|
|
Se muestran los artículos pertenecientes a Mayo de 2007.
01/05/2007
La puerta mágica (relato audiovisual) El teléfono móvil que estaba encima de la mesa sonó con la melodía de un mensaje. Se escucharon unos pasos que se acercaban. Era Óscar. Cogió el móvil y miró la pantalla. 1 Mensaje recibido. Leer. Sofía amor: "Cmo esta mi niño? Pasate a las 12 x mi ksa. Bsos" Óscar se metió el teléfono en el bolsillo. Avanzó por la estancia hacia el perchero. Cogió una fina chaqueta y se la puso sin dejar de caminar. Hizo mutis por el pasillo. Se escuchó un tintineo de llaves. Una puerta se abrió y unos segundos después se cerró de un portazo. Después se escuchó el silencio.
LA PUERTA MÁGICA La primavera había llegado. Los árboles de la avenida peatonal estaban poblados de hojas. Unas palomas se comían las migas de pan que una anciana tiraba desde un banco, y unas moscas revoloteaban sobre una mierda de perro que estaba en medio de la acera.
Óscar caminaba cabizbajo por la avenida. Miró su reloj sin perder el ritmo de sus pasos. Las 11:35. Luego volvió a fijar su mirada en las baldosas que pisaba. Pie izquierdo, pie derecho, pie izquierdo, pie derecho... lo mismo de siempre.
Óscar levantó la cabeza y vio a lo lejos algo raro en medio de la avenida. Hizo un gesto de extrañeza y siguió caminado. A medida que se acercaba pudo ver con más claridad qué era aquello. Se trataba de una puerta. Estaba en medio de la avenida. Tenía un pequeño marco pero no había ningún muro a los lados. Era bastante más alta y ancha que una puerta casera y tenía el travesaño arqueado. Parecía un arco del triunfo en miniatura.
Óscar se acercó a la puerta con pasos inseguros. Miro a un lado y a otro. Allí cerca estaba la anciana sentada en el banco y dando de comer a las palomas.
Óscar miró la puerta estupefacto como si fuera la cosa más absurda que había visto en la vida. Dio una vuelta alrededor de ella. Parecía que trataba de comprender por qué habían colocado una puerta tan inútil allí.
Trató de abrir la puerta por la parte contraria a la que había llegado. Giró el pomo pero estaba bloqueado. Dio la vuelta y miró el pomo opuesto. Se agachó y se percató de que tenía una cerradura. Aún así, sin muchas esperanzas, trató de abrirla. Al empuñar el pomo se dio cuenta de que en ese lado había colgado un pequeño letrero colgado que decía: Esta es una puerta mágica, si la atraviesas llegarás al lugar que deseas. Óscar miró el letrero con los ojos abiertos como platos. Lo releyó más de veinte veces. Miró a su alrededor; no había nadie por allí en ese momento, tan sólo la anciana de las palomas ajena a todo.
Se quedó absorto. Miró asustadizo a su alrededor. Vio a una pareja de transeúntes que se acercaban y se inquietó. Al llegar a su altura él fingió indiferencia, como si estuviese allí por casualidad. Miró de reojo cómo se alejaban. Cuando ya estuvieron lejos se acercó a la puerta y releyó el letrero mientras se rascaba la barbilla con el ceño fruncido.
Trató de girar el pomo de la puerta de forma suave. Al no poder abrirla se impacientó y giró el pomo repetidas veces como un maniático claustrofóbico que se había quedado encerrado en un cuarto oscuro. Apoyó un pie sobre la puerta para hacer palanca y forzarla. Pero era inútil. Desistió y retrocedió un paso. Tenía la respiración acelerada. Preso de la rabia propinó un puñetazo a la puerta y se hizo daño. Se miró sus nudillos. Los tenía raspados y sangraba levemente. No se le ocurrió otra cosa que limpiarse los nudillos con su camisa blanca.
Óscar se quedó inmóvil. Miraba la puerta y pensaba cómo podría abrirla. La anciana del banco tiraba pan a las palomas y se puso a hablar con ellas. Óscar la miró como si estuviera loca. Luego miró la puerta con deseo. Después se dio cuenta de que unos obreros estaban trabajando en una casa cercana. Salió corriendo hacia allí. Había un gran montón de ladrillos sobre un palé. Se acercó con cuidado y cogió un ladrillo enorme y volvió hacia la puerta.
Dejó el ladrillo delante de la puerta. Se remangó la camisa y los pantalones. Separó las piernas. Cogió el ladrillo y con todas sus fuerzas lo estrelló contra la cerradura. La puerta no cedió ni un solo milímetro. Óscar se enfureció y cogió el ladrillo con mucha más rabia y lo volvió a lanzar con tan mala fortuna que rebotó y cayó sobre su pie izquierdo. Oscar se agarró el pie dolorido. Tenía el rostro desencajado de dolor.
Pronto la avenida comenzó a llenarse de gente. Óscar estaba sentado y apoyado en la puerta. Llevaba los botones superiores de su camisa desabrochados. Se había quitado el zapato y el calcetín. Tenía manchas de sangre de sus nudillos por toda la ropa.
La gente pasaba de un lado a otro sin importarle la puerta ni el vagabundo que estaba sentado en ella. Apenas lo miraban de reojo y atravesaban ese muro invisible que separaba ambos lados de la puerta. Los transeúntes que caminaban rectos y se topaban con la puerta de cara simplemente la rodeaban y continuaban su camino. Óscar se quedó allí sentado contra la puerta y con la mirada perdida. Parecía fuera de sus cabales.
De pronto el sonido de su teléfono le hizo volver al mundo real. Lo sacó de su bolsillo y vio el nombre de Sofía en la pantalla. Óscar miró el reloj de su muñeca sin descolgar el teléfono. 14:34 . Se levantó con dificultades por culpa del pie dañado. La melodía del teléfono era la canción "We are the champions" de Queen. Óscar volvió a leer el letrero de la puerta muy serio. Suspiró lentamente. Miró a su teléfono durante unos segundos y después colgó. Volvió a mirar el letrero y con rabia lo arrancó y se lo metió en el bolsillo.
