria. Sé que hay hambre, sé que los orfanatos están llenos de niños. Pero desde que una amiga fue y vio todo aquello le cambió la vida. Me encantaría descubrirlo y verlo con mis propios ojos.

Mi amiga dice que cuando entró al orfanato no tenía intención de coger a ningún niño. Que iba sólo a dejar unos medicamentos que había comprado para donarlos. Pero vio a un niño de apenas un año que estaba llorando. Entonces ella lo cogió y el niño dejó de llorar al instante. Se agarró a ella y se tranquilizó. Después ella no pudo deshacerse de él, era un niño que no tenía madre, un niño que vivía con otros niños que no tenían padres. Estuvo durante dos horas con ese niño en brazos y nunca olvida el momento en el que tuvo que volver a dejarlo donde estaba repleto de felicidad porque alguien le había prestado atención. Me contó que durante mucho tiempo estuvo llorando recordando a aquel niño... y ahora cuando lo cuenta todavía se emociona
.... yo quiero llenarme de sensaciones así. Esas son las experiencias vitales que quiero experimentar. Quiero aprender de la vida y saber apreciar lo que tengo. Quiero organizar un viaje a la India para este verano. Aunque lo difícil será reunir todo el dinero que me hace falta para poder realizarlo. Pero no puedo quedarme más tiempo aquí, viviendo como un puto pijo niño de papá, no quiero ser uno más: uno de esos que quiere sacarse una carrera para alcanzar una estabilidad y luego hablar de los coches y pisos que se han comprado. No. Si yo comencé a estudiar comunicación audiovisual es porque quiero transmitir a la gente lo que siento, porque quiero dar voz a las personas olvidadas, porque quiero viajar por los países recónditos de África, porque quiero ser corresponsal de una guerra y contar lo que allí ocurre, quiero hacer algo por el mundo, quiero mostrar a través de mis ojos las cosas que ocurren. No soy uno más. Soy alguien grande. Y así no me voy a quedar. Creedme.
Jueves, 29 de Marzo de 2007 21:40 #. Tema: Diario de exilio Hay 10 comentarios.

ecoestadistica.com