Se hizo de noche. Óscar se sentó debajo de un árbol que estaba enfrente de la puerta. No dejaba de mirarla. En sus manos tenía el cartelito que había arrancado. Le daba vueltas y vueltas con los dedos y de vez en cuando lo leía. Esta es una puerta mágica, si la atraviesas llegarás al lugar que deseas. Alzó la vista y vio a la anciana de las palomas levantarse de su banco. Llevaba todo el día allí dando de comer a las palomas. Ambos se cruzaron la mirada. Ella le hizo un gesto de despedida con la mano que él no devolvió. Se inquietó, ella era la única que había presenciado todo lo que había hecho ese día. La vio marcharse y observó que comenzó a hablar sola. La miró con desprecio e hizo un resoplido que expresaba un: "está como un cencerro".
Óscar miró hacia la puerta y su teléfono móvil sonó con la melodía de un mensaje. Lo sacó de su bolsillo para ver de quién era. 1 mensaje recibido. Leer Sofía amor: "Se puede saber dónde estás? No has venido! He llamado a tu casa y tampoco me coges el teléfono. Haz el favor de venir a buscarme o llámame cuanto antes. Estoy preocupada" Óscar se metió el teléfono en el bolsillo y continuó mirando la puerta. Los grillos cantaban. Su tripa rugió. Tenía hambre. Se llevó la mano a la barriga. Miró hacia la puerta como quien no quiere alejarse de ella. Quería comer. De pronto reparó en las migas de pan que la anciana de las palomas había dejado esparcidas por en el suelo. Se levantó y se acercó a ellas. Se aseguró de que nadie pasaba por allí. Se agachó y se las llevó a la boca. No dejó ni una. Después volvió a recostarse en el árbol que estaba y se puso a mirar la puerta fijamente.
No se sabe cuánto tiempo pasó. El viento soplaba. De pronto, una música lejana llamó la atención de Óscar. Se giró y vio a un grupo de gente uniformada que tocaban diversos instrumentos. Iban precedidos por un hombre vestido de negro que llevaba la cara pintada de blanco y caminaba de forma un tanto pintoresca. Cuando se acercaron pudo ver que se trataba de una banda de música y que el hombre de delante era un mimo que llevaba una alfombra enrollada debajo del brazo. Óscar se levantó y los miró desconcertado. El mimo se acercó a él y le sonrió al tiempo que pestañeaba exageradamente. Después se dirigió hacia la puerta y hábilmente desplegó la alfombra con un impulso y se desenrolló por el suelo hasta acabar justo en la puerta . La banda de música avanzó y se situó justo a un lado de la alfombra mientras tocaban música festiva. Sonaban los bombos, los platillos, los trombones y las trompetas. El mimo extendió los brazos y volvió a sonreír. Se acercó a Óscar y con un gesto le invitó a seguirle. Lo acompaño hasta el extremo de la alfombra y con las dos manos le invitó a seguir caminando. Óscar se contagió de la alegría que desprendía el mimo y la música. Avanzó por la alfombra junto al mimo. Al llegar a la puerta el mimo se apartó y sacó una llave del bolsillo y se la entregó a Óscar e hizo un gesto invitándole a abrir la puerta.
En ese momento la banda comenzó a tocar la canción We are the champions. El mimo se llevó las manos a los bolsillos y haciendo aspavientos de felicidad comenzó a tirar confeti. Óscar introdujo la llave. La rodó. Giró el pomo y la puerta se abrió. Por el umbral salió humo y una luz cegadora. Miró atrás, hizo un gesto de adiós con la mano al mimo y se adentró en la puerta entre el humo, la luz y el confeti. Óscar abrió los ojos. Estaba tumbado sobre el árbol. Su teléfono sonaba la melodía We are the champions. La puerta seguía allí enfrente. Ya había amanecido. Miró su reloj. 07:27. Sacó el teléfono del bolsillo. Era Sofía. Colgó el teléfono con desdén y se lo guardó . Miro hacia la puerta. La anciana de las palomas se acercó hacia su banco y se sentó. Abrió su bolsa de pan y comenzó a tirar migas. Óscar la miró con desprecio.
Óscar se levantó. Tenía un aspecto desaliñado. Llevaba el pelo deshecho, los pantalones sucios, la camisa llena de sangre, la chaqueta arrugada y el pie izquierdo descalzo. Se acercó a la puerta. Miró el espacio donde colgaba el cartelito que arrancó. Estaba triste. Miró el pomo de la puerta. Cerró los ojos. Le vino la imagen del sueño en la que entraba feliz por la puerta entre el humo, la luz y el confeti. Abrió los ojos. El Sol brillaba más. Tomó el pomo de la puerta y lo rodó. La puerta se abrió con un molesto chirrido propio de una puerta vieja. Desde dentro no salía humo ni luz. Empujó la puerta un poco más y dio un paso hacia adentro. Atravesó el umbral lentamente y avanzó unos cuantos pasos.
Su rostro expectante se fue transformando poco a poco en una mueca de decepción. Miró a un lado y a otro esperando algo. Pero no ocurría nada. El silencio se hizo violento.
Miró al suelo con las manos apoyadas en las caderas. Después levantó la vista al cielo y se le escapó una lágrima mientras se mordía el labio inferior.
Tras permanecer un tiempo parado, vaciló y sacó el teléfono móvil. Menu. Agenda. Letra S.
Sofía Amor. Se llevó el teléfono al oído mientras derramaba otra lágrima y reemprendió el caminó que abandonó el día anterior.
La puerta seguía abierta.
La anciana de las palomas se levantó del banco y se fue hacía la puerta. A través del umbral vio a Óscar alejarse. Cuando se perdió de vista cerró la puerta. Sacó una llave de su bolsillo y la cerró a cal y canto. Después rebuscó en su bolsa de pan. Sacó un letrero y lo colocó en el mismo lugar en el que estaba el anterior.
En el letrero se podía leer lo siguiente: Esta es una puerta mágica, si la atraviesas llegarás al lugar que deseas. Después la anciana se dirigió a su banco. Se sentó, y continuó dando migas de pan a sus palomas. Pd: Ahora que las visitas han aumentado consdierablmente, quiero decir que si hay algún productor multimillonario que se haya dejado caer por aquí al cual le haya gustado este proyecto, que se ponga en contacto conmigo a través de la dirección: entierrafirme@hotmail.com Calculo que con 2000 euros podríamos realizar este corto. Lo cual es bastante rentable si pensamos en el beneficio y en los premios que nos darán por una genialidad como esta.
04/05/2007
Pase lo que pase yo ya he ganado en los premios 20 blogs Como bien sabéis los que me leéis, este blog ha sido nominado al mejor blog de ficción 2006 . No voy a ocultar la alegría que me produce recibir esta inmerecida nominación, aunque me sabe mal por mucha gente que se ha quedado fuera y que se lo merecían mucho más que yo, como por ejemplo el gran Marquitos o mi querida Su . Estoy nominado junto con otros dos candidatos: Caminos de modestia y La decadencia del ingenio . He echado una ojeada a sus blogs y lo cierto es que son muy buenos. El primero tiene unos cuentos breves realmente originales y el segundo escribe unos relatos cargados de ironía con los que me he estado desternillando de risa. Desde aquí quiero mandarles un saludo y desearles mucha suerte en el concurso. Espero veros en la fiesta y, aunque no nos conozcamos de nada, ir a tomarnos unas cuantas copas juntos.Y ahora, pase lo que pase, gane o pierda, yo seguiré haciendo lo mismo. Continuaré estudiando y en mi tiempo libre leeré y escribiré. Mi objetivo no es otro que el de llegar algún día a escribir bien, seguir divirtiéndome con ello y, si es posible, que los lectores también se diviertan. Sé que esto no significa nada. Me siento como Penélope Cruz nominada a los Óscars (aunque no se pueden comparar los Oscars con esta puta mierda de concurso, pero sí la belleza de Penélope con la mía), quiero disfrutar del momento aunque no tenga casi muchas probabilidades de ganar. Me alegra de que ahora se me reconozca un poco y que las visitas se hayan duplicado desde ayer. Es ahora cuando me acuerdo de momentos como este, en los que no sabía por qué escribia y sólo recibía visitas de cuatro perturbados mentales. Por otro lado, hoy en día no me veo capacitado para ganar el concurso de 20 minutos. Pero, si sigo mejorando, puede que lo consiga dentro de unos cuantos años. Si buscáis los posts que escribía hace 2 años os tiraríais de los pelos y os haríais cruces preguntándoos cómo alguien que comete tantas faltas de ortografía ha podido ser nominado. Por aquel entonces era incapaz de escribir una sola frase ordenada y ponía las tildes cuando me venía en gana. Encima, cada vez que escribía un post estaba convencidísimo de que acababa de crear una joya literaria. Ahora, con el paso del tiempo, leo esos posts y pienso que son una auténtica mierda, están plagados de errores por todos los lados. Espero que dentro de unos años, cuando lea esto que escribo ahora, también piense que es una mierda, eso significará que he mejorado o que realmente era una mierda (lo cual es más probable).Tan sólo quiero dar las gracias a todos los que me venís leyendo desde hace tiempo, no quiero ser melodramático, pero gracias a vosotros he llegado hasta aquí. Yo he ganado vuestro apoyo y eso vale más que nada. Y un apunte más. Si algún miembro del jurado lee esto, quiero que sepa que no quiero ganar. No voy a aceptar ningún premio. A mí los premios y los reconocimientos públicos me la sudan. Tampoco me atrae el dinero ni nada. Así que id buscando a otro candidato. Si me proclamáis ganador acabaréis con mis aspiraciones de ser un escritor maldito. Si algún día me llega el reconocimiento, quiero que sea después de muerto. De lo contrario, ya no podré hablar de esta miserable vida. ¿O es que pretendéis que hable de lo dura que es la vida mientras estoy flotando en una colchoneta en medio de una piscina y tomando un cubata cara al sol? ¡No amigos! ¡Yo voy a seguir en el subsuelo! ¡No quiero que me pase como al exleproso de La vida de Bryan!Además, siendo realistas y volviendo a Tierra Firme... ningún miembro del jurado de 20 minutos es digno de juzgar mi blog. Porque yo, Fredy, sé más sobre blogs y sobre literatura que todos los miembros del jurado juntos. Debería ser yo el que le diera los premios a ellos. ¿Quiénes se han creído que son? Y lo que no me explico: ¿Quién me mandaría apuntarme a este concurso?
06/05/2007
La blogosfera es como un gran contenedor de basura en el que, si buscas bien, puedes encontrar una joya entre la mierda Dedico esta foto a todos los que dicen que este blog es una basura
Ah, y se me olvidaba: EN TIERRA FIRME Finalista mejor blog de ficción Pd: Gracias Marcos por tomarme la foto Actualizazión: Se me olvidó decir que la nominación ha sido posible gracias a la virgen de Almatosa (la virgen de la alegría), la cual escuchó mis plegarias. Vean a continuación con qué fervor la adoré durante este tiempo:
08/05/2007
Después de la vida “No le temo a la muerte, sólo que no me gustaría estar allí cuando suceda” Woody Allen
Estaba remando en la barca de Caronte. Me sorprendí mucho, pensaba que después de la vida no existiría un más allá. Creía que una vez muerto iba a llegarme la paz eterna, pero ahora un puto viejo me estaba haciendo remar como si me hubiesen condenado a galeras. En ese momento me arrepentí de no haber seguido con la medicación.
La situación era curiosa, yo remaba en la barca en compañía de un viejo harapiento y nunca en mi vida llevé a mi mujer a El Retiro. Ella siempre me preguntaba cuándo la llevaría y yo le contestaba con evasivas, ahora que estaba muerto lo estaba haciendo con ese viejo apestoso, lo que hay que ver.
Llegamos a la otra orilla. Esperaba que me llegase mi merecido descanso. Pero, cuando me dispuse a bajar de la barca, Caronte me dijo: – Dame una moneda. – ¿Una moneda? –pregunté extrañado. – Sí, a todos les pido una moneda.
Busqué en mis bolsillos, encontré una moneda de dos euros y se la di. Nunca había pagado tan poco por un descanso tan largo. Si la gente supiera qué barato resulta un descanso eterno dejaría de gastarse el dinero en estúpidos balnearios y se suicidarían en masa.
– Gracias –dijo Caronte. – De nada buen hombre. Ten cuidado no se te vaya a hundir la barca y te ahogues.
Después me adentré en aquella tierra desconocida. Tras avanzar unos metros me encontré con un abominable perro de tres cabezas que me miraba muy pero que muy mal. Me asusté mucho e intenté avanzar por un lado del sendero, pero el perro comenzó a ladrar. – Perrito, perrito bueno... –dije asustado para tratar de tranquilizarlo.
Estaba aterrorizado, parecía un perro peligroso. No sabía qué hacer para quitar al chucho de en medio, así que en un acto heroico cogí una rama seca y la lancé para que el perro fuese a buscarla.
–¡Busca campeón!
El perro permaneció inmóvil y siguió la trayectoria de la rama con una de sus tres cabezas, las otras dos seguían mirándome fijamente.
– ¿Tú eres gilipollas? –Dijo la cabeza de en medio. Al parecer, era la mas autoritaria de las tres. – Esto... yo –no sabía qué decir, me sentía estúpido– ¿Tú quién te has creído para llamarme gilipollas? – Soy Cancerbero, me encargo de que ningún vivo entre vivo al mundo de los muertos y de que ningún muerto salga de aquí. – ¿Entonces puedo pasar? – Pasa Fredy, pero eso sí, ya no podrás salir de aquí nunca más –y el maldito perro pulgoso estalló en una carcajada.
Sentí deseos de darle una patada. Pero no quise cometer un pecado de última hora justo cuando se acercaba mi juicio final.
– Oye Cancerbero, ¿Ahora a dónde tengo que ir? –pregunté. – Mira, ¿Ves ese sendero de ahí? –Señaló como un nativo que conoce el lugar a la perfección– Si sigues todo recto verás un cartel que dice "hacia el juicio final" tú sigue por ahí todo recto. – Gracias perrito. – ¡No me llames perrito! - Gritó enfurecido.
2
Seguí aquel largo camino. Odiaba el senderismo y ahora muerto tenía que hacer todo aquello que no me gustaba hacer en vida.
Subí por una pendiente muy pronunciada. Caminé durante media hora hasta que encontré una bifurcación en el camino en la que había una señal en el medio. Una de las flechas apuntaba hacia la izquierda y ponía “Hacia el juicio final”. La otra apuntaba hacia la derecha y ponía: “Hacia el cielo”. Decidí acortar camino y saltarme el juicio final. Al fin y al cabo el juicio era una pérdida de tiempo. Yo estaba seguro de que iba a ir al cielo. Continué por aquél pesado camino. Subí tanto que las nubes se encontraban por debajo de mí. Aquella montaña parecía tener una altura infinita. Parecía que aquello no se iba a acabar nunca, pero finalmente, al girar una curva vi una puerta inmensa que irradiaba una luz desde dentro que nunca antes había visto. Era una luz que transmitía paz y amor. Me di cuenta de que el cielo sería algo así como fumarse un porro y apuntarse con un flexo en la cara. Era maravilloso.
Me acerqué a aquella puerta dispuesto a abrirla. Pero un portero que estaba allí me puso la palma de su mano en el pecho y me detuvo. Tenía el pelo rizado y en su mano izquierda custodiaba una llave. – Hola ¿Es aquí el cielo? –Pregunté inocentemente. – Sí, es aquí estimado Fredy. Mi nombre es San Pedro, custodio las puertas del cielo, ¿Has traído la documentación? – ¿Qué documentación? – Pues hombre, la del juicio. ¿Ya te han juzgado? – No, pero te aseguro que yo he sido bueno en esta vida. – Pero es que sin el certificado del juicio no puedes entrar aquí.
Me di cuenta de que la burocracia en el mas allá no había mejorado mucho más que en la Tierra. Aquello era como cualquier ventanilla de este maldito país en la que siempre te decían que faltaba algún papel.
– Pues dígame San Pedro, ¿Qué tengo que hacer? – Mira, ahora es la hora del almuerzo, te puedo acompañar hasta nuestro Santo Padre. – Gracias San Pedro, eres muy amable. – De nada Fredy, para eso estamos. Y emprendimos el viaje hasta los juzgados.
Por el camino le pregunté si se ganaba mucho dinero siendo pescador de hombres. En la Tierra no existía ninguna empresa en la que se ofrecieran esos servicios y alguien podría haberse hecho multimillonario con ello. También le comenté que por las noches muchas prostitutas salían por las calles para pescar hombres. No sé por qué extraña razón a San Pedro no le gustó ese comentario.
Pronto llegamos al juzgado celestial y me despedí de San Pedro, que tenía prisa por irse a almorzar al bar.
– ¡Hasta luego San Pedro! –Le dije amablemente como si fuésemos colegas de toda la vida. – No estés tan seguro de que nos vayamos a ver.
No me gustó la broma de San Pedro.
Me giré y observé el edificio. La puerta era inmensa y estaba decorada con imágenes de santos talladas en oro. Supuse que la puerta era así de grande para que el gran Dios pudiese entrar. Aunque pensándolo bien, si Dios era omnipotente podría entrar por cualquier puerta. Subí las escalinatas del juzgado. Cuando me acerqué al edificio la puerta se abrió sola y una voz de ultratumba me dijo desde dentro “adelante”.
Atravesé el umbral con miedo. Miré a mi alrededor y vi que aquello tenía el mismo aspecto que un juzgado americano de esos que salen en las películas. Dirigí la mirada al asiento del Juez y lo vi. Era él. Estaba, por fin, cara a cara con Dios. Había soñado con este momento durante toda mi vida. Dios se parecía a Fernando Fernán Gómez. Él me miró y en esa mirada encontré la compasión y el amor de Dios. Era el momento más emocionante de mi vida, (bueno, mejor dicho: de mi muerte, pero si hubiese estado vivo sin duda alguna hubiese sido de el momento más emocionante de mi vida). Me embriagó una profunda emoción, estaban a punto de saltarme las lágrimas, sentí deseos de arrodillarme, se me puso la carne de gallina, el corazón me latía fuerte, la respiración...
– ¿Se puede saber qué cojones miras? –Dijo Dios enfurecido– deja de mirarme con esa cara de gilipollas y siéntate de una puta vez. No tengo todo el santo día. – De acuerdo Santo Padre –le dije emocionado.
¿No tenía todo el santo día? Pensaba que aquí no existiría el tiempo, ¿Dios tendrá agenda? En ese caso debería ser un fastidio ser Dios y tener que atender todas las peticiones de los fieles, aunque para algo tenía el don de la omnipresencia.
– Vamos a empezar el juicio. Se ruega silencio en la sala.
Miré a mi alrededor, pero no vi a nadie en la sala.
Dios apagó la luz y sacó un mando a distancia. Presionó un botón y en el extremo opuesto de la sala descendió una impresionante pantalla de plasma de más de cincuenta pulgadas.
– ¡Joder! ¡Qué pedazo de tecnología tenéis aquí! –No pude evitar decirlo. – ¡No blasfemes maldito inútil! – ¿Y tú qué acabas de hacer? –Le dije extrañado, pues acababa de llamarme inútil. – Yo tengo impunidad, ¿O voy a ser juzgado por mí mismo? –Dijo de forma despreciable– la cantidad de idiotas que tengo que aguantar a lo largo del día... Dios mío –dijo para sus adentros. – Entiendo –Volví a mirar la tele. Debía medir más mis actos y mis palabras.
Eso de que el propio Dios dijera "Dios mío" me había dejado atónito. ¿Dios tenía otro Dios? ¿Tendría a otro creador por encima? ¿Hemos adorado a un simple creador que fue creado por otro?
Parecía que Dios estaba rebobinado la cinta. Reinaba un gran silencio. Pensé que ya que estaba ante él podría solventarme las dudas que siempre tuve.
– Oye Dios... ¿A ti quién te creó? ¿Por qué hay tantas injusticias en el mundo? ¿Por qué hiciste al hombre tan imperfecto y luego te enfadas cuando no actúa bien? ¿No deberías enfadarte contigo mismo por haber creado unos seres tan imperfectos? ¿No eres tú el causante de tanto mal? ¿No crees que eso de juzgar a seres que venían con defecto de fábrica es injusto? – ¡Cállate idiota! ¡Deja de preguntar gilipolleces o te envío directo al infierno!
Me callé. En ese momento averigüé que ese amor de Dios al que todos imploraban no existía. Era todo mentira. Dios sólo era un dictador más.
Dios apuntó con el mando a distancia hacía la tele. Presionó con su pulgar uno de los botones repetidamente, pero aquello no parecía funcionar.
– Me parece que esta mierda no tiene pilas.
Permanecí callado y lo miré con una ligera preocupación. Dios era un torpe y a mí me hicieron creer que era perfecto. Me reí de mí mismo por haber sido tan ingenuo durante este tiempo. Tan sólo hacía falta ver a los hombres para darse cuenta de que Dios podría ser cualquier cosa menos perfecto.
Al cabo de un rato, Dios todopoderoso, consiguió encender la tele.
– Vamos a ver el vídeo –dijo como si fuera un presentador de televisión.
Las imágenes se proyectaron ante los dos. Eran escenas de mi vida. Lo primero que vi no me gustó nada y a Dios, por la expresión de su cara, parecía que tampoco. Aquello era muy desalentador.
3
Terminó el video. Dios apuntó con el mando, apagó la tele y me miró fijamente asintiendo con la cabeza. – ¿Qué tengo que hacer contigo? –Preguntó Dios con resignación. – ¿Y por qué no han puesto las cosas buenas que hice? ¿eh? ¿Por qué no ha salido el día que llevé a un ciego hasta su casa? –Protesté. –¡Ese era un ciego de verdad y tú pensabas que era un borracho! – Bueno, hay un refrán que dice: "haz el bien y no mires a quién". Además, he hecho muchísimas cosas buenas en mi vida. – ¿Sí? ¡Dime cuales! – Pues... –y vacilé unos segundos. – ¡No has hecho ni una sola cosa bien en toda tu puta vida! –me interrumpió– ¡Te vas a pudrir en el infierno! ¡Vas a sufrir como un condenado! ¡Es lo único que te mereces inútil! – ¡Pero esto es una injusticia! – Ya sé que esto es una injusticia, ¿Pero alguna vez has visto algo justo en tu vida? Creé el mundo injusto para que pudieseis elegir entre el bien y el mal. Tú has elegido el mal camino. Muchas veces has dicho: "Si Dios existiese no pasarían estas injusticias". Pero existo y también creé las injusticias, yo mismo soy injusto. Hago tratos de favor, hace poco vino George Bush y le firmé la documentación para ir al cielo sin repasar el video. Hizo muchas donaciones a la Iglesia y me caía bien. – ¿Pero tú no eras el que quitaba el pecado del mundo? ¿Tú no eras el que promulgaba la doctrina del perdón? – ¡Ja! Eso lo dijo el bastardo de mi hijo. Él es un rebelde y no aprendió nada de lo que le enseñé. Estaba harto de mí y sólo por hacerme la puñeta se hizo hippie. Si hubiese nacido ahora seguro que fumaría porros y tocaría la guitarra. Anda que no me reí cuando dijo en la cruz: "Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen". ¡Y tanto que los perdoné! Los perdoné y les di un puesto en el correccional en el que he internado a mi hijo. A ver si aprende y se le quitan las ganas de volver a liarla ahí bajo.
Estaba triste. Durante toda mi vida luché por la justicia y por el bien. Defendí a los inocentes e indefensos. Al descubrir quién era Dios, todo eso en lo que creía se fue por la borda. Entonces comprendí por qué nos crearon a su imagen y semejanza. Pero yo no era así. ¿Qué mecanismo celestial había fallado para que no naciese con esos valores? A Jesucristo lo había enviado a un correccional. No había nadie sentado a la derecha de Dios padre. Todo aquello era una vergüenza. Aquello sólo era un reflejo de la humanidad. La gente creía en un Dios imperfecto y se regía por sus normas. Yo era mejor que Dios, debería ser yo el que estuviese sentado allí y no ese viejo perverso. Entonces... se me hizo la luz.
¿Qué tal si le pegaba hasta matarlo y ocupase su puesto?
– Toma hijo –Aún tenía la osadía de llamarme hijo– Aquí tienes la documentación firmada para ir al infierno.
Me acerqué para recoger el papel y lo miré. Sabía a lo que me arriesgaba. Dios era todopoderoso y probablemente al mínimo intento de matarlo podría hacer que un rayo me fulminase.
– ¡Cuidado! –dije– tienes una cucaracha detrás de ti. – ¡Ahhhhh! ¡Socorro! ¡Tengo fobia a las cucarachas! ¡No sé por qué cojones las creé!
Se giró para ponerse a salvo de la cucaracha y entonces me abalancé contra Dios. Salté por encima de la tribuna y lo agarré del cuello para estrangularlo. Apreté bien fuerte mientras Dios se retorcía incrédulo ante lo que estaba ocurriendo. Caímos al suelo y me quedé encima de él. Continué apretándole el cuello y con movimientos muy bruscos le aporreé la cabeza contra el suelo.
– ¡Toma hijo de puta! ¡Eres un cabrón! –grité. – ¡Guardias! ¡Guardias!¡Socorro! –Consiguió pronunciar a duras penas mientras se revolvía en el suelo y me agarraba las muñecas tratando de zafarse de mí. Al fondo se abrió una puerta y aparecieron dos ángeles vestidos de blanco. Tenían alas en la espalda, el pelo rizado y un deje muy femenino en sus andares.
– ¡Oh! ¡Santo Dios! –Dijo uno de los ángeles con una voz afemeninada. Tenía mucha pluma, posiblemente era por las alas.
Ambos ángeles eran muy fuertes, estaban bien cuidados en el gimnasio. Me agarraron y enseguida consiguieron separarme de Dios.
Dios, que todavía estaba conmocionado en el suelo me dijo: – ¡Pagarás por lo que acabas de hacer! – ¡Deberías perdonarme ahora mismo y ofrecer tu otra mejilla! ¡Pónmela, chulo, que te la voy a partir! – ¡A la mierda hijo de puta! ¡En el infierno te enseñarán lo que es bueno! –Se dirigió a los guardias que me sujetaban– Llevad al infierno a este pecador.
Los ángeles me sacaron de los juzgados a golpes y patadas. Al salir oí a Dios que decía en voz baja: – Joder, voy a jubilarme pronto. Tengo demasiados años, ya no estoy para estos trotes, este es el tercer ataque que sufro en lo que va de semana.
Me metieron dentro de una jaula con ruedas. Aquello parecía la escena de Gladiator en la que Russell Crowe es deportado. En el pescante del carro estaban los dos ángeles guardianes. Parecían homosexuales. Durante el camino hacia el Averno estuve escuchando sus conversaciones. Uno trataba de convencer al otro de que necesitaba un masaje para aliviar la tensión y se ofrecía a hacérselo. El otro le contestaba que no era necesario, que se encontraba bien y que lo único que necesitaba era descansar un poco en la cama, aunque si él le acompañaba y le daba cariño sería mucho mejor. Después se miraban a los ojos y se sonreían. Mientras tanto yo me preguntaba por qué decían que los ángeles no tenían sexo.
Al cabo del tiempo llegamos a las puertas del infierno. – ¡Aquí te quedas! Pronunció con su voz de niño y su deje homosexual. – Muy bien –contesté.
Cuando se alejaron con el carro vi que uno apoyó la cabeza sobre el que llevaba las riendas. Deduje enseguida quién era el pasivo y quién el activo.
Me quedé contemplando la puerta del infierno. Se encontraba en una montaña. Me acerqué a la puerta y cuando la quise empujar se abrió sola. Al menos no había nadie en la puerta pidiendo la documentación. Estaba un poco asustado. Sabía que me esperaba la tortura y el castigo. Aullaría en la agonía infinita, estaría todo impregnado por el olor de la podredumbre, tendría la boca atosigada por la basura ardiente, y la piel se me caería a trizas y se me pudriría y una bola de fuego me quemaría las entrañas desgarradas.
Me adentré por aquella cueva candente. En el fondo había un rojizo alarmante. De pronto, se escuchó una pequeña explosión cerca de mí y entre el humo apareció un demonio terriblemente feo. Pensé que ese sería el demonio que ejecutaría mi castigo y el que me haría sufrir eternamente.
– Tú eres Fredy, ¿no? –preguntó al verme. – Sí, soy yo. ¿Tú quién eres? – Soy el Demonio, he venido a recibirte personalmente. Me he enterado del altercado que tuviste con Dios. – Uff, como vuelan las noticias por aquí. Pero espero que no me tengas en cuenta eso que hice, estaba fuera mis cabales, de verdad, no me condenes por eso. ¡Te lo suplico! – No te voy a condenar estimado Fredy. He venido a felicitarte. – ¿A felicitarme? –pregunté extrañado. – Aquí en el infierno admiramos a la gente como tú, Fredy. – ¿Qué quieres decir? – Es fácil, has llevado una vida todo lo contrario a ejemplar. Por eso estás aquí. – ¿Y ahora qué? ¿Me castigaréis? – Venga Fredy ¿Castigarte nosotros? ¿Por quién nos tomas? ¿Por unos funcionarios de prisión? El castigo es sólo para las personas justas. Nosotros somos demonios, somos holgazanes, injustos y sobre todo, no vamos a hacer justicia con una persona como tú. Todo lo contrario, estamos orgullosos de ti. Los demonios promovemos el mal, la violencia, la mala vida. Y tú has sido uno de los nuestros. ¿Por qué tendríamos que castigarte? ¿Por hacer lo que nos gusta que hagas? Si te castigásemos por todo lo malo que has hecho en la vida estaríamos siendo justos y por lo tanto buenos. Y aquí somos de todo menos buenos ¿Entiendes? – Dios me dijo que aquí me ajusticiaríais. – Tonterías. Dios es un viejo choto. No le hagas caso. Eso de hacer justicia está pasado de moda. Además ¿Nosotros vamos a obedecer las órdenes de Dios si es nuestro principal enemigo? Nosotros somos ángeles caídos y hacemos lo contrario de lo que él diga. – Es interesante esto. – ¿Sí verdad? Tengo entendido que te encanta Jonh Lennon ¿Es así? – Así es. ¿Por qué lo dices? – Esta noche hay un concierto de Lennon en la sala Lucifer. ¿Te apuntas? Te presentaré a personalidades importantes. – ¿Pero aquí hacen conciertos? –Pregunté conmovido. El demonio estalló en una carcajada. –¡Qué mala imagen tenéis del infierno! Me encanta ver la cara de sorpresa que ponéis al enteraros de que el infierno es mejor que el paraíso. Aquí puedes disfrutar de los placeres carnales y encima tienes la ventaja de que no puedes morir de Sida porque ya estás muerto. – ¿En serio? – Ya lo comprobarás por ti mismo, no te lamentes por no haber entrado en el cielo, agradecerás estar aquí, de veras. Allí está todo lleno de pijos vestidos de blanco tocando arpas y llevan relojes Viceroy. Sin embargo, aquí en el infierno todo es rock and roll y guitarras eléctricas. – ¡Eso es genial! y una pregunta ¿Por qué está Lennon en el infierno? – ¿Por qué? ¿No recuerdas las declaraciones que hizo diciendo que los Beatles eran más famosos que Jesucristo? – Sí, sí. Perfectamente. – Pues a Dios no le sentaron nada bien esas declaraciones. Protege mucho a los suyos. – Me habló muy mal de su hijo cuando estuve ante él. – Sí, sabemos que no se llevan bien, pero es lo que hace el instinto paternal. Además, lo que más le jodió es que Lennon llevaba razón. –¡Esto es una pasada! – Por cierto, la gira de Lennon se llama “Imagine there´s no heaven”. – ¡Muy ocurrente! ¡Sí señor!
Aquello parecía un sueño, no me lo podía creer. ¡Iba a ver un concierto de Lennon en el infierno! De haberlo sabido antes me hubiese pegado un tiro en vez de estar padeciendo con la enfermedad hasta el final.
– Estaré encantado de ir al concierto –dije–. No me lo perderé por nada del mundo. ¡Siempre ha sido mi ídolo! – Pues te espero a las 22 en la sala Lucifer.
El demonio desapareció entre una gran bola de humo e impregnó el ambiente con un insoportable olor a azufre.
Me adentré por las cuevas rojizas y me metí en una plaza muy concurrida de gente. Vi a un hombre pasar por mi lado y le detuve.
– ¿Y tú qué has hecho para estar aquí? –pregunté. – Inventé los abrefáciles de los tetabricks –contestó.
De pronto vi pasar a una rubia despampanante. Estaba buenísima. Nos miramos fijamente y ella me guiñó un ojo de forma maliciosa.
Al fin y al cabo no lo iba a pasar tan mal en el infierno.
22/05/2007
25/05/2007
Las campañas electorales inspiran buena música Si no lo escuchas bien haz click en este enlace:
27/05/2007
La entrevista que nunca me publicaron en 20 minutosComo no sé escribir y la musa no viene a verme, os dejo con la entrevista que mandé a 20 minutos cuando quedé finalista y que nunca publicarán. BIOGRAFÍA DEL AUTOR / AUTORES Nombre: Fredy Edad: 24 años Lugar de residencia: Cullera Edad del blog: 2 años Profesión / Estudios: Cursando la licenciatura de Comunicación audiovisual.
¿Por qué comenzaste a escribir tu blog?
Siempre me ha gustado escribir y pensé que podría hacer una página web en la que pudiese publicar todos mis textos. Un día me puse a leer blogs y me di cuenta de que eran la herramienta perfecta para publicar y compartir lo que hacía. Así que tras varios avisos y amenazas emitidas en Al Jazeera... creé mi blog.
¿Cómo elegiste su temática?
La temática se eligió sola. Comencé a publicar relatos y luego pasé a contar mi vida con toques de ficción. También escribía anécdotas del trabajo, crónicas de mis viajes, anécdotas inverosímiles que me pasaban, me inventaba noticias o simplemente me ponía a divagar sobre cualquier tema.
¿Podrías recomendarnos 3 blogs en castellano? ¿y decirnos otros 3 que detestes? ¿por qué unos y otros?
Podría citarte tres blogs muy conocidos, pero quiero aprovechar la ocasión para mencionar blogs con poca popularidad para que se den a conocer. En primer lugar me encanta el blog de Toni Nievas ; tiene un sentido del humor que engancha y sus videos no te pueden dejar indiferente. Me gustaba mucho el blog de Monocamy , en el cual he leído algunos de los mejores posts de toda la blogosfera, sobre todo cuando se metía con la religión. Y también leía el blog “Relatos obscenos en mí menor ” que tenía una calidad literaria excelente, pero un día, sin previo aviso, desapareció el blog y su autor. Espero que no se haya muerto.
Por otro lado, podría decirte que detesto el blog de Marta de Esparta, aunque espero que gane los 3000 euros del concurso para que se pueda comprar un teclado al que le funcione bien el botón de las mayúsculas y a ver si por fin se le quite esa manía de destrozar cuadros poniendo su cara. Pero no quiero hacerle ese honor. En realidad detesto los blogs de Marquitos , de Su y del desaparecido Chico del video, porque escriben de puta madre y yo nunca llegaré a hacerlo tan bien como ellos.
¿Cuánto tiempo dedicas a mantener tu bitácora?
Pues poco. Esto no me lo tomo en serio, para mí es un hobby y no quiero agobiarme con ello. Me gusta escribir y en mis ratos libres, cuando tengo algo que contar, me siento a escribir y ya está. Y cuando no tengo tiempo llamo al negro de Ana Rosa Quintana y le digo que me haga el trabajo.
¿Qué significa tu blog para ti? ¿qué te aporta?
Un blog no significa nada. Para mí sólo es un medio más. Lo único bueno es que mantienes contacto directo con el lector. Antes el oficio de escritor era muy solitario, ahora con los blogs publicas y al instante te llegan los primeros insultos y elogios. Aunque, pensándolo bien, no sé si es una ventaja o un inconveniente.
¿Te sientes parte de una comunidad de blogueros?
No. Para mí los bloguers son gente despreciable. La mayoría se creen importantes por tener un blog y viven obsesionados con él. Los bloguers forman una especie de cadena infinita en la que unos se lamen el culo a los otros para así aumentar sus egos. Yo te enlazo si tú me enlazas, yo te voto si tú me votas, yo te leo y te comento y espero que tú me comentes a mí... Conmigo que no cuenten, yo paso de esas tonterías.
¿Qué te parece la blogosfera en España?
La blogosfera es como un gran contenedor lleno de basura, pero que a veces, si buscas bien, puedes encontrar un tesoro. La mayoría no aportan nada. Yo soy incapaz de ponerme a leer blogs porque sí. Cuando leo dos líneas me canso. Creo que podríamos prescindir del 98% de bitácoras de este país (incluida la mía, claro). Recomiendo a la gente que en vez de leer blogs que se dediquen a leer libros de calidad y que no pierdan su tiempo. Pienso que hace falta estar mal de la cabeza para abrirse un blog, pero hay que estar mucho peor para leerlos.
¿Crees que los blogs son una moda pasajera?
No. Los blogs son una gran herramienta para que la gente se exprese. En democracia sólo teníamos el derecho de votar. Pero ahora también tenemos voz y se pueden escuchar nuestras ideas por todo el mundo. Internet es el futuro porque la gente ya no es pasiva ante lo que le dicen por televisión, ahora podemos ser nosotros mismos los que aportemos información y será más difícil que nos engañen. El usuario elige lo que quiere ver en cualquier momento gracias a youtube, ya no tenemos que esperar a que echen nuestro videoclip favorito por la tele y el que quiera leer opiniones de su gusto no tiene por qué comprarse su periódico. Tenemos todo al alcance de un solo clic. Espero que este movimiento crezca más y por fin jubilen a la televisión.
¿Sabes cuál ha sido el post de mayor éxito de tu blog? ¿sobre qué trataba?
Si el éxito se mide por los comentarios recibidos, el post con más éxito sería uno en el que anuncié los blogs a los que votaría en el concurso. Recibí todo tipo de insultos, de amenazas y de ofertas. Pero personalmente, yo estoy muy orgulloso de los relatos que he escrito, y me quedo con ellos.
¿Qué opinas sobre que se cree un código de comportamiento en los blogs? ¿Cómo te comportas ante los comentarios de trolls?
No creo que sea necesario ningún código de comportamiento. A mí personalmente me divierten los trolls, muchas veces me gusta entrar su juego y contestarles. Me gustan las batallas dialécticas que se forman y me resulta muy fácil dejarlos en evidencia. Pero nunca entenderé a esas personas que no les gusta un blog y lo leen todos los días para decir que no vale nada. Chico, si no te gusta basta con que no vuelvas a entrar.
¿Has establecido una relación personalmente con alguien a quien has conocido a través del blog?
Sí, he conocido a gente gracias al blog. Por encima de los blogs están las personas. Y he tenido la suerte de conocer a gente que vale la pena.
¿Cuál es tu blog favorito de los que participan en el concurso (además del propio)?
¿Cómo que además del propio? Das por hecho de pienso que mi blog es favorito y eso no es cierto. A mí siempre me gustaron los blogs de Fukowski y del Teleoperador. Creo que ganará uno de los dos. El primero escribe muy bien, aunque lleva tiempo sin actualizar, y el segundo creo que tiene el perfil ideal para trabajar en 20 minutos, daría mucho juego.
¿Ganas dinero con tu blog? ¿Esperas poder vivir de él algún día?
¿De verdad se puede ganar dinero con un blog? Que me digan cómo porque yo todavía no he ganado ni un solo céntimo. Sobre si espero vivir de él algún día... no lo sé. Lo que a mí me gustaría es vivir escribiendo, ya sea en un blog, en un periódico o haciendo guiones de cine. Es lo único que me gusta.
¿Podrías comentarnos alguna anécdota que te haya surgido a raíz de escribir en tu blog?
Una vez publiqué una carta a Jesucristo en la que le insultaba sin piedad y en a que criticaba cualquier religión, en concreto la católica. Al final del post dije que si me había leído me diese una señal. Al día siguiente entré en el blog y me apareció todo el post borrado menos la última frase en la que reté a Jescristo, la cual aparecía tachada. Y me quedé bastante impresionado.
Pero lo más divertido es que a partir de entonces, cada vez que pones en google la palabra Jesucristo aparece mi blog en cabeza, en la primera foto que sale. Eso hace que todos los días reciba decenas de visitas de gente que busca al personaje más famoso de la historia. Yo me lo tomé con humor, y una vez decidí colgar una foto en la que salía disfrazado de profeta dando la bienvenida a todos esos visitantes perdidos. También es la excusa perfecta para dar rienda suelta a mis delirios de grandeza y decir que soy el nuevo mesias.
|
|